Monday, December 29, 2008

Sun Watcher - Two and a Half Men (Wagon, s/n, 2008)

Sun Watcher, la agrupación de Shane Mackenzie y Mark McGuire, como es común del grueso de las bandas en que se ven envueltos, encuentran refugio en los foros y en los mailorders de noise a pesar de que ni remotamente pertenezcan en cuestión de temáticas o estilos a nada cercano a los terrenos del ruido. Sun Watcher en particular ve a uno de los más prolíficos miembros del colectivo de Emeralds/Wagon/Gneiss Things -a McGuire-, en uno de sus -últimamente- más logrados trabajos, probablemente debido al hecho de que logra desprenderse en gran medida del tufo new age que permea en la mayor parte de sus recientes producciones solistas.
En "Two and a Half Men" no hay más que puro rock sicodélico, con una carga innegable de influencias alemanas y absolutamente ninguna pretensión mas que dar continuidad al influjo de este género.
Y a pesar de lo limitado de la instrumentación -para un trabajo de este tipo-, este cdr es afortunado en cuanto al planteamiento de un esquema compositivo escueto y efectivo. "Meeting Up" suena como toda una orquesta en sobrecarga grabada en términos lo-fi: una guitarra crea una cortina de feedback y es aumentada por un teclado droner que fungen como soporte a una improvisación libre en batería. Hacía el final de la pieza todo es más claro con un seguimiento solar, radiante. En esa tónica persiste la breve "River Swimming," con su simplicidad modal, marcando una estela momentanea cuyos reflejos perduran en "Teaming Up," siguiente corte, ligeramente más veloz pero igualmente ingenuo y dulce. Hacia el final de éste, destaca la contundencia del paso de la batería de Mackenzie y la fuerza con que McGuire ataca su guitarra, transportando el tiempo algunas décadas atrás, antes del punk y de la depreciación absoluta de la música pop.
Quizás por el empleo de la caja de ritmo, o por el fraseo obvio o por la inflexible rítmica planteada por la guitarra -que en Emeralds tiende a funcionar tan bien- el arranque del último corte, "Two and a Half Men," queda tan corto. Las cosas cambian, sin embargo, hacia el momento en que los teclados vuelven a plantear su densa niebla, haciendo del inicial, simplista esquema algo bastante más viajado y expresivo.
Definitivamente nada nuevo aquí, y, obviamente, antes de este trabajo, recomendaría buscar los primeros discos de Ash Ra Tempel o de Popol Vuh, para conocer mejor a la sicodelia más brillante y depurada que ha existido hasta hoy. Con todo, no está de más decir que Sun Watcher tiene lo suyo, una muy degustable y espontánea dosis de rock, una gran fuerza expresiva y un sentimentalismo brotante. (S.S.)

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