Friday, May 25, 2007

BLOODYMINDED


Bloodyminded surge en 1995 de las cenizas de la banda Intrinsic Action con Mark Solotroff a la cabeza. Desde aquel entonces, la banda, con base en aquel entonces en Nueva York, se ha caracterizado por tocar inagotablemente y por ser una de las pocas bandas de noise que plantean dejar un acervo estable. Con cuatro grabaciones en formato largo, Bloodyminded ha forjado un estilo radical y único. El mes entrante, esta banda presentará su trabajo en la Ciudad de México, evento que promete ser, cuando menos, histórico. Por el momento aquí hacemos una breve semblanza de su carrera mientras esperamos ansiosos la llegada de este evento.



Trophy (Bloodlust!, BloodLust! 001, 1995)
La discografía de Bloodyminded comienza en 1995 con "Trophy", un disco que ha provocado pasiones desde su salida, estableciendo la reputación de Bloodyminded como uno de los exponentes esenciales del ruido norteamericano. En este disco puede advertirse como Bloodyminded precedió mucho de lo que en estos momentos se hace en términos de noise por años, con un sonido que fuertemente habría de servir de inspiración a muchas de las bandas actuales. Las composiciones con bases analógicas y el minimalismo tonal conforman en mucho la base sonora de este ábum. De manera similar, la violencia y los temas turbios -el lado oscuro de la naturaleza humana-nutren la imagen y el sentido de una banda que constantemente busca ubicarse dentro de la voz y los ojos del criminal.
En "Trophy", Bloodyminded señala directamente a sus influencias, las flemas biliosas de un joven Michael Gira parecen haber poseído la garganta de Mark Solotroff y la insólita, abrasiva electrónica monotonal de Whitehouse parece seguir los mismos senderos que desandan los escabrosos pulsos repetidos hasta el hastío en este debut de Bloodyminded.
En cuarenta y siete tracks (¡!), el trío, formado por Mark Solotroff en voz y electrónica, Megan Emish en sintetizadores y Angel Ramos también en sintetizadores, se da a la tarea de crear mantras, rendiciones a mortecinas anatomías incógnitas, confesiones de psicopatías al borde y catársis, con la pulsión de reunirlo todo en un sólo disco, como si no fuera a haber mañana. Desde cortes que caen como yunques y se desvanecen del mismo frugal modo como "Hot" y "Crawl", hasta la eterna compulsiòn retratada en "Overdrive", Las descargas de "Trophy" destilan maldad y odio a través de cada una de las moléculas que agitan en el aire. Algunas de sus mejores canciones, como "In the Mood", "Waste", "Over Before You Know It", "Chinatown" o "Cro-Bar" comparten con el escucha una pulsión íntima e inexplicable que no puede definirse como ni como confesión ni como reporte.
La pieza central, "Trophy" va del autodiagnóstico -"Soy un coleccionista/pequeños recordatorios/mementos/evidencias(...)pequeños objetos/anal/obsesivo"- al develar por oposición -"Si tengo un trofeo/tú no existes/mis trofeos prueban que estás muerto"-. Otras buscan capturar la misma tensión, recreando esa intensa sensación de incomodidad, de ser parte de, de presenciar, de ponerse en los zapatos tanto de víctima como de victimario.
"Trophy" busca retratar la enfermedad que se esconde en el telón de la cotidianeidad y lo hace de una manera brutal; se trata de un disco que destila enfermedad, odio y delirio en cada uno de sus setenta y cuatro minutos ininterrumpidamente. Violencia, mutilación, asesinato, violación y muerte corren frenéticamente a lo largo del cd, iniciando de manera muy adecuada la carrera de esta enorme banda con un trabajo compacto y macizo como pocos.



True Crime (Bloodlust!, B!040, 2002)
La simplicidad que hace de "Trophy" un trabajo tan memorable es una cualidad difícil de conseguir; uno podría esperar que agregar complejidad a estas ideas rompería el hechizo. Pero no fue así. Con una inaudita cantidad de colaboradores, Solotroff renueva a la banda, ofreciendo un trabajo de vuelos muy altos.
No en vano a este nuevo "True Crime" le separan siete años de su predecesor. Se trata de un disco extremo sin más. Las canciones son más extensas y la inclusión de nuevos miembros y un buen puñado de colaboraciones, disparó sus sonidos y su complejidad. Es un disco cuya producción además denota un trabajo arduo, intrincado; capa sobre capa de vocales, samples, estática, drones y ruido se une para crear una muralla de sonido agobiante y difícil de esquivar.
Desde su inicio, con "Angel of Darkness", Bloodyminded arroja ese coctél de polifonías oscuras y escabrosas. La voz manipulada de una especie de narrador -muy reminiscente a las empleadas en el "Leichenschrei" de SPK, por cierto- se sostiene como una base que juega con los chirridos incontrolables del feedback y los cicls, gravísimos de los sintetizadores. Un cuadro de imágenes grotescas que sirve como marco a los guturales exabruptos de Solotroff, nuevamente víctima y/o victimario alternativamente.
En cualquier sentido, "True Crime" representa una escalada de la furia originalmente representada en "Trophy". Hay momentos en los cuales el ambiente es tan absurdamente hostil que degustar se hace casi imposible. "The Killer Department", por ejemplo, incluye exactamente los mismos descritos anteriormente, pero llevados hasta sus últimas consecuencias posibles. Las vocales son tantas y la tensión es tan intensa que las letras son prácticamente indescifrables. Y todo esa conjunción de sonidos llevados al límite sólo deja una temible sensación de confusión y caos, aturdidora.
En el proceso evolutivo de Bloodyminded, éste es sin duda el punto crucial. Canciones como "The Misbegotten Son" presagian la enormidad caótica e inestable del marmóreo "Gift Givers".
"True Crime" quizás no sea el mejor disco de Bloodyminded pero definitivamente es el más extremo de toda su discografía, un disco digno de estar entre los mejores del submundo postindustrial.



Gift Givers (Bloodlust!, B!045, 2005)
"Gift Givers" también tiene un eje temático; en este caso, el combo de Solotroff se centra en las deformaciones estéticas. Por supuesto, ése no es el tópico exclusivo de este álbum; como podría esperarse de un trabajo de Bloodyminded, también hay dosis suficientes de alienación, mutilación, odio, violencia gratuita, neurosis e incomodidad. Pero contra lo que podría esperarse, esto no representa la estabilización de una fórmula. En este álbum las adiciones y cambios en intérpretes provocan un cambio sustancial en el sonido de la banda.
Lo primero que es notorio del álbum -tras la desequilibrante introducción "Exercise (One)"- son las voces de Isidro Reyes y de Xavier Laradji, que en español y francés recitan/musitan/cantan/gritan/retuercen las palabras que después hará suyas Solotroff en inglés. El resultado es explosivo. Así, la violencia que cada palabra ejerce en su respectivo contexto en "Aller/Venir" es contundente, representando en flashazos un abanico de sensaciones que pasan del temor a la furia en instantes. Mientras tanto, algo del trabajo más agreste de la banda se deja sentir en toda su amplitud, con las oscuras sacudidas de sonidos sintetizados empujados al límite de las más oscuras reverberaciones y creciendo envueltas en un remolino de loops.
Contra lo que ocurría en la mayor parte de "Trophy", las piezas se extienden más allá del par de minutos. La monotonía de las nubes de polución que forman ese drone oscuro y motórico, presente en cada una de las piezas, se ve ultrajada por la caótica masa de voces en frenesí, cubiertas de distorsión y emanando de lo más profundo de las entrañas de los gritantes de la banda y los chirriantes y delirantes trazos del feedback retorciéndose a la distancia.
Piezas como "Stick Insects", "Chalk Eater", "Pro-Ana", "Pro-Mia" y, especialmente, "A Song for Lisanne, a Young Model" son punzantes críticas a una sociedad que ha llevado a muchos individuos a la práctica de operaciones erráticas y riesgosas con el solo objeto de preservar una apariencia. Muchos ven es este fenómeno el vacío existencial de la sociedad de consumo llevado directamente a sus más comúnes víctimas: los adolescentes, los individuos más susceptibles a inseguridades. Pero para Bloodyminded la vacuidad no es lo preocupante, sino más bien ese "naked lunch", la compulsión, la obsesión subyacente en el combatir a los delirios de las apariencias indeseadas.
Éste es en muchos sentidos el más logrado trabajo de Bloodyminded. Principalmente hay que notar cómo, a pesar de representar un trabajo mucho más depurado, sigue teniendo ese poder de tomarte por las entrañas, anular tu capacidad de análisis y dejarte inmune y a su merced. "Gift Givers" es música en su extremo más desarticulante.



Behind the Green Door/Live: Street Level at VG Kids (Bloodlust!, B!051, 2006)
Originalmente, "Behind the Green Door" ya había sido editado por Greh Holger en su disquera Chondritic en un tres pulgadas limitado. La versión presente incluye, además del audio íntegro, un video de la presentación que tuvo lugar la noche anterior a la cual se ha llamado "Live: Street Level at VG Kids".
Ambas presentaciones son extrañísimas. En "Behind the Green Door", Bloodyminded presenta aproximadamente 16 canciones, las cuales en total duran alrededor de 20 minutos. Apenas un par de las piezas pasa del minuto. Pueden reconocerse algunas selecciones extraídas de sus tres cds, pero, en general, el tratamiento es tan hostíl que sólo quedan las pesadísimas vibraciones de los sintetizadores y el feedback brotando paralizante.
"Live: Street Level at VG Kids" es una presentación gemela a la del día anterior, apenas con ligeras variaciones. Aquí vemos a la banda en una alineación de tres tocando prácticamente sólo para los cuates en el pasillo de una oficina (sí, en el pasillo de una oficina) mientras toda la masa de noisetas se avientan contra los muros. Greh (Hive Mind), los Wolf Eyes y muchos otros noiseros de Michigan pueden verse gritando, aventándose y volando sobre ellos mismos en pleno extasís etílico. Divertidísimo.




Magnetism (Bloodlust!, B!057, 2006)
"Magnetism" ya había sido reseñado anteriormente en este espacio, pero vale la pena recordarle brevemente. En este disco, la magia desarticulante del ruido hace sus veces al grado más exorbitante; la comunicación a través de palabras se ha dejado de lado, ya sólo los gritos, los ruidos guturales, los quebrantos comunican sensaciones. No hay música en este disco, sólo zumbidos, sonidos amplificados y deformados, inflexiones guturales, ruido, ruido y más ruido; "Magnetism" es un disco sinceramente extremo que, a diferencia de los extremos del noise más mecanizado, se siente humano, muy humano. Uno de los mejores discos de 2006 sin lugar a dudas. (S.S.)


