Saturday, February 03, 2007

Emaciator - Heatstroke (Tapeworm Tapes, TW-19, 2006)

Heatstroke de Emaciator consiste en dos tracks llenos de suciedad y óxido por parte de Jon Borges. Este proyecto alterno a Pedestrian Deposit parece dirigirse a trabajos no tan complejamente estructurados en comparación, que consisten sobre todo en portentosos nudos de distorsión y en la saturación de espacios.
El jam que comprende el primer lado comienza con el gruñido de una máquina que parece motorizada. Vibraciones que imitan aceleraciones se ven aumentadas a distancia por tonos dibujándose en la lejanía, claramente incapaces de competir con las olas de herrumbre acústica. Entonces, de la nada surge una oscilación que sí logra ofrecer un matíz a las corruptas atmósferas. Poco después, todo se centra en la pelea entre ambas partes, que logran entrelazarse y revolotear una junto a la otra. Un par de embates a lo que parecen ser instrumentos de cuerda amplificados por micrófonos de contacto y efectos, acaba por lograr que ese foco se pierda.
Intentando forjar una suerte de ritmo a través de los espirales brotando de sus efectos, Emaciator parece buscar en sus segunda oferta un paraje sonoro donde puedan converger sus vibraciones hechas secuencias con el ruido transformado en constantes pulsos. Tras formalizar esta imagen, parece no quedar mucho espacio adonde ir. Los matices son mínimos y parecen ubicarse mayormente en paulatinos cambios de tono. Arriesgarse podría hacer que todo se cayera en pedacitos, así que Borges prefiere optar por consolidar su cada vez más obliterante actuación. Poco a poco, todo comienza a perfilarse como una órbita que se expande y contrae y que, efectivamente, concluye con el chirrido de una rueda eléctrica imaginaria.
Decididamente no tan portentoso como Pedestrian Deposit, Emaciator ofrece una salida de espontaneidad a su creador. Habrá que estar pendiente a que ofreceran sus nuevas ofertas bajo este mote, ya que una avalancha de títulos se aproxíma -comenzando por su nueva cinta en Run Down Sun. (S.S.)

Wednesday, January 24, 2007

Pedestrian Deposit - Vestige (Hospital Productions, 2006)

Jon Borges, bajo el nombre de Pedestrian Deposit, ha realizado algo de lo más granado de la música experimental en tiempos recientes. A pesar de que usualmente, por obvias razones, se le asocie con el noise, las metamorfosis que han ido evidenciando sus trabajos han disminuido sus embates noiseros para dar lugar a trabajos cada vez más depurados y complejos. Para "Vestige", su primer vinilo de larga duración, esto es decididamente claro. En vez de apostar por el frenético cambio de instrumentación y el esquizoide claroscuro de sus conocidas secuencias atmósfera/ataque/atmósfera, Borges aquí se toma su tiempo para presentar cinco temas profundamente desarrollados y con contenidos muy diversos. Uno podría confundir al creador de estos temas con cinco bandas diferentes cuyo rango fuese desde las viscerales agresiones de Raionbashi hasta los meditativos drones de Nurse With Wound.
"Vestige" comienza con "Angora", un tema que alterna descargas de estática con sampleos en reversa, teclados de armonías indefinidas y los fríos rebotes de pulsos en inacabables carreras. A pesar de ser lo más cercano en este lp a sus trabajos en cintas, sería inapropiado decir que este es meramente un tema de noise. La detallada secuencia deja poco lugar a lo aleatorio. "Ideal" por su parte muestra una cara no muy conocida de Pedestrian Deposit con una lenta atmósfera que es detalladamente iluminada por una melodía circular en algo que recuerda más a la electrónica hecha con laptops que a lo sórdido de las abruptas composiciones que deambulan en las cintas. Con "An Examination", Borges cierra la primera cara del álbum en términos más claramente noiseros, en los cuales, sin embargo, las dosis están tan concienzudamente ordenadas que no se acaba de definir por momentos si lo que se prentende es una suerte de propuesta rítmica o el desencadenamiento de una incesante marea de estática. Sin duda una primera cara muy fluída e interesante aún para las acostumbradas alturas de los trabajos de Borges.
Con todo, la segunda cara es la que ofrece mayores dividendos en cuanto a los lados poco conocidos de Pedestrian Deposit. "Asphixiate" es así, precisamente, un tema que evoca atmósferas densas y hostiles en un profundo drone que llena las habitaciones de vibraciones gravísimas y que va poco a poco deslizándose hacia un ambiente más liviano coloreado por enigmáticas grabaciones de campo, cerrando con la misteriosa voz de una niña a la distancia y el rugido de un carro que se aleja. Asimismo, "Materialism", el enorme tema que cierra "Vestige", se va por los senderos oscuros del drone en una paralizante caida, igualmente mágica que pesadillesca. "Vestige" es decididamente una gran adición al catálogo de viniles que Hospital Productions ha puesto en circulación. Con respecto a su autor, no hace más que dejar la puerta abierta a trabajos que poco tendrán de predecibles y que sin embargo ya nos han ido acostumbrando a su gran calidad. (S.S.)

