Saturday, November 19, 2005



Roxanne Jean Polise - Off Path On Time (X Died Enroute Y Records, xdey65, 2005)

El proyecto de Steev Thompson, Roxanne Jean Polise, es conocido por sus trabajos ambientales, sutiles invocaciones de imágenes subterráneas y acuáticas. Sin embargo, en este nuevo 3"cdr llamado 'Off Path on Time', Thompson ofrece una creación seriamente distinta. La pieza única que conforma este disco se prolonga hacia los veinte minutos y se centra en un rítmico loop, que pasa de correoso engranaje falto de aceite a pieza central del tema. Las variaciones que se presentan en torno a éste son, asimismo, bastante atípicas del trabajo de Roxanne Jean Polise. Casi toda la atmósfera va enfocándose en los sonidos agudos y chirriantes abandonando de tajo sus carácteristicas exploraciones abismales.
'Off Path in Time' es en general tiempo bien ocupado, sin descanso ni remordimiento y con mucha energía electrizando las atmósferas. Desafortunadamente fue tirado en una sola edición de 23 copias y vendido exclusivamente en el sitio de la disquera de Thompson, X Died Enroute Y Records, disquera a la que, por cierto, vale la pena echarle un ojo de vez en cuando.
Davenport - The Hands of Worm Heaven (Time-Lag Records, s/n, 2005)

Nemo había mencionado que ésta sería la última entrega del combo de improvisación de Clay Ruby, Davenport, aunque tras la última y reciente oleada de publicaciones por parte de 23 Productions, no sé si estoy dispuesto a creerle. A decir verdad, este más reciente trabajo de Ruby sigue siendo igualmente reticente con respecto a entregarse fácilmente; la música de Davenport sigue siendo grabada con las mismas limitantes y es inevitable notar que todo cobra forma durante las sesiones, durante el 'jam'. Sin embargo, es también inevitable notar que la calidad de los jams es muy superior a la de la mayoría de sus contemporáneos, conuna variedad de músicos aportando un amplio espectro sonoro y una punzante sensaciónde imprevisibilidad.
'The Spells We Know' es una pieza francamente mágica, con contagiosos himnos corriendo al tiempo de la efusiva percusión y los drones acústicos y electrónicos para rendirse en un final glorioso. 'Frozen Country Dub' es como una suerte de jam electroacústica entre The Dirty Three y Hair Police, con tiempos espaciados e intervenciones alucinantes en las percusiones y en una electrónica muy de fondo. Por su lado, 'Cough It Up' y 'Call To Worm Heaven' parecen hacer referencia a antiguas ofertas de la banda en una tónica mucho más ambiental y mucha menor participación instrumental. Bueno, al menos parcialmente...
Davenport, tras haber editado ya un gran número de discos, se han conservado íntegramente fieles a sus principios, ofreciendo música desde una trinchera anónima y minoritaria. La banda ciertamente no tiene necesidad de retirarse ya que no tienen absolutamente ningún compromiso que cumplir. Precisamente por ello, su música, como la de muy pocos es tan libre y se siente tan honesta. Y qué mejor ejemplo que éste. 'The Hands of Worm Heaven' hace tanta referencia a las estrategias de choque de Swans y al misticismo de Current 93 como a los sonidos pastorales de Blithe Sons sin dejar perder jamás su propia identidad. Editado en cdr por Time-Lag, 'The Hands of Worm Heaven' viene acompañado por siete láminas y un empaque de cuatro caras con ilustraciones de Dylan Nyoukis impreso en papel de lujo. Para variar está limitado a tan sólo 223 copias.


v/a - Naturalism (Tape Nature Limb, s/n, 2005)

Aún no puedo dejar de asombrarme ante el hecho de que este cdr sea tan poco conocido, sobre todo tomando en cuenta que presenta ampliamente el trabajo de uno de los combos más en boga en la escena underground de hoy en día, The Skaters -y toda su prole. 'Naturalism' es una recopilación que Nature Tape Limb pone a la venta en -obviamente- un tiraje mínimo y que presenta a solistas como Anthony Milton y Neil Campbell trabajando al lado de la mayoría de los proyectos solistas y colaboraciones de James Ferraro y Spencer Clark, como The Wooden Cupboard y The Candle Magicians. En su afán por ser ejemplarmente herméticos, los encargados de poner en marcha este proyecto han decidido no incluir siquiera un track listing que establezca quién toca qué -ya ni decir del nombre de las piezas-, mencionando, si acaso, el orden en que las bandas van presentándose a lo largo de la grabación.
A decir verdad, el sonido de todo este álbum es tan monolítico que de hecho resultaría imposible distinguir a primeras oídas a cada una delas bandas. Casi todas emplean con maestría los trucos del underground contemporáneo, aunque en su mayoría, evitando los drones y priviliegiando la percusión minimal o la rítmica de los instrumentos acústicos. La variedad sonora se concentra aquí en grabaciones en lo-fi y en improvisaciones regidas por la combinación de electrónica manipulada y el uso de instrumentos acústicos, como acordeones, órganos y guitarras. En sí, el álbum se siente sumamente orgánico; la presencia de los mismos elementos -tanto de alineación como instrumentales- hace que cada pieza se sienta como una suerte de recreación de su subsecuente -a veces en sentido de deformación, a veces en franca progresión. 'Purpal Haze' se muestra como una torcida ensoñación salida de un cuento de hadas y parece incluso revertir el tosco ritmo impuesto por 'Hot Smoke' en su diminuta, pero persistente, colaboración. Y aún así, en ambas piezas -de hecho en todas- el enigma, la extrañeza, persisten. 'Naturalism' es muestra de como se hace la música hoy en día, como un proceso de introspección que no admite las complacencias de la música convencional; la disonancia lacerante, la intervención punzante, el corte descuidado, son todos elementos sustanciales del radical enclave de nuestros tiempos. Así, volviendo a la pieza de 'Purpal Haze', cabría preguntarse cómo una melodía tan prístina y colorida como la que se empleara aquí pudiera llegar a transformarse en una serie de visiones tan turbias y violentadas. Esta suerte de fascinación por lo macabro de la ruptura, por lo aterrador de la forma, es sorprendente; el impulso artístico como pulsión deformante.
'Naturalism' nos muestra a una generación de artistas que se notan sumamente inocentes en cuanto a sus propias nociones de producción e interpretación, pero que escuchan a la música con oídos experimentados. Su entendimiento de la música no es sencillo. Su acercamiento a la musa es dado por las rutas más difíciles, las de la ruptura. De las ingenuas muestras folk de The Wooden Cupboard a la estática abierta de Anthony Milton, pasando por el anti-todo que es el sonido de The Skaters, hay una conexión clara, la luz de la novedad entrando a los ojos sorprendidos de un anciano.


Steven R. Smith - Crown of Marches (Catsup Plate Records, #CPR722, 2005)

Steven R. Smith, en sus numerosas contribuciones a las discografías de Thuja y Hala Strana, se ha consagrado como un multiinstrumentista cuyo trabajo tiene cualidades evocativas únicas. Para su más reciente cd, 'Crown of Marches', Smith tomó su guitarra, y, a la usanza de aquel solitario Neil Young de la banda sonora de 'Dead Man', creó pulsante música nocturna y pasional inmersa en la más fascinante oscuridad.

