Showing posts with label Skullflower. Show all posts
Showing posts with label Skullflower. Show all posts

Tuesday, December 29, 2009




Ethnic Acid - Power Works (Industrial Recollections, s/n, 2009)

Ethnic Acid es el proyecto solista de Anthony Di Franco, cuya carrera lo ha visto convertirse en integrante de legendarias bandas como Skullflower o Ramleh. Estas grabaciones son, sin embargo, previas a su paso por estos gigantes y vaya que tienen una valía propia y una identidad totalmente única y lejana a cualquier remanente de las otras bandas.
Los 16 cortes que contiene esta recopilación provienen de la discografía que DiFranco generara entre los años 1986 y 1988. Casi todas estas cintas formarían parte de los catálogos de legendarias disqueras del underground británico como Broken Flag de Gary Mundy (Ramleh, Whitehouse), Birthbiter de Mark Durgan (Putrefier, Nihilist Assault Group) y su propia JFK.
Como podía esperarse tras este currículum, el sonido de Ethnic Acid no podría ser cualquiera; el primer tema incluído, "Severed from Life," basta para darse una idea de su potencial. Delirantes, mutantes escenas industriales fungen como marco a los furiosos arranques con que ataca la guitarra. "Il Papa" permite ver como el empleo que Di Franco hace de este instrumento es decididamente poco ortodoxo, con una suerte de riff que en realidad se limita a segmentar el movimiento y a contravenir el abuso de feedback.
Temas como las dos partes de "Sexodus" o "Battlecry" son oscuras explosiones de industrialismo sicodélico, en los cuales los patrones van siendo dictados por el inestable flujo de sonidos dislocados por la alteración de sus frágiles dinámicas. "Angel of Death" deja ver de donde salen algunos de los más profundos drones guitarreros del "IIIrd Gatekeeper" de Skullflower, con el obliterante peso de tonos graves, aplastantes que se mezclan con feedback y vocales incomprensibles.
"Spirit" es otra muestra de la profundidad que conforma el trabajo de Di Franco, con relieves dados por retroalimentación, sintetizadores y la alternancia de cajas de ritmo estableciendo una secuencia mezcla de toxicidad absoluta y delirio libre. La precisión de Di Franco puede evidenciarse incluso en su momento de forma más libre, como en "Reduce the Distance" en donde logra sostener un monolito de ruido industrial por más de media hora sin perder la capacidad de establecer ni dinámicas constantes ni todo ese caudal de energía.
En general, la calidad del material y de la producción invertida en esta recopilación es más que sobresaliente. Cuesta trabajo pensar que Di Franco realizaría todo este fascinante cuerpo de trabajo siendo aún un adolescente, como lo era incluso al volverse parte de Skullflower. Hasta donde tengo entendido, Industrial Recollections, disquera hermana de Freak Animal de Mikko Aspa, queda inaugurada con este compilado y con la reedición de "Inspirationals" de Trait, también reseñada aquí. Y, si ésta será la línea a seguir por esta disquera, bienvenida. Este material, imposible de encontrar hoy en día en su versión original, es simplemente excelente. En un año en el cual las reediciones fueron tan portentosas, ésta se sostiene como una de las mejores. (S.S.)

Sunday, May 24, 2009

Skullflower - The Paris Working, 23-4-2009 (producido por la banda, s/n, 2009)

