Friday, May 25, 2007

BLOODYMINDED


Bloodyminded surge en 1995 de las cenizas de la banda Intrinsic Action con Mark Solotroff a la cabeza. Desde aquel entonces, la banda, con base en aquel entonces en Nueva York, se ha caracterizado por tocar inagotablemente y por ser una de las pocas bandas de noise que plantean dejar un acervo estable. Con cuatro grabaciones en formato largo, Bloodyminded ha forjado un estilo radical y único. El mes entrante, esta banda presentará su trabajo en la Ciudad de México, evento que promete ser, cuando menos, histórico. Por el momento aquí hacemos una breve semblanza de su carrera mientras esperamos ansiosos la llegada de este evento.



Trophy (Bloodlust!, BloodLust! 001, 1995)
La discografía de Bloodyminded comienza en 1995 con "Trophy", un disco que ha provocado pasiones desde su salida, estableciendo la reputación de Bloodyminded como uno de los exponentes esenciales del ruido norteamericano. En este disco puede advertirse como Bloodyminded precedió mucho de lo que en estos momentos se hace en términos de noise por años, con un sonido que fuertemente habría de servir de inspiración a muchas de las bandas actuales. Las composiciones con bases analógicas y el minimalismo tonal conforman en mucho la base sonora de este ábum. De manera similar, la violencia y los temas turbios -el lado oscuro de la naturaleza humana-nutren la imagen y el sentido de una banda que constantemente busca ubicarse dentro de la voz y los ojos del criminal.
En "Trophy", Bloodyminded señala directamente a sus influencias, las flemas biliosas de un joven Michael Gira parecen haber poseído la garganta de Mark Solotroff y la insólita, abrasiva electrónica monotonal de Whitehouse parece seguir los mismos senderos que desandan los escabrosos pulsos repetidos hasta el hastío en este debut de Bloodyminded.
En cuarenta y siete tracks (¡!), el trío, formado por Mark Solotroff en voz y electrónica, Megan Emish en sintetizadores y Angel Ramos también en sintetizadores, se da a la tarea de crear mantras, rendiciones a mortecinas anatomías incógnitas, confesiones de psicopatías al borde y catársis, con la pulsión de reunirlo todo en un sólo disco, como si no fuera a haber mañana. Desde cortes que caen como yunques y se desvanecen del mismo frugal modo como "Hot" y "Crawl", hasta la eterna compulsiòn retratada en "Overdrive", Las descargas de "Trophy" destilan maldad y odio a través de cada una de las moléculas que agitan en el aire. Algunas de sus mejores canciones, como "In the Mood", "Waste", "Over Before You Know It", "Chinatown" o "Cro-Bar" comparten con el escucha una pulsión íntima e inexplicable que no puede definirse como ni como confesión ni como reporte.
La pieza central, "Trophy" va del autodiagnóstico -"Soy un coleccionista/pequeños recordatorios/mementos/evidencias(...)pequeños objetos/anal/obsesivo"- al develar por oposición -"Si tengo un trofeo/tú no existes/mis trofeos prueban que estás muerto"-. Otras buscan capturar la misma tensión, recreando esa intensa sensación de incomodidad, de ser parte de, de presenciar, de ponerse en los zapatos tanto de víctima como de victimario.
"Trophy" busca retratar la enfermedad que se esconde en el telón de la cotidianeidad y lo hace de una manera brutal; se trata de un disco que destila enfermedad, odio y delirio en cada uno de sus setenta y cuatro minutos ininterrumpidamente. Violencia, mutilación, asesinato, violación y muerte corren frenéticamente a lo largo del cd, iniciando de manera muy adecuada la carrera de esta enorme banda con un trabajo compacto y macizo como pocos.



True Crime (Bloodlust!, B!040, 2002)
La simplicidad que hace de "Trophy" un trabajo tan memorable es una cualidad difícil de conseguir; uno podría esperar que agregar complejidad a estas ideas rompería el hechizo. Pero no fue así. Con una inaudita cantidad de colaboradores, Solotroff renueva a la banda, ofreciendo un trabajo de vuelos muy altos.
No en vano a este nuevo "True Crime" le separan siete años de su predecesor. Se trata de un disco extremo sin más. Las canciones son más extensas y la inclusión de nuevos miembros y un buen puñado de colaboraciones, disparó sus sonidos y su complejidad. Es un disco cuya producción además denota un trabajo arduo, intrincado; capa sobre capa de vocales, samples, estática, drones y ruido se une para crear una muralla de sonido agobiante y difícil de esquivar.
Desde su inicio, con "Angel of Darkness", Bloodyminded arroja ese coctél de polifonías oscuras y escabrosas. La voz manipulada de una especie de narrador -muy reminiscente a las empleadas en el "Leichenschrei" de SPK, por cierto- se sostiene como una base que juega con los chirridos incontrolables del feedback y los cicls, gravísimos de los sintetizadores. Un cuadro de imágenes grotescas que sirve como marco a los guturales exabruptos de Solotroff, nuevamente víctima y/o victimario alternativamente.
En cualquier sentido, "True Crime" representa una escalada de la furia originalmente representada en "Trophy". Hay momentos en los cuales el ambiente es tan absurdamente hostil que degustar se hace casi imposible. "The Killer Department", por ejemplo, incluye exactamente los mismos descritos anteriormente, pero llevados hasta sus últimas consecuencias posibles. Las vocales son tantas y la tensión es tan intensa que las letras son prácticamente indescifrables. Y todo esa conjunción de sonidos llevados al límite sólo deja una temible sensación de confusión y caos, aturdidora.
En el proceso evolutivo de Bloodyminded, éste es sin duda el punto crucial. Canciones como "The Misbegotten Son" presagian la enormidad caótica e inestable del marmóreo "Gift Givers".
"True Crime" quizás no sea el mejor disco de Bloodyminded pero definitivamente es el más extremo de toda su discografía, un disco digno de estar entre los mejores del submundo postindustrial.