(fotografía tomada del sitio oficial de Steven R. Smith)

A pesar de que en 'Crown of Marches' se emplee a las guitarras como intrumento principal, Smith no puede dejar de echar mano de algunos de sus muchos recursos intrumentales, empleando desde pianos eléctricos y órganos, hasta timpanis y platillos arqueados. La pieza única que compone este trabajo, es una suerte de oscuro lienzo, cuyas tonalidades son plasmadas por la insistente reverberación y el cauce de las marejadas de feedback de las guitarras eléctricas. Lo demás en 'Crwon of Marches' es casi todo matiz y brillos logrados por las ocasionales y esporádicas incursiones de los muchos otros instrumentos que Smith tuvo a bien de usar.
De cualidades hipnóticas y taciturnas, el álbum está repleto de ensoñaciones y misterio sin perder su elemento violento y sorpresivo. Las notas que fluctúan entre las pesadas oleadas de herrumbre acústica son a veces dulces y precisas y, sin aviso, se tornan veloces y punitivas, llenas de tensión y distorsión. Música para degustar y para dejarse llevar a ojos cerrados, 'Crown of Marches' muestra una faceta de Smith desafortunadamente no muy recurrente, la del músico en control y dominio del marco sonoro al completo, cuyo esfuerzo aquí, a diferencia de lo que ocurre en muchos otros de sus trabajos, no admite ni colaboradores ni acción sin intención. 'Crown of Marches' viene presentado por Catsup Plate en formato de cd con un perfecto diseño en digipack y es, sin dudas, algo de lo más notable de este agonizante año.

Thursday, November 10, 2005

Wooden Wand - Harem of the Sundrum & the Witness Figg (Time-Lag Records, Time-Lag 028-029, 2005/Soft Abuse , SAB012, 2005)

El joven 'Harem of the Sumdrum & the Witness Figg', ha pasado prácticamente por todos los formatos por los que pudo haber pasado; de una edición inicial en cassette a los presentes lp y cd. El enigma del por qué lo resolví al poco tiempo de recibir el disco. Tras escucharlo por primera vez, me fue evidente el por qué esta escueta, discreta música ha ido superando instancia tras instancia, convenciendo a cada vez más y más gente no sólo de su patente calidad, sino también de la necesidad de que sean más los que puedan escucharla. Se trata de un pequeño catálogo de canciones que a veces adorna las presentaciones de Wooden Wand & the Vanishing Voice, y que ha ido creciendo con una cohesión perfecta. La tónica para cada una de los temas que forman este cancionero parece estar tan bien encajada al grado de volverse prácticamente la misma: Letras con ecos de temas religiosos, míticos, ambientes folkies, melodiosos y llenos de ensueños, melodías apenas rasuradas por una distante guitarra eléctrica -acompañando el constante rasgueo de la acústica-, y la fantástica voz de Wooden Wand -James Toth-, a veces recordando a Marc Bolan, otras a Shane MacGowan. Siempre grandiosa.
A la manera de Devendra Banhart, Wooden Wand tiene la capacidad de evocar los momentos más brillantemente iluminados de su herencia folk americana. 'Leave Your Perch' es una de esas canciones que suenan como si hubiesen sido grabadas hace treinta años por un oscuro artista folk que la tierra se tragó. La atmósfera en las más de las piezas recuerda a la del 'Songs from a Room' de Leonard Cohen, con su reberveración natural, distante y profunda, y la manera en que el espacio se adecua a los preciosos y precisos rasgeos de las cálidas guitarras acústicas. Y pesar de que se siente la magia del mencionado disco del canadiense, la pesadumbre y lo taciturno aquí sobran. 'Vengeance, pt.2', uno de los temas claves del disco, ilustra con voz bohemia, la verdad eterna: '...and God said 'Vengeance is mine'' y lo terrible de estos argumentos se resbala delicioso a través de las ágiles rimas de Toth. 'Sundrum Ladies' es de esas canciones arquetípicas como 'Teachers', 'Fly' o 'It Ain't Me, Babe' que parecen arrancadas de algún momento en el tiempo que no podemos trazar. Es de esa música eterna, perfecta que vale una década completa.
Las versiones a encontrarse ahora mismo son dos: El lp de Time-Lag, limitado a setecientas sesenta copias y acompañado de un 7", exclusivo, de Wooden Wand Jehova, o la exacta réplica editada por Soft Abuse en cd.
'Harem of the Sundrum & the Witness of the Fig' es un disco cubierto por un halo de perfecta inocencia, un trabajo noble hecho por un artista totalmente desinteresado en términos impositivos de 'seriedad' o 'producción', absortamente concentrado en la cuidadosa confección de sus graciosas, bellas canciones. Cada una de las cuales suena tan fresca como grabada al primer corte y con la voz de James Toth brotando como una cascada de color, sin cuidados, sin preocupación y con el desgarbo que caracteriza a los grandes, a Barrett, a Dylan.
Así es que me he convertido en un eslabón más de la cadena que insiste a gritos: ¡'Harem of the Sundrum & the Witness Fig' es un disco totalmente n e c e s a r i o y sin desperdicio!

Crane / Toth Duo - Live (Polyamory, Polyamory 050, 2005)
Uno pensaría que limitar el instrumental de una banda a dos piezas resultaría en una cerrazón inevitable. En este set de siete improvisaciones a cargo del dúo de Bones Crane y James Toth se demuestra lo contrario. La pareja genera música que va del espacio libre y abierto al rugir de la locomotora con sólo una batería y una trompeta. La trompeta de Crane silba lo mismo que ruge sobre el persistente martilleo de Toth. La batería de Toth en ningún momento llega a sonar delgada, y ni que decir mesurada; cada golpe dado, cada ataque sobre la tarola es dado con severidad y provoca esa tétrica sensación de inminente fragilidad. Un esquema que parece por instantes aletargado, tranquilo, como el de la sexta pieza, es abruptamente roto, violentado por el torrente del pulsante dueto y vuelto a una fácilmente corruptible tensión, que amenaza con explotar en cualquier instante.
La música en este cdr no tiene ni un sólo dejo de formalismo; ni un sólo tema, ni un sólo fraseo refiere a una melodía. La tercera pieza, por ejemplo, es un ataque impetuoso que por momentos parece querer convertir los quebrantos de la trompeta en himno, ante lo cual Crane debe someter su instrumento a violentos, agudos espasmos y, tras el parcial silencio ofrecido por la batería de Toth, forjar, de la unión de ambos, un inmenso monstruo sonoro. Ésta es bella, intensa música para quienes estén hartos de las restricciones impuestas por los formatos del pop. Editado en formato de cdr como punto final de la agonizante Polyamory, Crane/Toth es un grandioso documento de uno de los lados menos explorados de los colaboradores de Wooden Wand & the Vanishing Voice.

