Sunday, October 22, 2006



Current 93 - How I Devoured the Apocalypse Balloon (Durtro/Jnana, Jnana 2004, 2006)

Como preámbulo al proceso de formación de la nueva alineación de Current 93 y a la inminente grabación del nuevo disco, Durtro/Jnana, disquera de Mark Logan, se dió a la tarea de editar una serie de piezas de coleccionismo bajo la aún incierta rúbrica de Current 93. Entre ellas se cuentan un siete pulgadas que ofrece una decepcionante versión en vivo de "Black Flowers, Please" y un cd en formato de single grabado junto a Simon Finn. Quizás el objeto que más sea de interés sea éste, un cd doble llamado "How I Devoured the Apocalypse Balloon" que registra una selección de aquellas emblématicas noches en Toronto que fueron a convertirse, inadvertidamente, en la reinvención de la banda. A pesar de que en los créditos Finn y Ben Chasny aparecen como parte de Current 93, su función en esas noches fue meramente de abrir sus conciertos y de acompañar, en el caso de Finn, el palomazo ("Jerusalem"). Sin embargo, por razones no muy claras, ni aquella fantástica colaboración, ni otras joyas interpretadas durante las noches, como "Beausoleil", "Lucifer Over London" o "Europa (the Gates of Heaven)" fueron incluídas en el resultado final.
Lo que queda es una bastante pareja revisión del catálogo reciente de Current 93, con constantes paradas en "Soft Black Stars" y "Sleep Has his House", así como en algunas ya clásicas interpretaciones en vivo, como "Earth Covers Earth", "All the World Makes Great Blood", "Mary Waits in Silence", "Long Satan and Babylon" o "The Blue Gates of Death". Sin embargo, la mayor parte del material presenta la faceta más dramática de Tibet mostrada durante los conciertos, y deja de lado la más festiva atmósfera de las piezas excluídas. Asimismo, Current 93 en esos momentos tenía una alineación bastante limitada con John Contreras, Michael Cashmore y Graham Jeffery cubriendo el paquetote que otras alineaciones del grupo habían dejado. Comparado con otros discos en vivo de la banda como "All Dolled Up, Like Jesus Christ" o, especialmente, el ignorado y excelente "Cats Drunk on Copper", este disco doble adolece. En cualquier caso, podría funcionar como un buen registro de este lapso intermedio y, sin duda, vale la pena escucharle; sobra decir que es material sólo para fans. (S.S.)

Saturday, October 21, 2006



Current 93 - Black Ships Ate the Sky (Durtro/Jnana, Jnana 2112, 2006)

