Saturday, April 02, 2011



Gregg Kowalsky - Tape Chants (Kranky, KRANK131, 2009)

Gregg Kowalksy es un droner que abiertamente le profesa amor a las cintas. La generación de su material sonoro la realiza a partir de cuidadosas combinaciones de grabaciones reunidas en este medio. Los resultados de sus manipulaciones, como pudieron evidenciar quienes asistieron a su reciente presentación como parte del Festival Aural de este año, no tienen mucho que ver con la preservación de un ideal lo-fi, sino más bien con la cuidadosa exploración de las texturas siempre mutantes en su persistente degradación de las cintas magnéticas.
"Tape Chants" reúne seis sentidas invocaciones a Morfeo, construidas a partir de la lenta y minuciosa sobreposición de los registros contenidos en los cassettes. Las herrumbrosas expresiones de los magnetófonos se alían, poco a poco, a los recónditos bajos emitidos por motores, osciladores y sintetizadores en un murmullo profundo, gigantesco, paralizante. Breves destellos de melodías adornan cada pieza, pero la constante es esa brillante sierpe tonal, invariable, como si se tratara de esa espectral musicalidad que a veces puede arrancársele a los resuellos de máquinas cansinas, a cables que zumban delirantes, a las voces de tuberías que murmuran distraídas. "Tape Chants" devela con dulzura la belleza incorpórea de los fantasmas del electromagnetismo, de la música que se escapa a través de las paredes y que con sus musitaciones nos arranca los pensamientos. (S.S.)

Le Syndicat - Propagation (BKO Media/La Nouvelle Audience, BKOMCD02/LNA-E-004, 2010)

"Propagation" comprende el regreso definitivo del combo francés Le Syndicat tras más de una década sin editar un trabajo original de larga duración. Para quienes no estén aún familiarizados con el grupo, baste señalar que se trata de uno de los fundadores del sonido industrial hacia principios de la década de los ochentas. Dueños de una rúbrica sonora sumamente cruda y aguerrida, Le Syndicat produjeron cintas como "Relikat," "Corrumpate," "Rectitude" y mucha otras, que hoy se consideran clásicas del sonido industrial más transgresivo y primordial.
La edición en 2007 de la antología "Broken Flag: A Retrospective 1982-1985" le brindó a Le Syndicat, una inesperada fama, al presentar a una nueva generación una excelente selección del trabajo que la banda produjera para la legendaria disquera de Gary Mundy. La banda parece haber sabido aprovechar esta súbita popularidad, estableciendo su sitio web, organizando una serie de presentaciones en vivo, reeditando algunos trabajos y, finalmente, decidiéndose a crear material nuevo. Y aunque se vuelve evidente al escuchar este nuevo trabajo que hoy en día no persiguen sus fines con la misma beligerancia sónica, Le Syndicat deja claro con "Propagation" que se trata de un grupo que preserva y madura sus inquietudes artísticas y que es claramente capaz de producir obras sónicas perfectamente contundentes y vitales.
"Propagation" muestra a una agrupación que accede a toda una variedad de recursos para conformar sus trabajos: ninguno de los elementos empleados en su composición se vuelve permanente en su forma de ejecución sino que todos se establecen como herramientas pasajeras en la confección de un diseño complejo y constantemente cambiante. Desde la profundidad con que arremeten con el track abridor "1002 Nights" -con esos graves que parecen provenir de explosiones desde el subsuelo y la eventual conformación de un paisaje ruidista que mezcla percusiones metálicas con voces radiofónicas y un estremecedor collage de choques, sirenas y explosiones- se puede ver que Le Syndicat va en serio. Sus intrincados diseños de recurrencias, abruptos cortes, lúgubres atmósferas y desbordadas descargas de pastiches hacen de cortes como "Truth" o "Effondrement" inquietantes ejemplos de un quehacer sónico taciturno, perturbador e incluso absurdista pero, eso sí, sumamente cuidado.
Otros cortes, como "Cable" o "Do You Sleep?" son atisbos a un mundo totalmente mecanizado, delirantes fantasías industriales en donde la respiración humana o los trinos de aves se convierten en visiones de un engranaje más de un sistema milimétricamente exacto. La realización de estas pesadillescas imágenes sonoras es generada a traves de todo tipo de documentos sonoros, desde el empleo directo de instrumentos musicales y la amplificación de objetos inusuales, hasta la utilización de grabaciones de campo y la modificación de voces anónimas. Le Syndicat incluso se atreven con un contagioso remix de "Truth" en la más pura vena de Test Dept., dando un breve respiro al escucha que desande este delirio ruidista.
La colosal masa de detritos que es "Propagation" queda así conformada como un esquivo delirio formal, dotado de un particular sentido del humor que no deja de ser estremecedor. Le Syndicat logran en este trabajo reafirmar su fe en el ruidismo en un sentido prácticamente vanguardista, deshaciéndose en buena medida de su lado más áspero aunque no por ello mostrándose, ni remotamente, condescendientes. Un excelente trabajo, perfecto para (no) soñar. (S.S.)

Saturday, March 26, 2011



Kazumoto Endo and Kazuma Kubota - Switches and Knobs (Phage Tapes, PT:133, 2010)

El estilo de hacer noise de Kazumoto Endo bien podría definirse con una sola palabra: espasmódico. En los trabajos que firma bajo su propio nombre, así como en los de sus proyectos como Ryke o Killer Bug, Endo tiende a generar composiciones a partir de concatenamientos frenéticos y virulentas dinámicas que inevitablemente son seguidas por cortes abruptos. "Switches and Knobs" presenta en formato de cd la colaboración entre este monstruo del ruido y Kazuma Kubota, parte de la nueva generación de harshers provenientes de Japón.
El primer corte, grabado en estudio, es pura precisión: los silencios se ajustan perfectamente a las ruidistas intromisiones de ambos participantes. Los masivos golpes que el dueto da al silencio están conformados por plomizas capas de distorsión modulada y aparecen tan súbitamente como se desintegran en el aire. Tras cada andanada de severas descargas de ácidos, férreos sonidos aparecen crudos instantes de vacío ineludible; el silencio se posa como un enorme monstruo, dispuesto a aplastar hasta el más mínimo movimiento. Mientras tanto los intercambios se vuelven cada vez más virulentos, cada vez más hostiles y fugaces, como si con su compulsiva brevedad buscaran dictar la muerte de cualquier estructura.
El segundo corte abunda sobre la misma dinámica pero extrapolada a una presentación en directo. Me cuesta pensar en pocas situaciones tan difíciles como intentar llevar esta carga de discontinuidad formal a un ambiente como éste, sobre todo sabiendo que se trata de una situación en que ambos performers deben operar bajo una precisión tan puntual. El resultado es una recrudescencia que raya en el absurdo, con disparos sonoros de registros aún más sórdidos cuya misión parece ser la destrucción de cualquier tipo de convencionalismo musical. Las incómodas reacciones del público hacen evidente que el de Kubota y Endo se trata de un ideal sónico difícil de abordar y de dar seguimiento y remiten a esos momentos en que el noise solía comprenderse como una perversión, un gusto adquirido incomprensible, absurdo para los adeptos a los rincones más obvios de la melomanía. En este corte cada silencio se vuelve una suerte de abismo cageiano donde las risas y los murmullos tienen su parte proporcional de protagonismo.
Este trabajo conjunto de Kazuma Kubota y Kazumoto Endo resulta más que bienvenido en el contexto actual del noise, mostrándose como evidencia de que aún puede producirse ruido que posea un carácter único y que se aleje, afortunadamente, de las convenciones. (S.S.)