Sunday, December 31, 2006



The Noisettes - Inevitability (Sycophanticide, 2006)

Apenas me dí cuenta de que había caído en "esa" especie de sopor ante lo que sonaba, me pregunté qué era lo que estaba escuchando. Así sin advertirlo, el hipnótico vuelo de las primera piezas de "Inevitability" me habían capturado. La pieza en cuestión, "Two Rooms" se extiende por poco más de cuatro minutos en una variante de jam post-rocker en su circular vórtice, con una línea de bajo discreta, sencilla pero muy efectiva y un muy detallado debraye en guitarras, todo adornado por una baja fidelidad que da la impresión de estar envolviendo el giseo del transfer de un místico, oscuro lp o cassette, más que el cerrado correr de un cdr. Tracks como éste, "Stamptly Accner" o "Furbruder" recuerdan algo de los primeros trabajos de Windsor for the Derby, ocultando belleza en los elegantes remates discretamente ocultos en cada órbita. Por su parte, temas como "Greenpoint2.2" o "Breakfast in Bed" cortan con el ensueño orgánico y retoman la obsesión de los tiempos actuales por la compulsiva limitante de la variación ante los embrujos de los loops deformados. Y la final "Rhisome Soup" deja ver en un apunte shoegazer la naturaleza incorpórea de las creaciones de The Noisettes.
De cierto modo, a pesar de que cada pieza de "Inevitability" tiene más de viñeta que de pieza en la secuencia de un álbum, cada una de estas escuetas y puntuales unidades posee una intangibilidad, un aire de ensueño tan propio que dota a la totalidad del disco, a su vez, de un gran halo de profundo misterio. Un disco inexplicable, humilde y encantador para soñar despierto. (S.S.)


Fe-Mail & Carlos Giffoni - Northern Stains (Important Records, Imprec112, 2006)

Del noise a la abstracción y de regreso, las chicas de Fe-Mail han ido explorando un enorme espacio de experimentación como dúo en sólo unos cuantos años y siempre mostrando una predilección por las constantes colaboraciones, habiendo trabajado con el demonio noruego Lasse Marhaug e interpretando algunos furiosos jams con Aaron Dilloway en su más reciente gira nortamericana. Su nuevo trabajo es también una colaboración, otra vez con un maestro del trabajo sonoro brutal, Carlos Giffoni.
Optando nuevamente por tomar el frenesí del noise por aliado, este trabajo coquetea con el ruido, lo absorbe y luego lo abandona en aras claras de formar una estructura, por abstracta que ésta sea, y luego hacerla nuevamente colapsarse. Por si esto fuera poco, la adición de Gifonni hace que las dinámicas de "Northern Stains" parezcan episodios de intensa esquizofrenia. Loops que apenas varían en tonos se ven constantemente transgredidos por exabruptos de frecuencias altas y las típicas deformaciones a las que Maja Ratjke acostumbra someter su voz. Por momentos, la hostilidad logra imponerse, como hacia el final de "Come, You Are", y la circuitería de Giffoni choca con los enjambres digitales conjurados por Hilde Tafjord. Otras veces, el delirio es simplemente dejado sin cadenas. En "Daymare Blues", por ejemplo, el collage aural llega a sus grados más extremos en forma de frenéticas carreras de voces en desorden, llevadas a velocidades inhumanas y que sólo se detienen para caer en los desvaríos alucinógenos de los espacios demasiado abiertos. "Northern Stains" es pura psicodelia noisera; tomando el gis de la estática como background, el juego de voces de Ratjke se planta en el primer plano con una serie de manipulaciones tonales y retoques que terminan por llevarla hasta la desintegración absoluta.
Con "Northern Stains", Fe-Mail vuelven a ofrecen otro trabajo lleno de intensidad aunque bastante alejado de los interesantes aspectos que habían venido explorando en tiempos recientes con trabajos como "Voloptuous Vultures" o "Blixter Toad".En este nuevo trabajo, el uso de ambientes y la experimentación acústica desaparecen casi totalmente para dar lugar a un ataque mucho más físico y visceral. "Northern Stains", como aquel "All Men Are Pigs", es un disco que va directo contra tus nervios y que transmina con fuerza una intensa sensación de incomodidad. (S.S.)

Saturday, December 30, 2006



Sunn O))) & Boris - Altar (Southern Lord, 2006)

Tras escuchar un par de discos de los maestros del drone metálico-infernal Sunn O))) y de los freaks psicodélicos japoneses Boris nada podría haberme parecido más extraño que encontrar que su colaboración se alejara a tal grado de los sonidos que les caracterizan. Obviamente "Altar" no es un disco que acabe con las premisas; en él pueden encontrarse tanto elementos atmósfericos alternando con bien tejidos drones (como en el caso de la oscura y amenazante "N.L.T." o de la enorme "Blood Swamp" -con una sorpresiva colaboración de Kim Thayil en aullante/electrizante guitarra), como la brutal monotonalidad de los monolítos sonoros tan característicos de Sunn O))) (como en el caso de la abridora "Etna"). Sin embargo, lo que impresiona realmente de esta colaboración no es el obvio poder que estos dos mastodontes sónicos pueden conjurar, sino esos momentos como "Sinking Belle" donde el fragor y la armonía, así como la dinámica acompasada se apoderan del lugar. En dicha pieza, los músicos llegan al "extremo" de invitar a Jess Sykes para ofrecer sus bellas, ligeramente ríspidas vocales a una canción de aires nostálgicos que rayan por momentos en lo pastoral. En un tenor parecido, "Fried Eagle Mind" es una atípica pieza de psicodelía que apunta lejanamente al kraut más pesado, con una contundencia perfecta en un debraye casi-sinfónico.
Si bien "Altar" dificilmente posee algún tipo de continuidad, cada una de sus piezas funge como un microcosmos suficientemente consistente para permitirnos deglutir toda esa sustancia aural sin prestarle demasiada atención a su predecesora. Finalmente, el mayor mérito de esta reunión es haber sacado a sus participantes de cualquier tipo de paroxismo creativo, haciéndoles forjar algo que supera sus esferas habituales. (S.S.)