Gift Givers (Bloodlust!, B!045, 2005)
"Gift Givers" también tiene un eje temático; en este caso, el combo de Solotroff se centra en las deformaciones estéticas. Por supuesto, ése no es el tópico exclusivo de este álbum; como podría esperarse de un trabajo de Bloodyminded, también hay dosis suficientes de alienación, mutilación, odio, violencia gratuita, neurosis e incomodidad. Pero contra lo que podría esperarse, esto no representa la estabilización de una fórmula. En este álbum las adiciones y cambios en intérpretes provocan un cambio sustancial en el sonido de la banda.
Lo primero que es notorio del álbum -tras la desequilibrante introducción "Exercise (One)"- son las voces de Isidro Reyes y de Xavier Laradji, que en español y francés recitan/musitan/cantan/gritan/retuercen las palabras que después hará suyas Solotroff en inglés. El resultado es explosivo. Así, la violencia que cada palabra ejerce en su respectivo contexto en "Aller/Venir" es contundente, representando en flashazos un abanico de sensaciones que pasan del temor a la furia en instantes. Mientras tanto, algo del trabajo más agreste de la banda se deja sentir en toda su amplitud, con las oscuras sacudidas de sonidos sintetizados empujados al límite de las más oscuras reverberaciones y creciendo envueltas en un remolino de loops.
Contra lo que ocurría en la mayor parte de "Trophy", las piezas se extienden más allá del par de minutos. La monotonía de las nubes de polución que forman ese drone oscuro y motórico, presente en cada una de las piezas, se ve ultrajada por la caótica masa de voces en frenesí, cubiertas de distorsión y emanando de lo más profundo de las entrañas de los gritantes de la banda y los chirriantes y delirantes trazos del feedback retorciéndose a la distancia.
Piezas como "Stick Insects", "Chalk Eater", "Pro-Ana", "Pro-Mia" y, especialmente, "A Song for Lisanne, a Young Model" son punzantes críticas a una sociedad que ha llevado a muchos individuos a la práctica de operaciones erráticas y riesgosas con el solo objeto de preservar una apariencia. Muchos ven es este fenómeno el vacío existencial de la sociedad de consumo llevado directamente a sus más comúnes víctimas: los adolescentes, los individuos más susceptibles a inseguridades. Pero para Bloodyminded la vacuidad no es lo preocupante, sino más bien ese "naked lunch", la compulsión, la obsesión subyacente en el combatir a los delirios de las apariencias indeseadas.
Éste es en muchos sentidos el más logrado trabajo de Bloodyminded. Principalmente hay que notar cómo, a pesar de representar un trabajo mucho más depurado, sigue teniendo ese poder de tomarte por las entrañas, anular tu capacidad de análisis y dejarte inmune y a su merced. "Gift Givers" es música en su extremo más desarticulante.



Behind the Green Door/Live: Street Level at VG Kids (Bloodlust!, B!051, 2006)
Originalmente, "Behind the Green Door" ya había sido editado por Greh Holger en su disquera Chondritic en un tres pulgadas limitado. La versión presente incluye, además del audio íntegro, un video de la presentación que tuvo lugar la noche anterior a la cual se ha llamado "Live: Street Level at VG Kids".
Ambas presentaciones son extrañísimas. En "Behind the Green Door", Bloodyminded presenta aproximadamente 16 canciones, las cuales en total duran alrededor de 20 minutos. Apenas un par de las piezas pasa del minuto. Pueden reconocerse algunas selecciones extraídas de sus tres cds, pero, en general, el tratamiento es tan hostíl que sólo quedan las pesadísimas vibraciones de los sintetizadores y el feedback brotando paralizante.
"Live: Street Level at VG Kids" es una presentación gemela a la del día anterior, apenas con ligeras variaciones. Aquí vemos a la banda en una alineación de tres tocando prácticamente sólo para los cuates en el pasillo de una oficina (sí, en el pasillo de una oficina) mientras toda la masa de noisetas se avientan contra los muros. Greh (Hive Mind), los Wolf Eyes y muchos otros noiseros de Michigan pueden verse gritando, aventándose y volando sobre ellos mismos en pleno extasís etílico. Divertidísimo.




Magnetism (Bloodlust!, B!057, 2006)
"Magnetism" ya había sido reseñado anteriormente en este espacio, pero vale la pena recordarle brevemente. En este disco, la magia desarticulante del ruido hace sus veces al grado más exorbitante; la comunicación a través de palabras se ha dejado de lado, ya sólo los gritos, los ruidos guturales, los quebrantos comunican sensaciones. No hay música en este disco, sólo zumbidos, sonidos amplificados y deformados, inflexiones guturales, ruido, ruido y más ruido; "Magnetism" es un disco sinceramente extremo que, a diferencia de los extremos del noise más mecanizado, se siente humano, muy humano. Uno de los mejores discos de 2006 sin lugar a dudas. (S.S.)


Emeralds - A Row of Exposed Columns (Chondritic, Ch-171, 2007)

Ya había escuchado algunos comentarios respecto a esta banda, Emeralds, pero ya saben, "don't believe the hype", así es que no hice gran esfuerzo por encontrar nada de ellos y ahora me arrepiento. Emeralds, en un caso análogo al de Robedoor hace dos años, surge con un oscuro, incógnito trabajo para marcar una diferencia impresionante.
Emeralds conjuga sonidos oscuros, droners, surreales y los deja avanzar sólo hasta allí donde las apariencias y las presencias se confunden, dándoles a sus ecuaciones sonoras una cualidad etérea, incorpórea y amenazante. Drones hechos con voces, efectos sobrecargados y cuerdas modificadas que remiten a sensaciones guturales, malos sueños, visiones inciertas, estados alterados.
Emeralds emplea sonidos conocidos -decididamente no están inventando el hilo negro- pero la manera en que los están reuniendo denota ideas muy interesantes. Este disco es sin duda una grata experiencia. (S.S.)