Desde que en 2003 decidió revivir a su extraordinaria creatura, Skullflower, Matthew Bower había tenido un enorme peso pendiendo de su espalda; hacer resurgir de entre las cenizas a una de las bandas más importantes de su tiempo no es lo mismo que si se tratara de una banda de segunda. Poco o nada ayudó el hecho de que Bower sea un artista tan absurdamente prolífico, empujando, año tras año, cinco o seis grabaciones bajo diversos nombres -Total, Sunroof!, Hototogisu, Mirag y muchos otros- al grado que muchos no veían gran diferencia entre lo que presentaría como uno u otro, pero sí con respecto al catálogo de la nueva y de la primera versión de Skullflower.
Álbumes como "Tribulation" y "Orange Canyon Mind," a pesar de tratarse de grandes trabajos de ruido, son muestra exacta de esta problemática y provocaron una polémica ineludible. Como era de esperarse, muchos se apresuraron a señalar que el sonido original de la banda estaba muerto. Nadie veía venir lo que aconteció el año pasado, cuando Bower, ayudado por su recluta Lee Stokoe de Inseminoid y Culver, editara un par de álbumes capitales, la titánica caja triple "Circulus Vitiotus Deus" y su fastuoso regreso al vinil con el magnífico "Taste the Blood of the Deceiver." En estos dos trabajos, Bower reincorpora el elemento "rockero" que la banda había perdido, haciendo de sus riffs y de su cada vez más contundente rítmica situaciones cada vez más constantes. No, estos discos no son "IIIrd Gatekeeper" o "Xaman." Pero la incorporación de elementos de ambos estratos hizo del presente Skullflower una banda más completa, con posibilidades de ofrecer algo nuevo, mucho más que un simple anhelo.
Y en esta encrucijada es que Bower se encuentra mientras produce "The Paris Working," un cdr grabado en esa ciudad el 23 de abril del año presente. Lo que primero salta a la vista es el hecho de que esta presentación haya contado con una alineación de cuatro personas en vez del formato solista o de dueto que había caracterizado recientes presentaciones. Luego, el hecho de que, además de Samantha Davies en viola y cimbales, Lee y Matthew en guitarras, se encuentre de regreso el antiguo soporte de la banda, el baterista Stuart Dennison.
Las percusiones, que entran a cuadro paulatinamente, van dando sentido y dinámica al vehemente y ensordecedor caos que las guitarras van generando. Como es de suponerse, "The Paris Working" es un crescendo continuo, sin valles ni picos, sólo una enorme cuesta levantada a base de ruido convulsivo y abrasivo. De momento escapan melodías, como perdidas entre la enormidad de la crecida, pero en instantes vuelven a ahogarse entre las disonancias, feedback y distorsión. Skullflower en poco se dejan ver como la nihilista orquesta que son.
Tras media hora de palpitante violencia aural, las percusiones están o sepulatadas bajo el deslave sónico o tan integradas que prácticamente ya se han convertido en un solo grito indivisible y gigantesco. Los 19 minutos restantes son pura fastuosa demencia aural y gloria.
"The Paris Working" ilustra perfectamente el estado actual de Skullflower, como una banda que busca recapturar algo de la magia de su pasado, pero plenamente consciente de que tal cosa es, en buena medida, una dulce utopía. La resultante aleación es un delicioso torrente de ruido que con el incesante empuje de una rítmica febril avanza infatigable y eterna.
Sin duda, "The Paris Working" no es el mejor ni el más idóneo registro de la banda -ni tampoco el mejor punto para iniciarse en sus artes- pero es un trabajo suficientemente explosivo y contundente para ver que Skullflower tiene aún mucho que dar. Habrá que estar pendientes de "Malediction," el más reciente trabajo en estudio del ahora cuarteto para Second layer. (S.S.)

Saturday, February 02, 2008


Mirag - Black Temple Carved In Smoke (Battlecruiser, s/n, 2006)

Battlecruiser es la disquera que Campbell Neal creó en 2006 para promover sus intereses rayanos en, la que parece su más reciente convicción, el metal (o al menos el drone metal o el noise metal). Y aunque otras de sus ofertas sónicas, como Black Boned Angel y la estética de las producciones de Battlecruiser sea gloriosamente diferente a la de su otra, enorme disquera, Celebrate Psy-Phenomenon gracias a su excelente, minimal arte, la música, al menos en lo que respecta al presente "Black Temple Carved In Smoke", no ofrece algo seriamente diferente a lo que usualmente podríamos esperar de su creador. Mirag es otro más de los múltiples proyectos del conspicuo Matthew Bower, el genio guitarrero tras Skullflower, Hototogisu y Sunroof!, entre otros, e influencia innegable de más de media docena de bandas, Birchville Cat Motel de Kneale, claramente, incluída.
Es difícil dejar de notar el distintivo sonido de Bower -ahora, como siempre, cercano a mil cosas (i.e. noise, drone, rock) pero jamás claramente definido, ni siquiera como el metal que debía distinguir a una colección temática. Y, ciertamente, se trata de uno de los más distintivos en cualquier ámbito; lo que ahora es cada vez más difícil es señalar a cual de sus muchos proyectos debería pertenecer este trabajo. A pesar del uso de loops en un ambiente cercano al post-industrialismo en el primer corte, y de la atmósfera oscura que apenas deja perfilarse como un distante doom, los dos tracks que "Black Temple Carved In Smoke" contiene bien podrían pasar por el recorte de "Orange Canyon Mind", su composición siendo la de temas escuetos, de un registro claro y con un seguimiento musical -ya sea de monotonalidad droner o de constancia circular- que apenas por instantes les previene del caos absoluto.
Temas buenos, que sin duda harán la delicia de los seguidores del trabajo más reciente de este gran anti-músico, pero que sin duda dejarán a cualquiera esperando más, ya que ambos no suman juntos si apenas el cuarto de hora. Claro, éso sin mencionar que quien busque un registro más clásicamente pesado en el trabajo de este músico, quizás tenga más a bien en conseguir la más reciente reedición de "IIIrd Gatekeeper". Sólo para coleccionistas.(S.S.)

