Friday, April 17, 2009


Taiko Oroshi - Bleeder Locked Attack (R.O.N.F. Records, RNF-026, 2008)

En "Bleeder Locked Attack," Taiko Oroshi ejecuta 11 cortes segmentados como viñetas. Cada uno cuenta con un enclave atmosférico recurrente, que progresa mínimamente a veces, o bien, permanece decididamente estático, mientras modulaciones de efectos sacuden las capas más superficiales. Cercano al HWN -o Harsh Wall of Noise-, como lo evidencian temas como "Beyond the River,"o "SAKO," este trabajo gana mucho en lo efímero de la mayoría de sus piezas. Entre la sorpresa y el empleo de frecuencias graves, tunélicas, el trabajo se desenvuelve libremente sin cansar.
"Chemical 6-Alpha" ve progresiones abstractas resolverse mientras un manto de oscuridad recubre su universo electromagnético. "If Tress Could Die Among Us" deja resonar martilleos mientras el rugido de la distorsión circunda grueso y vibrante.
La escisión en fragmentos de irregulares longitudes y la variación de los temas hacen "Bleeder Locked Attack" ofrezca algo inususal en los trabajos de Wall of Noise, una exposición completa y bien lograda de las posibilidades del género. Mejor y más económico que una decena de C10s. (S.S.)

Sunday, March 22, 2009

GENETIC TRANSMISSION



Genetic Transmission es una de esas bandas de las cuales uno no se puede explicar por qué han sido ignoradas por tanto tiempo. Incluso, mínimamente, la propia calidad de sus ediciones tiende a superar las convenciones sin problemas. Sónicamente, su producción es cuidada como pocas. El material de Genetic Transmission parece sacado de lo más profundo de un onirismo delirante, tanto en lo musical como en lo visual. Las presentaciones de sus discos responden a algún proceso de extrañamiento, como si hubiesen sido traídas de otra dimensión, aún cubiertas de una naturaleza enigmática e inquietante.

Recientemente, Tomasz Tardawa, el hombre tras Genetic Transmission, concedió una entrevista a ruido horrible, en la cual nos habló un poco de la naturaleza de su sonido y de los pormenores de sus planteamientos artísticos:


Ruido Horrible: Para aquellos que aún no estén familiarizados con tu trabajo, ¿podrías por favor presentarte y hablarnos un poco de éste?

Genetic Transmission: He estado involucrado en la creación musical desde mediados de los ochentas. Comencé como bajista en una banda postpunk llamada BWR -sonaba como entre God's Gift y No Trend. En 1987 me uní a Zilch, la cual cambiaría de nombre a un proyecto llamado Ładne Kwiatki después de varios cambios de integrantes. Mi siguiente paso fue la instauración de una nueva creación, Genetic Transmission, manejado exclusivamente por mí para explorar ampliamente mi entendimiento de la música experimental a partir de 1996.

RH: Tu sonido es primordialmente orgánico, ¿cómo es que lo desarrollaste? Y, si es que existe alguno, ¿qué proceso sigues al grabar material nuevo?

GT: Los sonidos con los que trabajo son mayormente grabaciones con micrófonos, instrumentos acústicos y objetos y sonidos aislados espacialmente. Utilizo sintetizadores análogos y algunos efectos viejos, entonces elijo los sonidos para procesarlos de manera electrónica y digital y para finalmente hacer una composición con sonidos preparados.

RH: ¿Qué inspira tus sonidos?

GT: No existe una regla general. A veces, tengo algunos sonidos en mente e intento conjurarlos, hacerlos posibles. Otras veces, el proceso creativo ocurre accidentalmente a través de la experimentación con sonidos procesados. Algunas otras, obtengo una idea a partir de la influencia de lo que me he encontrado escuchando, por ejemplo, la música de otros artistas. He grabado un par de álbumes a partir de ciertas reglas y limitaciones; "Strychnina," en el cual trabajé con sonido puramente acústico sin efectos ni filtros o "Plunderbruit," el cual fue completamente separado y preparado a partir de crujidos de vinilos.

RH: ¿Cuál de tus discos es tu favorito y por qué?

GT: El periodo entre "Garbage Substance Manipulations" y "Lullabies" es el que más me gusta. Probablemente fue uno de los mejores momentos en las actividades de Genetic Transmission. Tuve muchos problemas personales, muchas cosas ocurrieron, cosas más o menos buenas. Pero todo fue muy estimulante para mis actividades creativas. En contraste, no me agrada lo que hice al final de los noventas; por ejemplo, "Projekt 6" y los trabajos de Godzilla.

RH: La mayoría de tus trabajos han sido publicados por tu disquera Die Schöne Blume Musik Werk, ¿alguna vez produces cosas de otros artistas?

GT: Contrariamente a las apariencias, nunca estuve especialmente interesado en tener una disquera. La disquera en que pondría la mayor parte de mis trabajos sería exclusivamente para éstos. La razón podría ser básicamente que no tenía y, en esencia sigo sin tener, mucho contacto con muchas otras disqueras. Sin embargo, sí he sacado un trabajo de un viejo colega de los días de Zilch y Ładne Kwiatki, Krzysztof Ciesielski, "Struktury.”

RH: Eres presentado como uno de los grupos principales vinculados al grupo/disquera Tochnit Aleph. ¿Qué relación sostienes con éste? ¿Tienes alguna relación con la Schimpfluch-Commune?

GT: Es la primera vez que escucho algo parecido. ¿Quién lo dice?
Para mí Tochnit Aleph significa los trabajos de Rudolf (de Runzerlstirn & Gürgelstock), Dave Phillips y Raionbashi sobre todo. Sí, yo también aparezco allí, pero, después de todo, se trata mayormente de una relación amistosa. Únicamente he sacado dos CDs en Tochnit Aleph.
Me he mantenido en contacto con Dave y Daniel (Löwenbrück) por más de diez años, hicimos un split juntos, otro estaba planeado pero no ha pasado nada con él hasta el momento.

RH: ¿Cómo se relacionan tus trabajos sonoros con sus respectivos empaques? ¿Los haces todos tú mismo? ¿Cuál es tu diseño favorito y por qué?

GT: Al hacer gráficas o empastados para mis álbumes, siempre intento establecer en cierto modo que éstos sean un seguimiento de la naturaleza de mi música. Los más sobresalientes probablemente sean "Concret Fruit Box" y "Untitled."

RH: Cuando contruyes un nuevo instrumento, ¿tienes algunos sonidos en mente o cómo es que sucede su composición?

GT: Los instrumentos que construyo son una suerte de instalación sonora hecha de chatarra y desechos. Están basados en resortes y resonadores; sus posibilidades sonoras son bastante limitadas y predecibles, por lo que siempre es importante encontrar las técnicas adecuadas para utilizar el instrumento.

RH: ¿Genetic Transmission se ha presentado en vivo en alguna ocasión?

GT: Hace algunos años, pero abandoné los conciertos. Prefiero la actividad en estudio. Además, mi música es creada empleando técnicas que no son prácticas en este tipo de presentaciones. Hice más o menos diez presentaciones como Genetic Transmission y algo así como una docena con mis otros proyectos (Ładne Kwiatki, Godzilla, Hated Bruit Kollektiv).

RH: ¿Escuchas a algún artista en la actualidad?