Wednesday, December 20, 2006

Skullflower - Tribulation (Crucial Blast, CBR55, 2006)

El trío de Matthew Bower, Stuart Dennison y Neil Campbell regresa a cimentar su retorno con "Tribulation", un nuevo cd con más de una hora de vibrantes drones mutantes, ruido, acero, óxido y veneno destilados en sonido. Cómo bien sabrá quien ya les haya escuchado, presenciar un disco de Skullflower es alternativamente como estar frente a un macizo e inescalable muro de sonido sólido o envuelto en una infatigable cascada de agua cristalina. Su sonido es pasmoso e imposible de sortear. Te consume, a tí y a tu atención. Tus sentidos se nublan. Las palabras se olvidan. Entras en trance.
Cada una de las piezas es una madeja desentrañable de ruido en constante expansión. Las involuciones de cada instante brotan como flores una sobre otra sobre otra. "Saragossa" es pura droga, pura ofuscación, cáncer sónico, un universo colapsándose. "Dying Venice" es anti-metal, anti-noise, anti-drone. Una dinámica que se contiene dentro de sí misma hasta sus últimas consecuencias. Todo lo iniciado para sólo ser destruido. Pestilencia engendrada.
Dentro y a través de cada uno de sus cortes, "Tribulation" brinda la posibilidad de un vuelo imaginario hacia lo más profundo de nuestros paisajes internos, hacia la tierra donde las emociones y las sensaciones rescatan su inmanente pureza, nada es bello sin poseer fealdad, nada es doloroso sin brindar, al menos en sus agónicas remembranzas, placer.
Pocas bandas y pocos discos tienen capacidades relativamente similares en cuanto a capturar al escucha y provocarle tan intensas y dispares sensaciones. Una gema en bruto. (S.S.)

Sunday, December 10, 2006



Son of None - Doldrum (Sycophanticide, Sycophanticide#14, 2006)

Es difícil ver en estos días a un artista o banda dedicar todos sus esfuerzos a la creación de un álbum de drone como aquellos que caracterizaron en sus días a Organum, o a Mirror; es decir, un álbum que explore en complitud un sonido sin importar cuanto tiempo tome. Las razones pueden ser muchas, pero el hecho es que el sonido de una banda que desee dedicarse a dicha tarea debe compensar la falta de rítmica, melodía y dimensión en sentidos regulares que produce el drone lo suficiente para caracterizarse como una entidad -y no como un monótono y repetitivo panal- y para resultar dinámico y atractivo a los escuchas. Pelt y My Cat Is an Alien son ejemplos recientes de como el drone puede adecuarse a los tiempos y como los sonidos no deben estar eternamente subscritos a las mismas variables.
Son of None hacen lo propio en este sentido. A pesar de trabajar mayormente con electrónica, este dueto no pierde cualidades orgánicas gracias a su constante trabajo en frecuencias bajas y la paciente inserción que hacen de las piezas que forman el total de su esquema. Retomando aquel pesadillesco vuelco cíclico que caracteriza a los trabajos de principios de los noventa de Hafler Trio y a los drones de Nurse With Wound, Son of None precipita todo su peso sonoro hacia algún lado, le inflama, le deja caer al vacío y luego le destruye por instantes sólo para invocarle una vez más y repetir el proceso en intervalos lo suficientemente largos para ser ignorados a simple vista. Afortunadamente, el dueto no se queda únicamente en este ya un tanto común cierre de ciclos e inserta constantemente nuevos y más complejos elementos, percusiones paneadas, loops y delays variando velocidades.
Con un sonido nocturno, cercano al "Everything Keeps Dissolving" de Coil, Son of None ofrecen con "Doldrum" un trabajo exhaustivo, completo y disfrutable de drone, que no deja de citar a sus influencias pero que tampoco deja de ofrecer algo muy propio. (S.S.)

Saturday, December 09, 2006



Bloodyminded - Magnetism (Bloodlust!, B!057, 2006)

Imagina que William Bennett y Michael Gira se hubiesen encontrado en 1984 y que de esa reunión hubiera salido una deforme, animalesca, brutal mezcla de los aspectos más salvajes de Swans y Whitehouse y tendrías, aproximadamente, algo similar a "Magnetism". Provocando feedback incontrolable en micrófonos, forjando oleadas de caos en graves oscilaciones y, sobre todo, gritando y gruñendo y encimando, manipulando, deformando, amplificando y disecando cada partícula de sonido que flotase a su alrededor, Bloodyminded han logrado grabar uno de los discos más estresantes y violentos en mucho tiempo. A través de quince temas cuyos títulos hacen referencia a episodios extremos y personales que van de lo retorcidamente cómico -"Shotghun held to face by severely crosseyed addict while attempting to physically remove girlfriend from know drug house"- a la directa mala vibra -"Girlfriend attempts to explain schizophrenic episode by revealing childhood sexual abuse"-, la banda da muestra de lo que es catársis a partir de una nueva forma de shock rock, con intensas regresiones en vez de canciones, gritos que van del dolor a la furia en vez de vocales, zumbidos en vez de melodías y cólera y neurosis en vez de virtusismo o romanticismo. Absolutamente brutal, intensa y dolorosa pornografía aural. (S.S.)

