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Tuesday, December 15, 2009

Squim - Zephirus (Olde English Spelling Bee, OESB#11, 2007)

"Zephirus" es un trabajo de constante hibridación. Siempre mutante, Squim alínea una serie de paisajes de sonoridades informes y frugales en este lp. Los movimientos presentes en cada uno de sus cortes son violentos retruecanos que atienden a la inmediatez, lacerando la estabilidad.
Squim es el pseudónimo de Chris Phillips. A pesar de que el proyecto ha estado activo desde mediados de los noventas, Squim no ha recibido la atención suficiente. Y, tras escuchar este genuínamente complejo y convincente trabajo, uno se pregunta por qué. El referente más obvio a los sonidos encontrados en "Zephirus" sería el sonido de alguien como Irr. App. (Ext.); del mismo modo que Waldron emplea la conformación de una unidad sónica profusa, en constante, paradójica fragmentación, Phillips genera imágenes sonoras que se transforman en instantes, dejando poco de su inicial identidad.
La primera cara de este trabajo, llamada "Nightingale Floor" comienza con el estrepitoso resuello de sonidos metálicos que se anudan a un paisaje etéreo, repetitivo, dirigido por el movimiento de paneos fluctuantes. Intromisiones de guitarras eléctricas anhelantes, juegos con grabaciones de campo, ruido blanco; en fin, un sinnúmero de atípicas yuxtaposiciones componen un esquema que devela lo efímero de la creación.
La otra cara, llamada "Trial by Cobra," ve una crecida de melodías descompuestas, la absorción de masas de sonido que se devoran unas a otras, el repiquear de sonidos que aparecen, a veces idénticos pero inversamente posicionados, a veces desvirtuados. Por momentos, la sublimación de alguna atmósfera es sobrecogedora, por otros su deformación conduce a una erosión cancerígena. Los bordes se disuelven y sólo quedan mareas de sinsentido aural.
"Zephirus" es un trabajo óptimo, que en lo limitado de su conformación alcanza a conducir al escucha a través de universos de sonido fébriles, incontrolables, en constante expansión. (S.S.)

Tuesday, October 07, 2008



Pussygutt & Story of Rats - Sea of Sand (Old English Spelling Bee, OESB009, 2008)

El debut del dueto Pussygutt no es más que un lp doble. Enorme. Pesado. Un disco doble que, si bien podría buscar clasificarse como un ejemplo más de ese nuevo doom, prefiere optar por un sonido más que distante a la fácil definición.
Empleando un armamento de instrumentos, además de la colaboración de Story of Rats (Garek Druss) y de Chad Lefler, Pussygutt desandan un camino difícil desde "West (Creature)," primer corte del álbum. El drone que abre apunta al de un tinte más portentoso y oscuro, con una mezcla de platillos arqueados, feedback, percusiones minimales y los graves fondos de un órgano. Este inicio, que podría parecer más propio de bandas como Organum o Nurse With Wound, es destrozado de un martillazo guitarrero, con el comienzo de una pesada carga de riff lento, sucio, aplastante. El cierre, hacia una densa y obliterante atmósfera, es nuevamente subvertido al entrar en contacto con una cortina de cromático violín y una nota sintetizada que se quiebra como cristal y revienta la enorme burbuja de sonido que conjugara este track.
La contracara del primer track, otra monumental pieza llamada "Winter Lights" ve a Pussygutt explorando su faceta más arriesgadamente experimental. Secuencias impasibles marcan su distancia, ofreciendo imágenes tan abstractas y coartadas que bien podrían haber formado parte del elusivo mosaico sónico de "Spiral Insana." "Winter Lights" es uno de los cortes más sorprendentes del álbum gracias a su capacidad de ditanciarse abiertamente de culquier posible preconcepción y mostrando una impresionante capacidad de exploración.
"Pavour Nocturnes" abre con el dramático canto de un violín y que va armando, lentamente, una senda pieza plena de cavernosos graves y de un sentimentalismo fantasmal, nostálgico en guitarras y violín, reminiscente incluso a alguna estructura post-rocker; eso sí, sin las pretensiones y ganando mucho en profundidad gracias al afán de lograr en la ejecución un mayor peso mediante el notable desecho de la saturación elemental.
Y a pesar de que el cierre con la enorme "Daemon Lover" no deje de evidenciar el peso de Earth en sus influencias, la movilidad, la precisión con que alejan un contexto demoledoramente pesado para convertirlo en pura belleza angular es pasmosa. Delineada en preciosos drones y un bordeo ambient/clasicista, la complejidad de esta pieza resulta, en primera instancia, totalmente inesperada, y en segunda se transforma en el momento de más perfecto balance entre los universos que engloban el trabajo de este grupo de músicos.
"Sea of Sand," huelga decir, es un trabajo que aborda universos sonoros como pocos. Repleto de pesadez y belleza a partes iguales, éste es un lp a atesorar. (S.S.)