GT: Entre los muy pocos álbumes que han atraído mi atención en tiempos recientes que puedo mencionar están "Sketches from that Autumn" de Ad Lux Tenebrae y "s/t" de Bernd Spring.
Además de ellos, otros proyectos contemporáneos que me agradan son Dieter Muh, Chaos as Shelter, las cosas asociadas con Tochnit Aleph, especialmente G*Park y lo que produce la disquera Aural Hypnox, especialmente algunos de los primeros trabajos que publicó. Pero la mayor parte de lo que me agrada es básicamente música de los ochentas y del principio de los noventas. Ignorando obviedades como el primer SPK, aprecio muchísimo el trabajo de P16D4/RLW, Brume, Architects Office, Stenka Bazin, Abner Malaty, etc.

¿Podrías hablarnos un poco más acerca de Hated Bruit Kollektiv? ¿Quiénes forman parte de este grupo?

Hated Bruit Kollektiv somos Rafał de Moan, Dawid de Noisens y yo. Realmente no recuerdo como es que el grupo se formó. Es un proyecto que existe más en forma de colaboraciones que como una banda en forma.

¿Qué planes tienes para Genetic Transmission o para cualquiera de tus nuevos proyectos?

En New Nihilism, Hated Bruit Kollektiv editamos el concierto "Action 1" en CD, el cual acaba de presentarse en este año. También acabo de producir un CD de Genetic Transmission llamado "Selected Works 2007-2008" y estoy trabajando en mi nuevo CD.

¿Qué opinas respecto al hecho de no ser tan conocido a pesar de la gran inversión financiera, creativa y musical que tu trabajo implica? ¿Cómo observas tu trabajo con respecto al de otras, más conocidas y recientes bandas?

Nunca me ha importado ser famoso. No me promuevo ni a mi trabajo en forma alguna. Lo hago por mí mismo y por mi propia necesidad creativa. Me agrada mucho y obtengo placer de ello, y si alguien más también lo hace qué bueno. Tampoco pienso al respecto ni comparo mis creaciones con las de otros porque quiero hacer mi propio trabajo del mejor modo posible.

¿Dónde pueden conseguirse tus trabajos (además de Tochnit Aleph)?

De hecho, me quedan pocos, la mayor parte de mis discos están fuera de existencia, pero no son ediciones limitadas, así que en algún momento se encontrarán nuevamente disponibles. Muchos de mis discos se encuentran en distribuidoras como Beast of Prey y Nefryt.


ruido horrible desea agradecer a Tomasz Tardawa por su amable cooperación en esta entrevista. ¡Asimismo, en un tenor más personal, quisiera agradecer a mi amigo Kris Włodarczyk por haberme introducido en el mundo de este fabuloso proyecto!

A continuación, ruido horrible presenta una breve introducción a la música de Genetic Transmission, sugiriendo que visiten su sitio, para poder darse una idea del complejo mundo que este proyecto habita, así como para escuchar algunos fragmentos de sus trabajos. Realmente, pocos artistas actuales ofrecen tanto por el precio de un disco como Tomasz:

Genetic Transmission - My Inspiration Is You (Die Schöne Blume Musik Werk, s/n, 2004)



"My Inspiration Is You" parece estar fuertemente influída por el clásico de culto "Eraserhead;" un par de sampleos de las voces de Henry, personaje principal de la opera prima de Lynch, teje ciertas conexiones respecto a la posible influencia del filme en la composición del trabajo. Pero, como con todo lo demás, esto es todo; nada puede afirmarse ya que la información es tan mínima y las palabras son tan pocas. Del mismo modo, el empaque, totalmente hecho a mano, con lo que aparentan ser vendas manchadas -¿de qué?- pone la mente del que le observa a volar.
Eso, claro, sin contar la música; sumamente consistente y dinámico, el cuadro de sonidos que conforman las seis piezas contenidas en este trabajo jamás deja de evolucionar entre los tantos sonidos sintéticos empleados para reunir esos paneos desorientadores y los resuellos metálicos de los instrumentos que Tomasz Twardawa manipula para crear esos ruidos extraordinarios e inevitablemente atemorizantes. Cajas de música, ruido puro, cantos corales, pulsos inconstantes, toda una gama sónica que se repite y autodesecha para dar forma a una superestructura poderosa que demuestra gran maestría y contundencia. Difícilmente se puede pedir más de un disco.

Genetic Transmission - Untitled (Die Schöne Blume Musik Werk, s/n, 2006)




La segunda muestra del trabajo de este músico polaco que tuve oportunidad de escuchar, como para contrariar cualquier posible asomo de incredulidad, resultó igualmente sorprendente. Un sólo track de alrededor de cuarenta minutos adecuadamente llamado "Untitled" se presenta en una otoñal funda hecha de hojas y papel texturizado, como la cubierta de un libro. Incluso tiene una costilla anunciando el título y una página que describe con brevedad los créditos del álbum: "compuesto, interpretado y masterizado por Tomasz Twardawa. noviembre a diciembre de 2005."
Un track que emplea estrategias muy similares a las que se pueden observar en "My Inspiration Is You": Sonidos procesados en reversas, mayormente de origen mecánico -no cuesta demasiado trabajo imaginar a alguien manipulando láminas, resortes y cajas de metal-, drones cuyos volúmenes suben y bajan, osciladores muy abiertos, y los ocasionales gritos y chirridos. Todo en "Untitled" está presto para invocar ese inimitable espíritu europeo del post-industrial; y Twardawa se toma su tiempo para hacerlo en forma.

Genetic Transmission - Chrzaszcz Brzmi W Trzcinie (Tochnit Aleph, TA074, 2006)


Tiene sentido que además de presentar su trabajo en su propia disquera, Die Schöne Blumen Musik Werk, Genetic Transmission haya producido un par de obras en Tochnit Aleph, casa de Daniel Löwenbrück de Raionbashi, y usual refugio de otros trangresores sónicos como Runzelstirn & Gürgelstock, Sudden Infant y Dave Phillips entre muchos más. "Chrzaszcz Brzmi W Trzcinie" es un disco que hace uso de recursos similares a los de la electroacústica, pero sin caer en la pedantería ni en la supuesta medición exhaustiva de componentes. Su empleo de los medios es en ese sentido mucho más enérgico e instintivo, bordeando por momentos en la tensión y la violencia características de trabajos de gente como The New Blockaders.
Los primeros cortes de "Chrzaszcz Brzmi W Trzcinie"buscan la mesura en aras de forjar una concreción de ambientes. La imaginería sónica de esos primeros cortes es una retórica animalesca, de bestias y esfinges, repleta de susurrantes acertijos. El lenguaje de Twardawa es complejo; capa sobre capa de resuellos metálicos, de quebrantos mecánicos, va compenetrándose con los que le acompañan formando un híbrido impredecible de sonido casi netamente orgánico. Aún las manipulaciones posteriores buscan complementar esta complejidad, imitando y dando sentido.
El lenguaje de Twardawa sale por momentos de la oscuridad. En el segundo corte se distingue incluso un ligero dejo de kitsch a la Nurse With Wound; las constantes irrupciones de órganos, sonidos "incidentales," borboteos e instrumentos extraviados hacen inevitable pensar en la enfermera. Sin embargo, para Genetic Transmission, la lógica sigue siendo el sueño y, a diferencia de NWW, en su trabajo no hay cabida para el plunderphonics o algún otro extrañamiento estrictamente consciente.
Como en los más de sus trabajos, Genetic Transmission opta por el paulatino crecer. No es sino hasta los últimos cortes, el sexto en particular en este caso, que permite que el sonido llegue a sus niveles más inquietantes. Este corte final es puro ácido. Sus sonidos son derroches de golpes metálicos intermitentes que van sumándose hasta lograr un frenesí estertóreo.