Friday, December 08, 2006

Syphilis Sauna - From Initial Infection to Eventual Deterioration (Sycophanticide, Sycophanticide 015, 2006)

Sycophanticide ofrece con “From Initial Infection to Eventual Deterioration” un cdr que recopila en 14 cortes algo del mejor trabajo de Syphilis Sauna, proyecto solista de Patrick Urn. La variedad del trabajo aquí compilado no deja observar un centro muy estable del cual partir, más bien exhibe a un músico cuyo recurso mejor empleado es la programación y cuyo interés es constantemente fluctuante, muy a la manera de lo que evidencia el trabajo del propio Garnier en Loopool. De hecho, como si fuese otro rasgo en común que poseen las bandas cuyos trabajos se unen bajo esta rúbrica, existe una concreción clara en cada uno de los temas, en directa oposición al vehemente nihilismo de las bandas de Michigan. Asimismo, Urn no teme experimentar con elementos de estructuras musicales más bien lineales, dejando lo más radical de su experimentación a dotar cada pieza de matices y detalles.
A primera vista, sin embargo, parecería que esta recopilación no es capaz de cumplir con las expectativas. “From Initial Infection to Eventual Deterioration” inicia de una manera francamente poco interesante. Las dos primeras piezas hacen poco más que ofrecer muy delimitadas versiones de drill n’ bass o de techno con toques industriales dominadas por algún sonido salido de foco: en “Skeeloton” la percusión y en “A-pathetic People”, el paneo de una distorsión.
Afortunadamente, esto dura poco y las piezas, conforme comienza a correr el reloj, parecen ir alcanzando dimensiones mayores y una más consistente libertad estructural.“2 Cultures” parece retomar el torcido vuelo nocturno de Coil en “Love’s Secret Domain” con una suerte de opaca rumba sazonada por una indescifrable voz en segundo plano asfixiada en flangers y paneos de borboteantes chispas electrónicas. Tras un notorio corte, Syphilis Sauna retoma la pieza pero ahora ajustándose a las bases rítmicas de la electrónica de los noventas, aunque ahora operadas desde un enfoque actual; es decir, con medios de programación mucho más precisos, efectos mucho mejor operados y dinámicas mucho más constantes, sonidos más notoriamente altisonantes que no se diluyen ante lo agachón de lo bailable y todo sin necesariamente perder un esquema razonablemente claro. “SOTTJOYH” muestra una electrónica un tanto más post-rocker, con una obvia línea kraut, en una larga elaboración que con un poco más de pulido podría fácilmente confundirse con algo de To Rococo Rot o de Boards of Canada. Otras instancias como “Quib Spoon Ride”, “Trouble with the Mammals” o “Hhallway” parecen ofrecer una mezcla indiscriminada de los elementos que componen el background de este artista, con evoluciones que atan instantes dispersos de noise con toques ambientales, samplers, cajas de ritmo tecnosas y hasta algo de glitch. Incluso Syphilis Sauna se atreve con una versión –bastante interesante y, desgraciadamente, aparentemente sin crédito- del “My Sister” de los Tindersticks, aquí llamada “Orange Mitten”.
Syphilis Sauna es la encarnación de la peor pesadilla de los negociantes y saqueadores de la música, un artista de esos que poseen medios creativos y físicos suficientes –de los que afortunadamente cada vez más proliferan- para forjar un trabajo convincente y rotundo que no requiere ajustarse a ningún género, sonido o mundillo. (S.S.)

Quintana Roo/Warmth - Runes Translucent (Not Not Fun, NNF059, 2006)

De la avalancha de splits que han venido apareciendo recientemente, uno de los nombres que más constantemente se maneja es el de la banda Quintana Roo. Hace poco también tiraron otro lado para la misma disquera, en esa ocasión al anverso de los grandes Family Underground. La presente es una cinta que es presentada en un estuche extra largo de plástico, como los de Callow God pero en versión individual, y acompañado de una notilla con créditos y un misterioso negativo.
Esta banda, Quintana Roo parece confirmar que esta década es una extensión de los setenta. Integrándose a esta nueva psicodelia -que parece cada vez alejarse más de su otro origen, el noise- caracterizada por bandas como Mouthus, Loosers, Religious Knives o Family Undergound, esta banda apuesta por un sonido mucho más orgánico, ofreciendo sus descargas mayormente a partir de instrumentos normales, pero distorsionados y deformados ferozmente por efectos. El principio de su participación parece una nueva versión de la entrada del "A Saucerful of Secrets" en vivo incluída en "Ummaguma", con la banda quedándose en el flujo de la rítmica lenta y constante que se desvanece paulatinamente, sólo para dejarnos ante una serie de certeros ataques a guitarras y un droning cuyo origen parecen ser atrofiadas vocales. Como nota curiosa, "Black Dreaming Place" fue grabada en el desierto de Anza Borrego.
Del otro lado encontramos una nueva evocación a cargo de la magnífica dupla de Branden Diven y Steev Thompson, Warmth, llamada "Sharing Antique Mothers". Como podría esperarse de estos dos experimentados músicos, la gama sonora que cubren no es nada estrecha, pero sí bien delineada. Metidos en los drones que dominan y conocen tan bien, Diven y Thompson experimentan más con texturas y ambientes que con notas y elementos musicales. Por momentos, llegan a la grandilocuencia propia de bandas progres sólo para dejarse caer hacia un nuevo abismo droner. Tras un precioso inicio, similar a algunas de las atmósferas que Badalamenti dio a Julee Still, la dupla opta por la disonancia y luego por vibrantes inundaciones a la Maurizio Bianchi circa "Armaghedon".
Un tape muy interesante con un par de bandas que seguiran dando de que hablar en el futuro inmediato, que además está muy bien presentado. En este año, Not Not Fun se han ido caracterizando como una de las disqueras más interesantes del underground. Ediciones como ésta muestran la variedad sonora que están dispuestos a reunir, además, ofreciendo empaques interesantes y suficiente tiempo en formato para dejar que las bandas se explayen. Mientras las grandes disqueras del underground parecen estar absortos editando cada pequeña sesión que alguno de sus mil proyectos ofrecen, parecen no observar hasta que grado su calidad ha decaído. Disqueras como ésta no tardarán mucho en ganarles en su propio juego. (S.S.)

