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Thursday, September 15, 2011


Cultus Sabbati - Descent into the Maelstrom (Buh Records, BR28, 2011)

"Descent into the Maelstrom" de Cultus Sabbati me resultó sorpresivo de principio a fin. Al comenzar a escucharlo, me parecio que no se trataba de una muestra más de drone de mediana/baja calidad. Y es que la abridora "Adrift at Sea" me resultó, sin más, plana, vaga, sin sentido. Afortunadamente, la subsecuente "Walls of the Abyss" casi inmediatamente comienza a dibujar algo más interesante. Vocales susurradas saltan inesperadamente del fondo a la superficie; guitarras se destienden discretamente acumulándose en su espesura mientras oscuro feedback, grueso y trepidante, repta enorme a través de la pieza, asentándose, consolidándose, dominando, devorando.
A pesar de la obvia proyección lo-fi, a cada instante se hace evidente la direccionalidad incontenible a la que este grupo se suscribe, combinando adecuadamente elementos de noise, doom sumamente trastocado, dark ambient, power electronics y drone para forjar una proyección redonda y totalmente orgánica -realmente me sorprendería descubrir que hubiera habido mucho tratamiento/edición a los originales-. Pero lo más sorprendente, en realidad, es cuán únicos suenan.
Los temas de Cultus Sabbati son eminentemente físicos, buscando una crudeza directa y una corporeidad inmediata. Sus composiciones son manifestaciones oscuras, fantasmas electromágneticos cobrando forma escuetamente. Sus sonidos no fueron creados, sino invocados.
La espontaneidad de Cultus Sabbati puede rastrearse, por ejemplo, en un corte como "Tempest Edge" y en algunos de los despegues y aterrizajes de las piezas, los cuales dejan entrever que la estructura de los temas -afortunadamente- no está pulida al cien.
En consecuencia valdría la pena comprender este trabajo como una selección de momentos álgidos, basados en las fortalezas de la banda. Entre estas fortalezas, sin duda, puede rastrearse un carácter compulsivo, una persistencia sonora casi enferma. El tema que da nombre al disco, por ejemplo, evidencia un enfoque instrumental obsesivo, rayano en la manía. Su descenso es profundísimo, abisal y su resultante es totalmente mesmérica. Pero, bueno, así es casi todo el disco, de cualquier modo.
Tenía tiempo que no me topaba con un disco que fuera bueno, precisamente por espontáneo; "Descent into the Maelstrom" es un buen augurio, definitivamente. Hay que mantener la fe. (S. S.)

Saturday, March 12, 2011


Hamann/Astro - Limbo (Buh Records, BR16, 2010)

El split entre el músico peruano Hamann y el ruidista japonés Astro está dedicado a la exploración de las imágenes astrales a través del sonido. Ambos artistas coinciden en la composición de temas con base en temáticas supraterrenales, en la representación de los cuerpos celestes como objeto de sus sonidos. Sin embargo, los sonidos que ambos artistas ofrecen en "Limbo" no son necesariamente coincidentes en sus registros.
Los temas de Hamann son más cercanos a la exploración electrónica más estereotípica, dibujando órbitas imaginarias de un modo que recuerda vagamente algunos de los primeros trabajos de Tangerine Dream, como "Alpha Centauri" o "Zeit." El primer tema, "Urano," resulta claramente convencional en este aspecto, con su atmósfera lenta y pesada dibujando un brevísimo parpadeo en la vida de un circuito planetario. Su dinámica es lenta, colosal, circunférica, basada en las lentas secuencias oscilatorias de un sintetizador. "Aldebaran" -Alpha Tauri- igualmente presenta una dinámica pictórica de la majestuosidad y la profundidad espaciales; sorprende, sin embargo, la brevedad de estas imágenes sónicas, las cuales, sin duda, podrían funcionar como temas más extensos. Lo mismo puede decirse de "Imperceptible," quizás una irónica referencia a los lenguajes humanos, en la cual líneas de síntesis -que recuerdan a las de Coil o las de Cabaret Voltaire- pelean a través de paneos con sus brillos cristalinos. La contribución de Hamann a este split es, sin duda, deleitosa a pesar de estar innegablemente infiltrada por el pasado, lo cual queda plenamente de manifiesto cuando se contrasta con el explosivo material de Astro.
En un tema que por sí sólo se extiende por bastante más que los 3 temas de Hamann juntos, Astro presenta otra de sus características composiciones psicodélicas, basadas, al igual que las de Hamann, en un empleo incesante de los sintetizadores. Aunque de manera mucho más mecánica que usualmente, Hiroshi Hasegawa genera un mundo delirante de sonidos ácidos a partir de secuencias sumamente obstrusivas, casi marejadas de ondas electromagnéticas, las cuales apenas son contradichas por agudos chirridos, cuya constancia es a su vez violentada por la manipulación de parámetros. Quizás esa portada de un axis mundi menstrual con el mundo vuelto en su cenit una maraña de terminaciones nerviosas postradas ante un alucinatorio dios andrógino pueda describir su sonido un poco mejor que mis palabras. Contenido totalmente alucinógeno. (S.S.)
Ignacio Briceño / La Muchacha Loca - Split (Buh Records, BR07, 2010)

La delirante conjunción de ambientes y materiales sonoros de Ignacio Briceño hace de su trabajo una suerte de primo lejano de la histeria que protagonizaba Scissor Shock hace algunos años. Electrónica, guitarras, percusiones programadas, sampleos de porno y de sitcoms, melodías truncadas y hasta la voz del maestro Sábato son procesadas en los dos primeros cortes por Briceño en el famoso programa Live de Ableton, creando un ambiente sumamente enrarecido, como de post-rock-lo-fi de la era de la comunicación. La extensa "Ascención a la montaña invertida," de hecho, resulta disfrutable de una extraña e inexplicable manera, teniéndose como un pastiche de una cualidad bastante musical. El segundo corte de Briceño, tecladito bañado en delay y reverberación de por medio, confirma aquello del post-rock aunque ya no de manera tan grata, aunque al menos sirviendo como respiro ante el inminente ataque de La Muchacha Loca.
Los cánticos hacen obvia la intención de La Muchacha Loca -proyecto del músico peruano Diego Contreras- de crear música clavada en confines ritualistas, pseudo-chamánicos (y qué decir del nombre de la pieza: "one more Spirit in my soup"). Las vocales fantasmales son complementadas por cascabeles, percusiones y drones elusivos que, de primera impresión, no llegan a decir demasiado. Hacia la mitad del tema, sin embargo, todos los elementos comienzan a lograr una cierta consistencia. La grabación, de fidelidad absolutamente baja, le agrega un aire ríspido al asunto, como si se tratara del registro de una suerte de ceremonia pagana industrial arracada a la clandestinidad. Como en el caso de los cortes de Ignacio Briceño, la participación de "La Muchacha Loca" resulta ofrecer un trabajo plenamente espontáneo, basado en lo febril de la improvisación experimental, que indudablemente contiene el encanto del momento pero que inevitablemente carece del poder del trabajo compuesto. (S.S.)