Emeralds - A Row of Exposed Columns (Chondritic, Ch-171, 2007)

Ya había escuchado algunos comentarios respecto a esta banda, Emeralds, pero ya saben, "don't believe the hype", así es que no hice gran esfuerzo por encontrar nada de ellos y ahora me arrepiento. Emeralds, en un caso análogo al de Robedoor hace dos años, surge con un oscuro, incógnito trabajo para marcar una diferencia impresionante.
Emeralds conjuga sonidos oscuros, droners, surreales y los deja avanzar sólo hasta allí donde las apariencias y las presencias se confunden, dándoles a sus ecuaciones sonoras una cualidad etérea, incorpórea y amenazante. Drones hechos con voces, efectos sobrecargados y cuerdas modificadas que remiten a sensaciones guturales, malos sueños, visiones inciertas, estados alterados.
Emeralds emplea sonidos conocidos -decididamente no están inventando el hilo negro- pero la manera en que los están reuniendo denota ideas muy interesantes. Este disco es sin duda una grata experiencia. (S.S.)

Wednesday, May 09, 2007

Skullflower - Abyssic Lowland Hiss (Heavy Blossom, s/n, 2007)

Someramente empacado en una funda de plástico que protege una fotocopia impresa en papel rojo, "Abyssic Lowland Hiss" promete sostenese como uno de los trabajos más enigmáticos e imposibles de conseguir de disquera -Heavy Blossom- y banda -Skullflower. Su tiraje asciende a la nimiedad de cincuenta copias.
Su título -algo así como "abisal giseo de tierras bajas"- sirve perfectamente para definir su contenido sónico; inmensos caudales de ruido blanco, afianzados a sus discordantes corrientes. La primera pieza testimonia la lucha entre un ajetreado e informe drone y el martilleo impreciso y poco elocuente de una guitarra. En el único momento de cohesión propiamente musical del álbum los tonos de ambos instrumentos se unen en un momentáneo quebranto, tan sólo para volver màs furiosos a la pesadez absoluta de la abstracción formal.
La segunda parte es aún más afilada y correosa, formada por ciclónicos enjambres de zumbidos, como moscas revoloteando en torno a algún putrefacto trozo de carne. El sonido es llevado a sus más ácidos tonos, a sus sabores más alcalinos, a la deshumanización.
Entre toda la pulsión del metal vuelto líquido/vuelto sonido, se dejan ver, apenas por instantes, las imposibles figuras de hombres blandiendo instrumentos. Pero a los cuantos instantes de presenciar el desbordante caldo gris, cualquier otro rastro de melodía humana en la tercera parte del disco se ha difuminado. Todo lo que queda son los férreos gritos de máquinas y cuerdas en fébril agonía. La pieza crece en gravedad y los vertiginosos, marmóreos alientos, más y más intensos cada vez, la hacen inmensa, envuelta por enormes nubes de llamas e insectos.
La cuarta parte está conformada por visiones aún más hostiles, secas, de carne en plena combustión. Se le une al hirviente cromo de la pieza anterior un crujir desubicado, informe en primer plano, y, lo más cercano a una melodía, es el distante feedback que parece querer formar un frugal juego de tonalidades en el fondo de este infernal lienzo.
El quinto hundimiento en este denso abismo retoma algo de cada uno de los elementos más extremos del álbum, uniéndolos a los trinos de prodigiosas bestias aladas que pelean con los gravísimos rugidos de hambrientas fauces de criaturas eólicas en algo que se ha convertido en una inesperada explosión de ruido.
"Abyssic Lowland Hiss" sigue la rúbrica más reciente de Skullflower. Como en "Tribulation" y en directa oposición al más formal sonido del enorme "Orange Canyon Mind", aquí hay muy pocos instantes de respiro, tratándose sobre todo de un ensayo sobre lo frugal de las armonías humanas, en contraste con los intentos por alcanzar lo eterno del flujo de la consciencia, del automatismo, de la ceguera tonal y de la pulsión/intuición como herramientas de creación sonora. (S.S.)

Monday, April 23, 2007

Axolotl - Telesma (Spooky Action, 2007)
En aquel ya lejano three-way split que grabaron junto a D. Yellow Swans y a Gerritt, Axolotl sugerían una rúbrica sonora de ambientes etéreos de bordes ríspidos y tóxicos. Con sus siguientes trabajos, "Oranur" y "The Sad Hotel", la banda parecía apuntar hacía otros ángulos, menos susceptibles a la descripción, buenos, originales, pero no tan intensamente logrados como aquella seductora intervención.
Con esto en mente, no pueden imaginar la sorpresa que fue escuchar aquel enorme "Chemical Theatre". Axolotl no sólo habían retomado con bríos su antiguo sonido, sino que además parecían haber evolucionado lo que a otras bandas les cuesta años. Aún así, no sabía que esperar de subsecuentes ofertas, sobre todo tomando en cuenta lo prolíficos que son.
Pues bien, en "Telesma", lo intuído en el anterior álbum se convierte en realidad y con creces. Este cd reune cinco tracks que bien podrían pasar por lo mejor que Karl Bauer ha grabado hasta el momento. No sólo es la calidad de los temas impresionante, sino que incluso el trabajo de ingeniería se sale de los estándares de la banda.
La primera pieza, también llamada "Telesma" es un vuelco lleno de nostalgía hacia el shoegaze; guitarras, voces y teclados se desgarran en sí mismos para crear una enorme espiral nebulosa de atmósferas dulces que danza de extremo a otro de todo su dulce caos sin el menor reparo. "Vril" le sigue con otra conjugación más de atmósferas ensoñadas y ruido. Los armónicos se disparan y chocan con breves cauces de ruido blanco en un paisaje que apenas se presiente por los ciclos de algunos efectos.
"Apergy" prácticamente irrumpe con un terminante giro hacia la estática. Lo turbiamente melodioso de la anterior pieza se conjuga extrañamente con esta otra, más hiriente en apariencia, pero aún con cierto trecho por andar. La melodía se presiente muy en el fondo, pero sobre todo se deja ver esa mezcla de alivio y tensión, poder y desorientación tan común del noise más dado al abandono y al extasís.
"Quintessence" de alguna manera rescata algo de lo que ofrecía "Oranur" en términos de indeterminación y bizarro brillo. Con base en un loop cansino, como involuntariamente arrastrado de las revoluciones de algún extraño y viejo lp, Axolotl construye lentas involuciones circulares que distan un tanto de lo etéreo y que llegan, lentamente conducidos por un órgano, a una suerte de páramo psicodélico totalmente delirante. Y finalmente, en su modo más articulado, Axolotl cierra con un bello corte de apenas un minuto y medio llamado "Astral Lights", abruptamente interrumpido y haciéndonos desear un poco más. Uno de los puntos más altos que la banda de Bauer ha alcanzado, desde la misma edición, un disco que definitivamente vale la pena buscar. (S.S.)

Monday, April 02, 2007

Taliban - Gutted (Gods of Tundra, s/n, 2007)

En cierto sentido, el trabajo de Miles Haney en cualquiera de sus varias agrupaciones -Wigwam, Evenings y Taliban (hasta ahora)- se ha mostrado sumamente formal; en cada una de ellas hay una persistencia sonora innegable. Algo que les diferencía sobre todo es la carga imaginativa inherente a sus registros; una palabra quizás -un título para una cinta o para una pieza- puede dar forma a una serie de primordiales visiones que reptan entre la oscuridad y el veneno de la psique que les dío forma aural.
En "Gutted" de Taliban -proyecto de Haney junto a Joel Rakowski- no hay brillo alguno; los colores que las artes sonoras supuestamente deberían traer a la vida están ahogados en la amniosis de una criatura de naturaleza errática. En vez de melodías solo están sus llantos, agudos chirridos de una intensa agonía. Éste no es un trabajo de ruido embotado. Esto se trata más bien de una alternancia de densidades en donde el rugir grave de máquinas se ve complementado por el incoherente fraseo de agún instrumento severamente deformado. Sonidos quiméricos para escucharse con los ojos cerrados, dejándose capturar por esa densa polución sónica y los devaneos que nos regale. (S.S.)

Friday, March 30, 2007


Workbench & Black Quarter/Cornucopia - Live in San Juan (Heavy Tapes, s/n, 2007)

Esta cinta es testimonio único de las presentaciones que Maya Miller y Mike Bernstein ofrecieron como Black Quarter y Workbench junto a Cornucopia en San Juan, Puerto Rico en el marco del San Juan Noise Festival. Obviando el peso de las diferencias geográficas, podemos descubrir en esta cinta que las propuestas sónicas presentes en ambas caras del cassette no son tajantes ni mucho menos.
Black Quarter y Workbench, como muchos ya sabrán, constituyen la mitad de uno de los nombres más importantes de la escena noise de norteamérica, Double Leopards. Asimismo, su rol como cimientos de proyectos como White Rock y Religious Knives, y su constante dedicación a disqueras como Our Mouth y a la mencionada Heavy Tapes les ha valido un reconocimiento muy amplio como figuras de culto. Con todo, es difícil que se presenten fuera de los circuitos habituales y, por ello mismo, no es sorpresa que el set que hayan presentado en esta ocasión diste tanto de sus habituales estilos solistas. El resultado de este trabajo es sorprendentemente más similar al usual -y tan extrañado- sonido de los leopardos: drones caústicos forjados a partir de voces sobretrabajadas en directo y el excesivo uso del delay. Aquí la pareja rescata esos vibrantes paisajes mezcla de delirante introspección y de grises visiones industriales que caracterizan al total de la banda de Brooklyn en un set lleno de esoterimo y oscuridad. Algo así como un adelanto de la próxima -ojalá- entrega de Double Leopards.
Por otro lado, Cornucopia, esa otra institución sónica conformada por Claudio Chea y Jorge Castro, también se alejan bastante de su esfera de trabajo más recurrente. En este caso, el dueto se aleja del más sobriamente esquematizado rubro de la composición en laptop para generar sendas de sonidos atonales, vibrantes pulsaciones que se abren y cierran con oscuro desdén y los chasquidos de la distorsión hallando una ruta de escape y forzando con violencia su presurosa salida.
En general, los participantes en esta cinta parecen muy conscientes de sus guiños al pasado, sujetándose a registros menos deslumbrados por las luces de la psicodelia y mucho más envueltos en la niebla de la rama del industrial que desciende más directamente de la mala leche de Throbbing Gristle. (S.S.)

Wednesday, March 21, 2007

Los chicos de Onda Sonora de Madrid nos mandan su programación para esta semana. Un buen programa que combina free-folk, electrónica, stoner rock, noise y música experimental en general. La programación es corta pero variada e interesante; vale la pena darle una escucha.