Saturday, November 11, 2006


Raionbashi – Kollekte (Hanson Records, HN136, 2006)

No es común que una disquera como Hanson eche toda su carne al asador con un solo título. “Kollekte”, el nuevo lp de Raionbashi para la disquera de Aaron Dilloway parece tener con que sustentar dicho honor. El proyecto de este alemán, en armonía con otros trabajos de Hanson, es tan literalmente físico como un golpe. Partiendo apenas de samples y otras cuantas vivisecciones, Raionbashi arma un rompecabezas de oscuro sinsentido en el cual, sin embargo, las piezas ajustan perfectamente.
Siguiendo las oscuras tradiciones de Nurse With Wound y Whitehouse, Raionbashi toma una serie de samples y los extraña hacia los grados más impensables de su realidad. Gruñidos de perros, sonidos de fisiologías humanas, quebrantos de estática y balidos se entrecruzan con las agresiones de efectos saturados, cantos tiroleses y micrófonos de contacto arrástrandose sobre ríspidas superficies. A veces, la naturaleza de toda esta violencia parece perseguir un fin altamente artístico, de una complejidad enorme, como si su autor quisiera comunicar algo que superara los lenguajes musicales. Otras, las intenciones parecen caer postradas ante simple y llana gratuidad, en un abismo de liberación. En cualquiera de los casos, el control ejercido por Raionbashi, sobreponiendo, cortando, paneando, violando y bifurcando sonidos en frenesí, es impactante y sus conjuros, sórdidos y hasta aterradores.
Como todos los lps de Hanson desde los del Snake Charmer, “Kollekte” viene en una funda en papel de lujo, con serigrafía negra y un acabado perfecto en toda su austeridad. Junto a Jon Borges de Pedestrian Deposit o al mísmisimo Dilloway, Raionbashi se perfila con este gran trabajo como uno de los más complejos -incluso virtuosos- performers de noise. (S.S.)
Heather Leigh - Jailhouse Rock (Fag Tapes, FT080, 2006)

Para "Jailhouse Rock", su cuarta entrega solista, Heather Leigh se ha puesto a tono con la desfachatada y hostil rúbrica de las Fag Tapes, ofreciendo un trabajo un poco más terroso que lo usual, pero de una calidad bastante sorprendente. Las épocas en que Heather formó parte de los legendarios Charalambides ya parecen lejanas; el sonido que esta artista ha comenzado a desarrollar dista ya mucho del limpio y sublimado quebranto que practicó con Cristina Carter en aquel famoso trío o en Scorces. De hecho, los sonidos conjurados en esta cinta ya parecen ser demasíado complejos para haber sido producidos por una sola persona. Parece ser que Leigh finalmente ha encontrado su elemento.
El inicio del primer lado de "Jailhouse Rock" probablemente no confirme lo que aquí he escrito. Heather aquí emplea su clásico y acompasado cresendo, el cual culmina con los usuales llantos de banshee que caracterizan muchos de sus trabajos. Sin embargo, tras algunos minutos, Leigh comienza a construir a base de densísimas capas de delay una enorme nube de drone, alimentada por la sobreposición de fragmento sobre fragmento de cada nota que emitió con su lap-steel y sus distorsionadas y altísimas vocales. Con todo, este lado no se encuentra tan lejano de las habituales entregas de Leigh.
El lado b ofrece un contraste tajante, con un track que pareciera arrancado de alguno de los soundtracks que Popol Vuh hiciera para las películas de Werner Herzog. De belleza lenta y meditativa y de un fluir casi propiamente pastoral la pieza corre melodiosa hasta toparse con la encarnada revuelta implícita en el trabajo de Heather. Mediante una serie de disonancias formuladas a partir del ultrajado sonido de su lap-steel, Leigh deshace la añoranza y el ensueño y forja una marejada de disonancias que hace que cada uno de sus cauces choque con el otro. Para llevar todo un poco más lejos, la voz de la ex-Charalambides se deja ir con su furia de banshee para volar entre los torbellinos en una atmósfera que por mucho ha dejado la tierra y que parece estar haciendo volar los objetos en las habitaciones. Hacia apenas unos cuantos minutos, Heather ha llevado el caos tan lejos que el resultado es un ciclón tan intenso que pareciera provocado por los mismos Double Leopards en un drone gutural, pesado y sumamente volátil.
Heather con cada nueva entrega parece llegar más lejos en cuanto al control que demuestra en su forma de tocar, de hacer subir o bajar el tono de la pieza y en cuanto a la organización de la misma. "Jailhouse Rock" se siente tanto más como una serie de exploraciones narcóticas a través de paisajes mentales vastos y diversos; un álbum pleno que, de cierto modo, inaugura una nueva, más puntual y cuidada -y también más demandante- trayectoria en el complejo sendero de esta gran artista. (S.S.)