Genetic Transmission - Spójrzcie Пожалуйста, Jakie Piękne Macie Gęby (Die Schöne Blumen Musik Werk, s/n, 2002)


Un perro ladrando, objetos descartados de metal siendo acariciados, golpeados, arrastrados, intentos de definición tonal en instrumentos inexplicables, estática convertida en atmósfera: todos ellos, elementos que forman parte de ese mosaico delirante que es el sonido de Genetic Transmission, quien en "Spójrzcie Пожалуйста, Jakie Piękne Macie Gęby," regala al escucha un espejo con el cual puede ver su torcido reflejo en un fabuloso juego diegético. Todas las imágenes de Tomasz contenidas en el librillo que hace las veces de estuche muestran, asimismo, su rostro deformado.
Grabaciones plenamente orgánicas chocan a toda velocidad con otras donde el pitch ha sido modulado, produciendo un embate de discordancias. Sampleos cortos se convierten en órbitas a través de las cuales corren fragmentos de mil sonidos diferentes arrebatados de sus contextos originales.
Tras unos cuantos cortes uno queda con la impresión de haber escuchado la edición al azar de una docena de situaciones sonoras totalmente distintas y sumamente lejanas entre sí; el inicio del quinto corte, por ejemplo, traza una clara referencia a las convulsiones de pastiches sonoros del clásico "One Day I Was So Sad That the Corners of my Mouth Met & Everybody Thought I Was Whistling" de Bladder Flask. Pero mientras este último trabajo no ofrece un terreno estable alguno, "Spójrzcie Пожалуйста, Jakie Piękne Macie Gęby" se siente perfectamente estudiado y encuadrado. Los destellos de noise, por ejemplo, son tan vibrantes y brutales como los de cualquier intérprete de harsh, pero, además, su corte, perfecto, y su acomodamiento son pasmosos por su naturalidad.

Hated Bruit Kollektiv - All Beauty Is Our Enemy
(Die Schöne Blumen Musik Werk, s/n, 2005)



Con su portada, parodiando a "Nevermind the Bollocks," uno pensaría que "All Beauty Is Our Enemy" es un disco insulso. Y, bueno, definitivamente no es tan ridículamente solemne como la música experimental llega a serlo, pero más bien cae en la categoría de desmadroso, juguetón. Este proyecto colaborativo entre
Dawid Chrapla de Antybiotix y Noisens, Rafał Sadej de Moan y Tomasz Tardawa se siente libre y espontáneo, basado casi puramente en la inmediatez con que resuelven las intrincadas combinaciones sonoras que formulan. Sampleos con velocidades modificadas, atmósferas frugales, zumbidos que habitan desde momentos plenamente surreales hasta cúspides de abrasión ruidística. "All Beauty Is Our Enemy" es un carrusel sónico que se mueve con agilidad a través del tiempo, sin jamás sujetarse a ningún tipo de conformación formal, un fantástico debraye. (S.S.)


Tuesday, December 30, 2008


Wereju - The Light of Life Undone (Anathema Sound, AS06, 2008)

Esta cinta la había dejado para algún momento en que tuviera algo de tiempo. El nombre no me impresionó demasiado, ni tampoco lo sentimental de los títulos; en pocas palabras, me pareció estar ante una enorme sesión de clichés que podía digerir mejor leyendo o caminando. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí en "The Light of Life Undone," uno de los mejores trabajos que habría de escuchar a lo largo del año, con cada segundo siendo tan intoxicante como depurado y sensible sin caer jamás en la facilidad de la cursilería.
"A Faint and Dying Hope Undone Part I," la cara A al completo, comienza anhelante y suave, tan sólo para entregarse a la más gelida potencia del drone, con frecuencias sintetizadas entrelazándose como sierpes danzantes. Tras breves aunque plenos interludios, las guitarras de Cathal Rodgers vuelven a entretejer una fibra muy humana, repleta de nostálgica distancia en acompasado ensueño. Un corte viene a establecer un nuevo distanciamento, enhebrado a partir de un telar de feedback que aquí se presenta lo suficientemente cuidado como para convertirse en una cortina de ensueños, un plácido drone que apenas puede controlarse antes de dejarse caer en el delirio, una telaraña que advierte de su peligrosidad mientras deja reposar a su víctima. Y siguen allí las límpidas torres de marfil de las guitarras, inmutables, perfectas, brillantes.
La segunda parte del tema anterior, la cual abre la cara B, es un tanto más libre, con pasajes de sonidos que van y vienen como formas difusas. Movimientos acuáticos y resonancias primordiales, los colores de sueños pastorales circundan y cobran sentido como figuras danzantes. Cada movimiento tiene un aura profunda y conducente. Finalmente, un corte casi desnudo de atmósferas cierra el ciclo retomando el tema abierto y entrañable de la primera cara y dejándose disolver con el grado que le confiera la marea del tiempo.
"A Faint and Dying Breath" comienza desandando las mismas regiones de imágenes inconscientes, aunque opuestas; donde la primera son reflejos de aguas claras, las que circunda este tema son oscuras, estancadas. Abismos desolados donde todos los presentimientos son mortales y no queda más que el recuerdo deseoso de un regreso.
Este cassette resultó, pues, verdaderamente un afortunado accidente, un trabajo que muestra un talento muy cultivado, anclado en el meticuloso y persistente desarrollo de un tema. Enhorabuena también por el trabajo de la joven Anathema Sound, que en su breve carrera ha logrado presentar trabajos de verdad deslumbrantes. Sin duda aguarda un gran futuro para ambos. (S.S.)

Andrew Coltrane - Shock Damage (Hermitage Tapes, s/n, 2008)

"Shock Damage," del prolífico Andrew Coltrane, suena como una máquina al borde del colapso, buscando contagiar su malestar al escucha a lo largo de sus sesenta minutos de duración. Divididos en cortes temáticos, estos sesenta minutos recuerdan en su concreción al coartado y directo, medularmente hostil noise americano de los noventas, aunque relativamente obviando lo muscular para darle un mayor peso a la incertidumbre de la abstracción. De hecho, hacia el final de la segunda cara Coltrane llega al extremo disruptivo de forzar una improvisación de tintes jazzeros tras haber desarrollado toda la entrega en un contexto de absoluto ruidismo, extrañando el plano inicial y bruscamente reencontrándolo con el siguiente corte.
Cabe también mencionar que aunque cada pieza de "Shock Damage" está envuelta en una red de amorfa estridencia, Coltrane constantemente hecha mano de recursos rítmicos, como loops o golpes a piezas de metal, para ofrendarle un seguimiento más contundente a la orgía de tonos y zumbidos. De cierto modo, esta cinta deja ver como el noise de esta década sí ha perdido buena parte de su carga violenta, aunque en aras de lograr una más amplia idea de deshumanización, convirtiéndose en un medio árido, frío y directo en la reconfiguración de la estética artística presente. (S.S.)
Secret Abuse - Violent Narcissus (Not Not Fun, NNF-135LP, 2008)