Friday, March 25, 2011

Winters In Osaka - Mutual Collapse (W.K.F.E.W.R. , W.K.F.E.W.R. #1, 2010)

A través de los años, Winters In Osaka se ha consolidado como una agrupación poliforme, que habitualmente cambia de integrantes y muda estilos sonoros, en aras de adecuarse a las condiciones prevalecientes al momento de la interpretación. "Mutual Collapse" registra, precisamente, su diversidad sónica: momentos de experimentalismo puro convergen con cuadros de erosión ruidística absoluta, deviniendo, entre cortes, del grupo de jamming prácticamente instrumental al más habitual ensamble electrónico enfocado en las rúbricas industriales. Los siete cortes que integran este trabajo provienen de una diversidad de presentaciones en vivo que ocurrieron en locaciones de Estados Unidos y Europa y que ven a la actual alineación de la banda expandirse para poder albergar a numerosos invitados.
"Mutual Collapse," como álbum, desanda un camino inconstante. La violenta, dinámica apertura harsher que ofrece "Voyeur Pt.1" contradice a la subsecuente descarga de power electronics de "Baby Pop," en la cual Nicola Vinciguerra -Fecalove- ferozmente escupe sus decadentes vocales mientras la banda le acompaña con pulsaciones y laberintos de grabaciones modificadas. Las intensas descargas de interferencia rabiosa y anárquica a la Le Syndicat de "Toll" contrastan abiertamente con los embates cuasi metalosos del tema "Mutual Collapse," en el cual el baterista Rich Hoak le brinda una dimensión más convencionalmente pesada al ruido del cuarteto. Las oscuras manifestaciones industriales de "Waterweight" y "Voyeur Pt.2" componen una neblina insondable y maquinal que se ve inversamente reflejada en "Stairwell," jam de psicodelia ennegrecida en el cual se unen nuevamente al baterista Hoak y a Mark Solotroff e Isidro Reyes de Bloodyminded y The Fortieth Day en una extensa exploración de los abismos de la retroalimentación y la distorsión guiada por los feroces aporreos del percusionista.
"Mutual Collapse" inevitablemente resulta en su estructura algo más cercano a un acoplado de un puñado de bandas que un álbum en forma. Esto innegablemente puede constituir una desventaja para aquél que busque un disco temáticamente consistente, o precisamente lo contrario para aquél que prefiera aventurarse en los acervos más selectos de una banda con una excelente fluidez en diversos dialectos del experimentalismo industrial. "Mutual Collapse" es el primer trabajo en cd -no cdr o cdr pro- de la banda, editado por la nóvel y misteriosa W.K.F.E.W.R. (para más información: MeatalUlcer@aol.com) (S.S.)

Saturday, March 12, 2011


Hamann/Astro - Limbo (Buh Records, BR16, 2010)

El split entre el músico peruano Hamann y el ruidista japonés Astro está dedicado a la exploración de las imágenes astrales a través del sonido. Ambos artistas coinciden en la composición de temas con base en temáticas supraterrenales, en la representación de los cuerpos celestes como objeto de sus sonidos. Sin embargo, los sonidos que ambos artistas ofrecen en "Limbo" no son necesariamente coincidentes en sus registros.
Los temas de Hamann son más cercanos a la exploración electrónica más estereotípica, dibujando órbitas imaginarias de un modo que recuerda vagamente algunos de los primeros trabajos de Tangerine Dream, como "Alpha Centauri" o "Zeit." El primer tema, "Urano," resulta claramente convencional en este aspecto, con su atmósfera lenta y pesada dibujando un brevísimo parpadeo en la vida de un circuito planetario. Su dinámica es lenta, colosal, circunférica, basada en las lentas secuencias oscilatorias de un sintetizador. "Aldebaran" -Alpha Tauri- igualmente presenta una dinámica pictórica de la majestuosidad y la profundidad espaciales; sorprende, sin embargo, la brevedad de estas imágenes sónicas, las cuales, sin duda, podrían funcionar como temas más extensos. Lo mismo puede decirse de "Imperceptible," quizás una irónica referencia a los lenguajes humanos, en la cual líneas de síntesis -que recuerdan a las de Coil o las de Cabaret Voltaire- pelean a través de paneos con sus brillos cristalinos. La contribución de Hamann a este split es, sin duda, deleitosa a pesar de estar innegablemente infiltrada por el pasado, lo cual queda plenamente de manifiesto cuando se contrasta con el explosivo material de Astro.
En un tema que por sí sólo se extiende por bastante más que los 3 temas de Hamann juntos, Astro presenta otra de sus características composiciones psicodélicas, basadas, al igual que las de Hamann, en un empleo incesante de los sintetizadores. Aunque de manera mucho más mecánica que usualmente, Hiroshi Hasegawa genera un mundo delirante de sonidos ácidos a partir de secuencias sumamente obstrusivas, casi marejadas de ondas electromagnéticas, las cuales apenas son contradichas por agudos chirridos, cuya constancia es a su vez violentada por la manipulación de parámetros. Quizás esa portada de un axis mundi menstrual con el mundo vuelto en su cenit una maraña de terminaciones nerviosas postradas ante un alucinatorio dios andrógino pueda describir su sonido un poco mejor que mis palabras. Contenido totalmente alucinógeno. (S.S.)
Ignacio Briceño / La Muchacha Loca - Split (Buh Records, BR07, 2010)

La delirante conjunción de ambientes y materiales sonoros de Ignacio Briceño hace de su trabajo una suerte de primo lejano de la histeria que protagonizaba Scissor Shock hace algunos años. Electrónica, guitarras, percusiones programadas, sampleos de porno y de sitcoms, melodías truncadas y hasta la voz del maestro Sábato son procesadas en los dos primeros cortes por Briceño en el famoso programa Live de Ableton, creando un ambiente sumamente enrarecido, como de post-rock-lo-fi de la era de la comunicación. La extensa "Ascención a la montaña invertida," de hecho, resulta disfrutable de una extraña e inexplicable manera, teniéndose como un pastiche de una cualidad bastante musical. El segundo corte de Briceño, tecladito bañado en delay y reverberación de por medio, confirma aquello del post-rock aunque ya no de manera tan grata, aunque al menos sirviendo como respiro ante el inminente ataque de La Muchacha Loca.
Los cánticos hacen obvia la intención de La Muchacha Loca -proyecto del músico peruano Diego Contreras- de crear música clavada en confines ritualistas, pseudo-chamánicos (y qué decir del nombre de la pieza: "one more Spirit in my soup"). Las vocales fantasmales son complementadas por cascabeles, percusiones y drones elusivos que, de primera impresión, no llegan a decir demasiado. Hacia la mitad del tema, sin embargo, todos los elementos comienzan a lograr una cierta consistencia. La grabación, de fidelidad absolutamente baja, le agrega un aire ríspido al asunto, como si se tratara del registro de una suerte de ceremonia pagana industrial arracada a la clandestinidad. Como en el caso de los cortes de Ignacio Briceño, la participación de "La Muchacha Loca" resulta ofrecer un trabajo plenamente espontáneo, basado en lo febril de la improvisación experimental, que indudablemente contiene el encanto del momento pero que inevitablemente carece del poder del trabajo compuesto. (S.S.)

OVMN - Optimum Volume Maximum Noise (Industrial Recollections, s/n, 2010)