Tuesday, November 07, 2006

Jessica Rylan - Lush Life (irfp, irfp14, 2006)

Jessica Rylan es una de las artistas más interesantes hoy en día. Se trata de una mujer con una apariencia totalmente diferente a la de la mayoría de los y las adictos al noise, pero que es capaz de conjurar los más intensos e intrincados juegos de circuitería. Ayuda a entender señalar que es ella misma quien se dedica a hacer sus propios sintetizadores y juguetes sonoros. Una verdadera excéntrica de una personalidad única y una originalidad notable, esta mujer seguirá mostrando más de sus capacidades por medio de una serpenteante y -ya casi- enorme discografía.
En esta ocasión, Rylan presenta el cassette "Lush Life" en irfp, su propia disquera, la cual además pronto comenzará a editar material de otras bandas. "Lush Life" es un cassette de dos piezas. La primera, llamada "cf was taking a nap", es una suerte de trabajo intimista, con Rylan trabajando a muy bajo volúmen y empleando frecuencias bajas. La pieza está casi totalmente conformada por variaciones en tiempos de reverberación. Lo que resta son pequeñas atmósferas de ruido filtrado en una suerte de fluctuación y el cambio a ondas sinoidales muy cerradas, produciendo sonidos de tintes acuáticos. En general, no hay nada de dramatismo ni furia, sino una demostración muy concienzuda de como hacer una pieza contenida y escueta.
El segundo track es un poco más interesante. En éste, Rylan emplea su sintetizador como una suerte de vocoder, deformando su voz. Con base en esta manipulación, se recrean situaciones de variaciones tanto más extremas, con ciclos que se cierran hasta convertirse en repiques y subidas de saturación violentamente ofuscadas. De cierta forma, esta segunda pieza -"dayligh wasting time", remite aún más a aquel manifiesto de los Rupenus que proponía hacer sinfonías con maquinas de escribir, puesto que la manera en que Rylan retoma su quehacer musical es precisamente así, antimusical. No existe elemento tonal o rítmico alguno en todo "Lush Life"; puro ruido, experimental, divergente, lejano al acartonamiento, pero, innegablemente, ruido. (S.S.)

Sunday, October 22, 2006



Current 93 - How I Devoured the Apocalypse Balloon (Durtro/Jnana, Jnana 2004, 2006)

Como preámbulo al proceso de formación de la nueva alineación de Current 93 y a la inminente grabación del nuevo disco, Durtro/Jnana, disquera de Mark Logan, se dió a la tarea de editar una serie de piezas de coleccionismo bajo la aún incierta rúbrica de Current 93. Entre ellas se cuentan un siete pulgadas que ofrece una decepcionante versión en vivo de "Black Flowers, Please" y un cd en formato de single grabado junto a Simon Finn. Quizás el objeto que más sea de interés sea éste, un cd doble llamado "How I Devoured the Apocalypse Balloon" que registra una selección de aquellas emblématicas noches en Toronto que fueron a convertirse, inadvertidamente, en la reinvención de la banda. A pesar de que en los créditos Finn y Ben Chasny aparecen como parte de Current 93, su función en esas noches fue meramente de abrir sus conciertos y de acompañar, en el caso de Finn, el palomazo ("Jerusalem"). Sin embargo, por razones no muy claras, ni aquella fantástica colaboración, ni otras joyas interpretadas durante las noches, como "Beausoleil", "Lucifer Over London" o "Europa (the Gates of Heaven)" fueron incluídas en el resultado final.
Lo que queda es una bastante pareja revisión del catálogo reciente de Current 93, con constantes paradas en "Soft Black Stars" y "Sleep Has his House", así como en algunas ya clásicas interpretaciones en vivo, como "Earth Covers Earth", "All the World Makes Great Blood", "Mary Waits in Silence", "Long Satan and Babylon" o "The Blue Gates of Death". Sin embargo, la mayor parte del material presenta la faceta más dramática de Tibet mostrada durante los conciertos, y deja de lado la más festiva atmósfera de las piezas excluídas. Asimismo, Current 93 en esos momentos tenía una alineación bastante limitada con John Contreras, Michael Cashmore y Graham Jeffery cubriendo el paquetote que otras alineaciones del grupo habían dejado. Comparado con otros discos en vivo de la banda como "All Dolled Up, Like Jesus Christ" o, especialmente, el ignorado y excelente "Cats Drunk on Copper", este disco doble adolece. En cualquier caso, podría funcionar como un buen registro de este lapso intermedio y, sin duda, vale la pena escucharle; sobra decir que es material sólo para fans. (S.S.)

Saturday, October 21, 2006



Current 93 - Black Ships Ate the Sky (Durtro/Jnana, Jnana 2112, 2006)