Wednesday, May 09, 2007

Skullflower - Abyssic Lowland Hiss (Heavy Blossom, s/n, 2007)

Someramente empacado en una funda de plástico que protege una fotocopia impresa en papel rojo, "Abyssic Lowland Hiss" promete sostenese como uno de los trabajos más enigmáticos e imposibles de conseguir de disquera -Heavy Blossom- y banda -Skullflower. Su tiraje asciende a la nimiedad de cincuenta copias.
Su título -algo así como "abisal giseo de tierras bajas"- sirve perfectamente para definir su contenido sónico; inmensos caudales de ruido blanco, afianzados a sus discordantes corrientes. La primera pieza testimonia la lucha entre un ajetreado e informe drone y el martilleo impreciso y poco elocuente de una guitarra. En el único momento de cohesión propiamente musical del álbum los tonos de ambos instrumentos se unen en un momentáneo quebranto, tan sólo para volver màs furiosos a la pesadez absoluta de la abstracción formal.
La segunda parte es aún más afilada y correosa, formada por ciclónicos enjambres de zumbidos, como moscas revoloteando en torno a algún putrefacto trozo de carne. El sonido es llevado a sus más ácidos tonos, a sus sabores más alcalinos, a la deshumanización.
Entre toda la pulsión del metal vuelto líquido/vuelto sonido, se dejan ver, apenas por instantes, las imposibles figuras de hombres blandiendo instrumentos. Pero a los cuantos instantes de presenciar el desbordante caldo gris, cualquier otro rastro de melodía humana en la tercera parte del disco se ha difuminado. Todo lo que queda son los férreos gritos de máquinas y cuerdas en fébril agonía. La pieza crece en gravedad y los vertiginosos, marmóreos alientos, más y más intensos cada vez, la hacen inmensa, envuelta por enormes nubes de llamas e insectos.
La cuarta parte está conformada por visiones aún más hostiles, secas, de carne en plena combustión. Se le une al hirviente cromo de la pieza anterior un crujir desubicado, informe en primer plano, y, lo más cercano a una melodía, es el distante feedback que parece querer formar un frugal juego de tonalidades en el fondo de este infernal lienzo.
El quinto hundimiento en este denso abismo retoma algo de cada uno de los elementos más extremos del álbum, uniéndolos a los trinos de prodigiosas bestias aladas que pelean con los gravísimos rugidos de hambrientas fauces de criaturas eólicas en algo que se ha convertido en una inesperada explosión de ruido.
"Abyssic Lowland Hiss" sigue la rúbrica más reciente de Skullflower. Como en "Tribulation" y en directa oposición al más formal sonido del enorme "Orange Canyon Mind", aquí hay muy pocos instantes de respiro, tratándose sobre todo de un ensayo sobre lo frugal de las armonías humanas, en contraste con los intentos por alcanzar lo eterno del flujo de la consciencia, del automatismo, de la ceguera tonal y de la pulsión/intuición como herramientas de creación sonora. (S.S.)

Monday, April 23, 2007

Axolotl - Telesma (Spooky Action, 2007)
En aquel ya lejano three-way split que grabaron junto a D. Yellow Swans y a Gerritt, Axolotl sugerían una rúbrica sonora de ambientes etéreos de bordes ríspidos y tóxicos. Con sus siguientes trabajos, "Oranur" y "The Sad Hotel", la banda parecía apuntar hacía otros ángulos, menos susceptibles a la descripción, buenos, originales, pero no tan intensamente logrados como aquella seductora intervención.
Con esto en mente, no pueden imaginar la sorpresa que fue escuchar aquel enorme "Chemical Theatre". Axolotl no sólo habían retomado con bríos su antiguo sonido, sino que además parecían haber evolucionado lo que a otras bandas les cuesta años. Aún así, no sabía que esperar de subsecuentes ofertas, sobre todo tomando en cuenta lo prolíficos que son.
Pues bien, en "Telesma", lo intuído en el anterior álbum se convierte en realidad y con creces. Este cd reune cinco tracks que bien podrían pasar por lo mejor que Karl Bauer ha grabado hasta el momento. No sólo es la calidad de los temas impresionante, sino que incluso el trabajo de ingeniería se sale de los estándares de la banda.
La primera pieza, también llamada "Telesma" es un vuelco lleno de nostalgía hacia el shoegaze; guitarras, voces y teclados se desgarran en sí mismos para crear una enorme espiral nebulosa de atmósferas dulces que danza de extremo a otro de todo su dulce caos sin el menor reparo. "Vril" le sigue con otra conjugación más de atmósferas ensoñadas y ruido. Los armónicos se disparan y chocan con breves cauces de ruido blanco en un paisaje que apenas se presiente por los ciclos de algunos efectos.
"Apergy" prácticamente irrumpe con un terminante giro hacia la estática. Lo turbiamente melodioso de la anterior pieza se conjuga extrañamente con esta otra, más hiriente en apariencia, pero aún con cierto trecho por andar. La melodía se presiente muy en el fondo, pero sobre todo se deja ver esa mezcla de alivio y tensión, poder y desorientación tan común del noise más dado al abandono y al extasís.
"Quintessence" de alguna manera rescata algo de lo que ofrecía "Oranur" en términos de indeterminación y bizarro brillo. Con base en un loop cansino, como involuntariamente arrastrado de las revoluciones de algún extraño y viejo lp, Axolotl construye lentas involuciones circulares que distan un tanto de lo etéreo y que llegan, lentamente conducidos por un órgano, a una suerte de páramo psicodélico totalmente delirante. Y finalmente, en su modo más articulado, Axolotl cierra con un bello corte de apenas un minuto y medio llamado "Astral Lights", abruptamente interrumpido y haciéndonos desear un poco más. Uno de los puntos más altos que la banda de Bauer ha alcanzado, desde la misma edición, un disco que definitivamente vale la pena buscar. (S.S.)