Jeff Witscher ya lleva más de un par de años dedicado a la música experimental; su trabajo se extiende a más de un género musical, los más de los cuales generalmente acaban, por su designio, de bordear con el orbe sónico del noise. En Impregnable, proyecto que le ganó renombre como vanguardia ruidística, Witscher se dedicaba a formular enormes murallas de ruido blanco que evitaban en lo más las tiradas dinámicas del harsh noise japonés. Junto a algunos de sus colegas californianos, como Jon Borges de Pedestrian Deposit y Phil Blankenship de The Cherry Point, Impregnable se constituyó como uno de los eslabones más radicales del ruido.
Estos muros de ruido, sin embargo, después de algún tiempo, acabaron por cansarle, y de habitar por años la identidad que le dio fama, Witscher pasó a abordar una multitud de alias, casi tan variada como los estilos que se dio por tarea explorar. De allí salen Trash Dog, Deep Jew, Roman Torment, Mare, Disfigure Mare, Black Chastity, Forbidden Fuck, Without Belonging, Greater Saga, Marble Sky y, por supuesto, Secret Abuse.
Secret Abuse se ha convertido en el proyecto más estable de este multifacético artista. Inicialmente, se trataba de una continuación un tanto diluída del trabajo de Impregnable; aún violento y bordeando con el ruido, Secret Abuse fue delineándose cinta tras cinta (principalmente en Callow God y en la súper elusiva Agents of Chaos) como algo totalmente nuevo. Tras algún tiempo, el ruido había pasado de ser un elemento intrínseco a convertirse en uno recurrente e incluso efímero.
Delatando un gusto por la composición contemporánea y el ambient, Witscher encontró en el esquema instrumental del noise las herramientas para crear sus propias variantes de estas expresiones. Cintas recientes como "Pass," "Sojurn 3.6," y "Young Pig/Walking for Days Alone" evidencian esta serie de insospechados movimientos.
Pero aún hacía falta algo que diera punto final a este incontenible avance, y lo vino a dar con lo que pareciera ser su consagración definitiva como artista, "Violent Narcissus."
Editado hace apenas un par de meses por Not Not Fun, este lp rescata las características esenciales del trabajo visual de Witscher (pastiches, poesía a la e.e. cummings, figuras indefinidas e indefinibles, etc.), así como una amplia visión de su trabajo sónico, conjugando una gran cantidad de posibilidades, exploradas cada una respectivamente con claridad y concordancia.
El primer lp de Secret Abuse comienza con "Domino," un tema en guitarras que sirve de perfecta referencia a la influencia del showgaze en su trabajo reciente: olas de acordes dulces brotando y regenerándose entre un espejo de estática. "There Are Times In The Morning," a pesar del nombre, abandona el tema melancólico un poco, con Witscher haciendo uso de su arsenal de recursos, con efectos susurrando fantasmales intervenciones mientras un lento y grueso sintetizador da un cuerpo grave al total. Un poco adelante una guitarra nuevamente absorta en distorsión y efectos complementa para cambiar a una tónica más eólica. "Dust," tercer tema, bien podría caber junto a piezas de Loren Connors o Windy & Carl. Se trata de una sobría composición basada en la repetición del delay y una sistemática caída de la reberveración. Acordes abiertos, invocados con fuerza, punteos precisos y llenos de dulce melodía componen un tema que se deja llevar con naturalidad y la inigualable precisión de lo efímero.
Pero lo que se lleva las palmas aquí es el cierre del disco, "Black Cartridge," una gigantesca nube de estática de guitarra y efectos que crece descomunal y etérea en instantes y luego se pierde entre sus lamentos, negándose a ceder. Enorme en su comunicación de sensación y poder, desgraciadamente sólo dura un par de minutos.
La cara B abre con otro filoso tema, "Pulse" con la fresca evolución de un fraseo amigable que va siendo poco a poco complementada por un grave pulso al fondo, el cual va poco a poco tomando presencia hasta convertirse en un subyacente rugido que sin embargo jamás busca apoderarse como el eje del tema. Pero la que sí rompe es la siguiente, "Gaze" ," conservando el tema pero acentuando su volúmen y su potencia; Witscher aquí reproduce gloriosamente la combinación de ruido blanco y melodía -algo así como una idónea suma de wall of noise y ambient.
"Aureole" es la pieza más agresiva de todo el disco, siguiendo el pulsar oscilatorio de un sintetizador con filosas descargas de ruido blanco. Poco a poco el ritmo se va cerrando hasta perderse y dejando apenas una estela de resuellos de guitarras, que van poco a poco conviertiéndose en notas delineadas con cuidado para "Oak Body," tema que cierra el disco con su discreta y delicada belleza, ambigua entre la casi violenta atmósfera que le acompaña y la precisa salida de vocales y guitarras.
Y a pesar de haber descrito prácticamente todo el contenido sustancial del disco, no puedo dejar de sentir que esta reseña se queda corta. Si ha habido un artista del año en el rubro del ruido y la música experimental, ése ha sido Jeff, quien, operando desde las sombras, cuidadosamente empacando cada uno de los cassettes que él mismo produce y haciendo música profunda con la inspiración de noches de vigilia a cuestas, ha creado con "Violent Narcissus" la que es, hasta el momento, su obra maestra. Pocos pueden contender con este gran trabajo -quizás acaso el pasmoso "Braided Industry/Raising the New Wing" de Hum of the Druid- para llevarse la ilusoria corona del mejor disco del año. Así que deja de leer y corre a comprarlo antes de que se agote y luego tengas que desembolsar una breve fortuna por él en ebay. Estás advertido. (S.S.)

Oddities of the Lothians - Oddities of the Lothians (Unverified Records, UN012, 2008)

"Oddities of the Lothians" es un infernal laberinto electromagnético en donde fragmentos de conversaciones y sonidos encontrados son hechos convulsionarse unos sobre otros as nauseaum. El patrón "musical" o pseudo compositivo va dictado meramente por el flujo de las voces, a veces más veloces, a veces más incoherentes. Risas, chasquidos, frases incompletas, murmullos, gruñidos; todo es operado a partir de la voz humana, deformada o puesta a girar en torno a las multitudes reunidas en la pieza sin poder escapar de su lúgubre prisión. Totalmente experimental, radical y atemorizante. (S.S.)
Treetops/Walter Carson, Arbor112, 2008)

En "Need Sleep," Treetops conujga atmósferas cadentes y atribuladas con ligeras oleadas de feedback y efímeros, difusos armónicos. "Bried Meditation" entra tras un corte seco, con su breve, casi carnivalesca visión de ensueño, abriendo la puerta al bello crisol de "Role." Tres tracks que sirven como idónea introducción al mágnifico universo de sonido que Treetops crea.
Como es bien sabido, el trabajo de Walter Carson suele deambular libremente entre los campos de lo inusual. El tema que Carson provee para este split es buen ejemplo de ello, siendo una colisión de registros: un violín flotando en un mar de sonidos en reversa y una atmósfera acústica envuelta en reverberación natural. El resultado es una impasible pieza que lucha por permanecer en los terrenos de lo musical al tiempo que hace todo por perderse en la desproporción. (S.S.)
Slow Listener


Slow Listener es el seudónimo de Robin Dickinson, quien en su corta carrera ya ha producido música para más de una docena de trabajos, empleando, sorpredentemente, una gama de elementos considerablemente limitada, pero logrando, a partir de la maestría con que los emplea, efectos sonoros pasmosos. El feedback y la estática son constantes en sus trabajos, los cuales buscan usualmente contraponerse a una línea tonal. La desintegración o la fusión tienden entonces a aparecer en complejos aurales profundos e hipnóticos, con una lógica propia, lejana de la obviedad y dueña de una lógica propia, extraña, mágica. Sin más preámbulos, presentamos a continuación una serie de reseñas relativas al trabajo de Robin.


