Flea Apparitions - Dream Depletion (Anathema Sound, AS10, 2009)
"Dream Depletion" comienza con un paisaje monocromático a la p.e. -mezcla de industrial grave y uniformidad tonal-, una introducción corta y adecuada a "Crickets." Dicho cuerpo está compuesto por el profundo espectro de las frecuencias que el sintetizador análogo reúne; desde graves ondas sinoidales, cuyos picos se sienten en el estómago, hasta las formas de insectos sonoros, forjadas por la manipulación de señales agudas. Una extraña combinación de ruido oprobioso y un fluir nocturno, calmo.
"Halloween" es mucho más tópica, lo-fi, evidentemente basada en improvisación, difícilmente estridente. Con todo, su secuencia es por momentos insospechada y grotesca, aunque el referente de la película de terror jamás deje de evidenciarse. (S.S.)
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Friday, April 17, 2009
Tuesday, December 30, 2008

Wereju - The Light of Life Undone (Anathema Sound, AS06, 2008)
Esta cinta la había dejado para algún momento en que tuviera algo de tiempo. El nombre no me impresionó demasiado, ni tampoco lo sentimental de los títulos; en pocas palabras, me pareció estar ante una enorme sesión de clichés que podía digerir mejor leyendo o caminando. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí en "The Light of Life Undone," uno de los mejores trabajos que habría de escuchar a lo largo del año, con cada segundo siendo tan intoxicante como depurado y sensible sin caer jamás en la facilidad de la cursilería.
"A Faint and Dying Hope Undone Part I," la cara A al completo, comienza anhelante y suave, tan sólo para entregarse a la más gelida potencia del drone, con frecuencias sintetizadas entrelazándose como sierpes danzantes. Tras breves aunque plenos interludios, las guitarras de Cathal Rodgers vuelven a entretejer una fibra muy humana, repleta de nostálgica distancia en acompasado ensueño. Un corte viene a establecer un nuevo distanciamento, enhebrado a partir de un telar de feedback que aquí se presenta lo suficientemente cuidado como para convertirse en una cortina de ensueños, un plácido drone que apenas puede controlarse antes de dejarse caer en el delirio, una telaraña que advierte de su peligrosidad mientras deja reposar a su víctima. Y siguen allí las límpidas torres de marfil de las guitarras, inmutables, perfectas, brillantes.
La segunda parte del tema anterior, la cual abre la cara B, es un tanto más libre, con pasajes de sonidos que van y vienen como formas difusas. Movimientos acuáticos y resonancias primordiales, los colores de sueños pastorales circundan y cobran sentido como figuras danzantes. Cada movimiento tiene un aura profunda y conducente. Finalmente, un corte casi desnudo de atmósferas cierra el ciclo retomando el tema abierto y entrañable de la primera cara y dejándose disolver con el grado que le confiera la marea del tiempo.
"A Faint and Dying Breath" comienza desandando las mismas regiones de imágenes inconscientes, aunque opuestas; donde la primera son reflejos de aguas claras, las que circunda este tema son oscuras, estancadas. Abismos desolados donde todos los presentimientos son mortales y no queda más que el recuerdo deseoso de un regreso.
Este cassette resultó, pues, verdaderamente un afortunado accidente, un trabajo que muestra un talento muy cultivado, anclado en el meticuloso y persistente desarrollo de un tema. Enhorabuena también por el trabajo de la joven Anathema Sound, que en su breve carrera ha logrado presentar trabajos de verdad deslumbrantes. Sin duda aguarda un gran futuro para ambos. (S.S.)
Saturday, September 06, 2008
Bones of Seabirds - Nihanisyati (Anathema Sound, AS02, 2008)Más trabajos de síntesis, esta vez a cargo de Ryan McGill, alias Bones of Seabirds, quien, en tres cortes, establece una retórica aural de involuciones constantes a partir de un sintetizador. Estas andanadas de aterciopelada oscuridad son aumentadas en cada uno de los cortes por sonidos que le adhieren una dimensionalidad bastante impactante.
En "Lost In Green Fields," por ejemplo, McGill opta por dejar al fondo la presencia obliterante del potente teclado y sus secuencias, permitiendo que el centro del escenario lo ocupe la enorme distorsión de una guitarra que quiere forjar algo entre un cuadro de doom y uno de shoegaze. A pesar de que el inicio de este track es impresionante por la cantidad de sentimientos que parece querer invocar, la falta de contundencia de un armazón compositivo deviene en un solo no muy agradable, pero que constituye una de las pocas debilidades de esta efímera cinta.
"Conqueror," abriendo la cinta, con sus invocaciones a una pesadez guitarrera colorida y repetitiva forja una unión intrincada y apasionada con el sintetizador. En sus complementarios rugidos, embaten la distorsión, el drone, el ambient más espeso y la pulsión inacabable del bajeo amplificado en vivo contra amplificadores. Una sicodelia potente, oscura que culmina bellamente con el canto de una cuerda falsa que inhala y exhala siniestros alientos. (S.S.)
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