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Saturday, March 12, 2011


Mark Solotroff - Archive01 (Bloodlust!, B!131, 2010)

Desde el año pasado, Mark Solotroff trabajó en una retrospectiva que reúne en siete volúmenes el trabajo que durante la década de los noventas publicó en tirajes limitados para disqueras clásicas de la época, como Slaughter Productions del fallecido Marco Corbelli, G.R.O.S.S. de Akifumi Nakajima o su propia Bloodlust! Esta retrospectiva permite conocer un lado sónico de Solotroff de difícil acceso dada la escasez y los excesivos precios de los documentos originales.
Que la ruta que sigue Solotroff en esta serie es diferente a la que nos había habituado con sus producciones bajo las rúbricas de Instrinsic Action y Bloodyminded queda de manifiesto ante una escucha incluso superficial de "Archive01." En su primer corte, este trabajo presenta "45 Minutes of Rape and Murder," que resulta ser el primer tema que Solotroff produjera bajo su propio nombre, allá por 1995, y que originalmente apareciera como la cara A de una cinta llamada "Instrumental Demonstration of Death-Noise." En esta versión sin cortes, en su caústico flujo de 45 minutos, Solotroff realiza un estudio profundo de su muy particular visión del harsh noise.
Como un exacto paralelo al disco de OVMN que apenas he reseñado, "45 Minutes of Rape and Murder" posee cualidades de lo que puede identificarse como noise estadounidense -al que algunos llama americanoise en obvia referencia al famoso japanoise-, al ser parte de ese momento definitorio que representó la mitad de la década de los noventas para el desarrollo del ruido en el underground de aquel país. El más obvio punto en común que éste posee con el trabajo de OVMN es ese fascinante desprendimiento tunélico que se extiende a lo largo de la duración de la cinta. A pesar de que en la misma época los japoneses innegablemente tendían a trabajar sobre cauces de ruido sumamente extensos, los de estos dos proyectos norteamericanos poseen una dinámica que prescinde totalmente del espasmo -elemento intrínseco del japanoise, concentrándose casi exclusivamente en un movimiento desbocado, incontenible en su linealidad. El track de Solotroff está tan claramente orientado hacia ese extremo que podría decirse por momentos poseedor de una cualidad oceánica, inclusive estableciendo una cierta comunidad con el drone por su inmanencia hipnótica. Las dinámicas son mínimas y se desdibujan ante la enormidad de un tema que se extiende incontenible, como una corriente de lava o un tsunami en su flujo de estática dirigida. Hacia la mitad del tema, el empleo insistente del delay remite a lo que Maurizio Bianchi hiciera en sus primeros trabajos, a esos movimientos repetitivos mitad psicodelia, mitad película de horror que caracterizan esa primera etapa del trabajo del italiano.
En cierto sentido, la influencia de Bianchi se evidencia en este trabajo en la conformación de un sonido primal, sumamente físico -Solotroff señala no haber empleado teclados en su producción- y en su exhaustiva, cuidadosa exploración a través de los raquíticos filtros que proveen moduladores mínimos como son pedales de guitarra. "45 Minutes of Rape and Murder" es una pieza sumamente mesurada e hipnótica, un verdadero torrente de distorsión modulada.
El segundo corte, titulado "Instrumental Demonstration of Death-Noise (Edit/Remix 01)," consiste en una remezcla inédita de los dos temas contenidos en la cinta original y básicamente se trata de una edición del tema anteriormente descrito.



