Tuesday, December 30, 2008



Emeralds - Solar Bridge (Hanson Records, HN183, 2008)

Curiosamente es apenas con "Solar Bridge" que Emeralds deciden hacer su debut oficial después de decenas de releases en múltiples formatos y disqueras. Este disco obviamente conlleva una carga pesadísima: la carta fuerte del medio oeste norteamericano, que en cuestión de un par de años se ha consolidado como un peso pesado en la escena underground local, tiene que demostrar que posee los elementos para justificar todos los mitos que los rodean.
Decidiendo no lucir demasiado, Emeralds no ofrecen en este cd material que marque un punto definitivo en su discografía. Emeralds fueron en "Solar Bridge" a lo seguro; un larga duración que delata su fébril amor por la música atmosférica profunda, ensoñada y de claros tintes krautrockeros.
"Solar Bridge" es ante todo un disco que puede servir para describir perfectamente el trabajo del trío. A través de las dos piezas que conforman este trabajo, se presiente el impresionismo sintético de Tangerine Dream, Kluster y Manuel Göttsching, pero orillado por los tiempos al extremo de la oclusión ruidística.
Un par de sintetizadores análogos emprenden su primer vuelo en "Magic," el primer corte, y crean una capa alternante de ondulantes flujos electrónicos, creando un ambiente de ensueño que conlleva tantos influjos de temores como destellos de belleza en su patrón de música nocturna. Los sonidos de una guitarra eléctrica, rebosantes de efectos, complementan el cuadro, dando luces a los momentos de más tinieblas y cauce a los instantes donde parece ya no haber salida.
Pero la que se lleva el estelar es "The Quaking Mess," una pieza que retoma los delirios cuasi-progresivos de "Magic" al inicio pero que devela un tiro mucho más amplio al poco tiempo. Los sonidos de un sintetizador son intervenidos en un esquema de reversas que rompe con el orden natural y afila las impresiones; las secuencias se vuelven múltiples e inconexas más allá del nivel tonal, la atención del escucha puede perderse fácilmente y sus sentidos nublarse. Ésta es la hipnosis de Emeralds. Entonces dejan caer su más profundo drone. Su potencia se intensifica hasta que no queda más que, dulcemente, dejar que todo colapse.
Otro gran trabajo de Emeralds que denota trabajo constante, dedicación y, cabe decirlo, el amor de Aaron Dilloway por el trabajo de esta banda. Quizás él haya sido quien más esperaba la salida de este disco. Agotado en cd en la disquera (¡!), pronto en LP. (S.S.)

Emeralds - Grass Ceiling (Fag Tapes, FT105, 2007)

"Grass Ceiling" fue editado el año pasado por Fag Tapes. Se trata de un trabajo que describe poco dinamismo, concentrándose nuevamente en el poderío droner de la banda. Sin embargo, donde la falta de movimiento se siente, pende furiosa una potencia aplastante. El segundo corte de la primera cara por ejemplo, con su inquietante pesadez y minuciosa atención al detalle, es perfecto testimonio del fascinante juego de poderes que Emeralds propone, cegando cualquier cauce a la enorme recta de un drone monumental que apenas deja orbitar ligeras descargas de parasitarías, minimales melodías a su paso.
En su segunda cara, "Grass Ceiling" muestra sonidos poco usuales para el trío, con una atmósfera un tanto más siniestra, la cual encuadra una serie de quebrantos sónicos (¿vocales?). Desde su inicio, ésta no deja de sentirse como una pieza que muchas otras bandas, aunque no necesariamente Emeralds, pudieran haber interpretado. Pero éso no quiere decir que no sea disfrutable. De hecho, esos colapsos de extrañeza y la recurrencia de inusuales cánticos electrónicos permiten observar una faceta de la banda que difícilmente se osa mostrar en sus obras más trabajadas.
Hacia el final de esta cinta, queda la impresión de haber sido expuesto a kilómetros y kilómetros de cinta magnética. En realidad, se trata de un efímero cassette que expone a complitud las posibilidades de un sistema sonoro íntegro. Uno de los mejores trabajos de Emeralds y una de las mejores Fag Tapes, editado originalmente en una edición de 77 copias, pero que seguramente puede aún encontrarse en algunas distribuidoras, o quizás preguntándole a Heath. (S.S.)

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