Friday, September 19, 2008



Sky Juice - Hard To Kill (Olde English Spelling Bee, OESB-17, 2008)

No estar demasiado interesado en el trabajo de Zac Davis, me han dicho varias veces, me salvó de situaciones desagradables -paquetes impostergablemente postergados, discos desparecidos, fondos y recibos extraviados. Aparentemente, hasta hoy Davis sigue sin regenerarse y ésto ha provocado que incluso algunos de sus más fieles amigos le hayan dado la espalda. Y con todo, sus creaciones siguen provocando interés en muchos, como en la gente de Olde English Spelling Bee, quienes apenas han puesto a la venta el lp "Hard To Kill," de Sky Juice, proyecto fantasma de Davis que pretendía, en la más pura vena de Damenbart, hacerse pasar por un oscuro proyecto de rock sicodélico americano de los setentas, recién rescatado del olvido por el hallazgo de esta grabación.
En una edición de apenas trescientas copias numeradas, "Hard To Kill," a pesar de quedar lejano a su supuesto cometido, es un disco que vale por sí mismo, tanto más allá de la broma/homenaje. Con trece cortes que comienzan en su mayoría in medias res y que en ningún caso muestran una clara tendencia por cierto tipo de direccionalidad, Sky Juice deambula entre el rock guitarrero, la sicodelia desmadrada y el noise rock. Algunos momentos se dejan sentir francamente lejanos, repletos de atmósferas distantes y envueltos en nostalgia ("Delaware, Under Where?" o "Glacial Rain"), otros resuenan evidentemente contemporáneos, sumidos en el exceso ("The Sniper") o en busca del rescate de aberrantes formulaciones pseudo pesadas ("Phone Numbers" o "Dark Power").
A partir de este extraño homenaje a una serie de supuestos, Davis logra formular efectivamente un trabajo afortunadamente coartado, gratamente incompleto, que se empeña en mostrar apenas retazos de sesiones enormes, con miras a la eternidad. Al ser apenas selecciones, estos atisbos a las "sesiones" de Sky Juice ofrecen, muy a propósito, sólo momentos llenos de fuerza, destellos de un sistema utópico que jamás será develado. Muy bueno. (S.S.)

Saturday, September 06, 2008



Robedoor - Shapeshifter Slave (Olde English Spelling Bee, OESB 13, 2008)

En relativamente poco tiempo, el dueto Robedoor pasaron de ser un gran secreto a convertirse en una de las bandas más prolíficas y cotizadas de Estados Unidos. Sorprendentemente, su incesante calendario de grabaciones no implica una falta de control de calidad; la mayor parte de sus registros ofrecen excelentes muestras de sus elevados estándares, de sus también elevados jams y de sus pesados naufragios en las aguas oscuras del drone.
En "Shapeshifter Slave," Robedoor emplean sobre todo sintetizadores análogos que dotan de una inconfundible profundidad las sendas de sus sonidos. La estrategía de combinar vocales con los cavernosos resuellos de la sintesis convulsionada, aunque prácticamente invariable en sus trabajos, no deja de provocar estremecedoras cargas de monolítico, informe y amainado ruido; como si las más violentas descargas de neurosis sónica se hubieran detenido para tomar un respiro, cobrar dimensiones portentosas y comenzar a marchar a dos kilómetros por hora. "Invisible Osiris" es buena muestra de ello; ésta, la pieza más larga de la primera cara, parece querer perderse entre imágenes contemplativas y el absorbente seguimiento de un delirio introspectivo cimentado por una lenta, apenas emergente percusión. "Condemned Descent," por su parte, resuena lejanamente a Double Leopards y a Hototogisu, con una guitarra sobrecargada, drones vocales y un drone inflexible y voraz, que parece querer culminar devorándolo todo, pero que pierde ante la inercia y deja morir su carga en un susurro. "Lifelong Illusion" es una réplica a los eternamente enormes minutos iniciales del "Careful With That Axe Eugene" del "Ummagumma." Igualmente densa y demoledora, con su paso tonal cerrado y diminuto, termina por desprenderse de su inicial melliza y optar por una serie de rasgeos casi inconéxos en guitarra, que se ven seriamente disminuídos ante la mole guardándose al fondo de los abismos. Con "Heavy Light," Robedoor cierran "Shapeshifter Slave" envueltos en una atmósfera enrarecida. Un sintetizador que no sabe si perderse entre la tiniebla o una relativa dulzura detenta un vuelo que no deja de avanzar y no para de resonar, envuelto en corrientes de confusión y decaído ensueño.
"Shapeshifter Slave," como todo buen trabajo de Robedoor, ofrece visiones, no música, misterio y sinsentido a partes iguales. Para disfrutarlo aún más, hay que cerrar los ojos y dejarlo hacer su magia sin atisbos ni razones. Como nota final, Pete Swanson -de los recién fenecidos Yellow Swans- se encuentra a cargo de la masterización.(S.S.)