Monday, April 02, 2007

Taliban - Gutted (Gods of Tundra, s/n, 2007)

En cierto sentido, el trabajo de Miles Haney en cualquiera de sus varias agrupaciones -Wigwam, Evenings y Taliban (hasta ahora)- se ha mostrado sumamente formal; en cada una de ellas hay una persistencia sonora innegable. Algo que les diferencía sobre todo es la carga imaginativa inherente a sus registros; una palabra quizás -un título para una cinta o para una pieza- puede dar forma a una serie de primordiales visiones que reptan entre la oscuridad y el veneno de la psique que les dío forma aural.
En "Gutted" de Taliban -proyecto de Haney junto a Joel Rakowski- no hay brillo alguno; los colores que las artes sonoras supuestamente deberían traer a la vida están ahogados en la amniosis de una criatura de naturaleza errática. En vez de melodías solo están sus llantos, agudos chirridos de una intensa agonía. Éste no es un trabajo de ruido embotado. Esto se trata más bien de una alternancia de densidades en donde el rugir grave de máquinas se ve complementado por el incoherente fraseo de agún instrumento severamente deformado. Sonidos quiméricos para escucharse con los ojos cerrados, dejándose capturar por esa densa polución sónica y los devaneos que nos regale. (S.S.)

Friday, March 30, 2007


Workbench & Black Quarter/Cornucopia - Live in San Juan (Heavy Tapes, s/n, 2007)

Esta cinta es testimonio único de las presentaciones que Maya Miller y Mike Bernstein ofrecieron como Black Quarter y Workbench junto a Cornucopia en San Juan, Puerto Rico en el marco del San Juan Noise Festival. Obviando el peso de las diferencias geográficas, podemos descubrir en esta cinta que las propuestas sónicas presentes en ambas caras del cassette no son tajantes ni mucho menos.
Black Quarter y Workbench, como muchos ya sabrán, constituyen la mitad de uno de los nombres más importantes de la escena noise de norteamérica, Double Leopards. Asimismo, su rol como cimientos de proyectos como White Rock y Religious Knives, y su constante dedicación a disqueras como Our Mouth y a la mencionada Heavy Tapes les ha valido un reconocimiento muy amplio como figuras de culto. Con todo, es difícil que se presenten fuera de los circuitos habituales y, por ello mismo, no es sorpresa que el set que hayan presentado en esta ocasión diste tanto de sus habituales estilos solistas. El resultado de este trabajo es sorprendentemente más similar al usual -y tan extrañado- sonido de los leopardos: drones caústicos forjados a partir de voces sobretrabajadas en directo y el excesivo uso del delay. Aquí la pareja rescata esos vibrantes paisajes mezcla de delirante introspección y de grises visiones industriales que caracterizan al total de la banda de Brooklyn en un set lleno de esoterimo y oscuridad. Algo así como un adelanto de la próxima -ojalá- entrega de Double Leopards.
Por otro lado, Cornucopia, esa otra institución sónica conformada por Claudio Chea y Jorge Castro, también se alejan bastante de su esfera de trabajo más recurrente. En este caso, el dueto se aleja del más sobriamente esquematizado rubro de la composición en laptop para generar sendas de sonidos atonales, vibrantes pulsaciones que se abren y cierran con oscuro desdén y los chasquidos de la distorsión hallando una ruta de escape y forzando con violencia su presurosa salida.
En general, los participantes en esta cinta parecen muy conscientes de sus guiños al pasado, sujetándose a registros menos deslumbrados por las luces de la psicodelia y mucho más envueltos en la niebla de la rama del industrial que desciende más directamente de la mala leche de Throbbing Gristle. (S.S.)

Wednesday, March 21, 2007

Los chicos de Onda Sonora de Madrid nos mandan su programación para esta semana. Un buen programa que combina free-folk, electrónica, stoner rock, noise y música experimental en general. La programación es corta pero variada e interesante; vale la pena darle una escucha.

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ONDA SONORA (Experimental Radio Sessions), Madrid (ES)
·Radio Círculo de Bellas Artes 100.4 FM
Sabados / Saturday. 20h -www.circulobellasartes.com
www.ondasonoraradio.com ·Listen any time http://www.artesonoro.org/archives/category/artesonororadio/radio_ondasonora/

CONTENTS ONDA SONORA 17-03-07

01. JAC BERROCAL & JACK BELSEN
Track: Marie-Antoinette Is Not Dead Ou Le Requiem Mauve
Album: Coilectif - In memory ov John Balance and homage to Coil
Label: Rotorelief

02. BORIS & MICHIO KURIHARA
Track: Rainbow
Album: Rainbow
Label: Drag City / Pedal

03. sunn 0))) & boris
Track: Akuma No Kuma / Fried Eagle Mind
Album: Altar
Label: Southern Lord

04. PAUL FLAHERTY
Track: Shattered Scenes of Blinding Burst
Album: Whirl of Nothingness
Label: Family Vineyard

05. DREDD FOOLE
Track: Feed The King / When (the) Foole Comes Out
Album: Daze On The Mounts
Label: Family Vineyard

06. xiu xiu remixed by cherry point
Track: Ale
Album: Remixed and Covered
Label: 5rc

07. xiu xiu remixed by grouper
Track: Tonite and Today
Album: Remixed and Covered
Label: 5rc

