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Tuesday, December 30, 2008

Slow Listener


Slow Listener es el seudónimo de Robin Dickinson, quien en su corta carrera ya ha producido música para más de una docena de trabajos, empleando, sorpredentemente, una gama de elementos considerablemente limitada, pero logrando, a partir de la maestría con que los emplea, efectos sonoros pasmosos. El feedback y la estática son constantes en sus trabajos, los cuales buscan usualmente contraponerse a una línea tonal. La desintegración o la fusión tienden entonces a aparecer en complejos aurales profundos e hipnóticos, con una lógica propia, lejana de la obviedad y dueña de una lógica propia, extraña, mágica. Sin más preámbulos, presentamos a continuación una serie de reseñas relativas al trabajo de Robin.


Slow Listener - Son of the Man of the Year (Housecraft Records, Housecraft N0. 45, 2008)

Una de las más inquietantes virtudes de Robin Dickinson es su capacidad de conjurar, a partir de elementos muy limitados, una gran gama de sonidos, angustiosamente expresivos. En "Son of the Man of the Year", tiende a incorporar sus consabidos teclados a un registro suave y oscilante, el cual es un eje que, a pesar de guiar todo el movimiento de la pieza, resulta estar oculto tras una enorme capa de reverberante e informe feedback. Ambos lados, sugiriendo una inmanencia sublime y muy cuidada, son sin embargo duros, cubiertos por capas de nubes sónicas que apenas dejan vislumbrar la belleza de sus sustancias. La segunda cara, buscando una salida perfectible, se topa con el imponente deseo de agravar lo evidente; con furia descarnada, Robin deja que por los recovecos de la pieza se cuelen confusas disonancias y crueles destellos de feedback, haciendo del total de la composición algo sobrehumano, un atisbo a la belleza real de las cosas. Ni sencillo ni sobradamente racional, "Son of the Man of the Year" es un trabajo crudo, presto a hipnotizar a quien supere las obviedades de lo superficial.

Slow Listener - Only On My Own Am I Truly Loved (Celebrate Psi Phenomenon, s/n, 2007)

Otro misterioso release de Slow Listener es "Only On My Own Am I Truly Loved", editado por aquella gran disquera de las portadas de papel tapiz, Celebrate Psi Phenomenon de Campbell Kneale. "One Coffe Short of Intelligence", el primer track, intercambia su dulzura inicial por un pasmoso contrabalance de inamovibles drones enfermos, vadeando por entre la estática crecida.
Los siguientes cuatro temas siguen esa óptica de embrujo y confusión. "Bad Santana," por ejemplo, hace empleo de vocales musitadas a través de un nubarrón de estática, un cuadro que simula el escuchar canciones distantes en radios mal sintonizadas, o "Random Harvest" que, por su parte, interna al escucha en la profundidad de acordes cálidos que culminan en la desintegración melódica absoluta, en una ficción musical, en un desbordamiento conceptual.
En cierto sentido, este cdr podría bien definir el quehacer de Robin Dickinson, la creación de música bella pero siempre distante. Cada uno de sus temas sigue el mismo sentido, la consolidación de una capa de dureza como coraza sólida, inquebrantable, pero que por sus diminutas hendiduras esconde el secreto de un alma ambriagada por el embeleso de notas celestiales.


Sweet Sweet Coffebreath/Hunting Rituals (Cloud Valley, CV45, 2008)

"Sweet Sweet Coffebreath" es el nombre de su más reciente proyecto. Más enfocado en las dinámicas que en la formulación de cuadros estáticos en plena tensión, Dickinson aquí ejerce un control multidimensional, modelando caústicas variaciones de tonos saturados y de estática vuelta fondo. Por momentos se dejan incluso caer zumbidos feedbackeros a la power electronics y voces, en total anomalía de lo que Slow Listener usualmente significa. Un fascinante cuadro en inacabable mutación.
Por su parte, Hunting Rituals presenta una pieza mucho más enfocada al seguimiento de un monotonalismo que por momentos bordea con el noise. Oscuro e intenso, su lado rescata a través de espasmódicas oleadas de feedback ese lado pesado y opresivo del industrial menos indulgente. Voces y guitarras se alían a una gris herrumbre para forjar un caótico mar envuelto en tinieblas y furia tormentosa. (S.S.)


Birchville Cat Motel - Second Curved Face Destroyer (Celebrate Psi Phenomenon, s/n, 2008)