Slow Listener - Son of the Man of the Year (Housecraft Records, Housecraft N0. 45, 2008)

Una de las más inquietantes virtudes de Robin Dickinson es su capacidad de conjurar, a partir de elementos muy limitados, una gran gama de sonidos, angustiosamente expresivos. En "Son of the Man of the Year", tiende a incorporar sus consabidos teclados a un registro suave y oscilante, el cual es un eje que, a pesar de guiar todo el movimiento de la pieza, resulta estar oculto tras una enorme capa de reverberante e informe feedback. Ambos lados, sugiriendo una inmanencia sublime y muy cuidada, son sin embargo duros, cubiertos por capas de nubes sónicas que apenas dejan vislumbrar la belleza de sus sustancias. La segunda cara, buscando una salida perfectible, se topa con el imponente deseo de agravar lo evidente; con furia descarnada, Robin deja que por los recovecos de la pieza se cuelen confusas disonancias y crueles destellos de feedback, haciendo del total de la composición algo sobrehumano, un atisbo a la belleza real de las cosas. Ni sencillo ni sobradamente racional, "Son of the Man of the Year" es un trabajo crudo, presto a hipnotizar a quien supere las obviedades de lo superficial.

Slow Listener - Only On My Own Am I Truly Loved (Celebrate Psi Phenomenon, s/n, 2007)

Otro misterioso release de Slow Listener es "Only On My Own Am I Truly Loved", editado por aquella gran disquera de las portadas de papel tapiz, Celebrate Psi Phenomenon de Campbell Kneale. "One Coffe Short of Intelligence", el primer track, intercambia su dulzura inicial por un pasmoso contrabalance de inamovibles drones enfermos, vadeando por entre la estática crecida.
Los siguientes cuatro temas siguen esa óptica de embrujo y confusión. "Bad Santana," por ejemplo, hace empleo de vocales musitadas a través de un nubarrón de estática, un cuadro que simula el escuchar canciones distantes en radios mal sintonizadas, o "Random Harvest" que, por su parte, interna al escucha en la profundidad de acordes cálidos que culminan en la desintegración melódica absoluta, en una ficción musical, en un desbordamiento conceptual.
En cierto sentido, este cdr podría bien definir el quehacer de Robin Dickinson, la creación de música bella pero siempre distante. Cada uno de sus temas sigue el mismo sentido, la consolidación de una capa de dureza como coraza sólida, inquebrantable, pero que por sus diminutas hendiduras esconde el secreto de un alma ambriagada por el embeleso de notas celestiales.


Sweet Sweet Coffebreath/Hunting Rituals (Cloud Valley, CV45, 2008)

"Sweet Sweet Coffebreath" es el nombre de su más reciente proyecto. Más enfocado en las dinámicas que en la formulación de cuadros estáticos en plena tensión, Dickinson aquí ejerce un control multidimensional, modelando caústicas variaciones de tonos saturados y de estática vuelta fondo. Por momentos se dejan incluso caer zumbidos feedbackeros a la power electronics y voces, en total anomalía de lo que Slow Listener usualmente significa. Un fascinante cuadro en inacabable mutación.
Por su parte, Hunting Rituals presenta una pieza mucho más enfocada al seguimiento de un monotonalismo que por momentos bordea con el noise. Oscuro e intenso, su lado rescata a través de espasmódicas oleadas de feedback ese lado pesado y opresivo del industrial menos indulgente. Voces y guitarras se alían a una gris herrumbre para forjar un caótico mar envuelto en tinieblas y furia tormentosa. (S.S.)


Birchville Cat Motel - Second Curved Face Destroyer (Celebrate Psi Phenomenon, s/n, 2008)

Birchville Cat Motel fue por poco más de diez años el principal proyecto sonoro del neozelandés Campbell Kneale. Prolífico como pocos, el proyecto fue cimentándose grabación tras grabación -sus producciones sobrepasan los noventa títulos- de, sorprendentemente constante experimentación sónica: desde esas primeras cintas de espantosa sordidez para la también naciente American Tapes, hasta las pasmosas, enormes emisiones triples en su propia Celebrate Psi-Phenomena, quedan de manifiesto la casi motórica capacidad expresiva de Kneale y el constante anhelo por hacer desaparecer límites creativos.
Una de las últimas piezas del rompecabezas discográfico que Birchville Cat Motel legó al mundo fue la colección triple "Second Curved Face Destroyer," la cual, desde el propio título, hace referencia a un trabajo que el mismo Kneale había producido para Last Visible Dog en 2006. Aquél, como éste, se trataba de una colección de grabaciones en vivo sin más que un poco de masterización, las cuales capturaban su espíritu y su versatilidad sonora. Esta colección, además de capturar la frugalidad de esos momentos, ofrece un par de sorpresivas sesiones, una con sus coterráneos de 1/3 Octave Band, planteando en "Junkshop: Rainbow Superserpent," como el título sugiere, un reptante, magnífico drone que se extiende ominoso por media hora, así como "Gunpowder Church of Satan," que contiene las fallidas sesiones de lo que culminaría siendo el enorme "Gunpowder Temple of Heaven," editado a principios de este año por Pica Disk.
El primer cdr de "Second Curved Face Destroyer" alinea su registro al de las visiones más dulces que Kneale puede convocar. "Rochester Sloppy Plate" es una lenta progresión de atmósferas que van sucediéndose conforme a los pasos de una percusión sampleada. Al igual que su subsecuente, "Chicago Deep Dish," el foco de la pieza es la ensoñación, el inesperado e inadvertido adormilamiento de la consciencia, dejando pasar sueños y turbaciones anímicas. Con sus dos tracks, esta primera parte cubre muchísimo terreno, fungiendo como elaborada intoducción a la marejada de drone que se prepara a continuación.
El segundo disco, además de contener la ya mencionada sesión en Australia, contiene dos tracks más tomados de presentaciones en directo. Los drones cristalinos de "Honk Kong Abracadabra," otra longitudinaria pieza, anhelan convertirse en melodía natural y culminan obliterando el espacio absolutamente en su estruendo de ácidas visiones. Hasta su desintegración, serrada, decadente es una delicia. "Small Christian Victories" conjuga los pesados drones de un órgano de acordes de imitación parroquiana al tiempo que descarga una distorsión apabullante, haciendo del set ni uno ni lo otro, una madeja de sonidos sin más sentido que la inacabable línea del drone. Indudablemente más visceral, este tema acaba aportando el elemento accidentado a la colección.
Finalmente, el último disco presenta dos tracks que incisivamente se contraponen a todo el material anterior. El primero retoma el nombre de uno de los últimos discos en estudio del proyecto, aunque invirtiéndolo, "Dead Call Home Their Birds" -en vez de "Birds Call Home Their Dead"- y que resuena precisamente al tipo de tela sonora que recientemente había estado empleando Kneale; es decir, una sicodelia electrónica donde se sobreponen sonidos deformes, largos tracks de distorsiones taladreantes, percusiones robotizadas y los cada vez más constantes samples de Iron Maiden. La última pieza es precisamente la toma abandonada del gran "Gunpowder Temple of Heaven," y se trata de una versión mucho menos paciente, liándose de inmendiato en el embrollo y llendo hacia la concreción. Siempre resulta interesante descubrir la evolución de las ideas que dieron lugar a ciertos proyectos y éste es el caso.
Al anunciar que Birchville Cat Motel dejaría de existir, Kneale señalaba como razón primera que el mundo no necesitaba un nuevo disco de este proyecto. Tras escuchar este cierre de una discografía, con apenas siete temas cubriendo más de tres horas de música, este comentario se vuelve dudoso. (S.S.)