A raíz de las reediciones que la recién resucitada Mother Savage hiciera de las cintas de OVMN apenas hace un par de años, muchos comenzarían a señalar a este proyecto alterno de Macronympha como uno de los primeros indicios de lo que ahora se conoce como HNW o Harsh Noise Wall. Pero mientras este llamado "subgénero" del harsh noise -como lo practican en la actualidad Richard Ramirez y Vomir por ejemplo- refiere a la más absoluta -y hasta absurda- inmovilidad, el harsh noise de OVMN -Optimum Volume Maximum Noise- se trata de uno multidimensional y dramáticamente dinámico.
La dupla de Rodger Stella y Joseph Roemer se desprende de la primera generación estadounidense en practicar, propiamente, el noise. Junto a proyectos como Mlhest, Intrinsic Action, Taint y el ya mencionado Richard Ramirez, el dueto estableció bajo los nombres de Macronympha y OVMN un paralelo sin precedentes al noise japonés, el cual, durante los noventas, se encontraba en plena ebullición. Como sus colegas nipones Incapacitants, MSBR y el Merzbow de aquella época, OVMN desarrolló una compresión intuitiva de las posibilidades del noise. lo cual es plenamente reconocible en su exploración de las diversas gamas del ruido y de las posibles interacciones de sus frecuencias y posibilidades tonales.
Su debut, Optimum Volume Maximum Noise, los ve aliarse a Akihiro Shimizu (mejor conocido como Thirdorgan) en 1996. Y, a pesar de la evidente hiperactividad que desbordan sus creadores, jamás se siente como una batalla de egos y volúmenes, sino más bien como el incesante flujo de una visión unificadora, como el producto del trabajo de tres frenéticos operadores que, absortos en su misión, dan cauce y sentido al más feroz, abrasivo caos aural. Las texturas ríspidas, grotescas se extraen en buena parte de la naturaleza analógica del equipo y del formato original en que fueron grabadas: cintas. La corrosión, el peculiar sangrado de las frecuencias que ofrece el empleo de la cinta magnética queda presente en la reedición que Industrial Recollections realiza. Ésta rehusa la masterización para ofrecer dos cortes de puro audio crudo, reminiscente de las versiones originales.
El sonido en los dos cortes jamás llega a los extremos: no hay gravedades cuasi-subsónicas ni agudos filosos, sino que el total se centra, casi exclusivamente, en las frecuencias medias, con su carga granular, coartada, viciada. Con dos temas idénticos, simétricos en su adecuación a la cinta original, OVMN destiende canales, túneles de frecuencia rugosas en una descarga de ruido psicodélico irrefrenable. Sin duda alguna puedo decir que éste es uno de los más asequibles clásicos ruidísticos producidos por Mother Savage Noise Productions y pieza clave de ese oscuro rompecabezas que es la historia del noise. Una deliciosa planicie de ruido lentamente fluctuante, abisalmente hipnótica. (S.S)



The New Blockaders - Live at Hinoeuma (Hypnagogia, GIA04, 2011)

Las reseñas que describen el evento registrado en "Live at Hinoeuma" lo señalan como un recital brutalmente ensordecedor que sin piedad alguna ultrajó los oídos de los cronistas. The New Blockaders, tras haber formalizado en "Changez les Blockeurs" el modelo en que se basarían la gran mayoría de las producciones del noise, lleva, lógicamente, un peso descomunal a sus espaldas. Probablemente por ello mismo, se perciba la obligación de hacer de sus extremadamente esporádicas apariciones verdaderos acontecimientos que preserven las alturas de radicalidad a las que se han remontado a lo largo de su historia y discografía.
Abandonando un tanto el nihilismo y la teatralidad que les caracterizan (al menos en el audio, ya que durante el evento Phil Todd estuvo a cargo de un "anti-performance"), The New Blockaders en este trabajo concentran sus fuerzas en un par de explosivos cortes que, a todo volúmen, ciertamente no podrían haber parecido mucho más que una pared de ruido, pero que en este registro evidencian haber sido formulados a partir de una composición que sostiene un enorme peso a pesar de jamás dejar de presentar variaciones. Los sampleos a los que recurren para esta ocasión concentran ráfagas de metralla, tormentas, tonos invariables y estática a niveles brutales que, por lógica, producirían constantes estallidos de feedback. El resultado es una formidable masa de ruido en interminable movimiento, de convulsiones sónicas, de frecuencias que se disparan ingrávidas y circundan los aires como espíritus electromagnéticos.
Curiosamente, a pesar de que las crónicas señalan al evento como uno extremadamente hostil para los sentidos, "Live at Hinoeuma" resulta, a mi parecer, el más calmo de todos los registros en vivo que he escuchado de esta agrupación. A grandes rasgos, este trabajo guarda una similitud inquietante con lo que se ha dado por llamar harsh noise wall en cuanto a su aspecto meditativo, al forzar una introspección casi alucinógena en el escucha. La segunda parte, sobre todo, gracias a la cuidadosa sobreposición de capa tras capa de eólicos flujos de estática, apenas rematados por algunos pesados borbotones de ruido grave, consigue crear una apariencia de absoluta libertad formal que resulta, curiosamente refrescante.
"Live at Hinoeuma" hace que los aspectos más sórdidos de The New Blockaders se conviertan en fascinantes despliegues de coordinación dinámica. Sin duda se trata del complemento perfecto a sus registros en vivo más abrasivos como el temible "Das Zerstoren, Zum Gebaren" o el crudísimo "20th Antiversary Offensive." Este trabajo está limitado a 300 copias y marca la resurrección de la constantemente excelente disquera de Rupenus, Hypnagogia. (S.S.)

Mark Solotroff - Archive01 (Bloodlust!, B!131, 2010)

Desde el año pasado, Mark Solotroff trabajó en una retrospectiva que reúne en siete volúmenes el trabajo que durante la década de los noventas publicó en tirajes limitados para disqueras clásicas de la época, como Slaughter Productions del fallecido Marco Corbelli, G.R.O.S.S. de Akifumi Nakajima o su propia Bloodlust! Esta retrospectiva permite conocer un lado sónico de Solotroff de difícil acceso dada la escasez y los excesivos precios de los documentos originales.
Que la ruta que sigue Solotroff en esta serie es diferente a la que nos había habituado con sus producciones bajo las rúbricas de Instrinsic Action y Bloodyminded queda de manifiesto ante una escucha incluso superficial de "Archive01." En su primer corte, este trabajo presenta "45 Minutes of Rape and Murder," que resulta ser el primer tema que Solotroff produjera bajo su propio nombre, allá por 1995, y que originalmente apareciera como la cara A de una cinta llamada "Instrumental Demonstration of Death-Noise." En esta versión sin cortes, en su caústico flujo de 45 minutos, Solotroff realiza un estudio profundo de su muy particular visión del harsh noise.
Como un exacto paralelo al disco de OVMN que apenas he reseñado, "45 Minutes of Rape and Murder" posee cualidades de lo que puede identificarse como noise estadounidense -al que algunos llama americanoise en obvia referencia al famoso japanoise-, al ser parte de ese momento definitorio que representó la mitad de la década de los noventas para el desarrollo del ruido en el underground de aquel país. El más obvio punto en común que éste posee con el trabajo de OVMN es ese fascinante desprendimiento tunélico que se extiende a lo largo de la duración de la cinta. A pesar de que en la misma época los japoneses innegablemente tendían a trabajar sobre cauces de ruido sumamente extensos, los de estos dos proyectos norteamericanos poseen una dinámica que prescinde totalmente del espasmo -elemento intrínseco del japanoise, concentrándose casi exclusivamente en un movimiento desbocado, incontenible en su linealidad. El track de Solotroff está tan claramente orientado hacia ese extremo que podría decirse por momentos poseedor de una cualidad oceánica, inclusive estableciendo una cierta comunidad con el drone por su inmanencia hipnótica. Las dinámicas son mínimas y se desdibujan ante la enormidad de un tema que se extiende incontenible, como una corriente de lava o un tsunami en su flujo de estática dirigida. Hacia la mitad del tema, el empleo insistente del delay remite a lo que Maurizio Bianchi hiciera en sus primeros trabajos, a esos movimientos repetitivos mitad psicodelia, mitad película de horror que caracterizan esa primera etapa del trabajo del italiano.
En cierto sentido, la influencia de Bianchi se evidencia en este trabajo en la conformación de un sonido primal, sumamente físico -Solotroff señala no haber empleado teclados en su producción- y en su exhaustiva, cuidadosa exploración a través de los raquíticos filtros que proveen moduladores mínimos como son pedales de guitarra. "45 Minutes of Rape and Murder" es una pieza sumamente mesurada e hipnótica, un verdadero torrente de distorsión modulada.
El segundo corte, titulado "Instrumental Demonstration of Death-Noise (Edit/Remix 01)," consiste en una remezcla inédita de los dos temas contenidos en la cinta original y básicamente se trata de una edición del tema anteriormente descrito.