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ONDA SONORA (Experimental Radio Sessions), Madrid (ES)
·Radio Círculo de Bellas Artes 100.4 FM
Sabados / Saturday. 20h -www.circulobellasartes.com
www.ondasonoraradio.com ·Listen any time http://www.artesonoro.org/archives/category/artesonororadio/radio_ondasonora/

CONTENTS ONDA SONORA 17-03-07

01. JAC BERROCAL & JACK BELSEN
Track: Marie-Antoinette Is Not Dead Ou Le Requiem Mauve
Album: Coilectif - In memory ov John Balance and homage to Coil
Label: Rotorelief

02. BORIS & MICHIO KURIHARA
Track: Rainbow
Album: Rainbow
Label: Drag City / Pedal

03. sunn 0))) & boris
Track: Akuma No Kuma / Fried Eagle Mind
Album: Altar
Label: Southern Lord

04. PAUL FLAHERTY
Track: Shattered Scenes of Blinding Burst
Album: Whirl of Nothingness
Label: Family Vineyard

05. DREDD FOOLE
Track: Feed The King / When (the) Foole Comes Out
Album: Daze On The Mounts
Label: Family Vineyard

06. xiu xiu remixed by cherry point
Track: Ale
Album: Remixed and Covered
Label: 5rc

07. xiu xiu remixed by grouper
Track: Tonite and Today
Album: Remixed and Covered
Label: 5rc

08. CLUSTER
Track: Excerpt Cluster 71 / Hollywood Zuckerzeit
Album: Roedelius: Works 1968-2005
Label: Groenland

09. HARMONIA
Track: Dino
Album: Roedelius: Works 1968-2005
Label: Groenland

Tuesday, March 20, 2007


Painting Petals on Planet Ghost - Oounabara (Opax Records, OPX24C, 2006)
Dentro de las grandes sorpresas que ofreció 2005 estuvo, sin duda, el proyecto de Ramona Ponzoni y los hermanos Roberto y Maurizio Opalio de My Cat Is an Alien, Painting Petals on Planet Ghost. Tardaron algo en ofrecer algo nuevo desde su début, pero finalmente editaron un par de cosas, un lathe cut que ya alcanzó estatus de leyenda -tanto por su belleza como por su precio- y este cassette, titulado "Oounabara".
"Oounabara" es un proyecto bastante más austero. No hay poesía en japonés en voz de Ramona y la grabación no tiene la calidad de audio de aquel impresionante "Haru". En general, "Oounabara" se siente tanto más como una improvisación cercana al trabajo más austero de My Cat Is An Alien que a las memorables y resonantes canciones/poemas del disco anterior. Las notas incluídas nos hacen saber también en 2005 y que no hay edición de ningún tipo.
Y a pesar de las obvias disminuciones sonoras que representa esto, es innegable que la substancia sigue estando allí. La voz de Ponzoni sigue buscando su camino a través del tiempo, fungiendo como un instrumento más, fundiéndose en la alquimia de los Opalio, que sigue devaneándose entre el delirio y el silencio. Además, la viciada calidad de la grabación otorga una cualidad a la música, mezcla de gris toxicidad con etérea fragilidad. El repicar de piezas de madera replica los sonidos de una lluvia cercana y sagrada. Las voces son canciones de arrullo deformadas en los torbellinos de la memoria y su permanencia a lo largo de la pieza da un aire profundamente onírico y ritualista.
En conclusión, "Oounabara" es un bello disco, mucho menos dócil que "Haru", pero igualmente intimista y, sobre todo, mucho menos complaciente con el escucha. El empaque es bastante sorprendente: una pieza larga de cartón sosteniendo una pintura original hecha por la cantante. Limitado a sólo 62 copias numeradas. (S.S.)

Monday, March 19, 2007


Pulse Emitter - Creeping Obesity (Chondritic Sound, CH-163, 2007)

Pulse Emitter, junto a Wapstan, es uno de los droners más constantes en la actualidad. Se trata de un experimentalista con un constante gusto por la experimentación formal pero indiscutiblemente inscrito en la tradición de los manipuladores de sintetizadores. Por ello mismo no sorprende que en este nuevo tres pulgadas para Chondritic apunte mucho más a los oscuros synth works setenteros de Tangerine Dream o de Head en una suerte de exploración sci-fi un tanto lejana al post-industrialismo al que debería remontarse. Con un sonido grave y punzante, Pulse Emitter se deshace de cualquier traza que pudiera identificarlo como exponente de alguna variante noisera. "Creeping Obesity" hará sin duda las delicias de los fans de Conrad Schnitzler y de los del drone de Coil por igual. (S.S.)

Howard Stelzer - Mincing Perfect Words (Chondritic Sound, CH141, 2007)
Comenzando con una alternancia de beeps sin rumbo definido, Howard Stelzer parece querer apuntar hacia una dirección difícil de conciliar con el ruido norteamericano -de cualidades más orgánicas y viscerales- y optar por un enfoque más similar al de la improvisación oriental, con un ataque frío, indeterminado e impredecible. Y lo logra por un par de minutos, cuando un zumbido en primer plano opaca las flemas de su power electronics.
Justamente entonces, cuando parece ser que todo se ha ido por la borda, Stelzer genera un inesperado monólito de ruido. En él yacen las aleaciones de cantos corales deformados -muy, muy en el fondo- con vibrantes paredes de distorsión que crecen sin fin y los oscilantes péndulos de un feedback perfectamente amaestrado. Todo lo demás es gozo en la libertad e indeterminación de la impresionante tormenta de sonido que Stelzer logra conjugar. Impactante. (S.S.)

Sunday, March 18, 2007

Leslie Keffer/Inca Ore (Cherried-Out Merch, s/n, 2007)

Poco tienen en común las atistas que se presentan en este split de la interesante Cherried-Out Merch. El primer lado le corresponde a Leslie Keffer, quien, junto a 16-Bitch Pile Up, Jessica Rylan y muchas otras, ha puesto de manifiesto que el noise es un movimiento integrado y que prescinde de distinciones. Keffer en esta pieza trabaja casi exclusivamente con las mismas distorsiones con timbres de guitarras metálicas pero reintegrados al contexto de corte y secuencia de las cintas. Ruido recurrente en tracks que no deciden si forjar una continuidad entre sí, o establecer una secuencia de temas. El dominio sonoro no permite llevar a mucho en cualquier caso, pero el resultado general -drones estridentes, elongados y de poco dinamismo- forja algo relativamente cercano al trabajo más estable de Hototogisu o Flatgrey.

En contraste, la pieza complementaria al trabajo de Keffer a cargo de Inca Ore es delirantemente dinámica. Inca Ore ha sido colaboradora de los Yellow Swans y su círculo desde hace ya algún tiempo. Sus trabajos solistas ya le han ganado una bien merecida reputación. Su música, en un principio, ganaba comparaciones constantes con la de artistas como Cristina Carter y Heather Leigh, pero con el tiempo ha llegado un control mucho más concreto de sus cualidades, ofreciendo composiciones tanto más complejas, como la presente.
Esta pieza comienza con aires de indeterminación free-folker. No han pasado ni minutos cuando dicha apariencia se ve anulada, con la llegada de misteriosas vibraciones y mesméricos cantares por parte de Eva, envueltos en la retroalimentación deformante y etérea del delay. Los juegos de voces y efectos de Eva deberían ser suficientes para impresionar a su audiencia, pero en realidad no es ello lo que hace a este track tan interesante, sino el caudaloso fluir de sus momentos y ambientes. Por instantes, la pieza se ha vuelto una encantadora ensoñación con un melodioso musitar cuando, inadvertidamente, el caos se apodera del vuelo de las voces y las hadas parecen convertirse en furias. La minimal instrumentación que apoya la voz de Eva, también es digna de mención provocando una compleja respuesta a los subconscientes cauces que va abriendo la cantante. Su único defecto es una ecualización no tan bien lograda, pero, bueno, ése es parte del chiste de los tapes. Esta segunda cara de la cinta, tan profunda y compleja como el trabajo más logrado de Kuupuu por ejemplo, es de lo mejor que he escuchado en lo que va del año. (S.S.)

Saturday, March 10, 2007

Broken Penis Orchestra/Charles Balls (Psychform Records, PFmc03, 2006)

Este split entre Penis and Balls -Broken Penis Orchestra y Charles Balls- surge como parte de la exitosa serie "80's Cassette Culture Revival" de Psychform, en la cual, los artistas involucrados no sólo buscan rendir homenaje a la escena de los ochentas mediante la edición de oscuros y limitados proyectos colaborativos en cinta, sino que además intentan rescatar las temáticas y los medios de la época.
Todo, desde el arte de portada, constituido por collages, remite a la época en que bandas como DDAA, Nurse With Wound o Hirsche Nichts Aufs Sofa reunían sus propías colecciones de desbordadas eccentricidades. Broken Penis Orchestra, en su lado correspondiente, ofrece "Cosmic Consciousness & the Stain on the Sheet", una pieza llena de radical pastiche a la "Silvie and Babs Hi-Fi Companion", con sonidos robados de programas de radio y televisión, intromisiones aleatorias, zumbidos, secuencias, loops y todo lo que quepa en medio. Un universo roto, un sueño mediático, esta primera cara de este disco es una experiencia plástica de un orate que ha hecho su tarea. La secuencia es impecable; la manipulación de los sonidos exacta; el resultado, idóneo. Garantizado que te dejará tan confundido como la primera vez que viste Mullholland Drive.
Charles Balls hace algo similar en cuanto al empleo de violentos cortes y la destructiva manipulación de sonidos originales. En cualquier caso, puede decirse que Charles Balls es más extremo en su maltrato de las grabaciones originales, deformando voces hasta convertirlas en estática o en zumbidos, acelerando su fluir, mezclándolas con el drone natural del gis, también deformado. Su lado de la cinta está dividido en seis segmentos, casi imposibles de distinguir entre sí, todos igualmente alucinantes.
Hasta el momento, esta colección a cargo de Psychform ha sido una buena oportunidad de retomar e incluso actualizar aquellos medios que forjaron la telaraña de la música experimental actual. (S.S.)
Graveyards - Fryday Night at the Hideout (Tapeworm Tapes, TW-21, 2007)

Con cada nuevo trabajo, Graveyards se han ido alejando del "free jazz" que los caracterizaba para optar por una cada vez más lúgubre y vaga oferta de atmósferas. "Fryday Night at the Hideout" evidencía el presente estado de elusividad de la banda, combinando momentos de explosividad -con cuerdas y percusiones surgiendo furiosas a la vez- con una oscura decadencia -en precipitaciones de la banda hacia el silencio en una pulsión imposible de detener y con drones ásperos y volátiles que bordean con el ruido. Desgraciadamente, el tiempo de la grabación no alcanza para ver que la banda defina hacia donde quiere ir. Los abruptos cortes tampoco ayudan en ese sentido, haciendo de éste uno de los trabajos menos logrados de los Graveyards. (S.S.)