08. CLUSTER
Track: Excerpt Cluster 71 / Hollywood Zuckerzeit
Album: Roedelius: Works 1968-2005
Label: Groenland

09. HARMONIA
Track: Dino
Album: Roedelius: Works 1968-2005
Label: Groenland

Tuesday, March 20, 2007


Painting Petals on Planet Ghost - Oounabara (Opax Records, OPX24C, 2006)
Dentro de las grandes sorpresas que ofreció 2005 estuvo, sin duda, el proyecto de Ramona Ponzoni y los hermanos Roberto y Maurizio Opalio de My Cat Is an Alien, Painting Petals on Planet Ghost. Tardaron algo en ofrecer algo nuevo desde su début, pero finalmente editaron un par de cosas, un lathe cut que ya alcanzó estatus de leyenda -tanto por su belleza como por su precio- y este cassette, titulado "Oounabara".
"Oounabara" es un proyecto bastante más austero. No hay poesía en japonés en voz de Ramona y la grabación no tiene la calidad de audio de aquel impresionante "Haru". En general, "Oounabara" se siente tanto más como una improvisación cercana al trabajo más austero de My Cat Is An Alien que a las memorables y resonantes canciones/poemas del disco anterior. Las notas incluídas nos hacen saber también en 2005 y que no hay edición de ningún tipo.
Y a pesar de las obvias disminuciones sonoras que representa esto, es innegable que la substancia sigue estando allí. La voz de Ponzoni sigue buscando su camino a través del tiempo, fungiendo como un instrumento más, fundiéndose en la alquimia de los Opalio, que sigue devaneándose entre el delirio y el silencio. Además, la viciada calidad de la grabación otorga una cualidad a la música, mezcla de gris toxicidad con etérea fragilidad. El repicar de piezas de madera replica los sonidos de una lluvia cercana y sagrada. Las voces son canciones de arrullo deformadas en los torbellinos de la memoria y su permanencia a lo largo de la pieza da un aire profundamente onírico y ritualista.
En conclusión, "Oounabara" es un bello disco, mucho menos dócil que "Haru", pero igualmente intimista y, sobre todo, mucho menos complaciente con el escucha. El empaque es bastante sorprendente: una pieza larga de cartón sosteniendo una pintura original hecha por la cantante. Limitado a sólo 62 copias numeradas. (S.S.)

Monday, March 19, 2007


Pulse Emitter - Creeping Obesity (Chondritic Sound, CH-163, 2007)

Pulse Emitter, junto a Wapstan, es uno de los droners más constantes en la actualidad. Se trata de un experimentalista con un constante gusto por la experimentación formal pero indiscutiblemente inscrito en la tradición de los manipuladores de sintetizadores. Por ello mismo no sorprende que en este nuevo tres pulgadas para Chondritic apunte mucho más a los oscuros synth works setenteros de Tangerine Dream o de Head en una suerte de exploración sci-fi un tanto lejana al post-industrialismo al que debería remontarse. Con un sonido grave y punzante, Pulse Emitter se deshace de cualquier traza que pudiera identificarlo como exponente de alguna variante noisera. "Creeping Obesity" hará sin duda las delicias de los fans de Conrad Schnitzler y de los del drone de Coil por igual. (S.S.)

Howard Stelzer - Mincing Perfect Words (Chondritic Sound, CH141, 2007)
Comenzando con una alternancia de beeps sin rumbo definido, Howard Stelzer parece querer apuntar hacia una dirección difícil de conciliar con el ruido norteamericano -de cualidades más orgánicas y viscerales- y optar por un enfoque más similar al de la improvisación oriental, con un ataque frío, indeterminado e impredecible. Y lo logra por un par de minutos, cuando un zumbido en primer plano opaca las flemas de su power electronics.
Justamente entonces, cuando parece ser que todo se ha ido por la borda, Stelzer genera un inesperado monólito de ruido. En él yacen las aleaciones de cantos corales deformados -muy, muy en el fondo- con vibrantes paredes de distorsión que crecen sin fin y los oscilantes péndulos de un feedback perfectamente amaestrado. Todo lo demás es gozo en la libertad e indeterminación de la impresionante tormenta de sonido que Stelzer logra conjugar. Impactante. (S.S.)

Sunday, March 18, 2007

Leslie Keffer/Inca Ore (Cherried-Out Merch, s/n, 2007)

Poco tienen en común las atistas que se presentan en este split de la interesante Cherried-Out Merch. El primer lado le corresponde a Leslie Keffer, quien, junto a 16-Bitch Pile Up, Jessica Rylan y muchas otras, ha puesto de manifiesto que el noise es un movimiento integrado y que prescinde de distinciones. Keffer en esta pieza trabaja casi exclusivamente con las mismas distorsiones con timbres de guitarras metálicas pero reintegrados al contexto de corte y secuencia de las cintas. Ruido recurrente en tracks que no deciden si forjar una continuidad entre sí, o establecer una secuencia de temas. El dominio sonoro no permite llevar a mucho en cualquier caso, pero el resultado general -drones estridentes, elongados y de poco dinamismo- forja algo relativamente cercano al trabajo más estable de Hototogisu o Flatgrey.

En contraste, la pieza complementaria al trabajo de Keffer a cargo de Inca Ore es delirantemente dinámica. Inca Ore ha sido colaboradora de los Yellow Swans y su círculo desde hace ya algún tiempo. Sus trabajos solistas ya le han ganado una bien merecida reputación. Su música, en un principio, ganaba comparaciones constantes con la de artistas como Cristina Carter y Heather Leigh, pero con el tiempo ha llegado un control mucho más concreto de sus cualidades, ofreciendo composiciones tanto más complejas, como la presente.
Esta pieza comienza con aires de indeterminación free-folker. No han pasado ni minutos cuando dicha apariencia se ve anulada, con la llegada de misteriosas vibraciones y mesméricos cantares por parte de Eva, envueltos en la retroalimentación deformante y etérea del delay. Los juegos de voces y efectos de Eva deberían ser suficientes para impresionar a su audiencia, pero en realidad no es ello lo que hace a este track tan interesante, sino el caudaloso fluir de sus momentos y ambientes. Por instantes, la pieza se ha vuelto una encantadora ensoñación con un melodioso musitar cuando, inadvertidamente, el caos se apodera del vuelo de las voces y las hadas parecen convertirse en furias. La minimal instrumentación que apoya la voz de Eva, también es digna de mención provocando una compleja respuesta a los subconscientes cauces que va abriendo la cantante. Su único defecto es una ecualización no tan bien lograda, pero, bueno, ése es parte del chiste de los tapes. Esta segunda cara de la cinta, tan profunda y compleja como el trabajo más logrado de Kuupuu por ejemplo, es de lo mejor que he escuchado en lo que va del año. (S.S.)