Mark Solotroff - Archive02 (Bloodlust!, B!132, 2010)

El segundo corte incluído en "Instrumental Demonstration of Death-Noise" comprende el grueso del material que se presenta como "Archive02." Este tema llamado "The First 45 Minutes After a Violent Death"sórdidamente juguetea con el nombre de un clásico tema de Coil. El modus operandi de Solotroff aquí es básicamente el mismo: el sonido contenido en el tema se divide en dos capas, una de distorsión en el borde agudo que sostiene un flujo anárquico, como de estática y otra en el borde grave -más grave que en el tema anterior- que se trata de algún tono contenido en los topes de los parámetros de un delay, cuyos eventuales despliegues sostienen la mayor parte del movimiento del tema. El movimiento es mínimo, nuevamente, pero el resultado vuelve a ser otro fantástico túnel de ruido alucinógeno, que complementa simétricamente a "45 Minutes of Rape and Murder." Nuevamente, Solotroff hace uso de un remix inédito en este caso para cerrar el segundo volúmen de esta colección.
Los dos primeros volúmenes de esta colección van de la mano; la evidente problemática que ofrecería la imposible publicación de ambos cortes en formato digital sin pasar por el terrible bisturí parece haber forzado a Bloodlust! a presentarlos por separado, aunque, cabe decir, como volúmenes subsecuentes con casi cincuenta minutos adicionales entre ambos cortes agregados. Sin duda es bueno que este tipo de documentos que pudieron llegar a considerarse perdidos de la historia del noise estén finalmente resurgiendo de entre el polvo. Trabajos como estas dos reediciones y la del debut de OVMN no sólo son plenamente disfrutables, sino que además sirven para cuestionar la originalidad de los sonidos que hoy en día se nos presentan como nuevos. (S.S.)

Saturday, February 12, 2011


Marsfield - Three Sunsets Over Marsfield (Farawar Press, s/n, 2010)

Dos místicos del sonido, Brendan Wallis y Andrew Chalk se reunirían en 2002 para recrear auralmente la historia del Teniente Wilson, un (¿imaginario?) soldado que, tras su participación en la Segunda Guerra Mundial, pasaría sus días en una unidad médica para excombatientes instalada en la pequeña población australiana de Marsfield. En sus notas al álbum, Brendan Wallis relata que este individuo poseía la peculiaridad de tener una placa metálica en la cabeza, producto de la reparación de sus heridas en combate. Con su cabeza fungiendo como receptor, Wilson era capaz no sólo de recibir transmisiones de audio, sino además de darles cauce, con su boca fungiendo como caja sonora/bocina, y de sintonizarlas mediante cuidadosos movimientos de su mandíbula.
"Three Sunsets Over Marsfield" retrata el homenaje del dueto a esta tierra, el "Campo Marte," población asediada por historias como ésta, donde apariciones, sucesos absurdos y avistamientos de ovnis son moneda de cambio desde mediados del siglo XIX. Su sonido, como debería esperarse de este tipo de documento, despierta inusuales sentimientos: nostalgia y temor; absurdismo y encanto romántico. Todos ellos quedan representados en desoladores, áridos yermos de sonido que constrastan con ensoñados paisajes.
De los confusos momentos iniciales del álbum se desprende un ensueño turbio, pesado, mezcla de danzantes imágenes elementales y de enredadas frecuencias metálicas -aparentemente producto del reiterativo vaivén de notas de guitarras repletas de delay-. Las transmisiones de esta radio imaginaria desandan yermos angustiosos, cargados de frecuencias saturadas, y de un drone contradictoriamente lleno de calidez. Conforme se pliegan más y más las capas de sonidos todo se comienza a convertir en una masa primordial, en una suerte de ventisca lejana, en reflejos de agua clara, en un cauce que se rompe, bello e intimidante a la vez.
La segunda selección de "Three Sunsets Over Marsfield" parece desprenderse exactamente de los mismos rincones; la instrumentación es la misma y muchos de sus movimientos son idénticos. Sin embargo, aquí el balance está mucho más cargado hacia las fluctuaciones más evidentemente ambientales de los teclados, que adquieren un peso medular profundamente inquietante. El vaivén de las más graves se vuelve casi inaudible de tan oscuro, aunque adquiriendo una cualidad eminentemente tangible, comunicando con su circular delirio a un nivel que supera lo aural. El cierre del tema es pura luz desbordándose, una suerte de epifanía, un desiderátum febril. Todo se convierte en un despertar incierto donde el sonido imaginado se alía al natural en un vacío morfológico, repleto de fantasmas e inarticulaciones.
"Three Sunsets Over Marsfield" es editado por primera ocasión en 2010 por la disquera de Chalk, Faraway Press en un magnífico lp de 180 gramos. A pesar de que no se trate del formato más conveniente para este tipo de documentos -dada la delicada naturaleza de sus sonidos- es difícil no rendirse a la majestuosa edición, que presenta un grabado por portada y viene con uno de los habituales obi-strips de esta disquera -tamaño lp, por supuesto-. Aún pueden conseguirse algunas copias en distribuidoras como The Helen Scarsdale Agency o Die Stadt, aunque sugiero que se apresuren porque no creo que siga disponible por mucho. (S.S.)
ScumEarth - Deranged Prototype (R.O.N.F. Records, RNF-046, 2010)

En "Deranged Prototype," Scumearth practica un noise nocturno, pesadillesco. Manando de la misma primordialidad imaginativa que Niellerade Fallisbilisthorstar y Hum of the Druid, el sonido de este proyecto español recoge rúbricas tradicionales del harsh noise pero volviéndolas imagenes concretas, pesadas. Un trasfondo lúbricamente oscuro se destiende como la base del primer tema, también llamado "Deranged Prototype." Esta tiniebla primordial funge como un sentido que se desarrolla a la par de granulares alaridos de estática. La combinación con toda su potencia y peso forja una tormenta de rugidos electrónicos, donde la lógica parecer ser inhumana -animal, elemental, instintiva, eterna-, como si se tratasen de grabaciones de campo arrancadas de algún desolado páramo que jamás hubiera pisado el hombre.
El segundo corte, "Acid Storm Degradation," parece en un inicio sostener un justo opuesto al anterior, pero tras apenas haber dejado correr un par de minutos, el artificio de una descarga de estática convertida en lluvia negra sesga tal posibilidad. Este corte intercambia la oscuridad de la síntesis más grave por la ya mencionada estática -muy probablemente también generada por síntesis- e imprime, nuevamente, una cualidad multidimensional a sus delirios. La lluvia cayendo al fondo, sin piedad, choca con los embates de una electrónica furiosa y plenamente dinámica, cuyos parámetros son violados con enérgica intransigencia harsher. Se vuelve evidente en este tema que las influencias a las que Scumearth acredita (Astro, MSBR, Bastard Noise) no son mera palabrería; existen en "Deranged Prototype" una concreción basada en el sobrio uso de equipo -no existe un rango amplísimo sino uno concreto y mesurado-, una consistencia que dota al trabajo de una plena naturalidad y una espontaneidad que indudablemente puede sólo desprenderse de la ejecución en directo.
Es algo así como la séptima ocasión consecutiva que escucho este 3" y no dudaría en volverlo a poner otras tantas. Así de bueno es. El diseño de Alonso Urbanos y la realización propia de R.O.N.F. Records merecen mención aparte; éste es el tipo de trabajos que aún me hacen valorar a los discos como objetos. (S.S.)