Sunday, October 30, 2005



Double Leopards – Savage Summer Sun (Hospital Productions, 2005)

El nuevo disco de Double Leopards se sale un tanto de la órbita que imperaba en sus más recientes trabajos y los lleva nuevamente al drone industrial que caracterizaba a sus grabaciones de 2004. Éste nuevo disco se llama ‘Savage Summer Sun’ y está editado por Hospital Productions en formato de legímitimo cd. Si bien dicho formato hace pensar que Double Leopards han salido un tanto de su acostumbrada semi-clandestinidad, la fuente del material es nuevamente la oscura y transgresiva improvisación en vivo que les caracteriza como uno de los ensambles más radicales de hoy en día.
Las dos piezas que conforman ‘Savage Summer Sun’ están tomadas de dos presentaciones en vivo realizadas en marzo de este año. Ambas piezas fueron grabadas por Damian Romero y son muestra pulsante del poderío y rango de los leopardos. Su arte, no sabiendo definirse como ruido o música, tiene cualidades dinámicas plenamente diferentes a todo lo que circunda. Sus sonidos son envolventes e hipnóticos equivalentes de aguas pesadas; en ellos puede presentirse el vaivén de un Hades que desemboca en ojos violentos y en cuencas abismales, vertiginosas.
El sonido de los leopardos es inarticulable e imposible. Sugerir que exista algún ancla conceptual que permita definirlos es irrisorio; la banda sólo aprovecha lo efímero, la capacidad de tragarse al tiempo que posee la musicalidad para sustentar detalladas imágenes de horror en movimiento inmanente. La grabación correspondiente a la primera pieza es muestra bastante clara de ello. Tras volcar sobre los escuchas una marea sonora abrumadora por espacio de casi veinte minutos, la velocidad del oleaje sonoro decrece y el tiempo se torna visceralmente lento, agobiante y persistente. Las profundas aguas que parecían a punto de desbordarse se convierten así en una sombra que lentamente se desvanece, pero cuya oscura presencia no deja de vibrar cual enorme sombra tras vela alejándose hasta dejar una penumbra turbia y atemorizante.
La segunda pieza es sin embargo uno de esos momentos en que Double Leopards se sienten con menor cohesión. La pieza se basa casi totalmente en el revolver de una serie de loops que no ofrecen un marco capaz de albergar el espectro que la banda pretende evocar y que, cuando mucho en cuestión de instantes, se desintegra. A pesar de ello, la pieza no deja de ser lo suficientemente portentosa como para llevar al escucha al mesmerismo en pleno.
A pesar de su ambigüedad, ‘Savage Summer Sun’ tiene a bien la capacidad de enfocar ambos lados de los Double Leopards. El cd se extiende por allá de los setenta y tantos minutos en dos piezas y a pesar de que no se siente tan genuinamente extenso y completo como su anterior‘Halve Maen’, ‘Savage Summer Sun’ si ofrece una visión más exhaustiva de la banda que la mayor parte de su colección en vivo.


Friday Group (Beta-Lactam Ring Records/Records Are not for Baking, mt070/Baked 01, 2005)

Después de seguir a un artista por bastante tiempo, nos queda la impresión de que lo que haga ya no podrá volver a sorprendernos. Tom Carter no podría haberme desengañado más. Con sólo dos movimientos –el cd colaborativo que grabó con los fantásticos Bardo Pond- y éste, el lp que tiró como parte de The Friday Group, Carter ha sacado de balance todas mis premisas con respecto a su trabajo.
The Friday Group –el grupo de los viernes- practican música intimista, minimal que apenas parece mostrar movimiento. Más familiar al estilo de bandas como Mirror u Organum, las piezas de esta banda se componen de intensos drones –generados por órganos, slides sobre guitarra y feedback- apenas brevemente acentuados por la percusión frugal de campanas repicando intermitentes a la distancia.
El lado A de este disco, llamado The Friday Group 1’, es mucho más introspectivo. Las notas de teclados y guitarras se convierten por momentos en fantasmas intermitentes que se acercan y huyen, pero apenas haciéndose ver. Los sonidos son cuencas profundas, abismales de aguas oscuras fluyendo eternamente hacia la nada. Al cerrar esta pieza, la tensión se desata con espasmos violentos y sonidos más claramente persistentes.
‘The Friday Group 2’ sigue esta tónica. Enfocándose ahora en sonidos más superficiales, la banda suena mucho más consistente. Órganos y guitarras convierten sus notas en gritos de banshees, posicionándose unas arriba de las otras hasta que su canto se convierte en una sola voz. Las guitarras por momento se desprenden y ofrecen preciosos matices, tomando fuerza en los resuellos de la retroalimentación.
Este primer lp de The Friday Group es a su vez testimonio del reencuentro de Carter con su camarada Shawn McMillen, quien como parte del dueto Ash Castles on the Ghost Coast junto a Heather Leigh, grabara uno de los primeros álbumes en la historia de la disquera de los Carter, Wholly Other. Aparentemente The Friday Group parece ser un asunto un tanto más serio que tan sólo un proyecto; tras grabar este álbum, ofrecieron otro disco con material extra para Beta-Lactam –como podría esperarse de la disquera, sólo para suscriptores de un serial de doce lps, bastante inaccesible por cierto- además de un cdr editado en colaboración entre Wholly Other y Twilight Flight Sound llamado Wet Fur, el cual ofrece piezas grabadas en 2001.
La historia de la banda y cómo es que estas piezas se remonten a aquel año es un verdadero misterio. Sin embargo, The Friday Group parecen estar a punto de formalizarse y su música eterna, inmanente, con un poco de suerte, podría llegar a convertirse en una constante discográfica. Este lp para Beta-Lactam Ring Records está tirado en precioso vinil de 180 gramos, con portadas extra gruesas y muestra arte seriamente magistral; pero mejor cómprenlo directamente a Carter en Wholly Other –les va a salir mucho más barato.

(fotografía tomada de Kill Rock Stars)

Wooden Wand and the Vanishing Voice – Buck Dharma (Time-Lag, Time-Lag 026, 2005)