Mark Solotroff - Archive02 (Bloodlust!, B!132, 2010)

El segundo corte incluído en "Instrumental Demonstration of Death-Noise" comprende el grueso del material que se presenta como "Archive02." Este tema llamado "The First 45 Minutes After a Violent Death"sórdidamente juguetea con el nombre de un clásico tema de Coil. El modus operandi de Solotroff aquí es básicamente el mismo: el sonido contenido en el tema se divide en dos capas, una de distorsión en el borde agudo que sostiene un flujo anárquico, como de estática y otra en el borde grave -más grave que en el tema anterior- que se trata de algún tono contenido en los topes de los parámetros de un delay, cuyos eventuales despliegues sostienen la mayor parte del movimiento del tema. El movimiento es mínimo, nuevamente, pero el resultado vuelve a ser otro fantástico túnel de ruido alucinógeno, que complementa simétricamente a "45 Minutes of Rape and Murder." Nuevamente, Solotroff hace uso de un remix inédito en este caso para cerrar el segundo volúmen de esta colección.
Los dos primeros volúmenes de esta colección van de la mano; la evidente problemática que ofrecería la imposible publicación de ambos cortes en formato digital sin pasar por el terrible bisturí parece haber forzado a Bloodlust! a presentarlos por separado, aunque, cabe decir, como volúmenes subsecuentes con casi cincuenta minutos adicionales entre ambos cortes agregados. Sin duda es bueno que este tipo de documentos que pudieron llegar a considerarse perdidos de la historia del noise estén finalmente resurgiendo de entre el polvo. Trabajos como estas dos reediciones y la del debut de OVMN no sólo son plenamente disfrutables, sino que además sirven para cuestionar la originalidad de los sonidos que hoy en día se nos presentan como nuevos. (S.S.)

Tuesday, May 26, 2009



Neil Jendon – Invisibility (Bloodlust!, B!117, 2009)

“Invisibility” de Neil Jendon comienza de una forma no muy espectacular. Su planteamiento es demasiado discreto y obvio en un primer track de apenas dos y medio minutos de golpes inconstantes en metal y feedback distante. Es por ello aún más sorprendente el que la llegada del segundo corte sea tan repentina y volátil. Esta segunda “invisibilidad” llega resuelta como un caudal de sonidos sintéticos que se destienden a lo largo de todo el espectro sonoro inmediato. Un desglose de gruesas cargas de distorsión que forman una pared de ruido se opone a los incalculables, borboteantes estertores de un pulso absurdamente deformado por un sintetizador. Mientras paulatinamente los avasallantes muros de distorsión van deshaciéndose, Jendon hace aparecer otra sorpresa; los gemidos del sintetizador comienzan a descomponerse hasta caer en seco, presas del embeleso de otra síntesis, ésta bellamente trazada en un flujo sinoidal lento y delicado. Y ante lo improbable, el contraste entre las ásperas contorsiones de la primera parte y las gentiles oleadas de la segunda de alguna extraña manera parecen tener sentido, una linealidad enrarecida pero deleitosa.
“Third Invisibility” regresa a esa calidad de grabación distintivamente menos cuidada del primer corte. Pero en esta ocasión la direccionalidad de la pieza es dinámica y vigorosa, además de repleta del inquietante susurro de filosas láminas siendo raspadas y arrastradas entre una caótica marea de distorsión. Una vista claramente contraria a la presentada en la más extensa y final “Fourth Invisibility.”
Esta última parte procede con los mismos artilugios que dieron sentido a la segunda; es decir, un énfasis en sostener oscuras mareas en una lenta escalada de distorsión. Estas mareas entonces harán las veces de contención y –por momentos también- de complemento a los cuasi anárquicos designios de un sintetizador llevado al borde.
El seguimiento de este corte es mucho menos lineal; basado en marcos sonoros tanto más flexibles, este tema sigue una constante subversión de patrones y formas como su lógica. Difícilmente puede establecerse una descripción de los mutantes patrones de ruido y síntesis que pueblan estas enrarecidas corrientes; son de formas tan obtusas que sería imposible sugerir que buscan adecuarse a una forma distintivamente regular. Juntas conducen a una vertiente del noise, relativamente menos espástica y estridente que el harsh noise clásico y no tan necesariamente abisal como el actual. Se trata de un lugar interesante, sin duda.
Neil Jendon, en apenas cuatro cortes, sostiene sin atisbos una exploración exhaustiva sus capacidades. Si bien sus medios son limitados –parece ser que se trata apenas de un sintetizador y unos cuantos efectos-, mediante una bien coordinada distribución logra crear bien concatenadas cadenas sónicas, sin perder, aún así, el encanto del lirismo. (S.S.)