Sunday, February 18, 2007

Hair Police & Pengo - Virus Thoughts (Gods of Tundra, 2007)

Como parte de esta nueva serie de lps que Gods of Tundra ha venido poniendo en circulación aparece este fantástico doce pulgadas que testimonia una jam entre dos bandas capitales de la escena norteamericana de hoy en día, Pengo y Hair Police. Extrañamente, la resultante no es lo que podría esperarse de cualquiera de los dos colectivos. En "Virus Thoughts" no hay percusiones ni rítmica alguna, los riffs, arpeos o líneas de bajo brillan por su ausencia.
El álbum está dividido en una serie de intermitentes inundaciones sonoras, donde una caótica marejada de sonidos se aglutina hasta el tope e inesperadamente se deja caer en un profundo e inesperado silencio. Si bien todas estas subidas siguen el mismo patrón, en cada una se alcanza a apreciar cómo sus identidades varían en lo más elemental de sus composiciones. Por momentos incluso samplers alcanzan a distinguirse entre todo el caos. Momentos de feedback, ruido y música se ven entrelazados en un esquema más grande, totalmente inusitado. "Virus Thoughts" es una de esas -tan extrañas- verdaderamente afortunadas colaboraciones en donde priva una homogeneidad que supera los trabajos regulares de las bandas que intervienen.(S.S.)

Hay muy pocas bandas hoy en día que podrían ayudar a definir el noise de una manera más contundente que Prurient, el proyecto solista de Dominick Fernow, quien además maneja la disquera Hospital Records. Para este nuevo lp para Hanson Records, Fernow rescató algunas grabaciones que había realizado en 2001 y que sin duda pueden definir perfectamente la labor de este violento gritante.
"Prurient" está compuesto por mareas de estática, circuitos en colisión y sus quebrantos, feedback altisonante y dolorosos gritos. Apenas por momentos pueden escucharse oscuros loops disparándose para conformar una rítmica pero, fuera de eso, podría decirse que el total del álbum es puro, brutal y gutural ruido.
El lado A está únicamente compuesto por "Superstition/Nymph", un track que inicialmente recuerda los experimentos vocales de Blixa Bargeld, pero llevados al extremo; un ataque brutal que dura apenas unos instantes; luego, voces deformadas por efectos que no parecen poder detenerse, volcanes de gis en plena erupción, sumergiéndolo todo, ceniza volando por doquier entre los oscuros vientos de un negro amanecer.
El lado B está conformado por cuatro tracks. "Smoke/I". Una especie de calentamiento donde los efectos comienzan poco a poco a tomar forma y a encimar sus poderes uno a uno. El total reunido es la conclusión. "Scrap/Me" está llena de chirridos intensos provocados al presionar micrófonos sobre las bocinas y efectos abandonados a su suerte culminan por propagar ese sabor alcalino, ácido de una experiencia tan distante a lo que habitualmente se llama placer. Los gritos de Fernow parecen sacados de la agonía de una cruenta batalla. "Stranger/You" son altisonantes agudos cerrando y abriendo sus órbitas mientras algunos efectos matizan el único momento de relativa -muy relativa- calma en este lado. "Strangehold/Baptism" parece conjurar todos los violentos instantes reunidos en esta cara con todo su estremecedor poder. Al momento que se levanta la aguja del vinil, sólo me queda una intensa sensación de frío y nerviosismo.
No queda mucho que agregar. "Prurient" es muestra del por qué Fernow es considerado uno de los más intensos performers hoy en día. Su actuación el el No Fun Festival del año pasado y sus constantes trabajos son algunos otros claros ejemplos de su brutal talento. Por el momento basta recordar que este álbum se presenta exclusivamente en lp y que de las quinientas copias editadas quedan ya sólo unas pocas. (S.S.)

Saturday, February 03, 2007

Emaciator - Heatstroke (Tapeworm Tapes, TW-19, 2006)

Heatstroke de Emaciator consiste en dos tracks llenos de suciedad y óxido por parte de Jon Borges. Este proyecto alterno a Pedestrian Deposit parece dirigirse a trabajos no tan complejamente estructurados en comparación, que consisten sobre todo en portentosos nudos de distorsión y en la saturación de espacios.
El jam que comprende el primer lado comienza con el gruñido de una máquina que parece motorizada. Vibraciones que imitan aceleraciones se ven aumentadas a distancia por tonos dibujándose en la lejanía, claramente incapaces de competir con las olas de herrumbre acústica. Entonces, de la nada surge una oscilación que sí logra ofrecer un matíz a las corruptas atmósferas. Poco después, todo se centra en la pelea entre ambas partes, que logran entrelazarse y revolotear una junto a la otra. Un par de embates a lo que parecen ser instrumentos de cuerda amplificados por micrófonos de contacto y efectos, acaba por lograr que ese foco se pierda.
Intentando forjar una suerte de ritmo a través de los espirales brotando de sus efectos, Emaciator parece buscar en sus segunda oferta un paraje sonoro donde puedan converger sus vibraciones hechas secuencias con el ruido transformado en constantes pulsos. Tras formalizar esta imagen, parece no quedar mucho espacio adonde ir. Los matices son mínimos y parecen ubicarse mayormente en paulatinos cambios de tono. Arriesgarse podría hacer que todo se cayera en pedacitos, así que Borges prefiere optar por consolidar su cada vez más obliterante actuación. Poco a poco, todo comienza a perfilarse como una órbita que se expande y contrae y que, efectivamente, concluye con el chirrido de una rueda eléctrica imaginaria.
Decididamente no tan portentoso como Pedestrian Deposit, Emaciator ofrece una salida de espontaneidad a su creador. Habrá que estar pendiente a que ofreceran sus nuevas ofertas bajo este mote, ya que una avalancha de títulos se aproxíma -comenzando por su nueva cinta en Run Down Sun. (S.S.)

Wednesday, January 24, 2007

Pedestrian Deposit - Vestige (Hospital Productions, 2006)

Jon Borges, bajo el nombre de Pedestrian Deposit, ha realizado algo de lo más granado de la música experimental en tiempos recientes. A pesar de que usualmente, por obvias razones, se le asocie con el noise, las metamorfosis que han ido evidenciando sus trabajos han disminuido sus embates noiseros para dar lugar a trabajos cada vez más depurados y complejos. Para "Vestige", su primer vinilo de larga duración, esto es decididamente claro. En vez de apostar por el frenético cambio de instrumentación y el esquizoide claroscuro de sus conocidas secuencias atmósfera/ataque/atmósfera, Borges aquí se toma su tiempo para presentar cinco temas profundamente desarrollados y con contenidos muy diversos. Uno podría confundir al creador de estos temas con cinco bandas diferentes cuyo rango fuese desde las viscerales agresiones de Raionbashi hasta los meditativos drones de Nurse With Wound.
"Vestige" comienza con "Angora", un tema que alterna descargas de estática con sampleos en reversa, teclados de armonías indefinidas y los fríos rebotes de pulsos en inacabables carreras. A pesar de ser lo más cercano en este lp a sus trabajos en cintas, sería inapropiado decir que este es meramente un tema de noise. La detallada secuencia deja poco lugar a lo aleatorio. "Ideal" por su parte muestra una cara no muy conocida de Pedestrian Deposit con una lenta atmósfera que es detalladamente iluminada por una melodía circular en algo que recuerda más a la electrónica hecha con laptops que a lo sórdido de las abruptas composiciones que deambulan en las cintas. Con "An Examination", Borges cierra la primera cara del álbum en términos más claramente noiseros, en los cuales, sin embargo, las dosis están tan concienzudamente ordenadas que no se acaba de definir por momentos si lo que se prentende es una suerte de propuesta rítmica o el desencadenamiento de una incesante marea de estática. Sin duda una primera cara muy fluída e interesante aún para las acostumbradas alturas de los trabajos de Borges.
Con todo, la segunda cara es la que ofrece mayores dividendos en cuanto a los lados poco conocidos de Pedestrian Deposit. "Asphixiate" es así, precisamente, un tema que evoca atmósferas densas y hostiles en un profundo drone que llena las habitaciones de vibraciones gravísimas y que va poco a poco deslizándose hacia un ambiente más liviano coloreado por enigmáticas grabaciones de campo, cerrando con la misteriosa voz de una niña a la distancia y el rugido de un carro que se aleja. Asimismo, "Materialism", el enorme tema que cierra "Vestige", se va por los senderos oscuros del drone en una paralizante caida, igualmente mágica que pesadillesca. "Vestige" es decididamente una gran adición al catálogo de viniles que Hospital Productions ha puesto en circulación. Con respecto a su autor, no hace más que dejar la puerta abierta a trabajos que poco tendrán de predecibles y que sin embargo ya nos han ido acostumbrando a su gran calidad. (S.S.)

Sunday, December 31, 2006



The Noisettes - Inevitability (Sycophanticide, 2006)

Apenas me dí cuenta de que había caído en "esa" especie de sopor ante lo que sonaba, me pregunté qué era lo que estaba escuchando. Así sin advertirlo, el hipnótico vuelo de las primera piezas de "Inevitability" me habían capturado. La pieza en cuestión, "Two Rooms" se extiende por poco más de cuatro minutos en una variante de jam post-rocker en su circular vórtice, con una línea de bajo discreta, sencilla pero muy efectiva y un muy detallado debraye en guitarras, todo adornado por una baja fidelidad que da la impresión de estar envolviendo el giseo del transfer de un místico, oscuro lp o cassette, más que el cerrado correr de un cdr. Tracks como éste, "Stamptly Accner" o "Furbruder" recuerdan algo de los primeros trabajos de Windsor for the Derby, ocultando belleza en los elegantes remates discretamente ocultos en cada órbita. Por su parte, temas como "Greenpoint2.2" o "Breakfast in Bed" cortan con el ensueño orgánico y retoman la obsesión de los tiempos actuales por la compulsiva limitante de la variación ante los embrujos de los loops deformados. Y la final "Rhisome Soup" deja ver en un apunte shoegazer la naturaleza incorpórea de las creaciones de The Noisettes.
De cierto modo, a pesar de que cada pieza de "Inevitability" tiene más de viñeta que de pieza en la secuencia de un álbum, cada una de estas escuetas y puntuales unidades posee una intangibilidad, un aire de ensueño tan propio que dota a la totalidad del disco, a su vez, de un gran halo de profundo misterio. Un disco inexplicable, humilde y encantador para soñar despierto. (S.S.)