El último disco de Wooden Wand and the Vanishing Voice se ha convertido prácticamente de la nada en el disco más esperado del año. La edición de Time-Lag, como podría esperarse, está a instantes de verse agotada, y no es para menos. Limitada a 800 copias en una funda de doble panel con póster central y vinil de 180 gramos, esta versión de ‘Buck Dharma’ es seriamente fascinante. Eso sin mencionar el fantástico contenido sonoro.
‘Wooden Wand and the Vanishing Voice’ vuelven a tomar la psicodelia y a contextualizarla en este presente tan falto de sorpresas. Y no lo hacen nada mal; su sonido es totalmente verosímil y su interpretación del pasado en el presente es totalmente absorbente. Escuchar ‘Buck Dharma’ parece hacer sugerir que provienen de algún lugar idílico en donde la música de los Sex Pistols, Sonic Youth o Nirvana haya atravesado jamás un altavoz.
En su primer lado, ‘Buck Dharma’ ofrece algunas de las piezas más consistentes del álbum. ‘Hideous Whisker and His Woman’ comienza tenebrosamente con zumbidos y fraseos de guitarra que buscan seguir a un bajeo profundo, difuso. Al final de la pieza, una tónica ya se va definiendo con alguna otra guitarra interviniendo y dejándose por instantes disolver para caer ya, claramente, en ‘Rot On’. Ésta es una de esas canciones que se quedan por horas en tu cabeza. La falta de estructura de canción pop hace que el fraseo aparente ser cada vez más atemporal y vago, consecuentemente más persistente y fascinante, contagioso. ‘Rot On’ es una canción febril, alucinante y oscura, profundamente oscura. Pero toda esa psicodelia en reversa, esa alucinación negativa se colapsa con ‘Risen from the Ashes’ y ésta es de hecho un fantástico levantón. La voz de Heidi ‘H-Reality’ Diehl, es increíblemente reminiscente de la de las matronas folk de fines de los setentas, con un tono que es alto y lleno de vigor. De una pieza a otra, Wooden Wand and the Vanishing Voice nos lleva de tenebrosos callejones sonoros a paisajes pastorales dulces y afables.
El segundo lado se va un poco más del lado de los devaneos. ‘Satya Baba Plays ‘Reverse Jam Band’’ es una larga pieza instrumental que utiliza organillos para crear sonidos carnavalescos y que siguen una procesión bastante limitada pero muy envolvente. ‘Owl Fowl’, por otro lado, es considerablemente más corta y tiene un toque mucho más ácido, con guitarras acústicas marcando tiempos junto a las percusiones en una onda totalmente folk, una guitarra totalmente cargada de efectos sesenteros y una voz que canta frases que redondean la rítmica contagiosa.
El tercer lado de ‘Buck Dharma’ comienza con ciertos ecos de free-jazz. Durante algún tiempo la percusión, abierta, sigue un sendero de improvisación hasta quedarse en un descendente tiempo cerrado, el cual se regenera en ‘I Am the One I Am and He Is the Caretaker of My Heart’. A partir de su rítmica sencilla y precisa, esta canción muestra el lado más centrado de la banda, con un uso discreto y preciso de los instrumentos y dejando prácticamente sin espacio a la improvisación. ‘Snakes Blues/Rational Blues’ es de buen grado más abiertamente experimental. Aquí Wooden Wand and the Vanishing Voice hacen uso de todos sus recursos, empleando discretos teclados y guitarras que puntualizan breves disonancias a través de una rítmica persistente e intensa. Incluso en cierto punto se salen de su órbita idílica y llegan a emplear breves instancias de ruido guitarrero. Éste es uno de los mejores momentos del álbum. ‘The Roebuck Song’ es pura tribalística punketa con Crane narrando, más que cantando, mientras cascabeles y tambores corren apenas seguidos por una guitarra y un muy distante órgano en el fondo, muy en el estilo ritualista de Sunburned Hand of the Man.
En cierto sentido, la cuarta cara representa una vuelta a su punto de partida. ‘Spear of Destiny’ es cantada de nuevo por Heidi y es muestra clara de carácter y fortaleza. Cuando ‘Wicked World’ comienza su procesión, larga y alucinante, la sensación de conclusión ya es inminente. Con su instrumentación persistente y libre, esta pieza parece por instantes referirse a los primeros trabajos de bandas como Hirsche Nicht Aufs Sofa o Déficit Des Anneés Anterieures en su inocencia melódica y pulsante energía.
Como aparenta suceder en algunas de las últimas composiciones de la banda, la fuerza de Wooden Wand and the Vanishing Voice es tal que el mundo parece estar contenido en sus temas. La música de ‘Buck Dharma’ es tan atemporal que bien podría haber sido sacada de un oscuro disco folk de los sesentas o setentas. Esta insistente sujeción a la austeridad es encomiable y fascinante. Es de notar sobre todo, la capacidad de contención que los Wand tienen al no caer en la fácil tentación de emplear medios sonoros contemporáneos, dejando todo a la magia que ellos solos, como banda, colectivo o pandilla, pueden invocar. ‘Buck Dharma’ quizás –ojalá- pueda definir el camino a seguir; mostrando que pasión infinita y mágica es necesaria para crear.


Magik Markers – I Love My Guitar, etc. (Ecstatic Peace/Apostasy, E#100e/APO16/APLP2, 2004)

Ante la insufrible oleada de bandas pseudo no-wave que inunda la radio ‘alternativa’ a nivel mundial, no podía dejar de faltar un fenómeno diametralmente opuesto a las azucaradas pretensiones de los cientos de copycats de Blondie, Talking Heads y Liquid Liquid. Afortunadamente, en el podrido corazón de la gran manzana han ido germinando flores oscuras e intensas tormentas sonoras. Como una bizarra cruza entre los momentos más salvajes de Birthday Party, Swans, Teenage Jesus & the Jerks y Sonic Youth, The Magik Markers se perfilan como los más precisos apoderados de la genuina rabia citadina.
Desde ya hace algún tiempo los Markers han venido ofreciendo una serie de conciertos brutales y presentando una serie de esporádicas y limitadas grabaciones en formato de cdr gracias a la fascinante y joven Apostasy Recordings, también casa de Son of Earth y The Believers entre otros. Sin embargo, no es sino hasta ahora que presentan su primer lp ‘en forma’, colaboración directa entre la titánica Ecstatic Peace y la mencionada Apostasy, y, en él, desde su título,‘I Love My Guitar, etc.’, despliegan toda su metralla de cinismo y neurosis.
Varias, muchas cosas son notables de los Markers: su fuerza, el desgarbo con el que atacan sus instrumentos, la consistencia y certeza de sus cortas canciones. Como en todo buen power trío –juar juar- los roles deben ser brillantes en cada caso; la titánica labor de la bajista Lena, tratando de dar filo a las desgastadas cuerdas de su instrumento mientras sostiene a la bestia que es la banda y la mantiene en su lugar, la actualización vocal de Kat Bjelland por parte de Elisa con su vigor insuperable y su guitarra amoratada suplicando piedad, la locomotora del otrora meditativo y mesurado Pete Nolan, aporreando platillos y cerrando tiempos con su chipoteada tarola.
El primer lado de ‘I Love My Guitar, etc.’ está grabado en el mismo‘Big Book Room’ donde los Double Leopards grabaron tanto su clásico ‘Halve Maen’ como su más reciente ‘Out of One, Through One, Into One’, y la grabación corrió a cargo de Samara Lubesky, quien por cierto acaba de tener su debut en Eclipse. Su primer corte, ‘I Trust My Guitar Etc’ suena francamente como una guitarra desafinada y agraviada corriendo apenas a tiempo tras una poderosa sección rítmica. Tras instantes de escuchar este primer corte, parecen evidenciarse las sucias intenciones de la banda: transgredir retomando el pasado, pero sin un sólo dejo de nostalgia, en una actualización que no resulta en absoluto mimética ni sentimentaloide. ‘Morris House’ es un soliloquio furibundo, virtualmente irrepetible y trunco. ‘Most Beautiful City’ es la oda que los Magik Markers le ofrecen a New York. En ésta, las vocales de Elisa parecen un tanto más contenidas, no así la lira, que sigue exactamente el mismo sendero de destrucción.
Es inevitable pensar por momentos en Iggy Pop y sus Stooges al sentir el arrojo con que esta banda se mueve. ‘Five Dollars’ y ‘Dreaming of Vegas & Pussy & Victory’ son puro punketismo pulsante y estridente, como los Pixies a mil por hora.
El arriesge más pesado al que cedieron los Magik Markers fue hacer que la última pieza del disco, ‘Straight A’s in Love’, cubriera la extensión de una cara al completo, en pleno palomazo que va del frenesí a la hueva en cuestión de segundos, demostrando nuevamente que el trío no tiene intención de mostrar la más remota complacencia hacia ningún ser humano que pueda toparse con ellos. Afortunadamente, queda demostrado que las intenciones de estos tipos jamás serán buenas. Después de todo, qué puede esperarse de una banda que tiene letras como ‘all I want is to get my pussy sucked’.
Finalmente, cabe subrayar que el extenso valemadrismo que se refleja en la crudeza de las piezas es seriamente contrastante con el cuidadoso trabajo de fotografía que adorna, en cuatro paneles, a este álbum. Estas imágenes muestran, en un bello paisaje al atardecer, la naturaleza arquetípica de cualquier banda de este calibre o hechura: es decir, tres güeyes rajándose el hocico. Fenomenal. La edición incluye un booklet numerado con poemas inspirados por las presentaciones y la música de los Markers, escritos por Byron Coley, Thurston Moore y Matthew Wascowich y con un par de ilustraciones de Dylan Nyoukis, y una calcomanía. Toda una joya de antología por este fantásticamente obsceno grupo.