Saturday, March 10, 2007

Broken Penis Orchestra/Charles Balls (Psychform Records, PFmc03, 2006)

Este split entre Penis and Balls -Broken Penis Orchestra y Charles Balls- surge como parte de la exitosa serie "80's Cassette Culture Revival" de Psychform, en la cual, los artistas involucrados no sólo buscan rendir homenaje a la escena de los ochentas mediante la edición de oscuros y limitados proyectos colaborativos en cinta, sino que además intentan rescatar las temáticas y los medios de la época.
Todo, desde el arte de portada, constituido por collages, remite a la época en que bandas como DDAA, Nurse With Wound o Hirsche Nichts Aufs Sofa reunían sus propías colecciones de desbordadas eccentricidades. Broken Penis Orchestra, en su lado correspondiente, ofrece "Cosmic Consciousness & the Stain on the Sheet", una pieza llena de radical pastiche a la "Silvie and Babs Hi-Fi Companion", con sonidos robados de programas de radio y televisión, intromisiones aleatorias, zumbidos, secuencias, loops y todo lo que quepa en medio. Un universo roto, un sueño mediático, esta primera cara de este disco es una experiencia plástica de un orate que ha hecho su tarea. La secuencia es impecable; la manipulación de los sonidos exacta; el resultado, idóneo. Garantizado que te dejará tan confundido como la primera vez que viste Mullholland Drive.
Charles Balls hace algo similar en cuanto al empleo de violentos cortes y la destructiva manipulación de sonidos originales. En cualquier caso, puede decirse que Charles Balls es más extremo en su maltrato de las grabaciones originales, deformando voces hasta convertirlas en estática o en zumbidos, acelerando su fluir, mezclándolas con el drone natural del gis, también deformado. Su lado de la cinta está dividido en seis segmentos, casi imposibles de distinguir entre sí, todos igualmente alucinantes.
Hasta el momento, esta colección a cargo de Psychform ha sido una buena oportunidad de retomar e incluso actualizar aquellos medios que forjaron la telaraña de la música experimental actual. (S.S.)
Graveyards - Fryday Night at the Hideout (Tapeworm Tapes, TW-21, 2007)

Con cada nuevo trabajo, Graveyards se han ido alejando del "free jazz" que los caracterizaba para optar por una cada vez más lúgubre y vaga oferta de atmósferas. "Fryday Night at the Hideout" evidencía el presente estado de elusividad de la banda, combinando momentos de explosividad -con cuerdas y percusiones surgiendo furiosas a la vez- con una oscura decadencia -en precipitaciones de la banda hacia el silencio en una pulsión imposible de detener y con drones ásperos y volátiles que bordean con el ruido. Desgraciadamente, el tiempo de la grabación no alcanza para ver que la banda defina hacia donde quiere ir. Los abruptos cortes tampoco ayudan en ese sentido, haciendo de éste uno de los trabajos menos logrados de los Graveyards. (S.S.)

Sunday, February 18, 2007

Hair Police & Pengo - Virus Thoughts (Gods of Tundra, 2007)

Como parte de esta nueva serie de lps que Gods of Tundra ha venido poniendo en circulación aparece este fantástico doce pulgadas que testimonia una jam entre dos bandas capitales de la escena norteamericana de hoy en día, Pengo y Hair Police. Extrañamente, la resultante no es lo que podría esperarse de cualquiera de los dos colectivos. En "Virus Thoughts" no hay percusiones ni rítmica alguna, los riffs, arpeos o líneas de bajo brillan por su ausencia.
El álbum está dividido en una serie de intermitentes inundaciones sonoras, donde una caótica marejada de sonidos se aglutina hasta el tope e inesperadamente se deja caer en un profundo e inesperado silencio. Si bien todas estas subidas siguen el mismo patrón, en cada una se alcanza a apreciar cómo sus identidades varían en lo más elemental de sus composiciones. Por momentos incluso samplers alcanzan a distinguirse entre todo el caos. Momentos de feedback, ruido y música se ven entrelazados en un esquema más grande, totalmente inusitado. "Virus Thoughts" es una de esas -tan extrañas- verdaderamente afortunadas colaboraciones en donde priva una homogeneidad que supera los trabajos regulares de las bandas que intervienen.(S.S.)

Hay muy pocas bandas hoy en día que podrían ayudar a definir el noise de una manera más contundente que Prurient, el proyecto solista de Dominick Fernow, quien además maneja la disquera Hospital Records. Para este nuevo lp para Hanson Records, Fernow rescató algunas grabaciones que había realizado en 2001 y que sin duda pueden definir perfectamente la labor de este violento gritante.
"Prurient" está compuesto por mareas de estática, circuitos en colisión y sus quebrantos, feedback altisonante y dolorosos gritos. Apenas por momentos pueden escucharse oscuros loops disparándose para conformar una rítmica pero, fuera de eso, podría decirse que el total del álbum es puro, brutal y gutural ruido.
El lado A está únicamente compuesto por "Superstition/Nymph", un track que inicialmente recuerda los experimentos vocales de Blixa Bargeld, pero llevados al extremo; un ataque brutal que dura apenas unos instantes; luego, voces deformadas por efectos que no parecen poder detenerse, volcanes de gis en plena erupción, sumergiéndolo todo, ceniza volando por doquier entre los oscuros vientos de un negro amanecer.
El lado B está conformado por cuatro tracks. "Smoke/I". Una especie de calentamiento donde los efectos comienzan poco a poco a tomar forma y a encimar sus poderes uno a uno. El total reunido es la conclusión. "Scrap/Me" está llena de chirridos intensos provocados al presionar micrófonos sobre las bocinas y efectos abandonados a su suerte culminan por propagar ese sabor alcalino, ácido de una experiencia tan distante a lo que habitualmente se llama placer. Los gritos de Fernow parecen sacados de la agonía de una cruenta batalla. "Stranger/You" son altisonantes agudos cerrando y abriendo sus órbitas mientras algunos efectos matizan el único momento de relativa -muy relativa- calma en este lado. "Strangehold/Baptism" parece conjurar todos los violentos instantes reunidos en esta cara con todo su estremecedor poder. Al momento que se levanta la aguja del vinil, sólo me queda una intensa sensación de frío y nerviosismo.
No queda mucho que agregar. "Prurient" es muestra del por qué Fernow es considerado uno de los más intensos performers hoy en día. Su actuación el el No Fun Festival del año pasado y sus constantes trabajos son algunos otros claros ejemplos de su brutal talento. Por el momento basta recordar que este álbum se presenta exclusivamente en lp y que de las quinientas copias editadas quedan ya sólo unas pocas. (S.S.)