Emeralds - Solar Bridge (Hanson Records, HN183, 2008)

Curiosamente es apenas con "Solar Bridge" que Emeralds deciden hacer su debut oficial después de decenas de releases en múltiples formatos y disqueras. Este disco obviamente conlleva una carga pesadísima: la carta fuerte del medio oeste norteamericano, que en cuestión de un par de años se ha consolidado como un peso pesado en la escena underground local, tiene que demostrar que posee los elementos para justificar todos los mitos que los rodean.
Decidiendo no lucir demasiado, Emeralds no ofrecen en este cd material que marque un punto definitivo en su discografía. Emeralds fueron en "Solar Bridge" a lo seguro; un larga duración que delata su fébril amor por la música atmosférica profunda, ensoñada y de claros tintes krautrockeros.
"Solar Bridge" es ante todo un disco que puede servir para describir perfectamente el trabajo del trío. A través de las dos piezas que conforman este trabajo, se presiente el impresionismo sintético de Tangerine Dream, Kluster y Manuel Göttsching, pero orillado por los tiempos al extremo de la oclusión ruidística.
Un par de sintetizadores análogos emprenden su primer vuelo en "Magic," el primer corte, y crean una capa alternante de ondulantes flujos electrónicos, creando un ambiente de ensueño que conlleva tantos influjos de temores como destellos de belleza en su patrón de música nocturna. Los sonidos de una guitarra eléctrica, rebosantes de efectos, complementan el cuadro, dando luces a los momentos de más tinieblas y cauce a los instantes donde parece ya no haber salida.
Pero la que se lleva el estelar es "The Quaking Mess," una pieza que retoma los delirios cuasi-progresivos de "Magic" al inicio pero que devela un tiro mucho más amplio al poco tiempo. Los sonidos de un sintetizador son intervenidos en un esquema de reversas que rompe con el orden natural y afila las impresiones; las secuencias se vuelven múltiples e inconexas más allá del nivel tonal, la atención del escucha puede perderse fácilmente y sus sentidos nublarse. Ésta es la hipnosis de Emeralds. Entonces dejan caer su más profundo drone. Su potencia se intensifica hasta que no queda más que, dulcemente, dejar que todo colapse.
Otro gran trabajo de Emeralds que denota trabajo constante, dedicación y, cabe decirlo, el amor de Aaron Dilloway por el trabajo de esta banda. Quizás él haya sido quien más esperaba la salida de este disco. Agotado en cd en la disquera (¡!), pronto en LP. (S.S.)

Emeralds - Grass Ceiling (Fag Tapes, FT105, 2007)

"Grass Ceiling" fue editado el año pasado por Fag Tapes. Se trata de un trabajo que describe poco dinamismo, concentrándose nuevamente en el poderío droner de la banda. Sin embargo, donde la falta de movimiento se siente, pende furiosa una potencia aplastante. El segundo corte de la primera cara por ejemplo, con su inquietante pesadez y minuciosa atención al detalle, es perfecto testimonio del fascinante juego de poderes que Emeralds propone, cegando cualquier cauce a la enorme recta de un drone monumental que apenas deja orbitar ligeras descargas de parasitarías, minimales melodías a su paso.
En su segunda cara, "Grass Ceiling" muestra sonidos poco usuales para el trío, con una atmósfera un tanto más siniestra, la cual encuadra una serie de quebrantos sónicos (¿vocales?). Desde su inicio, ésta no deja de sentirse como una pieza que muchas otras bandas, aunque no necesariamente Emeralds, pudieran haber interpretado. Pero éso no quiere decir que no sea disfrutable. De hecho, esos colapsos de extrañeza y la recurrencia de inusuales cánticos electrónicos permiten observar una faceta de la banda que difícilmente se osa mostrar en sus obras más trabajadas.
Hacia el final de esta cinta, queda la impresión de haber sido expuesto a kilómetros y kilómetros de cinta magnética. En realidad, se trata de un efímero cassette que expone a complitud las posibilidades de un sistema sonoro íntegro. Uno de los mejores trabajos de Emeralds y una de las mejores Fag Tapes, editado originalmente en una edición de 77 copias, pero que seguramente puede aún encontrarse en algunas distribuidoras, o quizás preguntándole a Heath. (S.S.)

Christopher Riggs - Draco (Holy Cheever Church Records, HCC - 006, 2008)

Christopher Riggs hace a sus guitarras sonar como una orquesta de anomalías; para su oscura cinta "Draco," no emplea más que eso, guitarras. Pero esto no suena para nada a lo que un guitarrista convencional podría llegar a generar sobre las cuerdas. Cada instante producido sobre estos medios tiene algo de animalesco. La primera cara de esta cinta, de hecho, comienza con un grave gruñido, como el sonido de cuerdas aplastadas en medio de una deformación acústica absurda; un sonido que se extiende y es luego interceptado por cuerdas arqueadas y la frenética manipulación de la cinta que contenía su irreverente origen. No hay más que eso. Los sonidos de un cuarteto de cuerdas en guitarra eléctrica, insensibles a cualquier tipo de formato o encasillamiento: ¿ruido? ¿improvisación libre?
La segunda cara de esta cinta está dedicada a lo que el propio Riggs llama "some serious deconstruction of the acoustic guitar." Quien atestigüe esta serie de grabaciones se enfrentará a una serie de sonidos que difícilmente podrá concebir como musicales: chillidos, ruidos como de sierras, gruñidos, crujidos; todos arrancados a una guitarra con no puedo imaginar más que un buen tanto de violencia física. En algún momento, aparece un organillo que interpreta unas cuantas desvencijadas notas envueltas en disonancia, las cuales dan un cierto respiro a la barbarie sonora. Pero sólo un poco. Riggs continúa hasta desentrañar el corazón mismo de su dama acústica.
A veces se necesita alguien que no sea un noisero para hacer verdadero, impresionante e inesperado RUIDO. Edición original limitada de veinte copias en Holy Cheever Church Records (creo que aún quedan un par). En caso de no hallarlas, apenas ha sido reeditado por Hanson.(S.S.)