David Tibet ha sido una de las figuras más controvertidas del underground por ya algo de tiempo. Al frente de Current 93, ha ofrecido material que va del industrial más oscuro y bizarro hasta exploraciones acústicas que buscarían revitalizar la corriente del folk inglés de los sesentas. Sobra decir que el trabajo de un espíritu tan constantemente cambiante no es usualmente fácil de saborear. Para muchos, Current 93 es un gusto adquirido. Para otros tantos, no es sino superficial. Para otros tantos mera basura. "Ámalo u ódialo" parecen ser las únicas posibilidades.
En tiempos recientes Tibet ha editado algo de su material más radical, tomando en cuenta las expectativas que sus trabajos usualmente generan. Los dos álbumes de estudio más cercanos, "Sleep Has his House" -un tributo a su recientemente difunto padre- y "Soft Black Stars" -un trabajo prácticamente totalmente centrado en el piano y lleno de oscuras baladas- ya habían sido suficientemente polémicos, este último costándole, de hecho, buena parte de su fanbase. Y así, con los precedentes que ofrecen una buena cantidad de conciertos y una realineación de los participantes en el proyecto, Tibet regresa con mucho ruido a presentar su nuevo "Black Ships Ate the Sky", con la impactante inclusión del mismísimo Ben Chasny, Six Organs of Admittance, en la alineación formal de la banda.
Casualmente, la sorprendente lejanía de estilos de Chasny con respecto a la música de Current 93 ofrece una inesperada vuelta al sonido de trabajos anteriores, tales como los clásicos "All the Pretty Little Horses" y la obra maestra "Thunder Perfect Mind", siendo más claramente orientado a las guitarras y al lirismo alucinógeno de aquellos discos. Las propias letras de Tibet, aparentemente imbuídas en toda la barbaríe del presente, han regresado a los delirios (¿súplicas?) de un apocalipsis inminente, permitiendo al cantante alejarse bastante de aquella extensa exploración de sus demonios personales para analizar, con toda su imaginería y su hermético simbolismo, estos frenéticos, brutales tiempos.
Las alusiones que el cantante hace a un "Caesar" que debe ser muerto, a un autista "Imperium" que es nada, cuyo entero sentido pende del plástico y la vacuidad, se convierten en una frenética perorata que comienza con tonos mesurados y culmina con furiosas eyaculaciones, hipérboles sacadas de proporción y gritos entrecortados. Éste es un Tibet en la cima de su teatralidad, vigoroso y claramente libre, respaldado por un conjunto de instrumentistas excelentes -tanto en estudio como en directo.
La línea conductora que siempre ha ofrecido Cashmore a Current 93, desde su entrada con "Thunder Perfect Mind", no se ve en lo más mínimo disminuída por la llegada de Chasny. Las sobradas capacidades de ambos músicos, convierten a las piezas en intrincados juegos melódicos tanto más capaces de ofrecer dinamismo. Cashmore pierde un poco su usual constancia tonal, la cual pudiera dejar en ciertos temas de trabajos pasados trazas de cacofonía. A su vez Chasny obtiene algo de templanza, olvidando el añorado desgarbo que usualmente le ofrecen sus grabaciones como Six Organs of Admittance.
Asimismo, el trabajo del cellista John Contreras ofrece una profundidad enorme a la austeridad de las muchas piezas acústicas. En algunas otras, como la rabiosa "Black Ships Seen Last Year South of Heaven" o la profunda "(Babylon Destroyer)", el trabajo de los músicos se ve ampliado por el trabajo de manipulación sonora del eterno comparsa de Tibet, Steven Stapleton.
En general, el trabajo posee una cohesión similar a la de algunos de los álbumes ya antes mencionados con el gran aliciente de un sonido constantemente dinámico. Tenía miedo de ver cuál sería el resultado de tener diez versiones distintas de una misma canción en un sólo disco; me parece que mi temor era obviamente compartido por muchos de los miembros de la mailing list de Current 93. Sin embargo, la brillante lista de invitados que prestan voz y estilo a "Idumaea" en cada una de sus encarnaciones es cercana a la perfección, comenzando por la delineada e inspirada versión a cargo de Marc Almond y la paralizante y emocional de la entrega de Bonnie "Prince" Billy hasta llegar a la compleja sobreposición vocal de Anthony y a la ensoñación en voz de Andria Degens, Pantaleimon. En fin, no habría espacio para detallar cada una de estas grandes participaciones. A un grado impensable en años, el futuro de Current 93 se vislumbra abierto y lleno de posibilidades. Quizás incluso demasiadas para algunos fans; ya muchos han renegado del trabajo que el grupo ha prensado junto a los stoners de Om para Neurot. Habrá que escuchar. (S. S.)

Thursday, October 05, 2006

Twig Harper - The Hitcher (AA Records, s/n, 2006)

Con "The Hitcher", Twig Harper, conocido como parte de los pioneros noisetas de Nautical Almanac, muestra facetas desconocidas de su trabajo. En esta cinta, Harper devela conjugaciones sonoras basadas primordialmente en el drone caústico. Su cara más grotesca la deja para luego, optando en esta ocasión por un lado un poco más tenue, aunque igualmente difícil.
Como obvia pensarse, el trabajo droner de Twig no es apacible en lo más mínimo. En el lado A, de hecho, el zumbido ácido y lisérgico es súbitamente interrumpido por descargas metálicas y herrumbrosas tanto como por las frugales intromisiones de ondas chocando entre sí. Hacia el final de dicha cara, los violentos ataques se solidifican en una suerte de muro gris que marca la programática salida de la compleja intervención.
En ese sentido, quizás la segunda cara sea la más típicamente contenida, presentando un drone al más puro estilo de bandas como Organum o Hafler Trio, con un zumbido grueso, cavernoso fungiendo como eje a ligeras manipulaciones análogas e inserciones de power electronics. El efecto, sobra decirlo, es intensamente hipnótico y alucinante.
La historia para Harper se está reescribiendo a cada paso. El lamentable incendio que destruyó Tarantula Hill, hervidero del noise americano desde su fundación y, qué decir, su casa, parece haberle brindado nuevos ímpetus a los proyectos de los Almanac, con la estabilización de Heresee, su ya legendaria disquera, y la constante intervención de la comunidad noisera en el mundo en su apoyo. De modo que "Hitcher" es un grato testimonio de este momento de estabilización. (S.S.)