Saturday, January 29, 2011


Hum of the Druid - Norse Fumigation (SNSE, SNSE077, 2010)

Hum of the Druid regresa con el long play "Norse Fumigation" en SNSE y, qué decir, para empezar, es inspirador ver las constantes mejorías en la calidad del material en que los trabajos del proyecto de Eric Stonefelt están siendo producidos: Vinil virgen, sin ruido, un inserto en papel couché y una perfecta funda adornada por la serigrafía del inquietante trabajo visual de Stonefelt. Luego, respecto a los contenidos sónicos: tras un año de espera, más le valía a este artista elaborar algo mejor que "simplemente bueno" y, para variar, tal resultó el caso.
Siguiendo la ruta de Akifumi Nakajima -Aube- Stonefelt ha comenzado a producir trabajos con una base cada vez más notablemente dedicada al empleo de la materialidad -nada mal para alguien cuyo sonido podría caracterizarse como telúrico y primordial-. En sus breves notas, Stonefelt señala que los sonidos con los que "Norse Fumigation" fue compuesto tienen por base metales, agua y cristales procesados, además de guitarras y vocales. Pero el empleo de metales en "Transcedental Criminal Behavior," primer corte del álbum, no se desprende de enérgicos aporreos como los de Grunt o Macronympha, ni el uso de los cristales se desprende de viscerales estallidos como los de Sissy Spacek, sino que se centran mayormente en un cuidadoso estudio de sus propiedades texturales. Los iniciales golpes maquinales del "Transcendental Criminal Behavior" apenas insisten en su violencia por algunos minutos, tras los cuales, el tema se torna meditativo, pesado, conformado hacia abajo por movimientos tonales gravísimos y mínimos, y en la superficie por crujidos granulares casi corpóreos.
"Norse Fumigation," tema que cubre la segunda cara del álbum, tiende hacia el lado opuesto: Si bien hacia el fondo pueden distinguirse atmósferas creadas por alguna guitarra con delay y, quizás, la grave manipulación de algún otro objeto, practicamente toda la superficie está cubierta por un extraordinario despliegue de sonidos concretos, algunos meramente modificados por el uso de algún distorsionador y ecualización, y otros, mientras tanto, exhibiendo sus cualidades naturales plenamente. Los aporreos a láminas, los repiqueos de metal pegando con metal, el sangrado de las frecuencias transportadas por micrófonos de contacto, la sofocación de la tierra amplificada: todo se destiende como una maquinal sinfonía que parecería seguir por lógica los preceptos del "Changez Les Blockeurs" de The New Blockaders. Todo apunta hacia el caos liberador, extático, ritual, hasta que Stonefelt deja ver, de nuevo, sus artificios: sus inesperadas vocales inevitablemente conectan con un idioma genérico -¿puede tratarse de power electronics, acaso?- aunque, -cabe señalar- de mejor modo que lo hacían en algunas de sus anteriores entregas. La voz, desprovista de efectos está desencajada; sus gritos, frenéticos, furiosos son incomprensibles. Asimismo, la salida del tema, volcándose de la nada a la musicalidad, parece querer ser un nuevo inicio, pero las cada vez más persistentes revoluciones del delay y las aparentes melodías -canceladas, fracturadas- efectúan justamente lo contrario: este camino no se trata sino de un abismo.
Cada trabajo de Hum of the Druid ha traído consigo una prueba más de la visión, perfectamente centrada, de su creador. Cada disco de este proyecto no solamente se ha apegado al meticuloso estudio de algún tema sonoro sino que además se ha entregado resueltamente a una metodología unificadora entre concepto y sonido: Los trabajos de Hum of the Druid no son muestras de un quehacer liberador, sino que están perfectamente ceñidos a una serie de reglas compositivas difíciles de desentrañar pero que evidentemente muestran una obvia predilección por los sonidos orgánicos y por una plenitud atmosférica, así como por una estructuración compleja y misteriosa En mi opinión, "Norse Fumigation" ha sido a la fecha el álbum que ve a Stonefelt llegar más lejos con respecto a su exploración de ambientes y cualidades sonoras y eso es bastante, sobre todo, considerando la incomparable calidad de sus más recientes trabajos. Disculparán la hipérbole, pero he resuelto comunicarles que este trabajo es fantástico y absolutamente obligatorio y que si no tiene sentido para sus orejas, corazones y cerebros, mejor compren el nuevo disco de Lady Gaga o de Metallica y que de paso dejen de leer este blog. (S.S.)

Thursday, January 27, 2011


Fire In The Head - Confessions of a Narcissist (Cold Spring Records, CSR120CD, 2010)


Con "Confessions of a Narcissit," Fire In The Head cierra definitivamente su ciclo. El último trabajo de este proyecto de Michael Page -quien en estos momentos trabaja bajo el seudónimo de Sky Burial- se extiende casi una hora a lo largo de 13 cortes, proveyéndole el sentido de un final a este proyecto con una cierta explosividad. Cada uno de los temas en este álbum resulta un complejo microcosmos ruidista paradójicamente repleto de torcidos laberintos musicales. En la profusión sonora de cada uno de estos cuadros es plenamente visible cómo las extensas inversiones del artista en términos de composición y grabación rinden sus frutos; de manera similar al también recientemente concluido proyecto Navicon Torture Technologies, Fire In the Head ofrece en este trabajo temas que, si bien recurren permanentemente a los estándares del power electronics, no ceden a ajustar su complejidad compositiva a una serie de elementos redundantes y gastados. Particularmente hay que echar ojo a la capacidad de Page para incorporar una suerte de estructura primordialmente musical en composiciones que tienen por base la abstracción.

"Get the Rope," por ejemplo, con su turbio mensaje y sus psicóticas recurrencias, parecería, precisamente por su febril insistencia, una neurótica referencia a algún tema pop. Las vocales del artista visual Nick Blinko (también en Rudimentary Peni) en "Psychotic Underground M.K. II," asimismo, podrían querer representar las estrofas de alguna terrorífica canción de cuna. La cuidadosa estructuración de "Narcissist's Mantra," con su compleja combinación de drones dulzones, ruido fluctuante y atmósferas turbias, sobre todo, resulta un ejemplo de la grotesca musicalidad del trabajo; no es común escuchar temas en los que se subordine al ruido a una estructural musical formal sin hacerle perder su atractivo, pero tal es el caso con este colosal corte.
Con todo, no se debe asumir que éste es un álbum que bordee en una musicalidad chabacana, "Confessions of a Narcissist" es un furioso documento de los oscuros pensamientos que yacen en el mejor de nosotros, pero aquí exponiéndolos, haciéndolos dolorosamente transparentes. La necesidad de sostener las apariencias, el insostenible peso de las mentiras, los reproches hechos a uno mismo al descubrir la incosecuencia e inconsistencia de nuestros actos; éstos y más forman parte de esa suerte de catársis final que representa este álbum.
La violencia y explosividad de Fire In The Head se dejan sentir desde que inicia el primer corte -ese temazo que es "Gag Order"- y se siguen colando a través de piezas tan centradas en las convenciones del power electronics como "A Means to What Ends" o "Complacency Is Your Disgrace."Por su parte, los momentos de balance resultan ser muestras de la capacidad de Page de adoptar los muchos dialectos de los lenguajes del género al que representa. Un corte tan inusual como "The Machinery of Death" es un buen ejemplo de esta cualidad: en él las atmósferas y los ambientes oscuros constituyen una poderosa -y hasta melódica- ancla temática que no deja escapar a las tempestuosas descargas de ruido que se le ciñen.
Debo admitir, en cualquier caso, que "Confessions of a Narcissist" no se trata de un trabajo fácil, sino de uno de ésos que se quedan en el inconsciente hasta que el día menos esperado hacen click. Numerosas escuchas no me permitieron inicialmente observarlo en toda su complejidad y poderío. Así que si no se está dispuesto a rendirle una cierta atención, es mejor ni acercarse, aunque, en caso contrario, la recompensa es deleitosa. Cabe mencionar la además la presencia de Jay Randall de Bastard Noise en tres de los más férreos cortes así como el alucinante -¿y repulsivo?- diseño y arte de cubierta. (S.S.)