Fe-Mail & Carlos Giffoni - Northern Stains (Important Records, Imprec112, 2006)

Del noise a la abstracción y de regreso, las chicas de Fe-Mail han ido explorando un enorme espacio de experimentación como dúo en sólo unos cuantos años y siempre mostrando una predilección por las constantes colaboraciones, habiendo trabajado con el demonio noruego Lasse Marhaug e interpretando algunos furiosos jams con Aaron Dilloway en su más reciente gira nortamericana. Su nuevo trabajo es también una colaboración, otra vez con un maestro del trabajo sonoro brutal, Carlos Giffoni.
Optando nuevamente por tomar el frenesí del noise por aliado, este trabajo coquetea con el ruido, lo absorbe y luego lo abandona en aras claras de formar una estructura, por abstracta que ésta sea, y luego hacerla nuevamente colapsarse. Por si esto fuera poco, la adición de Gifonni hace que las dinámicas de "Northern Stains" parezcan episodios de intensa esquizofrenia. Loops que apenas varían en tonos se ven constantemente transgredidos por exabruptos de frecuencias altas y las típicas deformaciones a las que Maja Ratjke acostumbra someter su voz. Por momentos, la hostilidad logra imponerse, como hacia el final de "Come, You Are", y la circuitería de Giffoni choca con los enjambres digitales conjurados por Hilde Tafjord. Otras veces, el delirio es simplemente dejado sin cadenas. En "Daymare Blues", por ejemplo, el collage aural llega a sus grados más extremos en forma de frenéticas carreras de voces en desorden, llevadas a velocidades inhumanas y que sólo se detienen para caer en los desvaríos alucinógenos de los espacios demasiado abiertos. "Northern Stains" es pura psicodelia noisera; tomando el gis de la estática como background, el juego de voces de Ratjke se planta en el primer plano con una serie de manipulaciones tonales y retoques que terminan por llevarla hasta la desintegración absoluta.
Con "Northern Stains", Fe-Mail vuelven a ofrecen otro trabajo lleno de intensidad aunque bastante alejado de los interesantes aspectos que habían venido explorando en tiempos recientes con trabajos como "Voloptuous Vultures" o "Blixter Toad".En este nuevo trabajo, el uso de ambientes y la experimentación acústica desaparecen casi totalmente para dar lugar a un ataque mucho más físico y visceral. "Northern Stains", como aquel "All Men Are Pigs", es un disco que va directo contra tus nervios y que transmina con fuerza una intensa sensación de incomodidad. (S.S.)

Saturday, December 30, 2006



Sunn O))) & Boris - Altar (Southern Lord, 2006)

Tras escuchar un par de discos de los maestros del drone metálico-infernal Sunn O))) y de los freaks psicodélicos japoneses Boris nada podría haberme parecido más extraño que encontrar que su colaboración se alejara a tal grado de los sonidos que les caracterizan. Obviamente "Altar" no es un disco que acabe con las premisas; en él pueden encontrarse tanto elementos atmósfericos alternando con bien tejidos drones (como en el caso de la oscura y amenazante "N.L.T." o de la enorme "Blood Swamp" -con una sorpresiva colaboración de Kim Thayil en aullante/electrizante guitarra), como la brutal monotonalidad de los monolítos sonoros tan característicos de Sunn O))) (como en el caso de la abridora "Etna"). Sin embargo, lo que impresiona realmente de esta colaboración no es el obvio poder que estos dos mastodontes sónicos pueden conjurar, sino esos momentos como "Sinking Belle" donde el fragor y la armonía, así como la dinámica acompasada se apoderan del lugar. En dicha pieza, los músicos llegan al "extremo" de invitar a Jess Sykes para ofrecer sus bellas, ligeramente ríspidas vocales a una canción de aires nostálgicos que rayan por momentos en lo pastoral. En un tenor parecido, "Fried Eagle Mind" es una atípica pieza de psicodelía que apunta lejanamente al kraut más pesado, con una contundencia perfecta en un debraye casi-sinfónico.
Si bien "Altar" dificilmente posee algún tipo de continuidad, cada una de sus piezas funge como un microcosmos suficientemente consistente para permitirnos deglutir toda esa sustancia aural sin prestarle demasiada atención a su predecesora. Finalmente, el mayor mérito de esta reunión es haber sacado a sus participantes de cualquier tipo de paroxismo creativo, haciéndoles forjar algo que supera sus esferas habituales. (S.S.)

Wednesday, December 20, 2006

Skullflower - Tribulation (Crucial Blast, CBR55, 2006)

El trío de Matthew Bower, Stuart Dennison y Neil Campbell regresa a cimentar su retorno con "Tribulation", un nuevo cd con más de una hora de vibrantes drones mutantes, ruido, acero, óxido y veneno destilados en sonido. Cómo bien sabrá quien ya les haya escuchado, presenciar un disco de Skullflower es alternativamente como estar frente a un macizo e inescalable muro de sonido sólido o envuelto en una infatigable cascada de agua cristalina. Su sonido es pasmoso e imposible de sortear. Te consume, a tí y a tu atención. Tus sentidos se nublan. Las palabras se olvidan. Entras en trance.
Cada una de las piezas es una madeja desentrañable de ruido en constante expansión. Las involuciones de cada instante brotan como flores una sobre otra sobre otra. "Saragossa" es pura droga, pura ofuscación, cáncer sónico, un universo colapsándose. "Dying Venice" es anti-metal, anti-noise, anti-drone. Una dinámica que se contiene dentro de sí misma hasta sus últimas consecuencias. Todo lo iniciado para sólo ser destruido. Pestilencia engendrada.
Dentro y a través de cada uno de sus cortes, "Tribulation" brinda la posibilidad de un vuelo imaginario hacia lo más profundo de nuestros paisajes internos, hacia la tierra donde las emociones y las sensaciones rescatan su inmanente pureza, nada es bello sin poseer fealdad, nada es doloroso sin brindar, al menos en sus agónicas remembranzas, placer.
Pocas bandas y pocos discos tienen capacidades relativamente similares en cuanto a capturar al escucha y provocarle tan intensas y dispares sensaciones. Una gema en bruto. (S.S.)

Sunday, December 10, 2006



Son of None - Doldrum (Sycophanticide, Sycophanticide#14, 2006)

Es difícil ver en estos días a un artista o banda dedicar todos sus esfuerzos a la creación de un álbum de drone como aquellos que caracterizaron en sus días a Organum, o a Mirror; es decir, un álbum que explore en complitud un sonido sin importar cuanto tiempo tome. Las razones pueden ser muchas, pero el hecho es que el sonido de una banda que desee dedicarse a dicha tarea debe compensar la falta de rítmica, melodía y dimensión en sentidos regulares que produce el drone lo suficiente para caracterizarse como una entidad -y no como un monótono y repetitivo panal- y para resultar dinámico y atractivo a los escuchas. Pelt y My Cat Is an Alien son ejemplos recientes de como el drone puede adecuarse a los tiempos y como los sonidos no deben estar eternamente subscritos a las mismas variables.
Son of None hacen lo propio en este sentido. A pesar de trabajar mayormente con electrónica, este dueto no pierde cualidades orgánicas gracias a su constante trabajo en frecuencias bajas y la paciente inserción que hacen de las piezas que forman el total de su esquema. Retomando aquel pesadillesco vuelco cíclico que caracteriza a los trabajos de principios de los noventa de Hafler Trio y a los drones de Nurse With Wound, Son of None precipita todo su peso sonoro hacia algún lado, le inflama, le deja caer al vacío y luego le destruye por instantes sólo para invocarle una vez más y repetir el proceso en intervalos lo suficientemente largos para ser ignorados a simple vista. Afortunadamente, el dueto no se queda únicamente en este ya un tanto común cierre de ciclos e inserta constantemente nuevos y más complejos elementos, percusiones paneadas, loops y delays variando velocidades.
Con un sonido nocturno, cercano al "Everything Keeps Dissolving" de Coil, Son of None ofrecen con "Doldrum" un trabajo exhaustivo, completo y disfrutable de drone, que no deja de citar a sus influencias pero que tampoco deja de ofrecer algo muy propio. (S.S.)

Saturday, December 09, 2006



Bloodyminded - Magnetism (Bloodlust!, B!057, 2006)

Imagina que William Bennett y Michael Gira se hubiesen encontrado en 1984 y que de esa reunión hubiera salido una deforme, animalesca, brutal mezcla de los aspectos más salvajes de Swans y Whitehouse y tendrías, aproximadamente, algo similar a "Magnetism". Provocando feedback incontrolable en micrófonos, forjando oleadas de caos en graves oscilaciones y, sobre todo, gritando y gruñendo y encimando, manipulando, deformando, amplificando y disecando cada partícula de sonido que flotase a su alrededor, Bloodyminded han logrado grabar uno de los discos más estresantes y violentos en mucho tiempo. A través de quince temas cuyos títulos hacen referencia a episodios extremos y personales que van de lo retorcidamente cómico -"Shotghun held to face by severely crosseyed addict while attempting to physically remove girlfriend from know drug house"- a la directa mala vibra -"Girlfriend attempts to explain schizophrenic episode by revealing childhood sexual abuse"-, la banda da muestra de lo que es catársis a partir de una nueva forma de shock rock, con intensas regresiones en vez de canciones, gritos que van del dolor a la furia en vez de vocales, zumbidos en vez de melodías y cólera y neurosis en vez de virtusismo o romanticismo. Absolutamente brutal, intensa y dolorosa pornografía aural. (S.S.)

Friday, December 08, 2006

Syphilis Sauna - From Initial Infection to Eventual Deterioration (Sycophanticide, Sycophanticide 015, 2006)

Sycophanticide ofrece con “From Initial Infection to Eventual Deterioration” un cdr que recopila en 14 cortes algo del mejor trabajo de Syphilis Sauna, proyecto solista de Patrick Urn. La variedad del trabajo aquí compilado no deja observar un centro muy estable del cual partir, más bien exhibe a un músico cuyo recurso mejor empleado es la programación y cuyo interés es constantemente fluctuante, muy a la manera de lo que evidencia el trabajo del propio Garnier en Loopool. De hecho, como si fuese otro rasgo en común que poseen las bandas cuyos trabajos se unen bajo esta rúbrica, existe una concreción clara en cada uno de los temas, en directa oposición al vehemente nihilismo de las bandas de Michigan. Asimismo, Urn no teme experimentar con elementos de estructuras musicales más bien lineales, dejando lo más radical de su experimentación a dotar cada pieza de matices y detalles.
A primera vista, sin embargo, parecería que esta recopilación no es capaz de cumplir con las expectativas. “From Initial Infection to Eventual Deterioration” inicia de una manera francamente poco interesante. Las dos primeras piezas hacen poco más que ofrecer muy delimitadas versiones de drill n’ bass o de techno con toques industriales dominadas por algún sonido salido de foco: en “Skeeloton” la percusión y en “A-pathetic People”, el paneo de una distorsión.
Afortunadamente, esto dura poco y las piezas, conforme comienza a correr el reloj, parecen ir alcanzando dimensiones mayores y una más consistente libertad estructural.“2 Cultures” parece retomar el torcido vuelo nocturno de Coil en “Love’s Secret Domain” con una suerte de opaca rumba sazonada por una indescifrable voz en segundo plano asfixiada en flangers y paneos de borboteantes chispas electrónicas. Tras un notorio corte, Syphilis Sauna retoma la pieza pero ahora ajustándose a las bases rítmicas de la electrónica de los noventas, aunque ahora operadas desde un enfoque actual; es decir, con medios de programación mucho más precisos, efectos mucho mejor operados y dinámicas mucho más constantes, sonidos más notoriamente altisonantes que no se diluyen ante lo agachón de lo bailable y todo sin necesariamente perder un esquema razonablemente claro. “SOTTJOYH” muestra una electrónica un tanto más post-rocker, con una obvia línea kraut, en una larga elaboración que con un poco más de pulido podría fácilmente confundirse con algo de To Rococo Rot o de Boards of Canada. Otras instancias como “Quib Spoon Ride”, “Trouble with the Mammals” o “Hhallway” parecen ofrecer una mezcla indiscriminada de los elementos que componen el background de este artista, con evoluciones que atan instantes dispersos de noise con toques ambientales, samplers, cajas de ritmo tecnosas y hasta algo de glitch. Incluso Syphilis Sauna se atreve con una versión –bastante interesante y, desgraciadamente, aparentemente sin crédito- del “My Sister” de los Tindersticks, aquí llamada “Orange Mitten”.
Syphilis Sauna es la encarnación de la peor pesadilla de los negociantes y saqueadores de la música, un artista de esos que poseen medios creativos y físicos suficientes –de los que afortunadamente cada vez más proliferan- para forjar un trabajo convincente y rotundo que no requiere ajustarse a ningún género, sonido o mundillo. (S.S.)