Wednesday, October 04, 2006



Adam Mokan/Will Soderberg/Roxanne Jean Polise(X Died Enroute Y Records, XDEY103, 2006)

Colaboración triple entre estos asociados, constantes nombres en XDEY Records. Como podría esperarse de personajes tan representativos de dicha disquera, las piezas que ofrecen cumplen los estándares de longitud y sonido, formando un trabajo tan claramente representativo de cada uno de sus cualidades sonoras, que bien podría haberse ofrecido separadamente como un trío de cds de tres pulgadas.
El cdr comienza con una pieza de Adam Mokan que procura seguir rutas similares a las de cirujanos aurales como Loopool. Su track es de los que generan un sentido a partir del loop y su manipulación. Si acaso, deja sentirse por momentos una guitarra ofreciendo una serie de notas desperdigadas dando un poco más de dinámica al revolver sobre sí mismos de los cíclicos sampleos, o quizás un efector haciendo brotar más potencia de los sampleos amplificados, pero hasta ahí. Y mientras tanto, entre todos los borbotones sonoros, Mokan cocina una pieza sorprendentemente experimental y compleja que, a pesar de su estructura circular, anula cualquier gustillo a redundancia o simpleza.
Will Soderberg, por su parte, plantea sonidos muy alejados a los que ofrecía en otras entregas más coléricas como "Better Science through Noise" y se va a por la combinación casi aleatoria de elementos. La constante, en cualquier caso, es el uso del delay en los diversos tracks generados, constantemente alternados con momentos de noise; si bien no llevados al extremo, tampoco persistiendo en ser obliterantes. Constantemente bordeando una multitud de estilos, Soderberg genera una pieza inasible que se niega a definirse como atmosférica, glitch o noise.
Por su parte, a Steev Thompson le corresponde ofrecer el cierre del disco con una pieza que comienza, como ha venido sucediendo cada vez más a menudo en el trabajo de RJP, fuertemente orientada por el uso de la guitarra en la creación de atmósferas dinámicas, alternadas con nubarrones de electrónica e incómodos zumbidos en frecuencias altas. Como puede imaginarse el resultado es esa característica inundación sonora en la cual ni un sólo hueco del espacio audible queda vacío. Hacia el final de la pieza el envolvimiento va del drone a la estática pura y torrencial en un ascenso que parece imparable. La más reciente estrategia de Thompson, ésa de escalar en volúmen hasta donde se es posible y de ahí preparar una caída lenta, casi letárgica cual si fuese la secuencia de los sueños, puede aquí estudiarse con calma, a lo largo de doce poderosos minutos. (S.S.)

Tuesday, October 03, 2006


Savage Streets - L.A. Massacre (Tapeworm, TW-20, 2006)

Piezas crueles, lentas, sólidas y férreas forman el sonido contenido en este filoso tape de Savage Streets, "L.A.Massacre". Del mismo modo que otros monolíticos bárbaros como Sword Heaven, Savage Streets ofrecen una improvisación seca y difícil de anticipar, totalmente construida sobre las ruinas de la atonalidad y el martilleo insolemne y mundano. Los resultados van de nebulosas madejas de brumas psicodélicas conjuradas por efectos a punto del colapso a insolentes descargas maquineras, donde la furiosa batería parece querer reafirmar la naturaleza cíclica del ritmo.(S.S.)

Saturday, September 09, 2006



Zäimph - Live Hasselt (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Desde mi muy particular óptica, Zäimph es el más abrasivo de los proyectos que se desprenden del cuarteto de los Double Leopards; sus primeras ofertas no eran sino violentas revueltas sonoras que sin piedad dejaban caer todo el peso de sus cacofonías a través de los molidos oídos de sus escuchas. Y todo con base en el taladro que es la guitarra de Marcia Bassett, quien con apenas su lira y un montón de pedales recrea todas estas infernales maniobras y visiones.
Y a pesar de que Zäimph en estos momentos siga siendo uno de los más portentosos proyectos solistas de la escena noisera americana, no cabe duda de que la dirección que Bassett primeramente propuso ha ido, muy lentamente y radicalmente, cambiando. Articulando un poco más, dándole más respiro al escucha, Bassett ha conseguido en 'Live Hasselt' crear un documento más firme y lleno de sustento aunque igualmente pesadillesco.
Así, como intentando imitar el movimiento del mar, Bassett deja correr los veloces cauces de las disonancias de su guitarra en plena saturación hasta forjar tormentas que se convierten en nubarrones o en enjambres de furiosos insectos prehistóricos y que vuelven a ser oleadas de aguas furiosas tras algunos minutos. Bassett divide este show en dos partes, dos paisajes sonoros que equilibran el ruido decadente y mecánico de la distorsión extrema con el delirio de las atmósferas del feedback, teniendo por base siempre un drone consumado que emana como puro líquido precioso. 'Live Hasselt' muestra así como Basssett ha depurado el sonido de Zäimph para ofrecer un cada vez más intenso y profundo cuadro sonoro. (S.S.)