Friday, September 14, 2007



Sunroof! - Panzer Division Lou Reed (VHF, 2007)

Mucho más abrasivo que habitualmente, Sunroof! de Matthew Bower y Mick Flower destiende en "Panzer Division Lou Reed" su sonido a la manera de la enorme Vibracathedral Orchestra del propio Flower, dejando un tanto de lado los ensueños y optando más por la abrasión acumulativa. Al comienzo de este disco, la pieza de diecinueve minutos "Sew Plateus#1", graves voces hacen juego a una serie de licks psicodélicos, feedback de micrófonos y teclados en drones exaltados que se revuelven lentamente, fluctuando de semitono en semitono; la evolución del conjunto es lenta, escueta pero crece lentamente en definición. La bruma inicial sólo se vuelve más densa ante la llegada de las percusiones de John Moloney (Sunburned Hand of the Man) en vuelos libres, que, con sus tormentosos devaneos entre el silencio y la acción, marca la nueva crecida de un drone sucio, enfermo, chamánico. Asimismo, "Sew Plateus#2" domina los mismos terrenos de ciclos persistentes y delirio, caminos bien desandados por Sunroof! y aumentados por las inmersiones en estática que cierran la pieza, que junto a la segunda pieza "Etoile Sauvage", sirven apenas de preparación al último corte del álbum. "Stairways and Terraces Descending One Beyond Another in a Stupefying State of Exhaustion" es total y absoluta furia ciclónica a la Hototogisu; muy por detrás de esa humeante cortina de ruido se destienden guitarras que intentan conformar notas y cuyos estertores se repiten en convulsión, cediendo eventualmente sus fuerzas al cauce central, haciéndose de todo uno solo con descargas de feedback altísimo y maltrato arrítmico y atonal extremo.
Con respecto al trabajo de Bower, "Panzer Division Lou Reed", muy efectivamente, sigue un patrón de tonalidad más claro que el grueso de las últimas ofertas de Hototogisu o Skullflower; sin duda, de manera análoga a lo que ha sucedido en trabajos como "Orange Canyon Mind" y Spooked Summer", donde algunos cortes han evidenciado una mayor definicón melódica. Sin embargo, el que Sunroof! se haya perfilado mayormente hacia un terreno más ríspido, cercano a la órbita de los dos títanes mencionados y de la misma Vibracathedral Orchestra y el que no se pueda entender a esta banda como una simple extensión de otras posa una pregunta sobre la mesa: ¿Cuál será el futuro del rincón del pleno solaz psicodélico que solía ofrecer esta banda? (S.S.)

Wednesday, September 05, 2007



Pure - Fetor (Freak Animal Records, s/n, 2006)
La trayectoria de Matthew Bower ha sido una de las más consistentes en tiempos recientes; desde principios de los ochenta ha logrado conformar un sonido único que ha ido evolucionando y exponenciándose en cada uno de sus proyectos: Total, Skullflower, Sunroof! y Hototogisu. Extrañamente, el gérmen de su trabajo con cada una de estas bandas -de orientación netamente guitarrera- no yace en el rock, sino en el corazón de la escena del power electronics inglesa, mejor ejemplificada por el trabajo de Ramleh, Consumer Electronics, Sutcliffe Jugend y Whitehouse entre otros.
La constante experimentación en busca de un sonido que fuese extremo y que desafiara los cánones llevó a parte de esa generación a colaborar constantemente, compartiendo sus rasgos más volátiles. El comienzo de la línea para Bower se da precisamente con Pure, agrupación de corta vida que cambió frenéticamente de miembros entre 1982 y 1984 para finalmente asentarse en 1984 como Total y luego como Skullflower. “Fetor” fue el único trabajo completo que publicó esta banda y que, desde su primera aparición en cinta, no había vuelto a ver la luz hasta su reciente reedición por parte de la disquera finlandesa Freak Animal en una edición de apenas trescientas copias.
Dividido en seis piezas, “Fetor” permite observar con claridad la persistencia sónica de Bower y compañeros. “Transformer” claramente contiene los elementos aurales que definen los últimos trabajos de Hotogisu aunque quizás a un nivel menos apabullante. Comenzando por el persistente uso de loops, vocales y percusiones, el total de estos seis tracks es decididamente menos abstracto que las usuales cortinas de distorsión de Skullflower o los nostálgicos y hasta dulces embrollos de cuerdas de Sunroof!, aunque, las piezas sí contienen de igual forma esa cualidad envolvente e hipnótica, esa psicodelia embotada y flujo inacabable.
Si bien el trabajo es claramente inacabado, la potencialidad visionaria de sus creadores es decididamente inspiradora, y muchos de sus componentes pueden advertirse en el sonido de bandas por venir. “Untitled”, fincándose fuertemente en oleadas de distorsión, prelude mucho de lo que harán las bandas de drone guitarrero de estos días, aquellos que, como Growing o Earth, formulan excesos para construir atmósferas y cuerpos sonoros más que simplemente para hacer un desmadre. Asimismo, es bien sabido hasta que grado el abrasivo uso de armónicos y el casi metálico filo de la distorsión de las guitarras de Bower pesaron sobre algunas de las bandas del metal industrial de los noventa –como Godflesh, por citar un ejemplo obvio-; “Fetor” en este sentido ofrece una visión más amplia que deja al descubierto muchos de los elementos que han ayudado a conformar el underground británico desde hace más de dos décadas. Y además lo hace de una manera muy afortunada; este trabajo se siente sumamente actual y su rico contenido sonoro lo valida más allá de su mero status como reliquia arqueológica. “Fetor” incluye además una –larga- pieza final grabada en vivo en 1988, la cual emplea material originalmente presente en esta cinta. Desgraciadamente, ni la pieza ni su calidad coinciden con lo que se puede encontrar en las seis piezas iniciales, pero, en fin, no está de más tener acceso a este material de archivo, sobre todo tomando en cuenta lo difícil que ha sido que éste vea la luz. (S.S.)