Sunday, May 24, 2009


Bruce Lamont/Right-Eye Rita/ Mark Solotroff (Bloodlust!, B!124, 2009)

Sin duda se trata de una reunión atípica, Bruce Lamont de los avant-metaleros Yakuza, Mark Solotroff del monstruo de power-electronics Bloodyminded y Right-Eye Rita conjuran unidos un set exclusivamente vocal para su presentación junto a Rodger Stella y Regression, proyecto de Nate Young. Por lo que Solotroff señala en el blog de Bloodlust!, parece ser que se trata de algo que podría ponerse en práctica más en forma (¿quizás como un posterior trabajo en estudio?). Por el momento, hablando de lo que se incluye en este trabajo, lo que este peculiar trío produce es un oscuro, cavernoso conducto de sonido, cuyas paredes están forjadas por las crudas vocales de Solotroff y Rita y sus cimientos por las mántricas, graves convulsiones de Lamont.
Mínimos artificios se unen a las reptantes sombras de las vocales de estos tres demonios, un tanto de feedback controlado -lo cual le da un aspecto aún más intenso al clímax del track- y los loops de la profunda voz de Lamont que dan un sentido de continuidad ritual al total del corte.
Con un claro referente industrial, este trabajo me recuerda a algunos de los momentos más asfixiantes de la primera discografía de Coil y Throbbing Gristle -quizás incluso al "Maldoror Is Dead" de Current 93, pero sin el debraye satánico. Esa misma oscuridad de la espontaneidad intimista, de la sonorización del inconsciente se encuentra aquí. En una elipsis de poco menos de 20 minutos, el trío sube de la nada, descarga una dosis apabullante de poder extático que crea un momento de magia musical arrancada al silencio, y se deja caer dócil , sin oponer la más mínima resistencia. Al final, uno se preguntará si se trató meramente de embelesados susurros o de una manifestación. (S.S.)

Wednesday, August 06, 2008

Mark Solotroff + Sshe Retina Stimulants

Excellent Manipulation of Distorted Tape Death, Part One: The Edit (Bloodlust!, B!101, 2008)

Excellent Manipulation of Distorted Tape Death, Part Two: Super Density Assemblage (Bloodlust!, B!102, 2008)

Paolo Bandera, o NG5361, y Mark Solotroff realizaron en 1996 una colaboración basada en la manipulación del ruido de cintas. El proyecto original se presentó como un set de cuatro cassettes que contenía, en cada uno de sus lados, una detallada excursión a través de la manipulación de los residuos sonoros inutilizados de cintas magnéticas.
La presente versión de este trabajo, dividida en dos cds, se trata de la edición digital del recién mencionado trabajo, aunque, en el primer caso, llamado "Excellent Manipulation of Distorted Tape Death, Part One -The Edit", las piezas originales de cuarenta y pico minutos fueron reducidas a una media de seis.
Como es de suponerse, las cintas pasan a través de un proceso de efectos que le confiere a cada track un cierto seguimiento temático. El rango sonoro se desenvuelve en la mayor parte de las piezas a través de oscuras cortinas de pantanoso ruido. A través de sus ocho piezas, una serie de dinámicas inhumanas se libera de la ignominia de la cinta y se convierte en el pulso que alimenta las tenebrosas maquinaciones de Solotroff Bandera. A su paso, esta manipulación cruza por sendas vibrantes de dinámicas casi nulas ("Commercial Imperatives"), obliteraciones inescapables ("Unambiguous Containment"), y momentos de confusión sónica total en un espectro vasto, como el sangrado inacabable de una informe masa de sonidos imposibles de conjugar ("Fluid Outlets").
El dueto escapa aquí totalmente de los trucos habituales del noise, pero sin dejar de hacerle referencias. No hay catársis. No hay furia ni contención. Sólo el flujo inacabable de lo que no debería, cobrando forma conforme avanza y crece. Obviamente, huelga decir que este trabajo se trata de una selección. Sin embargo, quizás el absoluto exceso de la primera versión haya sido relativamente aliviado por esta versión más puntual, consistente y, sobre todo, posible de escuchar en su totalidad sin tener que reservarlo para unas vacaciones.
La segunda parte de este trabajo, "Super Density Assemblage", como su nombre lo indica, contiene las superposiciones de una selección de momentos particularmente oscuros de los trabajos originales. La primera edición sigue la tónica del primer disco, con fluctuaciones lentas y una sorpredente caída que permite observar con cuidado el metódico, frío proceder de esta concienzuda manipulación de ruido. La segunda pieza sube el tono furtivamente, con amenazantes descargas de ruido que emergen como tormentas y que recuerdan algunos de los mejores momentos de Hive Mind o de Hum of the Druid. Sin duda, ésta es la mejor pieza de la colección, un auténtico desafío a los sonidos nocturnos y a la pesadez ruidística.
En total, "Super Density Assemblage" se trata de dos piezas extensas basadas en el deslave de un ruido que no puede quedarse en paz jamás, que a pesar de su constancia, jamás deja de metamorfosearse y de adquirir presencia, aún inadvertidamente.
Estos dos trabajos, de una forma muy peculiar, buscan retomar el pasado mediante su actualización. La inicial manipulación a cargo de Solotroff ha vuelto a ser deconstruída por la visión sintética de Bandera, ofreciendo un producto absolutamente nuevo que no depende de sus antecesores para validarse. (S.S.)