Quintana Roo/Warmth - Runes Translucent (Not Not Fun, NNF059, 2006)

De la avalancha de splits que han venido apareciendo recientemente, uno de los nombres que más constantemente se maneja es el de la banda Quintana Roo. Hace poco también tiraron otro lado para la misma disquera, en esa ocasión al anverso de los grandes Family Underground. La presente es una cinta que es presentada en un estuche extra largo de plástico, como los de Callow God pero en versión individual, y acompañado de una notilla con créditos y un misterioso negativo.
Esta banda, Quintana Roo parece confirmar que esta década es una extensión de los setenta. Integrándose a esta nueva psicodelia -que parece cada vez alejarse más de su otro origen, el noise- caracterizada por bandas como Mouthus, Loosers, Religious Knives o Family Undergound, esta banda apuesta por un sonido mucho más orgánico, ofreciendo sus descargas mayormente a partir de instrumentos normales, pero distorsionados y deformados ferozmente por efectos. El principio de su participación parece una nueva versión de la entrada del "A Saucerful of Secrets" en vivo incluída en "Ummaguma", con la banda quedándose en el flujo de la rítmica lenta y constante que se desvanece paulatinamente, sólo para dejarnos ante una serie de certeros ataques a guitarras y un droning cuyo origen parecen ser atrofiadas vocales. Como nota curiosa, "Black Dreaming Place" fue grabada en el desierto de Anza Borrego.
Del otro lado encontramos una nueva evocación a cargo de la magnífica dupla de Branden Diven y Steev Thompson, Warmth, llamada "Sharing Antique Mothers". Como podría esperarse de estos dos experimentados músicos, la gama sonora que cubren no es nada estrecha, pero sí bien delineada. Metidos en los drones que dominan y conocen tan bien, Diven y Thompson experimentan más con texturas y ambientes que con notas y elementos musicales. Por momentos, llegan a la grandilocuencia propia de bandas progres sólo para dejarse caer hacia un nuevo abismo droner. Tras un precioso inicio, similar a algunas de las atmósferas que Badalamenti dio a Julee Still, la dupla opta por la disonancia y luego por vibrantes inundaciones a la Maurizio Bianchi circa "Armaghedon".
Un tape muy interesante con un par de bandas que seguiran dando de que hablar en el futuro inmediato, que además está muy bien presentado. En este año, Not Not Fun se han ido caracterizando como una de las disqueras más interesantes del underground. Ediciones como ésta muestran la variedad sonora que están dispuestos a reunir, además, ofreciendo empaques interesantes y suficiente tiempo en formato para dejar que las bandas se explayen. Mientras las grandes disqueras del underground parecen estar absortos editando cada pequeña sesión que alguno de sus mil proyectos ofrecen, parecen no observar hasta que grado su calidad ha decaído. Disqueras como ésta no tardarán mucho en ganarles en su propio juego. (S.S.)

Saturday, November 11, 2006


Raionbashi – Kollekte (Hanson Records, HN136, 2006)

No es común que una disquera como Hanson eche toda su carne al asador con un solo título. “Kollekte”, el nuevo lp de Raionbashi para la disquera de Aaron Dilloway parece tener con que sustentar dicho honor. El proyecto de este alemán, en armonía con otros trabajos de Hanson, es tan literalmente físico como un golpe. Partiendo apenas de samples y otras cuantas vivisecciones, Raionbashi arma un rompecabezas de oscuro sinsentido en el cual, sin embargo, las piezas ajustan perfectamente.
Siguiendo las oscuras tradiciones de Nurse With Wound y Whitehouse, Raionbashi toma una serie de samples y los extraña hacia los grados más impensables de su realidad. Gruñidos de perros, sonidos de fisiologías humanas, quebrantos de estática y balidos se entrecruzan con las agresiones de efectos saturados, cantos tiroleses y micrófonos de contacto arrástrandose sobre ríspidas superficies. A veces, la naturaleza de toda esta violencia parece perseguir un fin altamente artístico, de una complejidad enorme, como si su autor quisiera comunicar algo que superara los lenguajes musicales. Otras, las intenciones parecen caer postradas ante simple y llana gratuidad, en un abismo de liberación. En cualquiera de los casos, el control ejercido por Raionbashi, sobreponiendo, cortando, paneando, violando y bifurcando sonidos en frenesí, es impactante y sus conjuros, sórdidos y hasta aterradores.
Como todos los lps de Hanson desde los del Snake Charmer, “Kollekte” viene en una funda en papel de lujo, con serigrafía negra y un acabado perfecto en toda su austeridad. Junto a Jon Borges de Pedestrian Deposit o al mísmisimo Dilloway, Raionbashi se perfila con este gran trabajo como uno de los más complejos -incluso virtuosos- performers de noise. (S.S.)
Heather Leigh - Jailhouse Rock (Fag Tapes, FT080, 2006)

Para "Jailhouse Rock", su cuarta entrega solista, Heather Leigh se ha puesto a tono con la desfachatada y hostil rúbrica de las Fag Tapes, ofreciendo un trabajo un poco más terroso que lo usual, pero de una calidad bastante sorprendente. Las épocas en que Heather formó parte de los legendarios Charalambides ya parecen lejanas; el sonido que esta artista ha comenzado a desarrollar dista ya mucho del limpio y sublimado quebranto que practicó con Cristina Carter en aquel famoso trío o en Scorces. De hecho, los sonidos conjurados en esta cinta ya parecen ser demasíado complejos para haber sido producidos por una sola persona. Parece ser que Leigh finalmente ha encontrado su elemento.
El inicio del primer lado de "Jailhouse Rock" probablemente no confirme lo que aquí he escrito. Heather aquí emplea su clásico y acompasado cresendo, el cual culmina con los usuales llantos de banshee que caracterizan muchos de sus trabajos. Sin embargo, tras algunos minutos, Leigh comienza a construir a base de densísimas capas de delay una enorme nube de drone, alimentada por la sobreposición de fragmento sobre fragmento de cada nota que emitió con su lap-steel y sus distorsionadas y altísimas vocales. Con todo, este lado no se encuentra tan lejano de las habituales entregas de Leigh.
El lado b ofrece un contraste tajante, con un track que pareciera arrancado de alguno de los soundtracks que Popol Vuh hiciera para las películas de Werner Herzog. De belleza lenta y meditativa y de un fluir casi propiamente pastoral la pieza corre melodiosa hasta toparse con la encarnada revuelta implícita en el trabajo de Heather. Mediante una serie de disonancias formuladas a partir del ultrajado sonido de su lap-steel, Leigh deshace la añoranza y el ensueño y forja una marejada de disonancias que hace que cada uno de sus cauces choque con el otro. Para llevar todo un poco más lejos, la voz de la ex-Charalambides se deja ir con su furia de banshee para volar entre los torbellinos en una atmósfera que por mucho ha dejado la tierra y que parece estar haciendo volar los objetos en las habitaciones. Hacia apenas unos cuantos minutos, Heather ha llevado el caos tan lejos que el resultado es un ciclón tan intenso que pareciera provocado por los mismos Double Leopards en un drone gutural, pesado y sumamente volátil.
Heather con cada nueva entrega parece llegar más lejos en cuanto al control que demuestra en su forma de tocar, de hacer subir o bajar el tono de la pieza y en cuanto a la organización de la misma. "Jailhouse Rock" se siente tanto más como una serie de exploraciones narcóticas a través de paisajes mentales vastos y diversos; un álbum pleno que, de cierto modo, inaugura una nueva, más puntual y cuidada -y también más demandante- trayectoria en el complejo sendero de esta gran artista. (S.S.)

Tuesday, November 07, 2006

Jessica Rylan - Lush Life (irfp, irfp14, 2006)

Jessica Rylan es una de las artistas más interesantes hoy en día. Se trata de una mujer con una apariencia totalmente diferente a la de la mayoría de los y las adictos al noise, pero que es capaz de conjurar los más intensos e intrincados juegos de circuitería. Ayuda a entender señalar que es ella misma quien se dedica a hacer sus propios sintetizadores y juguetes sonoros. Una verdadera excéntrica de una personalidad única y una originalidad notable, esta mujer seguirá mostrando más de sus capacidades por medio de una serpenteante y -ya casi- enorme discografía.
En esta ocasión, Rylan presenta el cassette "Lush Life" en irfp, su propia disquera, la cual además pronto comenzará a editar material de otras bandas. "Lush Life" es un cassette de dos piezas. La primera, llamada "cf was taking a nap", es una suerte de trabajo intimista, con Rylan trabajando a muy bajo volúmen y empleando frecuencias bajas. La pieza está casi totalmente conformada por variaciones en tiempos de reverberación. Lo que resta son pequeñas atmósferas de ruido filtrado en una suerte de fluctuación y el cambio a ondas sinoidales muy cerradas, produciendo sonidos de tintes acuáticos. En general, no hay nada de dramatismo ni furia, sino una demostración muy concienzuda de como hacer una pieza contenida y escueta.
El segundo track es un poco más interesante. En éste, Rylan emplea su sintetizador como una suerte de vocoder, deformando su voz. Con base en esta manipulación, se recrean situaciones de variaciones tanto más extremas, con ciclos que se cierran hasta convertirse en repiques y subidas de saturación violentamente ofuscadas. De cierta forma, esta segunda pieza -"dayligh wasting time", remite aún más a aquel manifiesto de los Rupenus que proponía hacer sinfonías con maquinas de escribir, puesto que la manera en que Rylan retoma su quehacer musical es precisamente así, antimusical. No existe elemento tonal o rítmico alguno en todo "Lush Life"; puro ruido, experimental, divergente, lejano al acartonamiento, pero, innegablemente, ruido. (S.S.)