Monday, December 29, 2008


L.W.A. - A Softened Focus/Secret Abuse - Release You Away, Towards Greater Pig Shit (Detrivore Records, s/n, 2008)

Como parte de su serie de splits de duración corta, Detrivore Records presenta las contribuciones de L.W.A. y de Secret Abuse.
"A Softened Focus," la pieza que L.W.A. ejecuta es uno de esos drones oscuros de carga elemental ligera que apunta hacia una sicodelia tensa, negativa, similar a la de la presentación de Double Leopards en el No Fun de 2004, pero con un cauce tonal ligeramente más consistente. Acá también están las voces inexpresivas, como arrancadas de alguna transmisión fantasmal.
Por su parte, Secret Abuse sigue inmerso en sus intentos por reformar el shoegaze -¿o al harsh-noise?- sosteniendo delicadas melodías, reminiscentes de My Bloody Valentine o de Windy & Carl, y haciéndolas subir hasta los cielso gracias a las intensas masas de ruido con que las apoya. Hacia el cenit de "Release You Away, Towards Greater Pig Shit" ya no es claro si lo que se está escuchando es ambient, drone o harsh noise. Y eso no ocurre todos los días. Una tristemente corta muestra de grandeza y de como convertir al sonido en luz (sin necesariamente emplear drogas). (S.S.)
Katchmare + Antler Piss - Automatic Wedding (Scissor Death, SD24, 2008)

Drones lentos, conectados a distancia, se enlazan entre la ríspida decadencia de sus bordes, repletos de estática. Su flujo por momentos es terso, por otros es punzante, como cuando se desarroll entre oscilaciones, "Kettles of Horn" puede llegar a recordar por momentos las siempre incómodas maniobras entre dulzura y orpobio de Slow Listener.
Por su parte, "Ancestor" es un drone que parece al borde del derrumbe, luchando para abrirse paso entre el gis de la señal magnética. Muy en el fondo yacen dinámicas atonales como corrientes subterráneas que se trenzan como hilos fantasmales en el cuerpo del estertóreo canal principal. Un bello momento. (S.S.)

Dog Holocaust - Volume I, II, III Gaping Hole, s/n, 2008)

Absoluto abuso sónico a cargo de Dog Holocaust. Esta antología compila en cd fragmentos de los tres primeros volúmenes que el dueto de Dan Johansson de Sewer Election y Nolan Throop de Kakerlak habían editado en cassettes limitados a 50 copias anteriormente. Como puede intuirse a partir de los nombres mencionados, este cd ofrece absolutamente nada más que total nihilismo ruidista. "Volumes I, II, III" es ruido claramente influenciado por Incapacitants. Sin uso de loops, samplers, o siquiera la intervención de más elementos que los quebrantos de efectos y feedback, Dog Holocaust asestan sin piedad tres golpes que sobrepasan cada uno respectivamente los veinte minutos de furia espástica y atonal.
Sus tres tracks son claras visiones de extremismo artístico que persiguen únicamente la destrucción de cualquier tipo de acercamiento musical regular. Ruido absolutamente horrible a cargo de dos maestros que se encuentran en uno de sus mejores momentos.
Asimismo, ésta es otra muestra más del sórdido trabajo que realiza la disquera Gaping Hole -filial de SNSE-, la cual no toca más que aquellos trabajos que expresen a través de sus crujidos y chillidos lo pútrido o enfermo de la naturaleza humana. Tan sólo el arte de portada, pornográfico y hostil, deja en claro que éste no es un cd para mostrarle/ponerle a nadie que no comparta un cierto gusto por lo enfermo. (S.S.)
Splinter vs Stalin - Eravamo Cosí Felici (Turgid Animal Italian Division, ta400, 2008)

Debo confesar que el power electronics es una de mis debilidades; pocos géneros musicales -incluso entre los ruidísticos- provocan tal repulsión como éste, inventado por Whitehouse, explorado por Ramleh y Sutcliffe Jugend y radicalizado por italianos como Mauthausen Orchestra. Precisamente, es bien sabido que una de las facciones más hostiles de esta corriente -si es que se puede llegar a considerar como tal- es la italiana. Y de allí, proviene Splinter vs Stalin, grupo liderado por Nicola Vinciguerra, conocido tanto por su trabajo como Fecalove, como por el manejo de la filial italiana de la disquera Turgid Animal.
Este trabajo posee, a diferencia del común de los trabajos noiseros, una dirección tanto temática como sónica que deja en claro que no se trata solamente de una serie de improvisaciones. En su intento por proyectar auralmente el horror vomitado por una mente enferma, Splinter vs Stalin crean un larga duración que no da respiro alguno; de forma similar a los exhaustivamente elaborados "True Crime" o "Gift Givers" de Bloodyminded, cada track se encuentra enraizado en capa tras capa de ruido, feedback y un verdadero infierno de voces que regurgitan plegarias, dolor o mera neurosis.
Este soliloquio de dolor que reúne "Eravamo Cosí Felici" -título que se traduce al español como "éramos tan felices"- tiene como base los escritos de Mirko Sartori, quien en el pueblo de Aqui Terme, al norte de Italia, se mantuvo viviendo junto al cadáver momificado de su madre por tres años. El laberinto de dolor a través del cual atravesó hacia su ocaso quedó documentado en las paredes de su casa, en las cuales manifestó a través de cada palabra su incapacidad de superar su desdicha: "Aterrado de nacer/aterrado por vivir/decidí permanecer en su vientre/la lavé para que su olor fuese bueno y no de muerte," parte de la letra de "Venti Novembre," la electrizante canción con que cobra vida la historia de Mirko, a quien la banda incluso da créditos en la composición. Mezcla de power electronics y ruido industrial, esta pieza es perfecta muestra del complejo razonar de esta banda, que, a su vez, explota mórbidamente el escabroso tema y le rinde un sentido tributo a su dolor.
Tema tras tema persiste el ideario de pesadillas y mala vibra perfectamente diseñado para contener temores y plegarias privadas vueltas entretenimiento. Mórbido, espantoso y absolutamente excelente. (S.S.)
Weyes Bluhd and Axolotl - Sciamacy (Loci, Loci # 2, 2008)

Si hay una banda cuyo nombre reconforta ver entre los updates de las distribuidoras, ésa es Axolotl. El prolífico proyecto de Karl Bauer sin embargo parecería estar en un extraño limbo que lo confina a sus gloriosas producciones pasadas. Obviamente, fue una sorpresa descubrir que Axolotl no ha estado tan inactivo en realidad, sino firmando para disqueras aún más oscuras y difíciles de seguir que las habituales, como son el caso de la escocesa Sick Head y la francesa Loci.
En el caso del cdr aquí reseñado, Axolotl presenta en "Sciamacy" un trabajo colaborativo junto al oscuro proyecto Weyes Bluhd, de Natalie Mering, ex Jackie-O Mothefucker.
"Sciamacy" es, desgraciadamente, muy corto, un testimonio de poco más de quince minutos de esta insospechada reunión, dos cortes que acusan una pasmosa aleación. El primer tema, tan amorfo como podría esperarse, parte del sinsentido del ondulatorio bloqueo de la señal, dejando voces e instrumentos incomunicados por breves espacios, vencidos por una comunicación coartada, por sonidos apagados, murmullos luchando contra articulación. Obviamente, como sólo ocurriría en el universo de lo atípico, quien aquí gana es lo inasible y esos murmullos y sonidos a media luz se acaban por convertir en el foco de este tema.
La siguiente pieza está basada en órbitas falsas, en el sampleo y looping de momentos que parecen correr con un flujo regular, orgánico y acaban por volverse artificiales gracias a las salidas en falso, los comienzos retrasados, el retorno al comienzo, la suspensión de la dinámica.
Un trabajo fragmentario, confuso y dotado del sentido que sólo gente como Bauer y Mering podrían darle a una total zambullida en la extrañeza. De nuevo, demasiado corto para lograr ver su real mérito, pero como la mayoría de las piezas en la discografía de estos virtuosos, un trabajo digno de cualquier colección de esotérica underground. (S.S.)
Sun Watcher - Two and a Half Men (Wagon, s/n, 2008)