Hototogisu/Burning Star Core - "II" (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Magia atmosférica, enormes abismos de cauces brotantes, pesadumbre. Todo provocado por los vaivénes de maquinaria electrónica fuera de control y sus operadores, quienes intentan sólo hundirnos un poco más en las tinieblas. Como parte de la senda discografía de la bestia de dos cabezas, Hototogisu, éste quizás sea su producto más febrílmente cercano a la música eterna. Oleadas de puro drone corren pesadas a través de los insalvables muros de sus restricciones estructurales, apenas por instantes alcanzan a escapar pequeñas chispas de electrónica o notas humanas.
Pero después de toda la densidad, de todo el veneno vertido -hacia los primeros veinte minutos-, el enorme grupo hace crecer el drone todo como si fuese una sola voz, subiendo hacia el infinito en un lamento visceral, paralizante. El resuello de las máquinas.
Este super grupo, la conjunción de Burning Star Core y Hototogisu, reúne perfectamente y hasta exponencialmente las cualidades indivuales de sus integrantes. Aquí hay espacio para todo, para la cuidadosa interpretación de Yeh en violín y para la batería de Tremaine. Su resultado, de vuelos Stockhauseanos, es tan poderoso como los más encumbrados atisbos de Double Leopards, puro drone desprovisto de temporalidad en un alucinante y vertiginoso acercamiento a las estrellas. (S.S.)

Tuesday, August 08, 2006



Zodiac Mountain/Religious Knives (s/n, 2006)
La esperada colaboración entre los psicodélicos líderes de Wooden Wand & the Vanishing Voice –Wooden Wand- y Davenport –Clay Ruby- ha cobrado forma bajo el nombre de Zodiac Mountain, su primera oferta se trata de un split con sus compañeros de ruta, Religious Knives en lo que parece será uno de los tours más lisérgicos del año.
Para este split, Zodiac Mountain sorprenden con ‘I Know You Rider’, tema tradicional y emblemático momento en vivo de The Grateful Dead. En manos de Zodiac Mountain, resulta una sencilla canción que apenas adornan las guitarras eléctricas del dueto y que es interpretada con todo el desgarbo que caracteriza a las voces de estos nuevos complices en una entrañable, distante versión, llena de polvo, con ecos de otros tiempos. Tras los coros, una improvisación de diez minutos, mezcla de folk y psicodelia da cierre a este tema entre los acompasados, pacientes ecos de las carreteras norteamericanas; una canción para los caminos.
Por su parte, Religious Knives vuelven a ofrendar otra de sus ácidas joyas. Persistiendo en la nueva orientación que han dado al proyecto, el ahora trío ha ido abandonando paulatinamente la violencia noisera que les caracterizaba para optar por un rock mesmérico, lleno de los cristalinos sonidos del órgano de Maya Miller y puntualmente guiado por la acompasada batería de Nate y la voz de Mike Bernstein. Por segunda vez en este cdr, la banda en turno parece haber extraído sus presupuestos sónicos de décadas pasadas en un presuroso atisbo a por la intuida gloria de tiempos primordiales. Música intimista, cuidadosa y absolutamente falta de compromisos. No me cansaré nunca de señalar que bien les ha hecho tener a Nate en la banda por cierto. (S.S.)

Wednesday, August 02, 2006


Clams. Marino´s dream. Maim & Disfigure (2006).