Sunday, October 22, 2006



Current 93 - How I Devoured the Apocalypse Balloon (Durtro/Jnana, Jnana 2004, 2006)

Como preámbulo al proceso de formación de la nueva alineación de Current 93 y a la inminente grabación del nuevo disco, Durtro/Jnana, disquera de Mark Logan, se dió a la tarea de editar una serie de piezas de coleccionismo bajo la aún incierta rúbrica de Current 93. Entre ellas se cuentan un siete pulgadas que ofrece una decepcionante versión en vivo de "Black Flowers, Please" y un cd en formato de single grabado junto a Simon Finn. Quizás el objeto que más sea de interés sea éste, un cd doble llamado "How I Devoured the Apocalypse Balloon" que registra una selección de aquellas emblématicas noches en Toronto que fueron a convertirse, inadvertidamente, en la reinvención de la banda. A pesar de que en los créditos Finn y Ben Chasny aparecen como parte de Current 93, su función en esas noches fue meramente de abrir sus conciertos y de acompañar, en el caso de Finn, el palomazo ("Jerusalem"). Sin embargo, por razones no muy claras, ni aquella fantástica colaboración, ni otras joyas interpretadas durante las noches, como "Beausoleil", "Lucifer Over London" o "Europa (the Gates of Heaven)" fueron incluídas en el resultado final.
Lo que queda es una bastante pareja revisión del catálogo reciente de Current 93, con constantes paradas en "Soft Black Stars" y "Sleep Has his House", así como en algunas ya clásicas interpretaciones en vivo, como "Earth Covers Earth", "All the World Makes Great Blood", "Mary Waits in Silence", "Long Satan and Babylon" o "The Blue Gates of Death". Sin embargo, la mayor parte del material presenta la faceta más dramática de Tibet mostrada durante los conciertos, y deja de lado la más festiva atmósfera de las piezas excluídas. Asimismo, Current 93 en esos momentos tenía una alineación bastante limitada con John Contreras, Michael Cashmore y Graham Jeffery cubriendo el paquetote que otras alineaciones del grupo habían dejado. Comparado con otros discos en vivo de la banda como "All Dolled Up, Like Jesus Christ" o, especialmente, el ignorado y excelente "Cats Drunk on Copper", este disco doble adolece. En cualquier caso, podría funcionar como un buen registro de este lapso intermedio y, sin duda, vale la pena escucharle; sobra decir que es material sólo para fans. (S.S.)

Saturday, October 21, 2006



Current 93 - Black Ships Ate the Sky (Durtro/Jnana, Jnana 2112, 2006)

David Tibet ha sido una de las figuras más controvertidas del underground por ya algo de tiempo. Al frente de Current 93, ha ofrecido material que va del industrial más oscuro y bizarro hasta exploraciones acústicas que buscarían revitalizar la corriente del folk inglés de los sesentas. Sobra decir que el trabajo de un espíritu tan constantemente cambiante no es usualmente fácil de saborear. Para muchos, Current 93 es un gusto adquirido. Para otros tantos, no es sino superficial. Para otros tantos mera basura. "Ámalo u ódialo" parecen ser las únicas posibilidades.
En tiempos recientes Tibet ha editado algo de su material más radical, tomando en cuenta las expectativas que sus trabajos usualmente generan. Los dos álbumes de estudio más cercanos, "Sleep Has his House" -un tributo a su recientemente difunto padre- y "Soft Black Stars" -un trabajo prácticamente totalmente centrado en el piano y lleno de oscuras baladas- ya habían sido suficientemente polémicos, este último costándole, de hecho, buena parte de su fanbase. Y así, con los precedentes que ofrecen una buena cantidad de conciertos y una realineación de los participantes en el proyecto, Tibet regresa con mucho ruido a presentar su nuevo "Black Ships Ate the Sky", con la impactante inclusión del mismísimo Ben Chasny, Six Organs of Admittance, en la alineación formal de la banda.
Casualmente, la sorprendente lejanía de estilos de Chasny con respecto a la música de Current 93 ofrece una inesperada vuelta al sonido de trabajos anteriores, tales como los clásicos "All the Pretty Little Horses" y la obra maestra "Thunder Perfect Mind", siendo más claramente orientado a las guitarras y al lirismo alucinógeno de aquellos discos. Las propias letras de Tibet, aparentemente imbuídas en toda la barbaríe del presente, han regresado a los delirios (¿súplicas?) de un apocalipsis inminente, permitiendo al cantante alejarse bastante de aquella extensa exploración de sus demonios personales para analizar, con toda su imaginería y su hermético simbolismo, estos frenéticos, brutales tiempos.
Las alusiones que el cantante hace a un "Caesar" que debe ser muerto, a un autista "Imperium" que es nada, cuyo entero sentido pende del plástico y la vacuidad, se convierten en una frenética perorata que comienza con tonos mesurados y culmina con furiosas eyaculaciones, hipérboles sacadas de proporción y gritos entrecortados. Éste es un Tibet en la cima de su teatralidad, vigoroso y claramente libre, respaldado por un conjunto de instrumentistas excelentes -tanto en estudio como en directo.
La línea conductora que siempre ha ofrecido Cashmore a Current 93, desde su entrada con "Thunder Perfect Mind", no se ve en lo más mínimo disminuída por la llegada de Chasny. Las sobradas capacidades de ambos músicos, convierten a las piezas en intrincados juegos melódicos tanto más capaces de ofrecer dinamismo. Cashmore pierde un poco su usual constancia tonal, la cual pudiera dejar en ciertos temas de trabajos pasados trazas de cacofonía. A su vez Chasny obtiene algo de templanza, olvidando el añorado desgarbo que usualmente le ofrecen sus grabaciones como Six Organs of Admittance.
Asimismo, el trabajo del cellista John Contreras ofrece una profundidad enorme a la austeridad de las muchas piezas acústicas. En algunas otras, como la rabiosa "Black Ships Seen Last Year South of Heaven" o la profunda "(Babylon Destroyer)", el trabajo de los músicos se ve ampliado por el trabajo de manipulación sonora del eterno comparsa de Tibet, Steven Stapleton.
En general, el trabajo posee una cohesión similar a la de algunos de los álbumes ya antes mencionados con el gran aliciente de un sonido constantemente dinámico. Tenía miedo de ver cuál sería el resultado de tener diez versiones distintas de una misma canción en un sólo disco; me parece que mi temor era obviamente compartido por muchos de los miembros de la mailing list de Current 93. Sin embargo, la brillante lista de invitados que prestan voz y estilo a "Idumaea" en cada una de sus encarnaciones es cercana a la perfección, comenzando por la delineada e inspirada versión a cargo de Marc Almond y la paralizante y emocional de la entrega de Bonnie "Prince" Billy hasta llegar a la compleja sobreposición vocal de Anthony y a la ensoñación en voz de Andria Degens, Pantaleimon. En fin, no habría espacio para detallar cada una de estas grandes participaciones. A un grado impensable en años, el futuro de Current 93 se vislumbra abierto y lleno de posibilidades. Quizás incluso demasiadas para algunos fans; ya muchos han renegado del trabajo que el grupo ha prensado junto a los stoners de Om para Neurot. Habrá que escuchar. (S. S.)

Thursday, October 05, 2006

Twig Harper - The Hitcher (AA Records, s/n, 2006)

Con "The Hitcher", Twig Harper, conocido como parte de los pioneros noisetas de Nautical Almanac, muestra facetas desconocidas de su trabajo. En esta cinta, Harper devela conjugaciones sonoras basadas primordialmente en el drone caústico. Su cara más grotesca la deja para luego, optando en esta ocasión por un lado un poco más tenue, aunque igualmente difícil.
Como obvia pensarse, el trabajo droner de Twig no es apacible en lo más mínimo. En el lado A, de hecho, el zumbido ácido y lisérgico es súbitamente interrumpido por descargas metálicas y herrumbrosas tanto como por las frugales intromisiones de ondas chocando entre sí. Hacia el final de dicha cara, los violentos ataques se solidifican en una suerte de muro gris que marca la programática salida de la compleja intervención.
En ese sentido, quizás la segunda cara sea la más típicamente contenida, presentando un drone al más puro estilo de bandas como Organum o Hafler Trio, con un zumbido grueso, cavernoso fungiendo como eje a ligeras manipulaciones análogas e inserciones de power electronics. El efecto, sobra decirlo, es intensamente hipnótico y alucinante.
La historia para Harper se está reescribiendo a cada paso. El lamentable incendio que destruyó Tarantula Hill, hervidero del noise americano desde su fundación y, qué decir, su casa, parece haberle brindado nuevos ímpetus a los proyectos de los Almanac, con la estabilización de Heresee, su ya legendaria disquera, y la constante intervención de la comunidad noisera en el mundo en su apoyo. De modo que "Hitcher" es un grato testimonio de este momento de estabilización. (S.S.)

Wednesday, October 04, 2006



Adam Mokan/Will Soderberg/Roxanne Jean Polise(X Died Enroute Y Records, XDEY103, 2006)

Colaboración triple entre estos asociados, constantes nombres en XDEY Records. Como podría esperarse de personajes tan representativos de dicha disquera, las piezas que ofrecen cumplen los estándares de longitud y sonido, formando un trabajo tan claramente representativo de cada uno de sus cualidades sonoras, que bien podría haberse ofrecido separadamente como un trío de cds de tres pulgadas.
El cdr comienza con una pieza de Adam Mokan que procura seguir rutas similares a las de cirujanos aurales como Loopool. Su track es de los que generan un sentido a partir del loop y su manipulación. Si acaso, deja sentirse por momentos una guitarra ofreciendo una serie de notas desperdigadas dando un poco más de dinámica al revolver sobre sí mismos de los cíclicos sampleos, o quizás un efector haciendo brotar más potencia de los sampleos amplificados, pero hasta ahí. Y mientras tanto, entre todos los borbotones sonoros, Mokan cocina una pieza sorprendentemente experimental y compleja que, a pesar de su estructura circular, anula cualquier gustillo a redundancia o simpleza.
Will Soderberg, por su parte, plantea sonidos muy alejados a los que ofrecía en otras entregas más coléricas como "Better Science through Noise" y se va a por la combinación casi aleatoria de elementos. La constante, en cualquier caso, es el uso del delay en los diversos tracks generados, constantemente alternados con momentos de noise; si bien no llevados al extremo, tampoco persistiendo en ser obliterantes. Constantemente bordeando una multitud de estilos, Soderberg genera una pieza inasible que se niega a definirse como atmosférica, glitch o noise.
Por su parte, a Steev Thompson le corresponde ofrecer el cierre del disco con una pieza que comienza, como ha venido sucediendo cada vez más a menudo en el trabajo de RJP, fuertemente orientada por el uso de la guitarra en la creación de atmósferas dinámicas, alternadas con nubarrones de electrónica e incómodos zumbidos en frecuencias altas. Como puede imaginarse el resultado es esa característica inundación sonora en la cual ni un sólo hueco del espacio audible queda vacío. Hacia el final de la pieza el envolvimiento va del drone a la estática pura y torrencial en un ascenso que parece imparable. La más reciente estrategia de Thompson, ésa de escalar en volúmen hasta donde se es posible y de ahí preparar una caída lenta, casi letárgica cual si fuese la secuencia de los sueños, puede aquí estudiarse con calma, a lo largo de doce poderosos minutos. (S.S.)

