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Tuesday, December 30, 2008



Birchville Cat Motel - Second Curved Face Destroyer (Celebrate Psi Phenomenon, s/n, 2008)

Birchville Cat Motel fue por poco más de diez años el principal proyecto sonoro del neozelandés Campbell Kneale. Prolífico como pocos, el proyecto fue cimentándose grabación tras grabación -sus producciones sobrepasan los noventa títulos- de, sorprendentemente constante experimentación sónica: desde esas primeras cintas de espantosa sordidez para la también naciente American Tapes, hasta las pasmosas, enormes emisiones triples en su propia Celebrate Psi-Phenomena, quedan de manifiesto la casi motórica capacidad expresiva de Kneale y el constante anhelo por hacer desaparecer límites creativos.
Una de las últimas piezas del rompecabezas discográfico que Birchville Cat Motel legó al mundo fue la colección triple "Second Curved Face Destroyer," la cual, desde el propio título, hace referencia a un trabajo que el mismo Kneale había producido para Last Visible Dog en 2006. Aquél, como éste, se trataba de una colección de grabaciones en vivo sin más que un poco de masterización, las cuales capturaban su espíritu y su versatilidad sonora. Esta colección, además de capturar la frugalidad de esos momentos, ofrece un par de sorpresivas sesiones, una con sus coterráneos de 1/3 Octave Band, planteando en "Junkshop: Rainbow Superserpent," como el título sugiere, un reptante, magnífico drone que se extiende ominoso por media hora, así como "Gunpowder Church of Satan," que contiene las fallidas sesiones de lo que culminaría siendo el enorme "Gunpowder Temple of Heaven," editado a principios de este año por Pica Disk.
El primer cdr de "Second Curved Face Destroyer" alinea su registro al de las visiones más dulces que Kneale puede convocar. "Rochester Sloppy Plate" es una lenta progresión de atmósferas que van sucediéndose conforme a los pasos de una percusión sampleada. Al igual que su subsecuente, "Chicago Deep Dish," el foco de la pieza es la ensoñación, el inesperado e inadvertido adormilamiento de la consciencia, dejando pasar sueños y turbaciones anímicas. Con sus dos tracks, esta primera parte cubre muchísimo terreno, fungiendo como elaborada intoducción a la marejada de drone que se prepara a continuación.
El segundo disco, además de contener la ya mencionada sesión en Australia, contiene dos tracks más tomados de presentaciones en directo. Los drones cristalinos de "Honk Kong Abracadabra," otra longitudinaria pieza, anhelan convertirse en melodía natural y culminan obliterando el espacio absolutamente en su estruendo de ácidas visiones. Hasta su desintegración, serrada, decadente es una delicia. "Small Christian Victories" conjuga los pesados drones de un órgano de acordes de imitación parroquiana al tiempo que descarga una distorsión apabullante, haciendo del set ni uno ni lo otro, una madeja de sonidos sin más sentido que la inacabable línea del drone. Indudablemente más visceral, este tema acaba aportando el elemento accidentado a la colección.
Finalmente, el último disco presenta dos tracks que incisivamente se contraponen a todo el material anterior. El primero retoma el nombre de uno de los últimos discos en estudio del proyecto, aunque invirtiéndolo, "Dead Call Home Their Birds" -en vez de "Birds Call Home Their Dead"- y que resuena precisamente al tipo de tela sonora que recientemente había estado empleando Kneale; es decir, una sicodelia electrónica donde se sobreponen sonidos deformes, largos tracks de distorsiones taladreantes, percusiones robotizadas y los cada vez más constantes samples de Iron Maiden. La última pieza es precisamente la toma abandonada del gran "Gunpowder Temple of Heaven," y se trata de una versión mucho menos paciente, liándose de inmendiato en el embrollo y llendo hacia la concreción. Siempre resulta interesante descubrir la evolución de las ideas que dieron lugar a ciertos proyectos y éste es el caso.
Al anunciar que Birchville Cat Motel dejaría de existir, Kneale señalaba como razón primera que el mundo no necesitaba un nuevo disco de este proyecto. Tras escuchar este cierre de una discografía, con apenas siete temas cubriendo más de tres horas de música, este comentario se vuelve dudoso. (S.S.)