David Tibet ha sido una de las figuras más controvertidas del underground por ya algo de tiempo. Al frente de Current 93, ha ofrecido material que va del industrial más oscuro y bizarro hasta exploraciones acústicas que buscarían revitalizar la corriente del folk inglés de los sesentas. Sobra decir que el trabajo de un espíritu tan constantemente cambiante no es usualmente fácil de saborear. Para muchos, Current 93 es un gusto adquirido. Para otros tantos, no es sino superficial. Para otros tantos mera basura. "Ámalo u ódialo" parecen ser las únicas posibilidades.
En tiempos recientes Tibet ha editado algo de su material más radical, tomando en cuenta las expectativas que sus trabajos usualmente generan. Los dos álbumes de estudio más cercanos, "Sleep Has his House" -un tributo a su recientemente difunto padre- y "Soft Black Stars" -un trabajo prácticamente totalmente centrado en el piano y lleno de oscuras baladas- ya habían sido suficientemente polémicos, este último costándole, de hecho, buena parte de su fanbase. Y así, con los precedentes que ofrecen una buena cantidad de conciertos y una realineación de los participantes en el proyecto, Tibet regresa con mucho ruido a presentar su nuevo "Black Ships Ate the Sky", con la impactante inclusión del mismísimo Ben Chasny, Six Organs of Admittance, en la alineación formal de la banda.
Casualmente, la sorprendente lejanía de estilos de Chasny con respecto a la música de Current 93 ofrece una inesperada vuelta al sonido de trabajos anteriores, tales como los clásicos "All the Pretty Little Horses" y la obra maestra "Thunder Perfect Mind", siendo más claramente orientado a las guitarras y al lirismo alucinógeno de aquellos discos. Las propias letras de Tibet, aparentemente imbuídas en toda la barbaríe del presente, han regresado a los delirios (¿súplicas?) de un apocalipsis inminente, permitiendo al cantante alejarse bastante de aquella extensa exploración de sus demonios personales para analizar, con toda su imaginería y su hermético simbolismo, estos frenéticos, brutales tiempos.
Las alusiones que el cantante hace a un "Caesar" que debe ser muerto, a un autista "Imperium" que es nada, cuyo entero sentido pende del plástico y la vacuidad, se convierten en una frenética perorata que comienza con tonos mesurados y culmina con furiosas eyaculaciones, hipérboles sacadas de proporción y gritos entrecortados. Éste es un Tibet en la cima de su teatralidad, vigoroso y claramente libre, respaldado por un conjunto de instrumentistas excelentes -tanto en estudio como en directo.
La línea conductora que siempre ha ofrecido Cashmore a Current 93, desde su entrada con "Thunder Perfect Mind", no se ve en lo más mínimo disminuída por la llegada de Chasny. Las sobradas capacidades de ambos músicos, convierten a las piezas en intrincados juegos melódicos tanto más capaces de ofrecer dinamismo. Cashmore pierde un poco su usual constancia tonal, la cual pudiera dejar en ciertos temas de trabajos pasados trazas de cacofonía. A su vez Chasny obtiene algo de templanza, olvidando el añorado desgarbo que usualmente le ofrecen sus grabaciones como Six Organs of Admittance.
Asimismo, el trabajo del cellista John Contreras ofrece una profundidad enorme a la austeridad de las muchas piezas acústicas. En algunas otras, como la rabiosa "Black Ships Seen Last Year South of Heaven" o la profunda "(Babylon Destroyer)", el trabajo de los músicos se ve ampliado por el trabajo de manipulación sonora del eterno comparsa de Tibet, Steven Stapleton.
En general, el trabajo posee una cohesión similar a la de algunos de los álbumes ya antes mencionados con el gran aliciente de un sonido constantemente dinámico. Tenía miedo de ver cuál sería el resultado de tener diez versiones distintas de una misma canción en un sólo disco; me parece que mi temor era obviamente compartido por muchos de los miembros de la mailing list de Current 93. Sin embargo, la brillante lista de invitados que prestan voz y estilo a "Idumaea" en cada una de sus encarnaciones es cercana a la perfección, comenzando por la delineada e inspirada versión a cargo de Marc Almond y la paralizante y emocional de la entrega de Bonnie "Prince" Billy hasta llegar a la compleja sobreposición vocal de Anthony y a la ensoñación en voz de Andria Degens, Pantaleimon. En fin, no habría espacio para detallar cada una de estas grandes participaciones. A un grado impensable en años, el futuro de Current 93 se vislumbra abierto y lleno de posibilidades. Quizás incluso demasiadas para algunos fans; ya muchos han renegado del trabajo que el grupo ha prensado junto a los stoners de Om para Neurot. Habrá que escuchar. (S. S.)

Thursday, October 05, 2006

Twig Harper - The Hitcher (AA Records, s/n, 2006)

Con "The Hitcher", Twig Harper, conocido como parte de los pioneros noisetas de Nautical Almanac, muestra facetas desconocidas de su trabajo. En esta cinta, Harper devela conjugaciones sonoras basadas primordialmente en el drone caústico. Su cara más grotesca la deja para luego, optando en esta ocasión por un lado un poco más tenue, aunque igualmente difícil.
Como obvia pensarse, el trabajo droner de Twig no es apacible en lo más mínimo. En el lado A, de hecho, el zumbido ácido y lisérgico es súbitamente interrumpido por descargas metálicas y herrumbrosas tanto como por las frugales intromisiones de ondas chocando entre sí. Hacia el final de dicha cara, los violentos ataques se solidifican en una suerte de muro gris que marca la programática salida de la compleja intervención.
En ese sentido, quizás la segunda cara sea la más típicamente contenida, presentando un drone al más puro estilo de bandas como Organum o Hafler Trio, con un zumbido grueso, cavernoso fungiendo como eje a ligeras manipulaciones análogas e inserciones de power electronics. El efecto, sobra decirlo, es intensamente hipnótico y alucinante.
La historia para Harper se está reescribiendo a cada paso. El lamentable incendio que destruyó Tarantula Hill, hervidero del noise americano desde su fundación y, qué decir, su casa, parece haberle brindado nuevos ímpetus a los proyectos de los Almanac, con la estabilización de Heresee, su ya legendaria disquera, y la constante intervención de la comunidad noisera en el mundo en su apoyo. De modo que "Hitcher" es un grato testimonio de este momento de estabilización. (S.S.)