Invisible Pyramid: Elegy Box (Last Visible Dog, LVD 080-086, 2005)

La titánica, ridícula tarea de escribir una reseña de ‘Invisible Pyramid: Elegy Box’ ni siquiera intentaría realizarla de no ser por la afinidad que siento para con los sonidos y las ideas contenidos en sus siete horas y treinta y seis minutos de duración. Este proyecto, planteado originalmente por la disquera Last Visible Dog hace algunos años, proponía ofrecer un tributo a Loren Eiseley, antropólogo y etólogo que se dedicara al entendimiento del entorno animal, intentando captar el aspecto superhumano en la naturaleza de las especies. ‘Invisible Pyramid’ es una virtual elegía al esfuerzo conservacionista y a la concientización con respecto al peligro que les imponemos a las especies que habitan con nosotros este mundo. Cada una de las piezas, las más superando los 15 minutos en duración, está dedicada a una especie que el hombre ha visto extinta, en mucho, gracias a su participación en el desequilibrio de los ecosistemas. Comentar el contenido del absorbente ensayo –escrito por Jeff Knoch de Urdog- y de las razones y dedicatoria de cada una de las personas involucradas sería totalmente injusto e inadecuado, baste con decir que es lectura obligada para quien desee acercarse a la genial música y los propósitos que comprende este disco.

El inicio de la recopilación le corresponde al dueto Black Forest/Black Sea, conocido por sus sonidos intimistas y experimentales, que suelen ser constantemente sazonados por grabaciones de campo. En este caso, BF/BS ofrecen una pieza llamada ‘Inepta’, orientada en un principio a sonidos abiertos y difusos y cerrándose en una bella improvisación para guitarra y violín. ‘Inepta’ es sumamente ácida y tiene esa tensión como de preludio tan común en las grabaciones de este dueto. Otro dúo, Birchville Cat Motel ofrecen a continuación una pieza llamada ‘Uneaten Star Duo’. Mesmérica y profunda, esta pieza inunda el universo con drones envolventes y ágiles, unidos a delicadas notas de órganos, pianos sintetizados y guitarras que matizan el cosmos que yace en el fondo de la pieza. La pieza decae ligeramente al final por la insistencia de los músicos en darle forma rítmica –con un loop- tornándola un tanto en una prima bastarda del trip-hop a la Massive Attack o Tricky, y alejándola un tanto de la grandiosa cualidad contemplativa e hipnótica que aparentaba en un comienzo. He de decir que ‘Uneaten Star Duo’ es, sin embargo, digna de un disco para sí sola. Los siguientes, Wolfmangler, aparecen del lado más pesado del espectro, con una pieza al más puro estilo Earth, con pesados y extra lentos riffs con un fuerte contrapeso de cuerdas arqueadas. Lo más interesante de ‘The Mangling of Tasmanian Wolves’ es ver como los miembros de una banda de rock, que no pueden sacar a Black Sabbath de sus mentes, adoptan un formato similar al del cuarteto de cuerdas –no en el burdo estilo de Apocalyptica- sino desde una perspectiva organicista y cuidada. La cuarta pieza está a cargo de Loren Chasse, integrante de Coeleacanth y Blithe Sons y digno alquimista de las texturas y los sonidos más sublimes de tiempos recientes. En ‘Of the Carapace and It’s Soul-Life’, Chasse ofrece apenas seis y medio minutos de grabaciones que combinan bellas y frugales melodías en instrumentos de cuerdas con largas instancias de manipulación de ambientes; los resultados son sonidos pulsantes, misteriosos y totalmente enigmáticos. Otro eslabón más en el camino de este esperimetnalista hacia su reconfiguración de la música contemporánea. El cierre de este primer disco viene a cargo de los ya clásicos Bardo Pond, maestros en el arte de la improvisación alucinante. Aquí dedican una improvisación en tres partes a ‘Bufo Perigles’ y la rinden usando toda su artillería, haciendo cimbales romper y saxes y guitarras llorar con ritmo frenético, pesado. Qué tanto puede llegar a decirse de Bardo Pond, la música que hacen es tan enérgica que puede hacerlo a uno vibrar de pies a cabeza. Así con el corazón en la mano cierran estos maestros la primera parte de este inmenso proyecto.

La apertura del segundo disco corre magistralmente a cargo de Sami Sänpäkkilä mejor conocido como Es. El músico aquí ofrece tres piezas llenas de belleza pastoral, cuidadosamente labradas en teclados, guitarras y frugales y misteriosas vocales. Sujetando una base de guitarra eléctrica repitiéndose melódicamente bajo una capa impenetrable de delays, Es ofrece en ‘Harmonia, rakkautta’ una fantástica paleta de colores sonoros que pasa de lo sublime al silencio más total y despiadado para caer nuevamente en los libres y coloridos lienzos melódicos de un piano, apenas matizado muy en el fondo, en ‘Pianokaari’. La segunda parte de este cd queda a cargo de Andrea Belfi –en percusiones- y Stefano Pilia –en todo lo demás-, integrantes del novel cuarteto Medves, y artistas solistas por mérito propio. En este caso podemos ver a Pilia alejarse un tanto de la inmanente belleza en drones que adorna su ‘The Season 1’ –editado para Time-Lag- y acercarse a un punto más abismal y experimental, que incluso podría llegar a sonar reminiscente de algunos de las improvisaciones más libres de Set Fire to Flames. ‘Cuora Yuannanensis’, la pieza de este dúo, suena vertiginosa y espiral como una eterna y laberíntica caída a través de la más abrumadora oscuridad. Siguiendo la perspectiva netamente experimental, ‘Steller’s Sea Cow’, del misterioso dueto de Anthony Milton y Stephen Neville, Sunken, es una pieza de detalladas involuciones de fondo y de tonalidades superficiales electrizantes y sentimentales. Su interpretación de los sonidos acuáticos -el hábitat sublimado de la vaca marina de Steller, a quien dedican la pieza- es tan material como puede llegar a serlo antes de tornarse palpable. Los finlandeses de Kulkija ofrecen a continuación cinco piezas, anteriormente editadas por Lattajjaa en un cdr limitado. Las contribuciones de Kulkija están totalmente gobernadas por el lo-fi. Los sonidos de cada una de las piezas están claramente orientados hacia el misticismo acústico, con voces musitando invocaciones (‘Hämärän Humina’) e instrumentos pulsando melodías baladescas y dulzonas, que chocan con la abierta oposición disonante de los teclados zumbantes (‘Ajatus Tassannus’). A pesar de que el material de esta banda haya de sido de buena factura, es inevitable sentir una falta de balance entre las –tanto más formales- composiciones anteriores y éstas, cuya fundación es precisamente una inocente simplicidad. El cierre del álbum le corresponde a los también finlandeses Tomu Tonttu, quienes ofrecen una serie de creaciones absolutamente distintas a las de sus compatriotas en el mismo disco. La música de Tomu Tonttu parece partir de un espíritu similar al de los alemanes de Hirsche Nicht Aufs Sofa, de hecho la segunda parte de Rattus Nativitatis podría encajar perfectamente en su ‘Gegenstände Fallen zu Boden’ por el persistente empleo de drones corales y los ‘campy’ loops que tanto caracterizaron a los alemanes. Y así en una órbita un tanto más aleatoria y distante al sublimado comienzo de este segundo cd, finaliza este proyecto a manos de miembros de Kemialliset Ystävät.