Wednesday, May 21, 2008



Mark Solotroff - Solo Live 002 (Bloodlust!, B!092, 2008)

Con el afán de documentar prácticamente de forma absoluta lo mucho que acontece en el círculo de Bloodyminded, Mark Solotroff recientemente ha comenzado a editar sus acciones solistas en vivo. "Solo Live 002" se trata de la segunda de éstas, como el mismo anuncia al principio de la presentación. Nuevamente centrada en el power electronics que caracteriza a su legendaria banda, la manipulación aural de Solotroff está basada en el sinuoso devenir de picos agudos sumamente erosionantes -mucho más dinámicos que los estáticos torpedos de Bloodyminded- pero sólo manteniéndose lo suficiente para alcanzar a forjar una pieza monolítica en la cual se echa de una sola vez toda la leña al fuego. Replicando mantras -el clásico, retorcido "what was the best day of your life?" que Michael D. Williams de Eyehategod espetara en "Ten Suicides" de "Gift Givers"- y repartiendo su energía entre el aspecto lírico y el sónico de su presentación, Solotroff logra crear un ambiente abrasivo y opresivo de abierta hostilidad. A ver qué nuevas sorpresas brinda su incesante carrera próximamente: sus más recientes trabajos con The Fortieth Day, Animal Law han sido sorprendentes y ni qué decir de la inminente continuación de la serie "Phases" -¡en vinil!- y del tan postergado y esperado "Within The Walls", nueva placa de Bloodyminded. (S.S.)

Friday, August 17, 2007

Segunda Entrega de Videos de los Conciertos de Bloodyminded en la Ciudad de México.

Finalmente he logrado subir la segunda tanda de videos de los dos recitales que la super banda de power electronics Bloodyminded ofreció en la Ciudad de México. Ni qué decir que fueron eventos grandiosos y que ojalá puedan repetirse en algún momento. Saludos a Isidro, Mark y Heber y a todos los amigos que se reunieron esas dos bestialmente ruidosas noches (S.S.)



Pro-Ana



Visiting an Ex-Girlfriend in the Hospital - AIDS Ward



Within the Walls




Shivery



Two Drops of Blood



Blind Fury

Friday, May 25, 2007

BLOODYMINDED


Bloodyminded surge en 1995 de las cenizas de la banda Intrinsic Action con Mark Solotroff a la cabeza. Desde aquel entonces, la banda, con base en aquel entonces en Nueva York, se ha caracterizado por tocar inagotablemente y por ser una de las pocas bandas de noise que plantean dejar un acervo estable. Con cuatro grabaciones en formato largo, Bloodyminded ha forjado un estilo radical y único. El mes entrante, esta banda presentará su trabajo en la Ciudad de México, evento que promete ser, cuando menos, histórico. Por el momento aquí hacemos una breve semblanza de su carrera mientras esperamos ansiosos la llegada de este evento.