18 minutos de angustia, sadismo y tortura, a manos de Clams, trío formado por Spencer Yeh (Burning Star Core), James Ferraro (Skaters) y por algún miembro de Lambsbread no identificado en la escueta referencia de Eclipse. En una ambientación llena de penumbra, el solitario track de Marino’s Dream recorre la difícil senda impuesta por una mínima, lenta y repetitiva línea de bajo, una apenas perceptible percusión, un débil punteo de guitarra desafinada en el fondo. El cuadro se completa con el tétrico violín de Spencer Yeh, que desarrolla la parte solista a lo largo del track; el hilo conductor es una estridente nota de violín, una punzante modulación que sobresale del caos trenzado por la demás instrumentación. Conforme se desarrolla este sombrío tejido, aparece momentáneamente la cámara de ecos y el ritualismo vocal de James Ferraro, dando una expresión aún más fantasmal a la pieza. Ahora el escenario está poblado de seres. Al final de la pista, una resolución, una síntesis con los instrumentos y los ejecutantes en libertad absoluta. (A.M.)


Hassara – Backyard Vol.3. (No Label No Cat. CDR, 2006)

Un arriesgado cruce entre Pink FLoyd y Sunn O))). En este tercer volumen de la serie Backyard, el infatigable James Toth ofrece tres ejercicios magistrales de exploración sónica, que encuentran su punto medio entre la densidad del fuzz y una etérea expresión melódica. Tres improvisaciones de guitarra eléctrica, sin el apoyo de algún otro instrumento. Si los volúmenes uno y dos se remitían al esoterismo y al aislamiento extático respectivamente, este nuevo se orienta hacia la experimentación del horror al vacío; los solos de guitarra, saturados con delay y reverberación, son proyecciones etéreas donde la repetitiva melodía se diluye irremediable ante la omnipresencia del drone de guitarra. El último puente hacia la mundanidad aparece en el segundo track, “Zodiac Blues (w / intro)” un artificial boggie eléctrico, mismo que habrá de constituir el vínculo principal con el trabajo realizado en los volúmenes anteriores de esta serie. (A.M.)

Zodiacs. Gone. (CDR, 2006)

Jam espacial a cargo de Clay Ruby (Davenport), Keith Wood (Hush Arbors, Sunburned Hand of the Man, Six Organs of Admittance) y James Toth (Wooden Wand & the Vanishing Voice), que se traduce en 44 minutos de una espesa neblina psyche-freak. Da inicio con la espléndida “Get Off/Come Together”: uso y abuso de wah-wah y overdrive por parte de la guitarra acidísima de Keith Wood; Wooden Wand, en plan maestro, ejecutando un bajo nutrido y serpenteante en la línea del viejo Grand Funk Railroad, y el punch de Ruby para aporrear bombo y platillos. ”Road Star Blues” es más viajada; tras una larga introducción con teclados, la pieza es conducida por la guitarra de Keith Wood, procesada con delay, y proyectada hacia el infinito. En “Messing Up”, la guitarra de Wood toma un respiro; el argumento musical es simple: pulsar una larguísima escala durante la primera parte de la rola y resolver con acordes sometidos a máxima distorsión. ”Zeke Speaks” es un salto experimental lleno de delirios increpantes. La inclusión de una demencial voz parece arrojar una versión paranoica y aberrante de Patty Waters. Esta vena experimental se prolonga hasta “Ignore The Police”, sólo que con un perfil más hippie; aquí la percusión es dominante, mientras que la línea melódica, disputada entre guitarra, órgano y bajo, queda reducida a su mínima expresión. (A.M.)

Saturday, July 08, 2006


Flatgrey (Rund Down Sun, Run Down Sun 18, 2006)
Flatgrey es un noisero canadiense que, con este cassette, ve su primer trabajo presentado en forma por una disquera. Es impactante que siendo apenas un relativo debut, se note una claridad de ideas y un control tan estrechamente logrados. El primer lado de esta cinta es puro metal fundido con ruido disparado en extremos harsh. Sin embargo, a diferencia de la mayor parte de los que practican este arte, Flatgrey no presenta un trabajo imperantemente caótico ni desordenado. El sentido de estructura y seguimiento que plantea este cuate, a pesar del notorio desborde aural, es pleno y su manera de sazonar sus monolitos férreos con leves muestras de frecuencias subiendo y bajando, y loops de patrones minimales es preciso y directo. Tan sólo los instantes que dan cierre a este primer lado de la cinta, con una tunélica, precipitada caída, valen por todo.
El lado b muestra las usuales estrategias del noise clásico pero ofreciendo una resultante bastante diferente. Con un loop -un bajeo profundo- se alternan descargas de ruido blanco y las persistentes olas de efectos llevados al tope. La sensación de que este lado del cassette nos lleva por una espiral profunda se acrecenta conforme los sonidos van cobrando una forma cada vez más constante. Los sonidos alcalinos del metálico distorsionador guitarrero se dibujan en frenesí y todo se vuelve un estallido de colores, muy parecido a los enormes torbellinos de ruido y pulso de Hototogisu.
Visualmente espectacular, este cassette de Flatgrey es, cuando menos, otra muestra más de la calidad que ofrece la novel Run Down Sun y, decididamente, esperamos con ansias escuchar más de este intenso proyecto. (S.S.)