Tuesday, January 25, 2011

VRILnoise & Fear Konstruktor - Element of Steel (R..O.N.F. Records, RNF-053, 2010)

"Element of Steel" es el trabajo colaborativo entre el proyecto español VRILnoise y el ruso Fear Konstruktor, editado en 2009 por R.O.N.F. Records. Ambos proyectos se han mantenido prolíficos desde sus inicios,trazando curiosos paralelismos y optando por rúbricas sónicas relativamente similares. El estilo atmósferico, nocturno de ambos proyectos tiende a ser complejo, discretamente cargado de una rabia contenida, profundamente intimidante.
"Element of Steel" conjuga los registros de ambos artistas de manera interesante. Las atmósferas elaboradas por la dupla, desde el primer momento, se sostienen como un auténtico trabajo de conjunción en donde cada pieza va dibujándose cuidadosamente sin obstruir la visión de los otros elementos flotando en el ambiente. El primer tema, "Antiestablishment," ostenta la rúbrica de lo que será el total del trabajo: un background digital hipnótico, como un manto oscurecido en el que se dibujarán, con esmero y paciencia, constelaciones de ruido, oscilaciones y profundas reverberaciones. Ecos distantes del Organum de "Sphyx" e incluso del Roxanne Jean Polise de "Amniotic Tide" abundan, aunque, cabe señalarlo, con una proyección menos orgánica.
Por momentos, "Element of Steel" bordea en el ruido, como en el caso de "Double Shot" -densa épica en miniatura a la C.C.C.C. aunque con un registro no necesariamente tan abrasivo - o la más belicosa "Boiling Point," la cual por momentos se acerca al power electronics, con un uso portentoso de distorsión en vocales y de cacofónicas pulsaciones. En otras ocasiones, la dupla se sumerge plenamente en el caos, como en el caso de "The Prime Elements" -que observa una paulatina y eventualmente plena desintegración estructural- y, sobre todo, en la final "The Steps," donde la evolución del ruido blanco llega a grados tan sórdidos que parecería tratarse de una contribución externa.
Sin embargo, aún los temas más violentos poseen una ingravidez atmosférica que los hermana con los más contenidos. "Pulverize," sobre todo, se acerca resueltamente a un drone nocturno que poco tiene en común con el harsh noise. La propia "The Steps" no puede escapar un cierto remanente de tonalidades fantasmales. El constante empleo del ruido blanco, ejercido a través de la distorsión característica de los procesos digitales, inevitablemente refuerza una cierta pasividad poco común a combos más dedicados al ruido más espasmódico de los ambientes orgánicos. Ello no permite que las descargas de esta dupla sean resueltamente sórdidas y esquizoides, pero sí que los ambientes conformados sean sustanciales y poderosos.
Este trabajo, afortunadamente, muestra la potenciación de las cualidades de estos artistas. La calidad de la grabación es excelente y la diversidad de los registros sonoros es más que prominente. (S.S.)
Loopool - Arrogance Is Bliss (Hipster Death, s/n, 2010)

Con su inconfundible aura de extrañeza, Loopool vuelve a aparecer en estas páginas virtuales gracias a una nueva producción en la también nueva disquera de su artífice, Jean Paul Garnier, bautizada con el provocativo nombre de Hipster Death. "Arrogance Is Bliss" es una breve muestra de la peculiar identidad de este proyecto: diez temas que se sienten de una inusual forma como canciones, paradójicamente preñados de una claridad estructural plena y una alucinante extrañeza.
"Wickedness," la abridora, se siente perfectamente industrial, oscura, con el spoken word de Garnier oscilando con perfecta regularidad a través de los caudales de oscuros sonidos sintéticos que la conforman. Algunos otros momentos de este minialbúm están cubiertos por la incierta y ensoñada visión de Loopool, conjugada a través de esa combinación de vocales fantasmales y turbios crisoles atmosféricos: "For Whatever Reason" y "Send More Waves" con sus etéreas voces femeninas chocando de lleno contra una serie de proyecciones proto-industriales; "Suffer Proper" y "Where Is the Future" con sus devaneos entre monotonía y cacofonía y la confusa, casi compulsiva, reiteración de vocales a través de efectos.
Pero sin duda los que se pelean la corona en este freak show de temas bizarros son la enferma "Arrogance Is Bliss - A Million," en la cual el crooning como recién prófugo de algún episodio de Twin Peaks hace juego a un collage de voces e interferencia, y "Somebody," en la cual parece que Martin L. Gore se apodera del alma del albúm con una sentimental balada acompañada al piano -no es broma-.
Los temas incluídos en "Arrogance Is Bliss" son fuertes y denotan una clara vocación compositiva: ¿qué mejor muestra que el ya mencionado "Wickedness" o el tema que cierra el álbum, "Melting on Black Pavement," con su pesadez industrial primordial y su electrónica enferma, coilesca? Pero quizás el mayor mérito a evidenciarse en este trabajo no sea éste, sino la integridad del proyecto, obviada en un deseo por satisfacer visiones y convicciones personales más allá de meramente buscar complacer a un cierto público. Tras experimentar estos -quizás demasiado breves- temas, queda claro que la visión de Garnier es, curiosamente, mezcla de extrañeza y simplicidad formal y ciertamente única. (S.S.)
Christian Galarreta - Computer Music Is Dead (Free Software Series, , 2010)

Contrariando el tema que inspiró la serie a la que este cdr pertenece -la "Free Software Series" de Mattin-, Christian Galarreta decide nombrar a su contribución "Computer Music Is Dead."Mientras la idea que Mattin sustenta con su colección aparentemente obedece su deseo de unión entre los compositores que emplean software libre como medio para realizar sus creaciones, Galarreta da la vuelta a esta premisa componiendo, cuando menos parcialmente, sonido a partir de equipos habilitados con este tipo de herramientas, aunque no necesariamente a partir de las funciones para las cuales éstas son intrínsecamente empleadas.
Ambas grabaciones que componen el álbum son registros del intermitente trabajo en vivo que Galarreta ha realizado a partir de la exploración de los campos electromagnéticos producidos por equipos electrónicos (i.e. computadoras) durante -su adecuado o inadecuado- funcionamiento mediante transductores. Muchos de los equipos electrónicos empleados durante los performances contenidos en estos trabajos ya se encontraban en un estado de plena decadencia, por ello, el título no es necesariamente mera ironía.
A este equipo, muerto, vuelto prácticamente chatarra, Galarreta le roba sus últimos alientos apenas ligeramente modulando los transductores para buscar alguna frecuencia y hacerla permanecer o mínimamente fluctuar entre sus envolventes cualidades naturales. La paulatina sobreposición de frecuencias produce una casi corpórea conjugación tonal de variaciones sumamente mínimas en el primer corte, "No S.O.", grabado en vivo en el MUAC de la Ciudad de México. Este tema se trata de una colosal unión de deshumanizada pasividad y feroz abrasión electrónica, que lo mismo puede adentrar al escucha en los terrenos de un delicado ensueño cuasipastoral -como en los ambientes con que el corte se acerca a su conclusión- que en el infierno de la recurrencia incesante -como hacia los primeros diez minutos, donde los picos de los tonos llegan a volverse filosos y rugientes-. Meramente mediante la modulación tonal y la eventual superposición de frecuencias se genera una composición sustancial en la cual las frecuencias alcanzan magnitudes intimidantes, de resonancias tan profundamente plomizas que inhiben cualquier otro sonido que pretenda interferir en el espacio.
El corte que da nombre al álbum, extraído de un recital ofrecido en el natal Perú de Galarreta, nuevamente parte del drone producido por las frecuencias extraídas de la alimentación de algún aparato, en este caso en particular de una laptop, la cual es puesta en marcha para hacer que sus procesos de lectura provean al tema de material. Los crujidos como de fuego repicando a lo largo de la pieza van cobrando sentido como aleatorias secuencias y apabullantes líneas tonales, haciendo juego a la estática tonal de los zumbidos. La dinámica adquiere un papel más sustancial que la inmanencia en este corte, gracias a los mecánicos quebrantos amplificados; sin embargo, las fluctuaciones también parecen traer consigo una cierta precipitación. El punto final del tema es tan abrupto que parece irreal, dejando clavadas al silencio algunas de las frecuencias más persistentes. ¿Espejismos de acúfenos o prolongaciones del mundo de frecuencias fantasmales que habitamos? Este trabajo podría entenderse como un cuestionamiento del espacio modernizado, de la presencia de una envolvencia electromagnética de la que dependemos al grado de estar sumergidos en ella. Los conciertos en los cuales Galarreta exploró estos sonidos parecían parcialmente sesiones síquicas en las cuales los cadáveres aún frescos de estos aparatos respondían con sus espasmos a sus conjuros. Un trabajo inquietante, diferente e inusualmente musical, expresamente hecho para reproducirse muy fuerte. (S.S.)