Saturday, February 03, 2007

Emaciator - Heatstroke (Tapeworm Tapes, TW-19, 2006)

Heatstroke de Emaciator consiste en dos tracks llenos de suciedad y óxido por parte de Jon Borges. Este proyecto alterno a Pedestrian Deposit parece dirigirse a trabajos no tan complejamente estructurados en comparación, que consisten sobre todo en portentosos nudos de distorsión y en la saturación de espacios.
El jam que comprende el primer lado comienza con el gruñido de una máquina que parece motorizada. Vibraciones que imitan aceleraciones se ven aumentadas a distancia por tonos dibujándose en la lejanía, claramente incapaces de competir con las olas de herrumbre acústica. Entonces, de la nada surge una oscilación que sí logra ofrecer un matíz a las corruptas atmósferas. Poco después, todo se centra en la pelea entre ambas partes, que logran entrelazarse y revolotear una junto a la otra. Un par de embates a lo que parecen ser instrumentos de cuerda amplificados por micrófonos de contacto y efectos, acaba por lograr que ese foco se pierda.
Intentando forjar una suerte de ritmo a través de los espirales brotando de sus efectos, Emaciator parece buscar en sus segunda oferta un paraje sonoro donde puedan converger sus vibraciones hechas secuencias con el ruido transformado en constantes pulsos. Tras formalizar esta imagen, parece no quedar mucho espacio adonde ir. Los matices son mínimos y parecen ubicarse mayormente en paulatinos cambios de tono. Arriesgarse podría hacer que todo se cayera en pedacitos, así que Borges prefiere optar por consolidar su cada vez más obliterante actuación. Poco a poco, todo comienza a perfilarse como una órbita que se expande y contrae y que, efectivamente, concluye con el chirrido de una rueda eléctrica imaginaria.
Decididamente no tan portentoso como Pedestrian Deposit, Emaciator ofrece una salida de espontaneidad a su creador. Habrá que estar pendiente a que ofreceran sus nuevas ofertas bajo este mote, ya que una avalancha de títulos se aproxíma -comenzando por su nueva cinta en Run Down Sun. (S.S.)

Wednesday, January 24, 2007

Pedestrian Deposit - Vestige (Hospital Productions, 2006)

Jon Borges, bajo el nombre de Pedestrian Deposit, ha realizado algo de lo más granado de la música experimental en tiempos recientes. A pesar de que usualmente, por obvias razones, se le asocie con el noise, las metamorfosis que han ido evidenciando sus trabajos han disminuido sus embates noiseros para dar lugar a trabajos cada vez más depurados y complejos. Para "Vestige", su primer vinilo de larga duración, esto es decididamente claro. En vez de apostar por el frenético cambio de instrumentación y el esquizoide claroscuro de sus conocidas secuencias atmósfera/ataque/atmósfera, Borges aquí se toma su tiempo para presentar cinco temas profundamente desarrollados y con contenidos muy diversos. Uno podría confundir al creador de estos temas con cinco bandas diferentes cuyo rango fuese desde las viscerales agresiones de Raionbashi hasta los meditativos drones de Nurse With Wound.
"Vestige" comienza con "Angora", un tema que alterna descargas de estática con sampleos en reversa, teclados de armonías indefinidas y los fríos rebotes de pulsos en inacabables carreras. A pesar de ser lo más cercano en este lp a sus trabajos en cintas, sería inapropiado decir que este es meramente un tema de noise. La detallada secuencia deja poco lugar a lo aleatorio. "Ideal" por su parte muestra una cara no muy conocida de Pedestrian Deposit con una lenta atmósfera que es detalladamente iluminada por una melodía circular en algo que recuerda más a la electrónica hecha con laptops que a lo sórdido de las abruptas composiciones que deambulan en las cintas. Con "An Examination", Borges cierra la primera cara del álbum en términos más claramente noiseros, en los cuales, sin embargo, las dosis están tan concienzudamente ordenadas que no se acaba de definir por momentos si lo que se prentende es una suerte de propuesta rítmica o el desencadenamiento de una incesante marea de estática. Sin duda una primera cara muy fluída e interesante aún para las acostumbradas alturas de los trabajos de Borges.
Con todo, la segunda cara es la que ofrece mayores dividendos en cuanto a los lados poco conocidos de Pedestrian Deposit. "Asphixiate" es así, precisamente, un tema que evoca atmósferas densas y hostiles en un profundo drone que llena las habitaciones de vibraciones gravísimas y que va poco a poco deslizándose hacia un ambiente más liviano coloreado por enigmáticas grabaciones de campo, cerrando con la misteriosa voz de una niña a la distancia y el rugido de un carro que se aleja. Asimismo, "Materialism", el enorme tema que cierra "Vestige", se va por los senderos oscuros del drone en una paralizante caida, igualmente mágica que pesadillesca. "Vestige" es decididamente una gran adición al catálogo de viniles que Hospital Productions ha puesto en circulación. Con respecto a su autor, no hace más que dejar la puerta abierta a trabajos que poco tendrán de predecibles y que sin embargo ya nos han ido acostumbrando a su gran calidad. (S.S.)