Tuesday, June 13, 2006


Loosers - Endlosung (Our Mouth Records, Our Mouth Records#6, 2006)

Escuchando 'Endlosung' de Loosers, vienen a mi mente nombres de bandas en tropel. Skullflower, Current 93, Sunburned Hand of the Man, Popol Vuh, Bardo Pond, Swans, Masstishaddhu: todos ellos y muchos más parecen sucederse uno a otro en una cadena sin final aparente. Y eso, en serio, no es -en absoluto- una acusación, todo lo contrario, un dedicado halago. Los estándares a los cuales está banda llega con una improvisación de menos de cuarenta minutos son definitivamente altos y probablemente inalcanzables en estos momentos para las más de las bandas de este lado del Atlántico.
El hecho - y el modo- de emplear una combinación entre guitarras psicodélicas, con fraseos lentos y cuidadosos, una batería escapada de los torbellinos del free-jazz, un cello de vuelos místicos y voces atrapadas en drones como didgeridoos, ofrece a Loosers una infinita galaxia de posibilidades. Y éstas no se van desaprovechadas. La banda va de la firme y detallada exploración de atmósferas al perfecto rock psicodélico de manera rotunda y con resultados eufóricos, poderosos que rayan en la la sustancia misma del éter. Pasmosamente amarrado, delirante y libre, 'Endlosung' es de lo mejor que se hará en este año y no hay mucho más que decir. (S.S.)
Baby Delay - Drips

Baby Delay es el proyecto solista de Sam Gillespie, quien es parte también de Quilts y que con 'Drips' presenta su primer trabajo, ofrecido de modo totalmente independiente. Y con ello no sólo me refiero a una independencia financiera o 'publicitaria', sino a una actitud de total desapego al cuerpo de reglas implícitas en el underground contemporáneo. Baby Delay no es un proyecto de 'noise por pasos' que ofrezca simplemente una serie de jams mal grabados. Gillespie ofrece un disco editado, formado por una serie de piezas cuidadosamente intercaladas que cambian y persisten, en sucesión, de instrumentación, tonos, ambientes, formas y géneros.
No es sorpresa, pues, descubrir que las sesiones de 'Drips' datan de 2004 y que fueran apenas editadas entre 2005 y 2006; la meticulosa manera de intercalar substancias sonoras pertenecientes a registros absolutamente diferentes, obvia creación de un paciente proceso, le hacen un disco indefinible, imposible de clasificar. En un mismo track -como el que da nombre al trabajo, 'Drips'-, Baby Delay ofrece lo mismo drone que electrónica experimental, culminando con una eléctrica descarga de noise cargado de reverberación. En otros, como '5', incluso pueden dejarse sentir leves dejos de tecno flotando alrededor de la pesada ancla de un absurdo, incomprensible drone, al tiempo que las notas comienzan a defomarse para culminar en su desintegración.
Como el propio nombre del proyecto lo indica, Baby Delay ofrece una interpretación ensoñada de ambientes infantiles cubiertos por momentos con un velo de mágica dulzura, pero, eso sí, sin perder su garra. Por ejemplo, la pieza final, con todo su aire de caja musical, está invadida desde un principio por fuertes distanciamientos; la vibración cristalina, que nace como gotas de agua cayendo suaves en la distancia, y que acaba por declararse turbia vaivén, la intromisión de un manto de avispado drone, que, aunque se ve súbitamente invadido por las graciosas notas de un teclado, no puede dejar de entregar sus metálicos, ácidos designios. (S.S.)
Roxanne Jean Polise - We're Alright (Apop Records, s/n, 2006)