Saturday, February 02, 2008


Mirag - Black Temple Carved In Smoke (Battlecruiser, s/n, 2006)

Battlecruiser es la disquera que Campbell Neal creó en 2006 para promover sus intereses rayanos en, la que parece su más reciente convicción, el metal (o al menos el drone metal o el noise metal). Y aunque otras de sus ofertas sónicas, como Black Boned Angel y la estética de las producciones de Battlecruiser sea gloriosamente diferente a la de su otra, enorme disquera, Celebrate Psy-Phenomenon gracias a su excelente, minimal arte, la música, al menos en lo que respecta al presente "Black Temple Carved In Smoke", no ofrece algo seriamente diferente a lo que usualmente podríamos esperar de su creador. Mirag es otro más de los múltiples proyectos del conspicuo Matthew Bower, el genio guitarrero tras Skullflower, Hototogisu y Sunroof!, entre otros, e influencia innegable de más de media docena de bandas, Birchville Cat Motel de Kneale, claramente, incluída.
Es difícil dejar de notar el distintivo sonido de Bower -ahora, como siempre, cercano a mil cosas (i.e. noise, drone, rock) pero jamás claramente definido, ni siquiera como el metal que debía distinguir a una colección temática. Y, ciertamente, se trata de uno de los más distintivos en cualquier ámbito; lo que ahora es cada vez más difícil es señalar a cual de sus muchos proyectos debería pertenecer este trabajo. A pesar del uso de loops en un ambiente cercano al post-industrialismo en el primer corte, y de la atmósfera oscura que apenas deja perfilarse como un distante doom, los dos tracks que "Black Temple Carved In Smoke" contiene bien podrían pasar por el recorte de "Orange Canyon Mind", su composición siendo la de temas escuetos, de un registro claro y con un seguimiento musical -ya sea de monotonalidad droner o de constancia circular- que apenas por instantes les previene del caos absoluto.
Temas buenos, que sin duda harán la delicia de los seguidores del trabajo más reciente de este gran anti-músico, pero que sin duda dejarán a cualquiera esperando más, ya que ambos no suman juntos si apenas el cuarto de hora. Claro, éso sin mencionar que quien busque un registro más clásicamente pesado en el trabajo de este músico, quizás tenga más a bien en conseguir la más reciente reedición de "IIIrd Gatekeeper". Sólo para coleccionistas.(S.S.)

Thursday, September 13, 2007



Birchville Cat Motel - Bird Sister Blasphemy (Battlecruiser, 2007)

Blandiendo en lo alto la bandera de la diversificación musical, el neozelandés Campbell Kneale sigue desorientando a propios y extraños con sus convulsivas, casi sicóticas entregas. La presente, como han venido viendo cada una de sus más recientes producciones, es una conjugación maníaca de todos los trucos que este mago del sonido conoce. Tan sólo en el primer corte de "Bird Sister Blasphemy", "Powder Slave", Kneale explora a gusto ambientes intimistas, espacios sonoros contaminados por elusivas descargas de sonidos concretos, psicodelia infectada de germanismo ácido, ruido expansivo y eufórico y los tempestuosos bordes delineados por esa característica guitarra, altísima y delirante. Y con todo eso en mente, no es sino más pasmoso el hecho de que Kneale haya decidido vaciar este profuso universo de sonido en un espacio tan restringido; apenas son cuatro tracks, y la duración de ninguno rebasa los ocho minutos. Sin concesiones Kneale toma géneros, los explota, los deshace y luego los abandona a su suerte en una trepidante marea de ondas; nada deja de caber en sus fórmulas, pero para poder integrarse debe sufrir una profunda transformación, y vivir eternamente entre la evolución y la deformación de esta alquimia sonora. "Bird Sister Blasphemy" es pura energía y experimentación llevados al extremo.(S.S.)

Monday, May 08, 2006

Birchville Cat Motel. “Our love will destroy the world”. Pseudoarcana. 2006.