Sunday, December 31, 2006



The Noisettes - Inevitability (Sycophanticide, 2006)

Apenas me dí cuenta de que había caído en "esa" especie de sopor ante lo que sonaba, me pregunté qué era lo que estaba escuchando. Así sin advertirlo, el hipnótico vuelo de las primera piezas de "Inevitability" me habían capturado. La pieza en cuestión, "Two Rooms" se extiende por poco más de cuatro minutos en una variante de jam post-rocker en su circular vórtice, con una línea de bajo discreta, sencilla pero muy efectiva y un muy detallado debraye en guitarras, todo adornado por una baja fidelidad que da la impresión de estar envolviendo el giseo del transfer de un místico, oscuro lp o cassette, más que el cerrado correr de un cdr. Tracks como éste, "Stamptly Accner" o "Furbruder" recuerdan algo de los primeros trabajos de Windsor for the Derby, ocultando belleza en los elegantes remates discretamente ocultos en cada órbita. Por su parte, temas como "Greenpoint2.2" o "Breakfast in Bed" cortan con el ensueño orgánico y retoman la obsesión de los tiempos actuales por la compulsiva limitante de la variación ante los embrujos de los loops deformados. Y la final "Rhisome Soup" deja ver en un apunte shoegazer la naturaleza incorpórea de las creaciones de The Noisettes.
De cierto modo, a pesar de que cada pieza de "Inevitability" tiene más de viñeta que de pieza en la secuencia de un álbum, cada una de estas escuetas y puntuales unidades posee una intangibilidad, un aire de ensueño tan propio que dota a la totalidad del disco, a su vez, de un gran halo de profundo misterio. Un disco inexplicable, humilde y encantador para soñar despierto. (S.S.)


Fe-Mail & Carlos Giffoni - Northern Stains (Important Records, Imprec112, 2006)

Del noise a la abstracción y de regreso, las chicas de Fe-Mail han ido explorando un enorme espacio de experimentación como dúo en sólo unos cuantos años y siempre mostrando una predilección por las constantes colaboraciones, habiendo trabajado con el demonio noruego Lasse Marhaug e interpretando algunos furiosos jams con Aaron Dilloway en su más reciente gira nortamericana. Su nuevo trabajo es también una colaboración, otra vez con un maestro del trabajo sonoro brutal, Carlos Giffoni.
Optando nuevamente por tomar el frenesí del noise por aliado, este trabajo coquetea con el ruido, lo absorbe y luego lo abandona en aras claras de formar una estructura, por abstracta que ésta sea, y luego hacerla nuevamente colapsarse. Por si esto fuera poco, la adición de Gifonni hace que las dinámicas de "Northern Stains" parezcan episodios de intensa esquizofrenia. Loops que apenas varían en tonos se ven constantemente transgredidos por exabruptos de frecuencias altas y las típicas deformaciones a las que Maja Ratjke acostumbra someter su voz. Por momentos, la hostilidad logra imponerse, como hacia el final de "Come, You Are", y la circuitería de Giffoni choca con los enjambres digitales conjurados por Hilde Tafjord. Otras veces, el delirio es simplemente dejado sin cadenas. En "Daymare Blues", por ejemplo, el collage aural llega a sus grados más extremos en forma de frenéticas carreras de voces en desorden, llevadas a velocidades inhumanas y que sólo se detienen para caer en los desvaríos alucinógenos de los espacios demasiado abiertos. "Northern Stains" es pura psicodelia noisera; tomando el gis de la estática como background, el juego de voces de Ratjke se planta en el primer plano con una serie de manipulaciones tonales y retoques que terminan por llevarla hasta la desintegración absoluta.
Con "Northern Stains", Fe-Mail vuelven a ofrecen otro trabajo lleno de intensidad aunque bastante alejado de los interesantes aspectos que habían venido explorando en tiempos recientes con trabajos como "Voloptuous Vultures" o "Blixter Toad".En este nuevo trabajo, el uso de ambientes y la experimentación acústica desaparecen casi totalmente para dar lugar a un ataque mucho más físico y visceral. "Northern Stains", como aquel "All Men Are Pigs", es un disco que va directo contra tus nervios y que transmina con fuerza una intensa sensación de incomodidad. (S.S.)

Saturday, December 30, 2006



Sunn O))) & Boris - Altar (Southern Lord, 2006)

Tras escuchar un par de discos de los maestros del drone metálico-infernal Sunn O))) y de los freaks psicodélicos japoneses Boris nada podría haberme parecido más extraño que encontrar que su colaboración se alejara a tal grado de los sonidos que les caracterizan. Obviamente "Altar" no es un disco que acabe con las premisas; en él pueden encontrarse tanto elementos atmósfericos alternando con bien tejidos drones (como en el caso de la oscura y amenazante "N.L.T." o de la enorme "Blood Swamp" -con una sorpresiva colaboración de Kim Thayil en aullante/electrizante guitarra), como la brutal monotonalidad de los monolítos sonoros tan característicos de Sunn O))) (como en el caso de la abridora "Etna"). Sin embargo, lo que impresiona realmente de esta colaboración no es el obvio poder que estos dos mastodontes sónicos pueden conjurar, sino esos momentos como "Sinking Belle" donde el fragor y la armonía, así como la dinámica acompasada se apoderan del lugar. En dicha pieza, los músicos llegan al "extremo" de invitar a Jess Sykes para ofrecer sus bellas, ligeramente ríspidas vocales a una canción de aires nostálgicos que rayan por momentos en lo pastoral. En un tenor parecido, "Fried Eagle Mind" es una atípica pieza de psicodelía que apunta lejanamente al kraut más pesado, con una contundencia perfecta en un debraye casi-sinfónico.
Si bien "Altar" dificilmente posee algún tipo de continuidad, cada una de sus piezas funge como un microcosmos suficientemente consistente para permitirnos deglutir toda esa sustancia aural sin prestarle demasiada atención a su predecesora. Finalmente, el mayor mérito de esta reunión es haber sacado a sus participantes de cualquier tipo de paroxismo creativo, haciéndoles forjar algo que supera sus esferas habituales. (S.S.)