Los japoneses de Up-Tight abren el tercer disco con ‘Falling Into a Doze’, una alucinante pieza psicodélica llena de cascadas guitarreras a la Swans de ‘Soundtracks for the Blind’ pero en un formato mucho más parecido al de My Bloody Valentine. La subsecuente ‘Prisoner No.0’ parece prácticamente interpretada por otro grupo. Ësta canción parece mucho más cercana a alguna pieza garagera-grungera de principios de los noventas, rescatada de algún cassette mordisqueado y despostillado, pero eso sí con un ritmo acelerado y muy contagioso. ‘Le Bleu du Ciel’, {ultima pieza de esta banda es bastante más convencional, resultando en una balada psicodélica bastante más regular y hasta un tanto anacrónica con respecto a la mayor parte de las bandas en esta recopilación.


Roxanne Jean Polise & The Goslings - Heaven of Animals (X Died Enroute Y Records, XDEY40, 2005)

No es necesario ir muy lejos en la discografía de Roxanne Jean Polise para descubrir que Steev Thompson tiene una fascinación por lo bello y lo grotesco. Lo más impresionante de su producción musical no es que Steev aborde esta ambivalencia a partir de un contrastante sube y baja sonoro, sino la capacidad que tiene para balancear, muchas veces en una sola pieza, esta disyuntiva. En el caso de esta colaboración con The Goslings, los resultados son aún más notorios. Hay que enfatizar ante todo que este 'Heaven of Animals' no es un split ni mucho menos, sino una verdadera y presumiblemente utópica colaboración entre un dueto fundamentalmente acústico -es decir que emplea priordialmente instrumentos acústicos- y un proyecto que generalmente es asociado con el abuso electrónico del noise o del ambient-drone.
En este cdr, vemos a ambas partes soltándose un poquito de sus esquinas y abordando de lleno el sonido de su opuesto. 'Soft Eyes Open' con créditos de composición por parte de los Goslings, ofrece una longitudinaria exposición de ambientes y matices -yendo del noise al ambient en instantes- que se cierra sobre una pieza con ecos profundos y femeninos a la Windy & Carl. Ésta, la carta más fuerte del cd, es una pieza que muestra a los tres músicos explotando todas sus herramientas al máximo, llenando cada hueco con electrónica, feedback y melodías de manera magistral.
El gran problema al que se enfrenta 'Heaven of Animals' es el que los músicos hayan quemado todos sus cartuchos tan de un sólo golpe. Las siguientes cuatro piezas, son introspectivas incursiones en paisajes sonoros que tristemente, en su mayoría, apenas llegan a formalizarse. 'Like a Fish Flopping in Hot Sand', por ejemplo, rescata el sonido de Roxanne Jean Polise en sus 'Changing Light Patterns of the Underwater Forest', con Goslings añadiendo muy poco a los intrincados juegos de luces de Thompson. La caída de vuelta a la nebulosa psicodelía de los últimos se siente incluso un poco torpe en 'Chonyid Dawning', y ello no se debe a la calidad de la pieza - pues es realmente buena- sino a la patente desproporción en las colaboraciones.
Con todo, a pesar del la falta de ambición final que 'Heaven of Animals' muestra, se antoja un proyecto claramente superior a la mayoría de los frugales y descuidados cdrs que inundan la escena hoy en día. Y la naturaleza de su belleza, a veces apenas presintiéndose, a veces hasta dejándose palpar, es de esas tan intensamente atractivas y peligrosas como la del 'Fünf auf der Nach Oben Offenen Richterskala' de Einstürzende Neubauten o del 'Soundtracks for the Blind' de Swans: espinosas, seductoras, letales; aún cuando no totalmente explotada.


Jewelled Antler Compilation #2: Heat & Birds (Jewelled Antler, 2002)

Cuando empecé este blog, había decidido no ofrecer reseñas de discos que pasaran de dos años de haber sido editados. Sin embargo, el hallazgo que hice hace algunas semanas en el catálogo de Slippy Town, los discos que ahora tengo en mis manos, realmente valen la pena. Se trata de una serie de cdrs pertenecientes al Jewelled Antler Collective; editados una vez y desaparecidos para siempre. A estas alturas, casi al final del presente 2005, encontrar estas grabaciones, producidas entre los años 2001 y 2003, se ha vuelto prácticamente imposible. Asimismo, miembros de las bandas que integraban este colectivo, le han descuidado mucho, al grado que de su legendario catálogo ya sólo quedan un puñado de discos disponibles por aquí y por allá.
La mayor parte de las bandas que tuvieron un relativo éxito en la escena independiente, se mudaron a otras disqueras de mayor sustento como Emperor Jones, Catsup Plate y Last Visible Dog. Por ello mismo, escuchar ahora esta música parece producir una nostalgia tan absurdamente profunda, una nostalgia por el presente; se antoja tan cercano el ocaso del Jewelled Antler Collective.
A menos de cinco años, parece tan distante el tiempo en que los nuevos discos de Blithe Sons, Thuja y Hala Strana eran celebrados simultáneamente por e-zines y The Wire; cuando todo escucha con afinidad por el underground había puesto alguno de esos discos en su lista de álbumes favoritos del año. En aquel entonces, la cualidad que más sorprendente se mostraba de las bandas que integraban el colectivo era su tajante dogmatismo; la música para ellos jamás sería gratuita. Su método de grabación –sin cortes, edición, estudio o productor- proponía grabaciones hechas en lugares que vinculaban directamente a la música con la presencia espiritual del lugar. En la mayor parte de los casos, el viento, los pájaros, los murmullos del pasto rozando, los gritos de las ramas quebrándose alimentaban las grabaciones, tanto como las apenas amplificadas guitarras, organillos, tambores y guijarros que jugaban libremente en el tiempo de su registro. La música, por momentos, podía llegar incluso a tornarse hostil, pero aún en el más agreste de los casos, su naturaleza seguía siendo ambigua, andrógina, hermética o incluso simbólica, y no cesaba de ofrecer un preciosismo puro aún en la nota más disonante o en el tiempo más coartado.
Por todo esto, escuchar este ‘Jewelled Antler Compilation #2: Heat & Birds’, resulta tan sobrecogedor. Diecisiete piezas grabadas por grupos afiliados al colectivo; todas mencionando una locación, todas compartiendo estilos de grabación, todas compartiendo un sentimiento universal. Bandas clásicas del colectivo como The Franciscan Hobbies, Thuja, Dead Raven Choir comparten aquí lugar con más recientes proyectos como The Muons o The Golden Hotels y con las, en aquel entonces apenas emergentes, bandas que configurarían la hoy en día tan en boga escena finlandesa como Kemialliset Ystävät, Avarus o Markus.
A pesar de que casi todas las bandas en esta compilación recurren claramente a elementos comunes –sobre todo las grabaciones de campo-, sus sonidos son claramente divergentes. Mientras Hala Strana, por ejemplo, apuestan a la pieza tradicional cargada de sentimiento y fortaleza, The Muons y Golden Hotel ofrecen baladas lentas y delicadas, que a su vez contrastan con piezas como ‘Aerial Cisterns’ de Of, ‘Live in Brooklyn, 8/24/02’ de MCMS y ‘Hessu Se Tässä Vaan, Ei Mikki’ de Avarus, piezas más puramente instrumentales, e incluso orientadas por momentos hacia la profunda ensoñación del drone.
‘Jewelled Antler Compilation: Heat & Birds’ es un documento intenso y fastuoso de una época que parece haberse ido ya, y que fue gloriosa, sencilla y como todo lo bueno, tristemente frugal. Este disco necesita, como mucho del catálogo del colectivo, ser reeditado –en ésta, la era del bleep, no es fácil encontrar música tan gloriosa como la del Jewelled Antler Collective.