Birchville Cat Motel fue por poco más de diez años el principal proyecto sonoro del neozelandés Campbell Kneale. Prolífico como pocos, el proyecto fue cimentándose grabación tras grabación -sus producciones sobrepasan los noventa títulos- de, sorprendentemente constante experimentación sónica: desde esas primeras cintas de espantosa sordidez para la también naciente American Tapes, hasta las pasmosas, enormes emisiones triples en su propia Celebrate Psi-Phenomena, quedan de manifiesto la casi motórica capacidad expresiva de Kneale y el constante anhelo por hacer desaparecer límites creativos.
Una de las últimas piezas del rompecabezas discográfico que Birchville Cat Motel legó al mundo fue la colección triple "Second Curved Face Destroyer," la cual, desde el propio título, hace referencia a un trabajo que el mismo Kneale había producido para Last Visible Dog en 2006. Aquél, como éste, se trataba de una colección de grabaciones en vivo sin más que un poco de masterización, las cuales capturaban su espíritu y su versatilidad sonora. Esta colección, además de capturar la frugalidad de esos momentos, ofrece un par de sorpresivas sesiones, una con sus coterráneos de 1/3 Octave Band, planteando en "Junkshop: Rainbow Superserpent," como el título sugiere, un reptante, magnífico drone que se extiende ominoso por media hora, así como "Gunpowder Church of Satan," que contiene las fallidas sesiones de lo que culminaría siendo el enorme "Gunpowder Temple of Heaven," editado a principios de este año por Pica Disk.
El primer cdr de "Second Curved Face Destroyer" alinea su registro al de las visiones más dulces que Kneale puede convocar. "Rochester Sloppy Plate" es una lenta progresión de atmósferas que van sucediéndose conforme a los pasos de una percusión sampleada. Al igual que su subsecuente, "Chicago Deep Dish," el foco de la pieza es la ensoñación, el inesperado e inadvertido adormilamiento de la consciencia, dejando pasar sueños y turbaciones anímicas. Con sus dos tracks, esta primera parte cubre muchísimo terreno, fungiendo como elaborada intoducción a la marejada de drone que se prepara a continuación.
El segundo disco, además de contener la ya mencionada sesión en Australia, contiene dos tracks más tomados de presentaciones en directo. Los drones cristalinos de "Honk Kong Abracadabra," otra longitudinaria pieza, anhelan convertirse en melodía natural y culminan obliterando el espacio absolutamente en su estruendo de ácidas visiones. Hasta su desintegración, serrada, decadente es una delicia. "Small Christian Victories" conjuga los pesados drones de un órgano de acordes de imitación parroquiana al tiempo que descarga una distorsión apabullante, haciendo del set ni uno ni lo otro, una madeja de sonidos sin más sentido que la inacabable línea del drone. Indudablemente más visceral, este tema acaba aportando el elemento accidentado a la colección.
Finalmente, el último disco presenta dos tracks que incisivamente se contraponen a todo el material anterior. El primero retoma el nombre de uno de los últimos discos en estudio del proyecto, aunque invirtiéndolo, "Dead Call Home Their Birds" -en vez de "Birds Call Home Their Dead"- y que resuena precisamente al tipo de tela sonora que recientemente había estado empleando Kneale; es decir, una sicodelia electrónica donde se sobreponen sonidos deformes, largos tracks de distorsiones taladreantes, percusiones robotizadas y los cada vez más constantes samples de Iron Maiden. La última pieza es precisamente la toma abandonada del gran "Gunpowder Temple of Heaven," y se trata de una versión mucho menos paciente, liándose de inmendiato en el embrollo y llendo hacia la concreción. Siempre resulta interesante descubrir la evolución de las ideas que dieron lugar a ciertos proyectos y éste es el caso.
Al anunciar que Birchville Cat Motel dejaría de existir, Kneale señalaba como razón primera que el mundo no necesitaba un nuevo disco de este proyecto. Tras escuchar este cierre de una discografía, con apenas siete temas cubriendo más de tres horas de música, este comentario se vuelve dudoso. (S.S.)

Saturday, February 02, 2008


Mirag - Black Temple Carved In Smoke (Battlecruiser, s/n, 2006)

Battlecruiser es la disquera que Campbell Neal creó en 2006 para promover sus intereses rayanos en, la que parece su más reciente convicción, el metal (o al menos el drone metal o el noise metal). Y aunque otras de sus ofertas sónicas, como Black Boned Angel y la estética de las producciones de Battlecruiser sea gloriosamente diferente a la de su otra, enorme disquera, Celebrate Psy-Phenomenon gracias a su excelente, minimal arte, la música, al menos en lo que respecta al presente "Black Temple Carved In Smoke", no ofrece algo seriamente diferente a lo que usualmente podríamos esperar de su creador. Mirag es otro más de los múltiples proyectos del conspicuo Matthew Bower, el genio guitarrero tras Skullflower, Hototogisu y Sunroof!, entre otros, e influencia innegable de más de media docena de bandas, Birchville Cat Motel de Kneale, claramente, incluída.
Es difícil dejar de notar el distintivo sonido de Bower -ahora, como siempre, cercano a mil cosas (i.e. noise, drone, rock) pero jamás claramente definido, ni siquiera como el metal que debía distinguir a una colección temática. Y, ciertamente, se trata de uno de los más distintivos en cualquier ámbito; lo que ahora es cada vez más difícil es señalar a cual de sus muchos proyectos debería pertenecer este trabajo. A pesar del uso de loops en un ambiente cercano al post-industrialismo en el primer corte, y de la atmósfera oscura que apenas deja perfilarse como un distante doom, los dos tracks que "Black Temple Carved In Smoke" contiene bien podrían pasar por el recorte de "Orange Canyon Mind", su composición siendo la de temas escuetos, de un registro claro y con un seguimiento musical -ya sea de monotonalidad droner o de constancia circular- que apenas por instantes les previene del caos absoluto.
Temas buenos, que sin duda harán la delicia de los seguidores del trabajo más reciente de este gran anti-músico, pero que sin duda dejarán a cualquiera esperando más, ya que ambos no suman juntos si apenas el cuarto de hora. Claro, éso sin mencionar que quien busque un registro más clásicamente pesado en el trabajo de este músico, quizás tenga más a bien en conseguir la más reciente reedición de "IIIrd Gatekeeper". Sólo para coleccionistas.(S.S.)