Wednesday, December 29, 2010


Kevin Drumm - Sheer Hellish Miasma (Editions Mego, eMEGO 053V, 2010)

Cuenta la leyenda que, a pesar de que su autor ya contaba con una sólida reputación desde finales de los noventas en el circuito elctroacústico, "Sheer Hellish Miasma" surgió como de la nada, invadiendo las mentes de más de uno y desmoronándolas a placer. Este trabajo, tan difícil de encontrar en estos días, ve su primera edición en formato de vinil en este agonizante año y quién mejor para tener el honor que Editions Mego, heredera del catálogo y la labor de su alma mater, la original Mego.
Desde el momento que inicia la gigantesca "Hitting the Pavement" con toda su carga física revolviendo por los aires uno sabe que el vinil fue una excelente decisión. El crudo y lento fluir de capa tras capa de feedback reptando como veneno a través de las bocinas evidencia el perfecto control que Drumm ejerce, haciendo uso de aquella incontrolable combinación de guitarra y distorsión al tope frente al amplificador. El vaivén estertóreo de este tema es portentoso y angustiante, sofocando las frecuencias y anulando, estrangulando tus pensamientos. Un tema bello y terrible, que haría llorar de miedo a cualquiera de los trabajos de Sunn O))).
Su continuación, la portentosa "Inferno" queda dividida en dos partes, cada una de la extensión de la cara de un disco. La primera expandiéndose a lo largo de la cara B es una iracunda, frenética descarga de feroz ruido, donde el feedback guitarrero hace frente a los extraños embates en trompeta de Greg Kelley y a la electrónica analógica y digital del propio Drumm. La contundencia de esta pieza yace en los rasgos compositivos de la misma; a pesar del despliegue casi pirotécnico de bleeps y frecuencias encontradas, se encuentra siempre presente un tema establecido por los monotonalismos de Kelley o por los cacofónicos loops de Drumm. Estos temas, a su vez, pasan de poseer cualidades casi acuáticas a volverse tan cerrados como barreras de concreto, haciendo que, hacia la mitad del tema, no quepa absolutamente nada más que la sofocante densidad de las asfixiantes dinámicas industriales de Drumm. La cara C comienza en el cenit del tema, donde toda la tensión queda capturada en una gigantesca muralla de ruido. La evolución de la pieza ve un descenso lento pero constante de ese ápice sónico, la guitarra de Drumm, rayana en lo melódico y ciertamente en lo rítmico, se conjuga con el torrente en descenso de la estática amplificada mientras juntos se dejan caer hacia la inmanencia. Al final sólo sobrevive el crisol generado por los colores de la guitarra y un cierto y preciso final, indicativo del enorme control de su creador.
"Cloudy" sigue, como un lejano precedente a los recientes trabajos que han caracterizado la más reciente etapa en la carrera de Drumm, un tema droner/ambient brumoso, de movimientos parsimoniosos y furtivos, tan inquietante como dulce; un epílogo, que, como se verá a continuación, queda ahora mal ordenado.
La controvertida "Impotent Hummer" inaugura la última cara de este trabajo. Éste fue un adendum colocado como primer tema en la reedición en cd de este trabajo en 2007. Su sustancia, de una naturaleza relativamente menos contundente que la de las demás, se decía interrumpía la cualidad tempestuosa de la secuencia original. En lo personal, a mí me parecía un buen preámbulo, y qué más, en el vinil, la encuentro fabulosa, caracterizada por una cualidad cuasi oceánica que está evidentemente ausente en los demás temas. Además, para ajustarse a los tiempos del vinilo, la organización original de los tracks ha sido totalmente desarticulada, así que no hubiera tenido ningún sentido dejarla fuera de esta edición.
En donde puede observarse más claramente las consecuencias del reacomodo de los tracks es en el útimo corte, "Turning Point" y en la ya mencionada "Cloudy," la cual inicialmente cerraba el disco. "Turning Point" queda relegada de su labor como abridora para convertirse en el punto final de esta edición, con su esquizofrénico beat, que inicialmente indicaba la demencial pauta a seguir. Esta brutal pieza, sumida en una gravedad pesadísima, queda desgraciadamente convertida en un aperitivo mal colocado, pero ni hablar, algunos sacrificios debían hacerse para conseguir el cambio del formato.
Como podrá inferirse, el gran inconveniente de esta reedición, prácticamente idílica, de "Sheer Hellish Miasma" es la secuenciación de sus temas. Pero si uno está dispuesto a permitir esta invasión a la memoria -o si se trata de la primera vez que se uno se encuentra con este trabajo-, entonces se trata de material absolutamente obligatorio: probablemente el mejor disco de Drumm y sin duda uno de los mejores de la década pasada. (S.S.)
Airway / Hijokaidan (Harbinger Sound, HARBINGER099, 2010)

El noise no surge de la nada. Existe una historia del noise, a pesar de que ésta sea insistentemente ignorada o erosionada por generalidades y la falta de convicción de muchos pretendidos ruidistas, evidenciada en su ignorancia con respecto a dónde y cuándo origina lo que dicen interpretar. Cuando se habla de los combos y artistas que formalmente crearon las primeras entregas y registros de noise como subcultura -con lo cual no me refiero ni a Russolo, Xenakis, Stockhausen, ni a ningún otro tipo de artista culto- generalmente tiende a señalarse a Lou Reed con su sobadísimo "Metal Machine Music," a las primeras presentaciones y sus registros de Borbetomagus, e incluso a los primeros trabajos de Boyd Rice. Pero de acuerdo con el que muchos consideran el padre del noise japonés, Jojo Hiroshige, el gérmen del noise verdaderamente surge con Airway, la multiforme, infernal orquesta que en los setentas desencadenara la Los Angeles Free Music Society (LAFMS).
Airway solamente editaron un disco, el volcánico "Live at Lace," y éste apenas ha contado con tres ediciones oficiales -limitadas-, pero ha poseído el ímpetu de contagiar a generaciones enteras de su febril poder y locura. Hoy, 32 años después de su primera publicación, Airway celebra con una nueva edición en vinil el aniversario de este documento. Asimismo, LAFMS celebró su propia existencia e influencia con The Lowest Form of Music, un magistral evento en Londres que comprendió una serie de conciertos, charlas y otras actividades, en las cuales, además de contar con presentaciones de bandas y artistas clave de esta organización, como Smegma, John Duncan, y Tom Recchion, se contó con la presencia de admiradores de la talla de Raionbashi y Kutzelina, Incapacitants, John Wiese y, por supuesto, Hijokaidan.
Estando tan lejos, la única forma en que me pude hacer partícipe de esta celebración fue adquiriendo este disco, inicialmente limitado para su venta exclusiva durante el evento, pero que afortunadamente ha logrado colarse a tiendas alrededor del mundo. Este documento presenta a los iniciadores del noise, Airway e Hijokaidan, unidos en una orgía absoluta de distorsión, retroalimentación, gritos, espasmos, electrónica e instrumentos torturados que se extiende lo suficiente para proveer suficiente evidencia del porqué la génesis del noise, como tal, ocurrió.
El primer combo en ofrendar sus delirantes sonidos en este vinilo es Airway con un tema en vivo capturado durante el concierto que dieron en el Gramercy Theatre de Nueva York el 22 de octubre de 2009. La alineación que se presentaría en esta ocasión fue simplemente enorme: Rick Potts, Dennis Duck, Aaron Moore, John Duncan, Linda Pitmon, Fredrik Nilsen, Joe Potts, Tom Recchion y Vetza. Esta sensacional orquesta centra la mayor parte de su set en una infecciosa descarga rítmica, con percusiones que van construyendo dinámicas en las cuales la potencia y la intensidad reinan. Las contagiosas líneas de un bajo se entrelazan con una rítmica predominantemente grave y constantemente explosiva, como la de Swans o la de Pigface en sus mejores momentos, dando espacio para deambular a los gritos y los alientos free-jazzeros. La contundencia de la pieza, sobre todo en sus primeros minutos es fascinante, con su energía motórica esparciéndose y llenando el espacio por completo.
En este corte, difícilmente queda algo de la abigarrada abrasión que caracteriza a "Live at Lace," restando, en vez de ello, una paquidérmica mole de sonido, precisa y contundente. Sin embargo, en la inigualable capacidad de Airway de encapsular el caos y hacerlo funcionar gracias a una dependencia plena en la intuición y en la necesidad de empujar los límites hasta donde se dejen arrastrar, puede rastrearse, inequívocamente, el gérmen que dio sentido e inspiración a los primeros e incomparables primeros artistas del noise, como Hijokaidan e Incapacitants.
Hijokaidan pueden leerse, en su contribución a este álbum, como el reflejo perfecto de Airway, llevado a las extremidades que tan a destajo tienden a explorar los japoneses con su ruido. La alineación de Hijokaidan en esta ocasión es perfecta, sin más: además de Jojo Hiroshige, Junko y Toshiji Mikawa, se encuentran Fumio Kosakai y Sabu Toyosumi, legendario baterista nipón que ha colaborado con Arthur Doyle, Keiji Haino y Makoto Kawabata entre muchos otros. Desde el momento en que entra el audio es difícil no rendirse ante el muscular, brutal ruido que sostienen. Ante este ímpetu es inevitable preguntarse, como el mismísimo Haino le dijo alguna vez a Hiroshige, si tanta potencia no acabará por consumirse a la brevedad. Pero no, entre los embates musculares de la improvisación libre de Toyosumi, surgen y persisten hasta el final los aullidos de la guitarra de Hiroshige y los gritos de Junko y la electrónica sórdida de Kosakai y Mikawa, todos, como si pertenecieran a confines inmemoriales de un ruido cósmico infinito. Si bien se trata de un tema mucho más articulado que usualmente -sobre todo gracias al consistente trabajo percusivo-, este corte es pura adrenalina electrónica, caos y éxtasis.
Este lp, editado en la clásica Harbinger Sound, es una excelente oportunidad para gozar del frenesí alquímico de estos dos monolítos del ruido y la música experimental como se debe hacerlo, en vinil. Fenomenal. (S.S.)