Wooden Wand & the Vanishing Voice – L’un Marquer Contre la Moissonneuse (Three Lobed Recordings, TLR014, 2005)

Wooden Wand & the Vanishing Voice es una de las bandas más interesantes de hoy en día. Totalmente contrarios a restricciones formales, se dan su tiempo para dejar en claro sus delirios y plasmar sus ácidos ensueños. El formato o la definición se notan totalmente insignificantes para la banda, la cual está dispuesta a emplear desde la instrumentación más diversa hasta la más limitada en aras a obtener el sonido que desean.
En este cd para 3 Lobed, Wooden Wand buscan registrar sus visiones de vida en sendas instrumentales y frugales canciones folk. Si bien la selección de instrumentos no es tan cuidadosa como la de otros trabajos de la banda, la temática, bien definida, hace pensar que ‘L’un Marquer Contre la Moissonneuse’ no posee un dejo de gratuidad y que su dispar senda fue así, cuidadosamente, trazada. Se trata de cuatro piezas en contra de la muerte –la muerte personificada, de hecho, arquetípica- y su lúgubre y hostil presencia.
La primer pieza, ‘White Fungus Bird’s Nest and a Moon Pie’ es un largo corte instrumental formulado a base de distorsionados murmullos amplificados, un insistente bajeo en quintas y electrónica de fondo. Esta pieza es envolvente y mística, llena de fulgor y brillos, apenas opacados por la saturación sónica.
‘Counterfeit Kingdom’ no podría ser más intensamente contrastante, con su furtivo estilo folk, sazonado por intermitentes grabaciones de campo y la grandiosa voz de Crane, adecuando su cantar perfectamente al fluido rasgar de cuerdas. La mágica bocanada de aire fresco que ofrece esta canción vuelve a ser consumida, ahora demasiado velozmente, para dar paso a la profunda épica de ‘Bloated Moray Elk’.
Este tercer ‘Score Against the Reaper’ parece ser importación directa de los dominios de Pete Nolan, constante colaborador de la banda, e integrante asimismo de Shackamaxon y GHQ entre otras tantas, quien suele abordas temas oscuros, abstractos, generalmente cubiertos por drones y mínimas percusiones acústicas que apenas delinean un virtualmente inalcanzable fondo rítmico. Esta pieza, muy similar a lo que Nolan presentara en ‘Live in the Deepest Hole in Louisville’ bajo el nombre de Virgin Eye Blood Brothers, tiene una conclusión sumamente definida, llena de guitarras acústicas rítmicas y persistentes y percusión tribal contrastando entrañablemente con las disonantes entradas de las liras eléctricas de WWVV. El final de la pieza es hipnótico, con la banda desechando prácticamente el fondo y concentrándose exclusivamente en la rítmica superficial y en matices de feedback manipulado, apenas rozando y repartiendo pinceladas a la nuevamente refrescante rítmica.
‘Windflower’, pieza final del disco, es una de esas canciones que WWVV saben hacer tan bien, con un intrincado trabajo vocal a dueto entre Diehl y Crane y con esa cualidad de permanencia inconsciente que la deja resonando por horas en tu cabeza. Un cierre magnífico para el grandioso viaje que Wooden Wand & the Vanishing Voice ofrecen en este Gargantúa musical, un clásico psicodélico instantáneo.


The Blithe Sons – Waves of Grass (Jewelled Antler, Jewelled Antler #4, 2001)

Para 2001, el Jewelled Antler Collective ya estaba trabajando en forma y, en su seno, el dúo de Glenn Donaldson y Loren Chasse, The Blithe Sons, ya se encontraban grabando su segunda entrega. ‘Waves of Grass’ suena mucho más inocente que su clásico ‘We Walk the Young Earth’ de 2003. Sobre todo debido a que su sonido se centra exclusivamente en las limitadas cualidades como músicos del dúo en instrumentos convencionales, como teclados y guitarras, generalmente careciendo de la profundidad que le brinda a la banda el tanto más prodigioso uso que hacen de las grabaciones de campo.
El segundo track, ‘Waves of Grass’, por ejemplo, emplea este tipo de grabaciones aunque sin incorporarlas directamente a la música. La grabación de esta pieza es suficiente; claramente evocativa y hasta visual. Sin embargo, este tipo de elementos adolescen claramente en otras piezas, como ‘Sun & Rocks/The Constant Leaf’, ‘Season’ y ‘I Know You Forever’, las cuales se asemejan mucho más a lo que agrupaciones como Kemialliset Ystävät, Fursaxa o incluso Scorces harían, un persistente ambiente pastoral lleno de descuidados drones, que al cuidadoso trabajo de texturas que después crearían The Blithe Sons.
‘Waves of Grass’ sí puede darnos idea de la dirección que las bandas del colectivo comenzaban a tomar en sus inicios. Sobre todo, piezas como ‘Summer Blazes’ y ‘Tree-Lined Road’ dejan ver la religiosidad y belleza que estos músicos buscaban extraer de su comunión con la naturaleza.


