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Friday, September 16, 2011


K2 - Isodoping (Robert & Leopold, R&L013, 2011)

En estos días, K2 ha regresado a sus antiguos afanes prolíficos, editando seis álbumes en cinta y cd en apenas un par de años. Y a pesar de que lo prolífico en más de una ocasión se encuentra peleado con la calidad (sólo hay que pensar en las abrumadoras y no necesariamente excelsas direcciones que han tomado las carreras de Nurse With Wound, Merzbow y Boris, por ejemplo), es un hecho que pocos ruidistas hoy en día tienen la capacidad de producir harsh noise tan perfectamente invasivo y completo como Kimihide Kusafuka. En esta cinta, sobriamente editada por la aún joven disquera Robert & Leopold, no hay más que eso exactamente:
"Pollution Game in Secret" es una pieza de harsh noise que sorprende por cáustica, basada en la distorsión y complementada por violentos exabruptos; su sonido es absorbente y abarca terrenos extensos. Pero sus planes son ésos de morir joven y dejar un bonito cadáver; apenas tras poco más de un par de minutos, el tema se desintegra, dando paso a la parte más extensa y compleja de este trabajo. "Level 7" es un intenso track de más de 20 minutos de hiriente, hiperquinético ruido que corre veloz y ágilmente entre flujos de distorsión modulada y estrepitosas paredes de silencio. La gama sónica de la cinta se concentra en los medios, provocando un estruendo físico enervante; aunque, eso sí, las secciones baja y alta no quedan jamás inexploradas. La amalgama de cortes de ruido de K2 es dinámica y ácida; su sonido no tiene nada de psicodélico; en "IsoDoping" no hay tiempo de viajar, uno solamente puede sentarse a someterse a golpe tras golpe de férreas descargas de noise brutal.
Al método de composición de "Invisible Terrors in Fukushima" -tema que cubre la cara B- lo delata el frenético ritmo de la grabación con que comienza; la manipulación de cintas se hace evidente como el complemento a los inconstantes bleeps de electrónica en pleno abuso y a los frenéticos cambios de parámetros. El método de K2 aquí es uno de los clásicos en la constitución del harsh noise; la abrupta, casi aleatoria reconfiguración de segmento tras segmento de abuso sonoro en una suerte de collage extremo. A lo largo de la extensa pieza no existe nada a que asirse entre la furiosa tormenta de escombros de ruido blanco, saturaciones plenas y efectos desbocados. Kusafuka explora plenamente todo el rango aural en este tema, subiendo y bajando, cortando y pegando, dejando libre y sellando, contagiando como plaga una extrema sensación de ansiedad y frenesí.
Estilísticamente, "IsoDoping" es sumamente diferente de los trabajos por los que K2 es más conocido, aquellos en que el abuso sonoro de piezas de chatarra es más común; esta cinta guarda mayor semejanza con trabajos recientes como "Abdominal Electricity," en el cual el sonido delata el permanente empleo de efectos, sintetizadores y generadores de ruido. Sólo que esta cinta es aún superior. "IsoDoping" es un fantástico testimonio del paulatino resurgimiento de uno de los grandes del noise, un antídoto a la indolencia de otras planicies genéricas. (S.S.)

Tuesday, May 12, 2009


K2 – Target to Nowhere (Cipher Productions, s/n, 2009)
“Target to Nowhere” de K2 sirve como una evidencia más para demostrar porqué los japoneses son los maestros del harsh noise. Compuesto por tres piezas de alucinantes pliegues sonoros, repletos de percusiones en metal, envolventes señales sintetizadas en saturación, cintas y más, indistinguibles, objetos, este cdr va a los extremos sin sostener la más mínima pausa.
Desde su inicio con “Naked Woman Goes to the Bloody East, ” Kimihide Kosafuka ataca con una revuelta de sonidos psicodélicos alíados a su alucinante voz y a los sufrientes llantos de un feedback agudísimo. Las intermisiones bordean en la psicosis. Los cambios lo hacen a uno preguntarse si el corte se trata de un collage de ruido o si la composición de estos delirantes rompecabezas sónicos está ejercida a partir de la improvisación. La multitud de elementos puestos en marcha no ayuda demasiado: más o menos cada diez segundos entran y salen sistemas sonoros compuestos por repeticiones, vibrantes descargas de ruido blanco, zumbidos y loops. Con ello, encontrar un punto firme en este abismo de segmentaciones se vuelve ridículo, sobre todo si se toma en cuenta que este track rebasa los quince minutos.
“Target to Nowhere,” el segundo tema, ni siquiera se toma la molestia de iniciar discretamente, abriendo con metralla y cimentando su estruendosa lógica a lo largo de toda su gigantesca constitución. Apenas ha concluído este corte entra “South-Western Blotting,” un corte grabado en vivo para el programa Studio 80. Si bien, la calidad de grabación demerita ligeramente las posibilidades del abrasivo material, K2 se muestra igualmente versátil y su ruido dinámico y complejo. Entre momentos de sordera total generada por el incontenible embate de caos hecho electrónica, Kosafuka se da tiempo para generar inconstantes pausas, insertar teatrales juegos vocales o decididamente cambiar el rumbo de la pieza sin ninguna consideración.
Finalmente, K2 cierra “Target to Nowhere” con “The North Fears,” un tema que se desprende de la sesión en estudio durante la que se generaron los dos primeros cortes. Nuevamente, se trata de un corte capaz de comunicar lo más espástico del ruido sin piedad alguna. Entre zumbidos, abrasivos momentos de gravedad y constantes cambios de densidad, la carga de vejaciones sónicas se extiende hasta parecer imposible de controlar. Esta enorme serie de malformaciones acústicas, de grotescas desfiguraciones sónicas son el producto del radical trabajo de este clásico, inigualable maestro del harsh noise, que, como Justificar a ambos ladosmarca, decide no dar espacio alguno a lo digital. Puro pinche ruido. (S.S.)