Esta edición, que incorpora tres nuevos tracks a un lanzamiento anterior “Screamformelongbeach” (Pseudoarcana, 2003), representa el ajuste de cuentas de Campbell Kneale con el metal-rock. Orientado mucho más a la guitarra, el trabajo que venía realizando con anterioridad basado en drones acompasados, cede su espacio a la contundencia de la distorsión y el feedback. El núcleo de la obra no es el noise-drone acostumbrado, sino una variante de metal-progre-psicodelia que se da la mano con Skullflower por momentos y con clásicos como Hawkwind, por otros.

“Our love will destroy the world” es una buena dosis de stoned rock, más cercano a Oneida que a Pharaoh Overlord: tracks pulidos, con guitarra y órgano que forman muros de sonido monocordes, percusión con un bombo inmenso y un volumen descomunal. Cinco piezas asesinas, que asumen la brillantez y potencia del rock clásico, pero reconstruidas cuidadosamente por la inquieta lógica de Campbell Kneale, quien, como en su proyecto alterno Black Boned Angel, sigue consultando los viejos anales del rock y el metal. Cinco rolas duras para disfrutar a alto volumen, pero también para degustar fría y mentalmente la hechura de las mismas. Amantes de la ortodoxia, abstenerse. (Alberto Mercado)

Sunday, January 08, 2006



Birchville Cat Motel - Beautiful Speck Triumph (Last Visible Dog, LVD053/54, 2004)

El anuncio de la cercana extinción de 'Beautiful Speck Triumph' del catálogo de Last Visible Dog me motivó, hace apenas unos días, a ordenarlo. Desde que escuché la colaboración de su autor, Birchville Cat Motel, a 'Invisible Pyramid', ya estaba convencido que debía conseguir alguno de sus discos, y, qué puedo decir, valió la pena. Desgraciadamente, toparse con un proyecto como éste siempre implica un retroceso terrible, al dejar al descubierto "otro" mundillo oculto en la gran serie de cajas chinas que es el underground. De procedencia neozelandesa, Birchville Cat Motel es el proyecto del multiinstrumentista Campbell Kneale, quien además se encarga de dirigir la fantástica Celebrate Psi Phenomenon en su tierra natal, la cual se ha dedicado, desde mediados de los noventas, a difundir música local independiente a lo largo de todo el mundo.
La música de Birchville Cat Motel se acerca a muchos rubros aunque afortunadamente no cede a dejarse definir fácilmente. El mayor componente es indicutiblemente el drone, formalizado a partir de teclasy cuerdas, y adornado por cuidadosas frases de percusión aleatoria, ruido incidental y feedback. La resultante es una serie de piezas sumamente largas (el disco doble en su extensión total apenas abarca seis piezas) de avances minimales, llenas de belleza, aún cuando ésta sea una belleza tensa, difícil e incluso, en buenas proporciones, atemorizante. 'The Romance of Certain Clothes', por ejemplo, es una monolítica carga de drone etéreo y suave, eventualmente violentada por ocasionales araños en metales, golpes en láminas, gruñidos distantes, jugueteos con micrófonos de contacto y otras disrupciones que dejan lugar, incluso, para un par de musitadas notas de guitarra que intentan ayudar a a dar cauce al profundo túnel sonoro. La impresión general que el álbum dejó en mí es, como después de haber escuchado algo como 'Kill the King' o 'Spiral Insana', 'cómo demonios puede una sola persona hacer TODO esto'. No sólo es Kneale capaz de convocar todos estos elementos y reunirlos, sino que además, al forjarlos, tiene la capacidad intuitiva de hacerlos sublimes y precisos a la manera de otros mágicos drone masters como Pelt u Organum.
Kneale conoce tan bien sus capacidades que de hecho se atreve con una pieza final-manifiesto que redondea todos sus statements sonoros anteriores. Krautrockera, pesada, espacial y mágica, esta 'Beautiful Speck Triumph' rompe con cualquier preconcepción y apunta a los cielos, ahogando la aparente quietud en un furioso mar de retroalimentación.
Sea quien sea el pobre aquel a quien Kneale considere su maestro seguramente tendría una verdadera batalla para superar algo tan logrado y apabullante como lo que Kneale plasmó en este cd doble. Este disco sin duda puede y debe ser degustado por cualquiera con un par de oídos que funcionen. Otra razón, y muy buena por cierto, para vivir. Por cierto, ya lo he dicho y lo repito, luego no se quejen, está a punto de agotarse. (S.S.)