Shackamaxon (HP Cycle, s/n, 2005)

Shackamaxon, el proyecto colaborativo de algunos miembros de Double Leopards y Son of Earth, finalmente ha editado un disco para distribución. Este lp homónimo para la disquera HP Cycle fue producido en cuatrocientas unidades y, aparentemente, la propia disquera ya lo tiene agotado. Su música parece ofrecer el justo medio entre las dos bandas, con fantásticos drones que tanto regulan la intimidante inundación sonora tan propia de los leopardos, como estabilizan el amplio, estudiado sopor de Son of Earth.
‘A Single Limb’ es una lenta descomposición material, un universo derritiéndose en sonido con bellas, plenas cascadas de electricidad. Shackamaxon aquí pueden, afortunadamente, invocar con brillantes, frugales percusiones, preciosos cristales de luz. Esta pieza, es muestra perfecta del drone que se produce en nuestros días, cuidadoso y vibrante, lleno de vida.
El segundo lado abre con ‘Mistaken Identity’, una pieza contrastantemente corta y mucho menos profunda que la abridora. Esta pieza es una rendición a la fauna electromagnética, con insectos y aves volando y emitiendo sus cantos en pulsos y ecos reverberantes. ‘Boiler Room of the Army Hospital’ parece de hecho haber sido grabada en alguna especie de campo sonoro cerrado. El efecto de esta cerrazón es una carga reforzada sobre los tonos graves y una ausencia virtual de color. En este sentido ésta es la pieza más oscura y profunda del disco, con la pesadumbre de un mal sueño o una fiebre.
‘There Are Many and How Few’ vuelve a invocar a la fauna nocturna pero ahora con un breve recordatorio de las disruptivas, violentas frecuencias que caracterizan el trabajo de noiseros como The New Blockaders. El alcance del drone en esta pieza es mucho más limitado, dado que la pieza se concentra precisamente en los sonidos individuales que fluctúan a lo largo de sus oscuros paisajes. El resultado es una oda a la noche, un canto a la energía que fluye desde los cuerpos de sus intérpretes y que llega a comunicarse hasta donde estemos siendo invadidos por este encantamiento sonoro.

Saturday, October 08, 2005

Charalambides – Our Bed Is Green (Time-Lag, Time-Lag 025, 2005)

En sus notas a la presente edición, Tom Carter sugiere que ‘Our Bed Is Green’ es una suerte de testimonio de su falta de seguridad. Carter cuenta que al haber sido invitados a participar en un show de radio, él y su pareja, Christina Carter, prefirieron enviar una cinta de noventa minutos, atemorizados ante la idea de tener que presentarse en vivo. La cinta, se dice, produjo cierto efecto y la pareja comenzaba a sacar copias de la cinta ya no sólo para amigos, sino para gente que podría interesarse y –ultimadamente- para gente que se había interesado.
Así, ‘Our Bed Is Green’ fue editado en muchos formatos y variaciones –del cassette pasó al cd, del cd al cdr, del cdr nuevamente a cd, y de éste al presente lp. La única edición formal –propiamente hablando- puede encontrarse en Kranky -disquera que editó el álbum en un cd doble con tracks extra el año pasado. Sin embargo, la edición que quedó a cargo de la disquera Time-Lag, en un fantástico lp doble de 180 gramos y limitada a ochocientas copias numeradas, es, probablemente, la más lujosa que llegue a producirse jamás.
Como es bien sabido por quienes conocen a la banda, la mayor parte de la primera discografía de la banda fue producida de una manera similar, en tirajes sumamente limitados. Este álbum es particularmente difícil en ese sentido; copias originales de los primeros cassettes y cds, hasta hace muy poco, apenas aparecían esporádicamente en subastas, alcanzando precios francamente ridículos. Por ello –irónicamente- muchos seguidores de la banda apenas tenemos oportunidad de conocer como sonaban Charalambides en sus inicios.
El hallazgo es cuando menos sorpresivo. ‘Our Bed Is Gren’ parece ser una suerte de registro de una banda perdida en un abismo definitorio que sin embargo posee un estilo muy claro. Como las pocas bandas que sobreviven a la época –Bardo Pond y Flying Saucer Attack-, Charalambides practicaban en éstos, sus primeros trabajos, una música que heredaba la herrumbre y lo oxidado de la agonizante era grunge y un misticismo propio del underground americano más tradicional. La aleación es única: Rock ácido, desprovisto de percusiones que sigue sin dejar ir un esfuerzo experimental en sendas piezas instrumentales repletas de feedback (‘Strange Matter'), ni tampoco la herencia del folk que les definiría a tal grado en el futuro (‘Coming Out’).
Trabajos posteriores de la banda serían radicalmente divergentes en todo sentido, pero sobre todo en cuanto a la distribución. Las piezas se irán elongando y la rítmica comenzará a ser suplantada por el silencio y las atmósferas venenosas de álbumes como ‘Joy Shapes’ y ‘Unknown Spin’. Por ello mismo –por el amplio espectro sónico y la inmensa diversidad- mucha gente nos preguntamos cuál será EL disco de Charalambides –cuál será el disco que mejor defina a la banda. Es extraño tener que decirlo ahora –justamente a los casi quince años de su primera e incipiente edición- pero muy probablemente ese gran disco siempre haya sido éste.

Spykes – The Deep End Test E.P. (American Tapes, AM 432, 2005)
Spykes practican un noise límpido y directo como el de pocos. Trabajando casi exclusivamente con frecuencias altas, Spykes proponen ignorar cualquier noción de fondo o rítmica y van a por el ataque más directo y certero. ‘The Deep End Test E.P.’ es un disco sumido en una densa capa de reverberación y montaje. Su representación es tan arbitraría y hostil que no sería sorprendente o inconveniente llamarla inhumana. Fantástico por terrible, este disco solo puede recomendársele a los de gustos más extremos.

Workbench – Seeking Stasis 12 & 13 (Heavy Tapes, 2005)
‘Seeking Stasis’ es el nombre que Mike Bernstein dio a su ambicioso y aparentemente infinito proyecto de exploración sonora. En los más recientes volúmenes, 12 & 13, Bernstein, bajo su alias de Workbench, propone nuevamente un cacofónico estudio de la frecuencia, el cual resulta, sin lugar a dudas, en pura violencia auditiva y neurosis. Estoy seguro que sónicamente no deben existir muchos proyectos que atisben de la misma manera en el borde de histeria y la mala vibra. Los sonidos que Bernstein recrea una y otra y otra vez son sumamente agobiantes y directos y tienen poco o nada que ver con una evolución melódica o rítmica real. El arte de escuchar estas entregas de Workbench radica en la detallada y pasiva contemplación que implica presenciar una y otra vez el mismo cuadro sonoro en un afán pseudo-chamánico de búsqueda introspectiva infinita. Éste debe ser sin duda el disco más difícil que he escuchado en años.
Empacado en una funda de tipo cd box-set, ‘Seeking Stasis’ viene presentado en dos cassettes de catorce minutos por lado. Cada uno de los tracks corresponde a los lados de las cintas. Cada set está limitado a cien copias.

Roxanne Jean Polise – Changing Light Pattern of the Underwater Forest (Chondritic Sound, CH-128, 2005)
No es común encontrar discos que tengan un título que les defina tan bien como este ‘Changing Light Patterns of the Underwater Forest’ de Roxanne Jean Polise. Éste es sobre todo un disco que bordea en el ambient-drone menos volátil de una manera muy efectiva, evocando fielmente las imágenes submarinas a las cuales hace referencia con su título. Lo más notable de este proyecto es el hecho de que muchos de los arreglos parecen haber sido producidos por cuerdas de guitarra sometidas a un delay exagerado y muy bien controlado por un pedal de volumen –situación poco convencional en los rubros del ambient o del drone. Roxanne Jean Polise en este disco evocan por momentos los más profundos pasajes del ‘Ayahuasca’ de Pelt, ofreciendo música seriamente introspectiva llena de imágenes y víctima de su interminable fluir. Totalmente recomendable.