Tras un hiato bastante reducido -una gira y la creación de una nueva banda, Warmth junto a Brandon del también grande Knife City- Steev Thompson regresa con su enorme Roxanne Jean Polise en esta nueva entrega para Apop, 'We're alright'. Éste es un disco que sorprende tanto puesto que, junto al limitadísimo 'Tired Hours', muy probablemente sea el trabajo con mayor orientación musical del proyecto hasta el momento. Sí, durante los veintiún minutos de duración del disco, Thompson vuelve a adentrarse en las mismas profundidades psíquicas que le obsesionan. Sin embargo, la pesadez, la corporalidad de entregas anteriores se pierde ante la ciega adicción por hacer de éstas música. El resultado es que las atmósferas de este tres pulgadas sean tanto más dulces, más parsimoniosas que bruscas o atonales y, que a pesar de que las constantes intromisiones de oscilaciones noiseras y acústica amplificada no se hagan esperar, 'We're Alright' sea aún más acompasado, lleno de magia y ensoñación que de terror y vibras malas.
Con 'We're Alright' Thompson deja claro que la eterna diversificación de su música habrá de ofrecer más y más frutos preciosos en su infatigable sucesión. (S.S.)
Hive Mind - Writhing Flesh (Tone Filth, TF25, 2006)

Tras un buen rato sin un long play, finalmente Hive Mind regresa con un trabajo completo, la reedición de la clásica cinta 'Writhing Flesh', agotada del catálogo de Chondritic hace ya algunos años. Qué decir, esta entrega muestra el sonido de Hive Mind en toda su extensión al tiempo que pone en evidencia -nuevamente- que el formato idóneo para el noise es el vinil. En dos piezas hipnóticas y más pesadas que el plomo, Greh pone sobre la mesa un rango de frecuencias amplísimo para dar sustento esas vibrantes y abrasivas composiciones que le caracterizan.
Para comenzar habría que citar obviamente la potentísima carga de sonidos graves de Hive Mind. Más allá del drone, los trabajos de Greh Holger se caracterizan por sus pulsantes, oscuros bajeos, puestos en marcha en la primera pieza en la forma de oscilantes motores envueltos por un enorme manto de tóxica oscuridad sónica. La amplitud sonora del vinil, asimismo, causa que las sensaciones físicas sólo se vuelvan más y más intensas. En algún punto, la carga de frecuencias es tan pesada que la sensación de incomodidad se vuelve casi inaguantable. Ésta primera cara de 'Writhing Flesh' es de lo más intenso que puede llegar a escucharse en el -de por sí extremo- ámbito del noise. Y es precisamente con piezas como ésta que Hive Mind ha creado un lenguaje propio de visiones infernales y de abrasión post-industrial, de una forma probablemente más articulada que cualquier otro proyecto de noise a la redonda.
La segunda pieza es mucho más lenta en su evolución pero no por ello menos impactante. Aquí pueden presenciarse los métodos de Greh en toda su estertórea gloria, oscilaciones que van desde el más obliterante grosor hasta las más afiladas crestas, convulsiones de tiempos de reberveración adelantados y atrasados a discreción, ciclos volcándose unos encima de otros en un pasaje infernal a cámara lenta.
'Writhing Flesh' es un disco que bien pudiera emplearse para definir muchas de las características de un género. Es una gran oportunidad la que Tone Filth ofrece al poner este fantástico trabajo en activo nuevamente; ahora, a aprovechar y recuerden es un disco a escucharse únicamente al tope. (S.S.)

United Bible Studies – “The Solar Observatory” (Deserted Village/23 Productions)

De un apacible paseo por el campo, al encuentro con la bestia. Las referencias de este colectivo irlandés son, por un lado, el acid folk tradicional, particularmente su gusto por la Incredible String Band. De igual forma, las clases de improvisación que algunos de sus miembros tomaron con Eddie Prevost. Una tercera pista es su cercanía con el folk esotérico de Current 93. Como resultado, la música de United Bible Studies es un ceremonial elctroacústico de animismo céltico, donde puede pasarse de quietas secciones de cuerdas con tintineos y arrullos, a una caverna de drones, devastación y tensión insoportable. Lleno de efectos e improvisación, de invocaciones spoken word, de abundante experimentación micro electrónica y letanías, The Solar Observatory es una espesa psicodelia pastoral, con un par de himnos para el culto y liberación de las fuerzas de la naturaleza. El resultado es oscuro. Entre Fursaxa, Avarus, Black Forest/Black Sea, Current 93 y Coil. Para nervios bien templados. (Alberto Mercado)
Sick Llama - Blue Syrup Dreams
Sick Llama sigue siendo el proyecto número uno en su capacidad de hacer incómodo a quien le escuche. Sus trabajos son noise llevado a su extremo más DIY, más punkero, más valemadroso. La calidad de sus grabaciones es usualmente mala; su noise es muchos más abrasivo e informe que la mayoría. La falta de definición, la renuencia de Heath Moerland por crear algo susceptible a etiquetación es lo que sin duda le hace único e irrestricto.
Aquí, en 'Blue Syrup Dreams', Heath toca extremos a los que ni siquiera él mismo había llegado antes. Tomando grabaciones de todo tipo -desde cortes en vivo hasta material aparentemente trabajado en estudio-, Moerland ofrece con este cdr una completa recopilación de su trabajo, un muestrario perfecto de las diversas direcciones que con su cuantiosa discografía ha llegado a recorrer. (S.S.)
Anla Courtis. “Live in L.A.”. Seedy R!.