Trophy (Bloodlust!, BloodLust! 001, 1995)
La discografía de Bloodyminded comienza en 1995 con "Trophy", un disco que ha provocado pasiones desde su salida, estableciendo la reputación de Bloodyminded como uno de los exponentes esenciales del ruido norteamericano. En este disco puede advertirse como Bloodyminded precedió mucho de lo que en estos momentos se hace en términos de noise por años, con un sonido que fuertemente habría de servir de inspiración a muchas de las bandas actuales. Las composiciones con bases analógicas y el minimalismo tonal conforman en mucho la base sonora de este ábum. De manera similar, la violencia y los temas turbios -el lado oscuro de la naturaleza humana-nutren la imagen y el sentido de una banda que constantemente busca ubicarse dentro de la voz y los ojos del criminal.
En "Trophy", Bloodyminded señala directamente a sus influencias, las flemas biliosas de un joven Michael Gira parecen haber poseído la garganta de Mark Solotroff y la insólita, abrasiva electrónica monotonal de Whitehouse parece seguir los mismos senderos que desandan los escabrosos pulsos repetidos hasta el hastío en este debut de Bloodyminded.
En cuarenta y siete tracks (¡!), el trío, formado por Mark Solotroff en voz y electrónica, Megan Emish en sintetizadores y Angel Ramos también en sintetizadores, se da a la tarea de crear mantras, rendiciones a mortecinas anatomías incógnitas, confesiones de psicopatías al borde y catársis, con la pulsión de reunirlo todo en un sólo disco, como si no fuera a haber mañana. Desde cortes que caen como yunques y se desvanecen del mismo frugal modo como "Hot" y "Crawl", hasta la eterna compulsiòn retratada en "Overdrive", Las descargas de "Trophy" destilan maldad y odio a través de cada una de las moléculas que agitan en el aire. Algunas de sus mejores canciones, como "In the Mood", "Waste", "Over Before You Know It", "Chinatown" o "Cro-Bar" comparten con el escucha una pulsión íntima e inexplicable que no puede definirse como ni como confesión ni como reporte.
La pieza central, "Trophy" va del autodiagnóstico -"Soy un coleccionista/pequeños recordatorios/mementos/evidencias(...)pequeños objetos/anal/obsesivo"- al develar por oposición -"Si tengo un trofeo/tú no existes/mis trofeos prueban que estás muerto"-. Otras buscan capturar la misma tensión, recreando esa intensa sensación de incomodidad, de ser parte de, de presenciar, de ponerse en los zapatos tanto de víctima como de victimario.
"Trophy" busca retratar la enfermedad que se esconde en el telón de la cotidianeidad y lo hace de una manera brutal; se trata de un disco que destila enfermedad, odio y delirio en cada uno de sus setenta y cuatro minutos ininterrumpidamente. Violencia, mutilación, asesinato, violación y muerte corren frenéticamente a lo largo del cd, iniciando de manera muy adecuada la carrera de esta enorme banda con un trabajo compacto y macizo como pocos.