Tuesday, October 03, 2006


Savage Streets - L.A. Massacre (Tapeworm, TW-20, 2006)

Piezas crueles, lentas, sólidas y férreas forman el sonido contenido en este filoso tape de Savage Streets, "L.A.Massacre". Del mismo modo que otros monolíticos bárbaros como Sword Heaven, Savage Streets ofrecen una improvisación seca y difícil de anticipar, totalmente construida sobre las ruinas de la atonalidad y el martilleo insolemne y mundano. Los resultados van de nebulosas madejas de brumas psicodélicas conjuradas por efectos a punto del colapso a insolentes descargas maquineras, donde la furiosa batería parece querer reafirmar la naturaleza cíclica del ritmo.(S.S.)

Saturday, September 09, 2006



Zäimph - Live Hasselt (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Desde mi muy particular óptica, Zäimph es el más abrasivo de los proyectos que se desprenden del cuarteto de los Double Leopards; sus primeras ofertas no eran sino violentas revueltas sonoras que sin piedad dejaban caer todo el peso de sus cacofonías a través de los molidos oídos de sus escuchas. Y todo con base en el taladro que es la guitarra de Marcia Bassett, quien con apenas su lira y un montón de pedales recrea todas estas infernales maniobras y visiones.
Y a pesar de que Zäimph en estos momentos siga siendo uno de los más portentosos proyectos solistas de la escena noisera americana, no cabe duda de que la dirección que Bassett primeramente propuso ha ido, muy lentamente y radicalmente, cambiando. Articulando un poco más, dándole más respiro al escucha, Bassett ha conseguido en 'Live Hasselt' crear un documento más firme y lleno de sustento aunque igualmente pesadillesco.
Así, como intentando imitar el movimiento del mar, Bassett deja correr los veloces cauces de las disonancias de su guitarra en plena saturación hasta forjar tormentas que se convierten en nubarrones o en enjambres de furiosos insectos prehistóricos y que vuelven a ser oleadas de aguas furiosas tras algunos minutos. Bassett divide este show en dos partes, dos paisajes sonoros que equilibran el ruido decadente y mecánico de la distorsión extrema con el delirio de las atmósferas del feedback, teniendo por base siempre un drone consumado que emana como puro líquido precioso. 'Live Hasselt' muestra así como Basssett ha depurado el sonido de Zäimph para ofrecer un cada vez más intenso y profundo cuadro sonoro. (S.S.)


Hototogisu/Burning Star Core - "II" (Heavy Blossom, s/n, 2006)

Magia atmosférica, enormes abismos de cauces brotantes, pesadumbre. Todo provocado por los vaivénes de maquinaria electrónica fuera de control y sus operadores, quienes intentan sólo hundirnos un poco más en las tinieblas. Como parte de la senda discografía de la bestia de dos cabezas, Hototogisu, éste quizás sea su producto más febrílmente cercano a la música eterna. Oleadas de puro drone corren pesadas a través de los insalvables muros de sus restricciones estructurales, apenas por instantes alcanzan a escapar pequeñas chispas de electrónica o notas humanas.
Pero después de toda la densidad, de todo el veneno vertido -hacia los primeros veinte minutos-, el enorme grupo hace crecer el drone todo como si fuese una sola voz, subiendo hacia el infinito en un lamento visceral, paralizante. El resuello de las máquinas.
Este super grupo, la conjunción de Burning Star Core y Hototogisu, reúne perfectamente y hasta exponencialmente las cualidades indivuales de sus integrantes. Aquí hay espacio para todo, para la cuidadosa interpretación de Yeh en violín y para la batería de Tremaine. Su resultado, de vuelos Stockhauseanos, es tan poderoso como los más encumbrados atisbos de Double Leopards, puro drone desprovisto de temporalidad en un alucinante y vertiginoso acercamiento a las estrellas. (S.S.)

Tuesday, August 08, 2006



Zodiac Mountain/Religious Knives (s/n, 2006)
La esperada colaboración entre los psicodélicos líderes de Wooden Wand & the Vanishing Voice –Wooden Wand- y Davenport –Clay Ruby- ha cobrado forma bajo el nombre de Zodiac Mountain, su primera oferta se trata de un split con sus compañeros de ruta, Religious Knives en lo que parece será uno de los tours más lisérgicos del año.
Para este split, Zodiac Mountain sorprenden con ‘I Know You Rider’, tema tradicional y emblemático momento en vivo de The Grateful Dead. En manos de Zodiac Mountain, resulta una sencilla canción que apenas adornan las guitarras eléctricas del dueto y que es interpretada con todo el desgarbo que caracteriza a las voces de estos nuevos complices en una entrañable, distante versión, llena de polvo, con ecos de otros tiempos. Tras los coros, una improvisación de diez minutos, mezcla de folk y psicodelia da cierre a este tema entre los acompasados, pacientes ecos de las carreteras norteamericanas; una canción para los caminos.
Por su parte, Religious Knives vuelven a ofrendar otra de sus ácidas joyas. Persistiendo en la nueva orientación que han dado al proyecto, el ahora trío ha ido abandonando paulatinamente la violencia noisera que les caracterizaba para optar por un rock mesmérico, lleno de los cristalinos sonidos del órgano de Maya Miller y puntualmente guiado por la acompasada batería de Nate y la voz de Mike Bernstein. Por segunda vez en este cdr, la banda en turno parece haber extraído sus presupuestos sónicos de décadas pasadas en un presuroso atisbo a por la intuida gloria de tiempos primordiales. Música intimista, cuidadosa y absolutamente falta de compromisos. No me cansaré nunca de señalar que bien les ha hecho tener a Nate en la banda por cierto. (S.S.)

Wednesday, August 02, 2006


Clams. Marino´s dream. Maim & Disfigure (2006).

18 minutos de angustia, sadismo y tortura, a manos de Clams, trío formado por Spencer Yeh (Burning Star Core), James Ferraro (Skaters) y por algún miembro de Lambsbread no identificado en la escueta referencia de Eclipse. En una ambientación llena de penumbra, el solitario track de Marino’s Dream recorre la difícil senda impuesta por una mínima, lenta y repetitiva línea de bajo, una apenas perceptible percusión, un débil punteo de guitarra desafinada en el fondo. El cuadro se completa con el tétrico violín de Spencer Yeh, que desarrolla la parte solista a lo largo del track; el hilo conductor es una estridente nota de violín, una punzante modulación que sobresale del caos trenzado por la demás instrumentación. Conforme se desarrolla este sombrío tejido, aparece momentáneamente la cámara de ecos y el ritualismo vocal de James Ferraro, dando una expresión aún más fantasmal a la pieza. Ahora el escenario está poblado de seres. Al final de la pista, una resolución, una síntesis con los instrumentos y los ejecutantes en libertad absoluta. (A.M.)


Hassara – Backyard Vol.3. (No Label No Cat. CDR, 2006)

Un arriesgado cruce entre Pink FLoyd y Sunn O))). En este tercer volumen de la serie Backyard, el infatigable James Toth ofrece tres ejercicios magistrales de exploración sónica, que encuentran su punto medio entre la densidad del fuzz y una etérea expresión melódica. Tres improvisaciones de guitarra eléctrica, sin el apoyo de algún otro instrumento. Si los volúmenes uno y dos se remitían al esoterismo y al aislamiento extático respectivamente, este nuevo se orienta hacia la experimentación del horror al vacío; los solos de guitarra, saturados con delay y reverberación, son proyecciones etéreas donde la repetitiva melodía se diluye irremediable ante la omnipresencia del drone de guitarra. El último puente hacia la mundanidad aparece en el segundo track, “Zodiac Blues (w / intro)” un artificial boggie eléctrico, mismo que habrá de constituir el vínculo principal con el trabajo realizado en los volúmenes anteriores de esta serie. (A.M.)

Zodiacs. Gone. (CDR, 2006)

Jam espacial a cargo de Clay Ruby (Davenport), Keith Wood (Hush Arbors, Sunburned Hand of the Man, Six Organs of Admittance) y James Toth (Wooden Wand & the Vanishing Voice), que se traduce en 44 minutos de una espesa neblina psyche-freak. Da inicio con la espléndida “Get Off/Come Together”: uso y abuso de wah-wah y overdrive por parte de la guitarra acidísima de Keith Wood; Wooden Wand, en plan maestro, ejecutando un bajo nutrido y serpenteante en la línea del viejo Grand Funk Railroad, y el punch de Ruby para aporrear bombo y platillos. ”Road Star Blues” es más viajada; tras una larga introducción con teclados, la pieza es conducida por la guitarra de Keith Wood, procesada con delay, y proyectada hacia el infinito. En “Messing Up”, la guitarra de Wood toma un respiro; el argumento musical es simple: pulsar una larguísima escala durante la primera parte de la rola y resolver con acordes sometidos a máxima distorsión. ”Zeke Speaks” es un salto experimental lleno de delirios increpantes. La inclusión de una demencial voz parece arrojar una versión paranoica y aberrante de Patty Waters. Esta vena experimental se prolonga hasta “Ignore The Police”, sólo que con un perfil más hippie; aquí la percusión es dominante, mientras que la línea melódica, disputada entre guitarra, órgano y bajo, queda reducida a su mínima expresión. (A.M.)

Saturday, July 08, 2006


Flatgrey (Rund Down Sun, Run Down Sun 18, 2006)
Flatgrey es un noisero canadiense que, con este cassette, ve su primer trabajo presentado en forma por una disquera. Es impactante que siendo apenas un relativo debut, se note una claridad de ideas y un control tan estrechamente logrados. El primer lado de esta cinta es puro metal fundido con ruido disparado en extremos harsh. Sin embargo, a diferencia de la mayor parte de los que practican este arte, Flatgrey no presenta un trabajo imperantemente caótico ni desordenado. El sentido de estructura y seguimiento que plantea este cuate, a pesar del notorio desborde aural, es pleno y su manera de sazonar sus monolitos férreos con leves muestras de frecuencias subiendo y bajando, y loops de patrones minimales es preciso y directo. Tan sólo los instantes que dan cierre a este primer lado de la cinta, con una tunélica, precipitada caída, valen por todo.
El lado b muestra las usuales estrategias del noise clásico pero ofreciendo una resultante bastante diferente. Con un loop -un bajeo profundo- se alternan descargas de ruido blanco y las persistentes olas de efectos llevados al tope. La sensación de que este lado del cassette nos lleva por una espiral profunda se acrecenta conforme los sonidos van cobrando una forma cada vez más constante. Los sonidos alcalinos del metálico distorsionador guitarrero se dibujan en frenesí y todo se vuelve un estallido de colores, muy parecido a los enormes torbellinos de ruido y pulso de Hototogisu.
Visualmente espectacular, este cassette de Flatgrey es, cuando menos, otra muestra más de la calidad que ofrece la novel Run Down Sun y, decididamente, esperamos con ansias escuchar más de este intenso proyecto. (S.S.)