Wednesday, December 20, 2006

Skullflower - Tribulation (Crucial Blast, CBR55, 2006)

El trío de Matthew Bower, Stuart Dennison y Neil Campbell regresa a cimentar su retorno con "Tribulation", un nuevo cd con más de una hora de vibrantes drones mutantes, ruido, acero, óxido y veneno destilados en sonido. Cómo bien sabrá quien ya les haya escuchado, presenciar un disco de Skullflower es alternativamente como estar frente a un macizo e inescalable muro de sonido sólido o envuelto en una infatigable cascada de agua cristalina. Su sonido es pasmoso e imposible de sortear. Te consume, a tí y a tu atención. Tus sentidos se nublan. Las palabras se olvidan. Entras en trance.
Cada una de las piezas es una madeja desentrañable de ruido en constante expansión. Las involuciones de cada instante brotan como flores una sobre otra sobre otra. "Saragossa" es pura droga, pura ofuscación, cáncer sónico, un universo colapsándose. "Dying Venice" es anti-metal, anti-noise, anti-drone. Una dinámica que se contiene dentro de sí misma hasta sus últimas consecuencias. Todo lo iniciado para sólo ser destruido. Pestilencia engendrada.
Dentro y a través de cada uno de sus cortes, "Tribulation" brinda la posibilidad de un vuelo imaginario hacia lo más profundo de nuestros paisajes internos, hacia la tierra donde las emociones y las sensaciones rescatan su inmanente pureza, nada es bello sin poseer fealdad, nada es doloroso sin brindar, al menos en sus agónicas remembranzas, placer.
Pocas bandas y pocos discos tienen capacidades relativamente similares en cuanto a capturar al escucha y provocarle tan intensas y dispares sensaciones. Una gema en bruto. (S.S.)

Saturday, September 09, 2006



Hototogisu/Burning Star Core - "II" (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Magia atmosférica, enormes abismos de cauces brotantes, pesadumbre. Todo provocado por los vaivénes de maquinaria electrónica fuera de control y sus operadores, quienes intentan sólo hundirnos un poco más en las tinieblas. Como parte de la senda discografía de la bestia de dos cabezas, Hototogisu, éste quizás sea su producto más febrílmente cercano a la música eterna. Oleadas de puro drone corren pesadas a través de los insalvables muros de sus restricciones estructurales, apenas por instantes alcanzan a escapar pequeñas chispas de electrónica o notas humanas.
Pero después de toda la densidad, de todo el veneno vertido -hacia los primeros veinte minutos-, el enorme grupo hace crecer el drone todo como si fuese una sola voz, subiendo hacia el infinito en un lamento visceral, paralizante. El resuello de las máquinas.
Este super grupo, la conjunción de Burning Star Core y Hototogisu, reúne perfectamente y hasta exponencialmente las cualidades indivuales de sus integrantes. Aquí hay espacio para todo, para la cuidadosa interpretación de Yeh en violín y para la batería de Tremaine. Su resultado, de vuelos Stockhauseanos, es tan poderoso como los más encumbrados atisbos de Double Leopards, puro drone desprovisto de temporalidad en un alucinante y vertiginoso acercamiento a las estrellas. (S.S.)