Sunday, December 19, 2010




IRM - The Cult of Young Men (Annihilvs, APEX005, 2007)

IRM es uno de los más interesantes proyectos en emerger de los submundos industriales nórdicos durante la parte final de la década de los noventas. De manera por demás escueta, el objetivo de IRM, dice Erik Jarl, fue inicialmente el de establecerse como un proyecto de power electronics, una alternativa a los más tóxicos ambientes que exploraría con su otro proyecto, Jarl. Y efectivamente, IRM adquiere su fundación en la configuración más esencial del p.e.: Jarl interpreta una electrónica agreste y asfixiante que es complementada por los gritos repletos de flangers y delays de Martin Blahd. Dos personas -solamente- dando forma a pesadillas sonoras en el molde del género que pretendían representar.
"The Cult of Young Men" es muestra explícita de cómo IRM logra dibujar una complejidad inusual en sus trabajos operando desde un género que tiende a ser visto como uno severamente limitado. Este álbum es una suerte de pesadillesca banda sonora que desanda una extensa variedad de oscuros y decadentes caminos sónicos. La temática es dictada por Bladh, quien, con un evidente influjo del accionismo vienés, estudia lo humano desde su muy peculiar visión del cuerpo, vuelto mero recipiente de impulsos y pasiones que poco tienen que ver con la racionalización. Crucifixiones, mutilaciones autoinfligidas, extirpaciones y procedimientos quirúrgicos tienden a ser algunas de los procesos que Bladh explora en su discurso desesperado y violento.
Jarl, por su parte, genera un complejo tejido aural que combina masivos momentos de inmanencia sónica con los recurrentes elementos que caracterizan al industrial escandinavo: atmósferas gélidas, pulsaciones en vez de percusiones, sonidos sintéticos ríspidos y ferrosos. "Stage of Crucifixion" y "Euphoria" son ejemplos idóneos de esto, con sus rítmicas maquineras, pesadas y lentas, forjando cuadros sólidos, exactos, perfectamente delimitados ante cuya falta de variaciones se vuelcan las palabras de Bladh. Otras piezas se salen un tanto de esta dinámica, gracias sobre todo al inédito empleo de drones del que IRM echa mano en esta ocasión. "Aktion Anthem,""The Cult of the Young Man" y "Limelight" evidencian la particular persistencia de este elemento. La disposición de estos temas acusa una obvia alternancia con los temas más típicamente apegados al modelo estereotípico del p. e., otorgando un cierto balance y una fluidez cuasi-cinematográfica al total del álbum.
Los temas que rehuyen el patrón del álbum son "Here Are the Young Men," inusual y potente cover de Joy Division, que se siente perfectamente integrado en el lenguaje caústico de IRM y la rendición en vivo de "Sebastian," tema que cierra su anterior obra, el magnífico y colosal "Virgin Mind." Una versión más de la canción de Joy Division cierra el álbum, aunque en este caso se trata de una bastante -más- inusual, que incluye el empleo de algún piano y una vocalización mucho más clara de lo habitual para esta banda.
"The Cult of Young Men" posee muchos elementos que harán -y han hecho- protestar a los puristas: el empleo de motivos característicos del accionismo le ha costado al trabajo de Bladh haber sido calificado como "accionismo light" en más de una ocasión; asimismo, los temas explorados en sus álbumes han sido acusados de ser un tanto artsy en un movimiento que tiende a renegar de las faltas de convicciones en el arte contemporáneo y en la de sus medios de expresión y difusión. Con todo eso, es innegable que este álbum ofrece una contribución sumamente personal y consistente a un género sumamente cerrado. La calidad del álbum en grabación, composición y mezcla reitera el evidente compromiso que IRM tiene con su trabajo; después de todo, uno no debe andarse cortando miembros o bañándose de sangre para hacer buenos discos.
"The Cult of Young Men" es un gran disco pero no es un disco para cualquiera: sus atmósferas sofocantes, su registro, constantemente bordeando en el ruido, y sus hipnóticos paisajes de sonido generan pura tensión contenida. Si eso es lo tuyo, adelante, no quedarás decepcionado. (S.S.)

Monday, December 13, 2010

RUIDO HORRIBLE presenta: CONCIERTO DE SORIAH y VERTEX GERM

MIÉRCOLES 15 DE DICIEMBRE, 19:00. ENTRADA LIBRE


Soriah es el proyecto del músico y performer Enrique Ugalde, quien practica música experimental con tintes ambient y rituales. Sus presentaciones generalmente incluyen elementos de danza Butoh, performance, electroacústica y, de manera muy prominente, canto tuvano. Enrique ha practicado este arte de forma extensa a lo largo de su carrera, la cual se extiende a través de diez años, y cuatro producciones de larga duración: Ofrenda...s de Luz a los Muertos, Chao Orgánica in A Major para la disquera de Portlands Beta-Lactam Records, Marakame para Ruido Horrible y su colaboración con Ashkelon Sain, Atlán, para la disquera estadounidense Projekt. Durante su carrera, Soriah ha realizado colaboraciones en vivo o en estudio con artistas como Perry Farrell (Jane's Addiction), Psychic TV, The Dresden Dolls, Blixa Bargeld (Einstürzende Neubauten), The Legendary Pink Dots y Jarboe (Swans) entre muchos otros.

Para más información, (en inglés):

http://soriah.net/
http://www.myspace.com/soriahmusic
http://www.mynewsletterbuilder.com/email/newsletter/1410228333

Vertex Germ

Vertex Germ es un elusivo dueto proveniente de Puebla, México, que basa sus delirantes composiciones en el ambient, el noise y el glitch. Sumamente influidos por la cultura ritualista mexicana, Vertex Germ apenas ha hecho contadas apariciones en vivo y publicado tres trabajos, Alphatoxin para Ruido Horrible, un split llamado Día de Muertos junto a Vulgar Disease y el proyecto audiovisual Siddharta. Para esta presentación, Vertex Germ propone un trabajo audiovisual inquietante e hipnótico.
A continuación, una muestra del trabajo audiovisual de Vertex Germ:

http://www.archive.org/details/VertexGerm-Siddharthavideo

Durante el evento estaremos presentando los más recientes trabajos de ambas agrupaciones así como títulos selectos del catálogo de ruido horrible. La entrada es libre.