Dos piezas en vivo grabadas el año pasado y editadas bajo el adorable sello Seedy R!. Sorprendente la capacidad del ex-Reynols para conjuntar la manipulación de tapes, guitarra eléctrica, campanas, violín y voces, pero sorprende aun más la fuerza visual que alcanza la música, conforme se desarrolla la improvisación. Soundtrack para una representación del mito platónico de la caverna. Dos amplias mezclas de noise y psicodelia, que arroja un ambient subterráneo y claustrofóbico, cuya tensión sólo se resuelve al final con un mantra luminoso. Edición artesanal a cargo de Antony Milton. (Alberto Mercado)
Son of Earth - Erotic Empire (Apostasy Recordings, 2006)

Por alguna extraña razón, Son of Earth son una banda bastante ignorada. El grupo, compuesto por Matt Krefting, Aaron Rosenblum y John Shaw, ha venido creando música totalmente original y personal desde 2000. Tan sólo echar un vistazo a su curriculum como banda en vivo, deja ver una multitud de presentaciones con algunos de los personajes más representativos del underground de esta década. Tras haber girado con Jack Rose y Six Organs of Admittance, debe haber alguna razón por la cual esta banda no haya podido despegar.
El hecho es que el que no sean una banda sumamente prolífica no incrementa demasiado su popularidad. Su última entrega se sentía más como la realización de una obsesión (un lathe cut de siete pulgadas) que como una entrega sonora al completo. Y de eso ya hace más de un año. Asimismo, el hecho de que sus álbumes más notorios hayan tenido tirajes tan limitados y sean tan difíciles de ver hoy en día -incluso en ebay- ha provocado que queden como un grupo decididamente de culto al borde de la desintegración o el olvido.
Afortunadamente, la banda ha finalmente decidido premiar a sus seguidores con una nueva entrega, 'Erotic Empire'. Ardúo de rastrear, este cdr representa la primera oferta al completo de Son of Earth desde aquel fastuoso 'Carhole' y, para bien o para mal, sigue tratándose, al menos en lo general, del sonido que el trío perseguía desde aquellas épocas.
Quien les conozca ya sabrá que el sonido de este grupo apenas bordea lo musical. En la tradición de algunas bandas de la Jewelled Antler como Thuja o Blithe Sons o de droners como Organum, Son of Earth emplea instrumentos con suma discreción, generalmente para hacerles establecer un drone arisco o para forjar breves menciones a melodías o secuencias rítmicas. Las creaciones de esta banda orbitan más usualmente en el uso poco ortodoxo de instrumentos musicales poco convencionales o de juguetes -junto con ocasionales loops, efectos y una afición por hacer uso explícito de los ambientes y espacios acústicos. Los resultados son usualmente series de oscuras aleaciones sonoras que no necesariamente podrían categorizarse como noise, pero que comunican un sentimiento de misticismo e incomodidad igualmente radical.
Por momentos, los sonidos borrosos, indescifrables de voces entre cantando y susurrando algún extraño mantra se hacen presentes -'Incorrect Posturing'- haciendo que todo suene como una suerte de lejana invocación. En otras ocasiones, el tema funéreo se deja sentir demasiado presente -'Terrible News', cerrando el ciclo impuesto por 'Display of Pleasure'- apenas dejándose iluminar por breves toques de rítmica y el breve matiz de una flauta. En cualquier caso, si existe algo a mencionarse respecto a 'Erotic Empire' es que es un disco que juega mucho más con la estructura que su predecesor. El conciso, aunque poco detallado sostén rítmico de Carhole, con este cdr viene al traste, ofreciendo más bien una suerte de retorno a aquel abstracto, intangible -casi inescuchable- split con Davenport en Skulls of Heaven, haciéndole, decididamente, material más difícil y más demandante para el escucha. (S.S)