True Crime (Bloodlust!, B!040, 2002)
La simplicidad que hace de "Trophy" un trabajo tan memorable es una cualidad difícil de conseguir; uno podría esperar que agregar complejidad a estas ideas rompería el hechizo. Pero no fue así. Con una inaudita cantidad de colaboradores, Solotroff renueva a la banda, ofreciendo un trabajo de vuelos muy altos.
No en vano a este nuevo "True Crime" le separan siete años de su predecesor. Se trata de un disco extremo sin más. Las canciones son más extensas y la inclusión de nuevos miembros y un buen puñado de colaboraciones, disparó sus sonidos y su complejidad. Es un disco cuya producción además denota un trabajo arduo, intrincado; capa sobre capa de vocales, samples, estática, drones y ruido se une para crear una muralla de sonido agobiante y difícil de esquivar.
Desde su inicio, con "Angel of Darkness", Bloodyminded arroja ese coctél de polifonías oscuras y escabrosas. La voz manipulada de una especie de narrador -muy reminiscente a las empleadas en el "Leichenschrei" de SPK, por cierto- se sostiene como una base que juega con los chirridos incontrolables del feedback y los cicls, gravísimos de los sintetizadores. Un cuadro de imágenes grotescas que sirve como marco a los guturales exabruptos de Solotroff, nuevamente víctima y/o victimario alternativamente.
En cualquier sentido, "True Crime" representa una escalada de la furia originalmente representada en "Trophy". Hay momentos en los cuales el ambiente es tan absurdamente hostil que degustar se hace casi imposible. "The Killer Department", por ejemplo, incluye exactamente los mismos descritos anteriormente, pero llevados hasta sus últimas consecuencias posibles. Las vocales son tantas y la tensión es tan intensa que las letras son prácticamente indescifrables. Y todo esa conjunción de sonidos llevados al límite sólo deja una temible sensación de confusión y caos, aturdidora.
En el proceso evolutivo de Bloodyminded, éste es sin duda el punto crucial. Canciones como "The Misbegotten Son" presagian la enormidad caótica e inestable del marmóreo "Gift Givers".
"True Crime" quizás no sea el mejor disco de Bloodyminded pero definitivamente es el más extremo de toda su discografía, un disco digno de estar entre los mejores del submundo postindustrial.



Gift Givers (Bloodlust!, B!045, 2005)
"Gift Givers" también tiene un eje temático; en este caso, el combo de Solotroff se centra en las deformaciones estéticas. Por supuesto, ése no es el tópico exclusivo de este álbum; como podría esperarse de un trabajo de Bloodyminded, también hay dosis suficientes de alienación, mutilación, odio, violencia gratuita, neurosis e incomodidad. Pero contra lo que podría esperarse, esto no representa la estabilización de una fórmula. En este álbum las adiciones y cambios en intérpretes provocan un cambio sustancial en el sonido de la banda.
Lo primero que es notorio del álbum -tras la desequilibrante introducción "Exercise (One)"- son las voces de Isidro Reyes y de Xavier Laradji, que en español y francés recitan/musitan/cantan/gritan/retuercen las palabras que después hará suyas Solotroff en inglés. El resultado es explosivo. Así, la violencia que cada palabra ejerce en su respectivo contexto en "Aller/Venir" es contundente, representando en flashazos un abanico de sensaciones que pasan del temor a la furia en instantes. Mientras tanto, algo del trabajo más agreste de la banda se deja sentir en toda su amplitud, con las oscuras sacudidas de sonidos sintetizados empujados al límite de las más oscuras reverberaciones y creciendo envueltas en un remolino de loops.
Contra lo que ocurría en la mayor parte de "Trophy", las piezas se extienden más allá del par de minutos. La monotonía de las nubes de polución que forman ese drone oscuro y motórico, presente en cada una de las piezas, se ve ultrajada por la caótica masa de voces en frenesí, cubiertas de distorsión y emanando de lo más profundo de las entrañas de los gritantes de la banda y los chirriantes y delirantes trazos del feedback retorciéndose a la distancia.
Piezas como "Stick Insects", "Chalk Eater", "Pro-Ana", "Pro-Mia" y, especialmente, "A Song for Lisanne, a Young Model" son punzantes críticas a una sociedad que ha llevado a muchos individuos a la práctica de operaciones erráticas y riesgosas con el solo objeto de preservar una apariencia. Muchos ven es este fenómeno el vacío existencial de la sociedad de consumo llevado directamente a sus más comúnes víctimas: los adolescentes, los individuos más susceptibles a inseguridades. Pero para Bloodyminded la vacuidad no es lo preocupante, sino más bien ese "naked lunch", la compulsión, la obsesión subyacente en el combatir a los delirios de las apariencias indeseadas.
Éste es en muchos sentidos el más logrado trabajo de Bloodyminded. Principalmente hay que notar cómo, a pesar de representar un trabajo mucho más depurado, sigue teniendo ese poder de tomarte por las entrañas, anular tu capacidad de análisis y dejarte inmune y a su merced. "Gift Givers" es música en su extremo más desarticulante.