Wednesday, October 04, 2006



Adam Mokan/Will Soderberg/Roxanne Jean Polise(X Died Enroute Y Records, XDEY103, 2006)

Colaboración triple entre estos asociados, constantes nombres en XDEY Records. Como podría esperarse de personajes tan representativos de dicha disquera, las piezas que ofrecen cumplen los estándares de longitud y sonido, formando un trabajo tan claramente representativo de cada uno de sus cualidades sonoras, que bien podría haberse ofrecido separadamente como un trío de cds de tres pulgadas.
El cdr comienza con una pieza de Adam Mokan que procura seguir rutas similares a las de cirujanos aurales como Loopool. Su track es de los que generan un sentido a partir del loop y su manipulación. Si acaso, deja sentirse por momentos una guitarra ofreciendo una serie de notas desperdigadas dando un poco más de dinámica al revolver sobre sí mismos de los cíclicos sampleos, o quizás un efector haciendo brotar más potencia de los sampleos amplificados, pero hasta ahí. Y mientras tanto, entre todos los borbotones sonoros, Mokan cocina una pieza sorprendentemente experimental y compleja que, a pesar de su estructura circular, anula cualquier gustillo a redundancia o simpleza.
Will Soderberg, por su parte, plantea sonidos muy alejados a los que ofrecía en otras entregas más coléricas como "Better Science through Noise" y se va a por la combinación casi aleatoria de elementos. La constante, en cualquier caso, es el uso del delay en los diversos tracks generados, constantemente alternados con momentos de noise; si bien no llevados al extremo, tampoco persistiendo en ser obliterantes. Constantemente bordeando una multitud de estilos, Soderberg genera una pieza inasible que se niega a definirse como atmosférica, glitch o noise.
Por su parte, a Steev Thompson le corresponde ofrecer el cierre del disco con una pieza que comienza, como ha venido sucediendo cada vez más a menudo en el trabajo de RJP, fuertemente orientada por el uso de la guitarra en la creación de atmósferas dinámicas, alternadas con nubarrones de electrónica e incómodos zumbidos en frecuencias altas. Como puede imaginarse el resultado es esa característica inundación sonora en la cual ni un sólo hueco del espacio audible queda vacío. Hacia el final de la pieza el envolvimiento va del drone a la estática pura y torrencial en un ascenso que parece imparable. La más reciente estrategia de Thompson, ésa de escalar en volúmen hasta donde se es posible y de ahí preparar una caída lenta, casi letárgica cual si fuese la secuencia de los sueños, puede aquí estudiarse con calma, a lo largo de doce poderosos minutos. (S.S.)

Tuesday, October 03, 2006


Savage Streets - L.A. Massacre (Tapeworm, TW-20, 2006)

Piezas crueles, lentas, sólidas y férreas forman el sonido contenido en este filoso tape de Savage Streets, "L.A.Massacre". Del mismo modo que otros monolíticos bárbaros como Sword Heaven, Savage Streets ofrecen una improvisación seca y difícil de anticipar, totalmente construida sobre las ruinas de la atonalidad y el martilleo insolemne y mundano. Los resultados van de nebulosas madejas de brumas psicodélicas conjuradas por efectos a punto del colapso a insolentes descargas maquineras, donde la furiosa batería parece querer reafirmar la naturaleza cíclica del ritmo.(S.S.)

Saturday, September 09, 2006



Zäimph - Live Hasselt (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Desde mi muy particular óptica, Zäimph es el más abrasivo de los proyectos que se desprenden del cuarteto de los Double Leopards; sus primeras ofertas no eran sino violentas revueltas sonoras que sin piedad dejaban caer todo el peso de sus cacofonías a través de los molidos oídos de sus escuchas. Y todo con base en el taladro que es la guitarra de Marcia Bassett, quien con apenas su lira y un montón de pedales recrea todas estas infernales maniobras y visiones.
Y a pesar de que Zäimph en estos momentos siga siendo uno de los más portentosos proyectos solistas de la escena noisera americana, no cabe duda de que la dirección que Bassett primeramente propuso ha ido, muy lentamente y radicalmente, cambiando. Articulando un poco más, dándole más respiro al escucha, Bassett ha conseguido en 'Live Hasselt' crear un documento más firme y lleno de sustento aunque igualmente pesadillesco.
Así, como intentando imitar el movimiento del mar, Bassett deja correr los veloces cauces de las disonancias de su guitarra en plena saturación hasta forjar tormentas que se convierten en nubarrones o en enjambres de furiosos insectos prehistóricos y que vuelven a ser oleadas de aguas furiosas tras algunos minutos. Bassett divide este show en dos partes, dos paisajes sonoros que equilibran el ruido decadente y mecánico de la distorsión extrema con el delirio de las atmósferas del feedback, teniendo por base siempre un drone consumado que emana como puro líquido precioso. 'Live Hasselt' muestra así como Basssett ha depurado el sonido de Zäimph para ofrecer un cada vez más intenso y profundo cuadro sonoro. (S.S.)


Hototogisu/Burning Star Core - "II" (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Magia atmosférica, enormes abismos de cauces brotantes, pesadumbre. Todo provocado por los vaivénes de maquinaria electrónica fuera de control y sus operadores, quienes intentan sólo hundirnos un poco más en las tinieblas. Como parte de la senda discografía de la bestia de dos cabezas, Hototogisu, éste quizás sea su producto más febrílmente cercano a la música eterna. Oleadas de puro drone corren pesadas a través de los insalvables muros de sus restricciones estructurales, apenas por instantes alcanzan a escapar pequeñas chispas de electrónica o notas humanas.
Pero después de toda la densidad, de todo el veneno vertido -hacia los primeros veinte minutos-, el enorme grupo hace crecer el drone todo como si fuese una sola voz, subiendo hacia el infinito en un lamento visceral, paralizante. El resuello de las máquinas.
Este super grupo, la conjunción de Burning Star Core y Hototogisu, reúne perfectamente y hasta exponencialmente las cualidades indivuales de sus integrantes. Aquí hay espacio para todo, para la cuidadosa interpretación de Yeh en violín y para la batería de Tremaine. Su resultado, de vuelos Stockhauseanos, es tan poderoso como los más encumbrados atisbos de Double Leopards, puro drone desprovisto de temporalidad en un alucinante y vertiginoso acercamiento a las estrellas. (S.S.)