Behind the Green Door/Live: Street Level at VG Kids (Bloodlust!, B!051, 2006)
Originalmente, "Behind the Green Door" ya había sido editado por Greh Holger en su disquera Chondritic en un tres pulgadas limitado. La versión presente incluye, además del audio íntegro, un video de la presentación que tuvo lugar la noche anterior a la cual se ha llamado "Live: Street Level at VG Kids".
Ambas presentaciones son extrañísimas. En "Behind the Green Door", Bloodyminded presenta aproximadamente 16 canciones, las cuales en total duran alrededor de 20 minutos. Apenas un par de las piezas pasa del minuto. Pueden reconocerse algunas selecciones extraídas de sus tres cds, pero, en general, el tratamiento es tan hostíl que sólo quedan las pesadísimas vibraciones de los sintetizadores y el feedback brotando paralizante.
"Live: Street Level at VG Kids" es una presentación gemela a la del día anterior, apenas con ligeras variaciones. Aquí vemos a la banda en una alineación de tres tocando prácticamente sólo para los cuates en el pasillo de una oficina (sí, en el pasillo de una oficina) mientras toda la masa de noisetas se avientan contra los muros. Greh (Hive Mind), los Wolf Eyes y muchos otros noiseros de Michigan pueden verse gritando, aventándose y volando sobre ellos mismos en pleno extasís etílico. Divertidísimo.




Magnetism (Bloodlust!, B!057, 2006)
"Magnetism" ya había sido reseñado anteriormente en este espacio, pero vale la pena recordarle brevemente. En este disco, la magia desarticulante del ruido hace sus veces al grado más exorbitante; la comunicación a través de palabras se ha dejado de lado, ya sólo los gritos, los ruidos guturales, los quebrantos comunican sensaciones. No hay música en este disco, sólo zumbidos, sonidos amplificados y deformados, inflexiones guturales, ruido, ruido y más ruido; "Magnetism" es un disco sinceramente extremo que, a diferencia de los extremos del noise más mecanizado, se siente humano, muy humano. Uno de los mejores discos de 2006 sin lugar a dudas. (S.S.)

Saturday, December 09, 2006



Bloodyminded - Magnetism (Bloodlust!, B!057, 2006)

Imagina que William Bennett y Michael Gira se hubiesen encontrado en 1984 y que de esa reunión hubiera salido una deforme, animalesca, brutal mezcla de los aspectos más salvajes de Swans y Whitehouse y tendrías, aproximadamente, algo similar a "Magnetism". Provocando feedback incontrolable en micrófonos, forjando oleadas de caos en graves oscilaciones y, sobre todo, gritando y gruñendo y encimando, manipulando, deformando, amplificando y disecando cada partícula de sonido que flotase a su alrededor, Bloodyminded han logrado grabar uno de los discos más estresantes y violentos en mucho tiempo. A través de quince temas cuyos títulos hacen referencia a episodios extremos y personales que van de lo retorcidamente cómico -"Shotghun held to face by severely crosseyed addict while attempting to physically remove girlfriend from know drug house"- a la directa mala vibra -"Girlfriend attempts to explain schizophrenic episode by revealing childhood sexual abuse"-, la banda da muestra de lo que es catársis a partir de una nueva forma de shock rock, con intensas regresiones en vez de canciones, gritos que van del dolor a la furia en vez de vocales, zumbidos en vez de melodías y cólera y neurosis en vez de virtusismo o romanticismo. Absolutamente brutal, intensa y dolorosa pornografía aural. (S.S.)