Sun Watcher, la agrupación de Shane Mackenzie y Mark McGuire, como es común del grueso de las bandas en que se ven envueltos, encuentran refugio en los foros y en los mailorders de noise a pesar de que ni remotamente pertenezcan en cuestión de temáticas o estilos a nada cercano a los terrenos del ruido. Sun Watcher en particular ve a uno de los más prolíficos miembros del colectivo de Emeralds/Wagon/Gneiss Things -a McGuire-, en uno de sus -últimamente- más logrados trabajos, probablemente debido al hecho de que logra desprenderse en gran medida del tufo new age que permea en la mayor parte de sus recientes producciones solistas.
En "Two and a Half Men" no hay más que puro rock sicodélico, con una carga innegable de influencias alemanas y absolutamente ninguna pretensión mas que dar continuidad al influjo de este género.
Y a pesar de lo limitado de la instrumentación -para un trabajo de este tipo-, este cdr es afortunado en cuanto al planteamiento de un esquema compositivo escueto y efectivo. "Meeting Up" suena como toda una orquesta en sobrecarga grabada en términos lo-fi: una guitarra crea una cortina de feedback y es aumentada por un teclado droner que fungen como soporte a una improvisación libre en batería. Hacía el final de la pieza todo es más claro con un seguimiento solar, radiante. En esa tónica persiste la breve "River Swimming," con su simplicidad modal, marcando una estela momentanea cuyos reflejos perduran en "Teaming Up," siguiente corte, ligeramente más veloz pero igualmente ingenuo y dulce. Hacia el final de éste, destaca la contundencia del paso de la batería de Mackenzie y la fuerza con que McGuire ataca su guitarra, transportando el tiempo algunas décadas atrás, antes del punk y de la depreciación absoluta de la música pop.
Quizás por el empleo de la caja de ritmo, o por el fraseo obvio o por la inflexible rítmica planteada por la guitarra -que en Emeralds tiende a funcionar tan bien- el arranque del último corte, "Two and a Half Men," queda tan corto. Las cosas cambian, sin embargo, hacia el momento en que los teclados vuelven a plantear su densa niebla, haciendo del inicial, simplista esquema algo bastante más viajado y expresivo.
Definitivamente nada nuevo aquí, y, obviamente, antes de este trabajo, recomendaría buscar los primeros discos de Ash Ra Tempel o de Popol Vuh, para conocer mejor a la sicodelia más brillante y depurada que ha existido hasta hoy. Con todo, no está de más decir que Sun Watcher tiene lo suyo, una muy degustable y espontánea dosis de rock, una gran fuerza expresiva y un sentimentalismo brotante. (S.S.)

Saturday, November 22, 2008

Bee Mask - ...Or Eternity Too Long (Chondritic Sound, CH-207, 2008)

Mi primer encuentro con Bee Mask resultó pasmoso. En la primera cara de "...Or Eternity Too Long," Chris Madak instaura un monumental drone sintético absolutamente inamovible, que impávido ve correr ligeros cambios en las formas de sus ondas; eso sí, jamás cediendo un milímetro en su magnitud. La segunda cara muestra nuevamente un esquema de similar disposición: un drone vertiginoso -que aparenta movimiento pero que no hace sino girar compulsivamente sobre sí mismo- y una atmósfera electrónica -que aparenta estática pero que en realidad muta a variaciones sumamente tenues hasta alejarse hasta casi hacer desaparecer totalmente su original línea.
La claridad de visión y el sentido de persistencia trastabillan durante los cuarenta minutos de la cinta entre el adormecimiento absoluto ante el ruido estático y la evolución incesante en milimétrico progreso. Entre tonos refrescantes y estertores de confusión absoluta, Bee Mask sugiere un par de temas diafanos que parecen, en su composición, hurtar los esquemas de la creación pictórica y que muestran más un trabajo de minuciosa iluminación y graduación de colores. La calidad de la cinta y el arte son extraordinarios. Es realmente difícil pedir más.(S.S.)

Sunday, November 16, 2008



La Patente Pendiente & Piscis - Live at Blind Dog Studios (A.M.P., s/n, 2008)

Ritmos en disrupción, beats amainados, virtual incoherencia y tangible, aunque precario, seguimiento formal; así describiría incialmente al delirante jam que La Patente Pendiente y Piscis grabaron en vivo en Blind Dog Studios. Pero eso sería fácil y reductivo. El hecho es que en este cdr -disfrazado de disco de 5 1/4- Lalo, Carlo e Iván reunieron muchísimos más elementos de los que puedo enumerar, en una pulsante retórica que aborda al caos y lo subvierte a discreción. Los momentos elementales constantes son pocos y tan imbuídos en su demencial seguimiento que incluso recuerdan los iniciales maratones de extrañeza de los Cabaret Voltaire pre-beats.
Afianzados fuertemente en las herencias protoindustriales, estos tres ruidistas rehuyen la clasificación y la obviedad, conjugando registros digitales con otros meramente acústicos haciendo de su reunión un sicótico juego de directrices y líneas que jamás se acaban de delimitar, pero que jamás, tampoco, pierden la intensidad de sus nacimientos in medias res. No viy a describir uno sólo -o cada uno- de los tracks más que señalando su implícita cohesión anímica y su aventurada solidez en cada respetiva entrada. Como contemplación -o desarrollo horizontal- puro crecimiento exponencial, hacia la cima, enfrentando con altivez las voraces pisadas del cáncer del tiempo. (S.S.)


v/a - A Noise Tribute To Reverend Jim Jones (Total Domination Records, TD001, 2008)

La fascinación que las llamadas deviant celebrities han provocado en el mundillo industrial/noise ha provocado polémica y malos entendidos desde que Genesis P.Orridge y Boyd Rice se volvieron figuras públicas. Y de eso, ya hace muchos ayéres. Por ello no deja de sorprender que Total Domination Records aún insista en elaborar una serie entera de cdrs dedicados al culto a estas aborrecibles figuras, siendo la primera la deforme, incomprensible efigie del Reverendo Jim Jones.
Huelga contar su historia, la de aquel tipo que arrastró a través de su delirante caída psíquica en espiral a más de 900 seguidores, poniendo fin a su paranoia con un suicido comunal mediante un preparado de Flavor Aid y cianuro. En Jim Jones, los cautivos de las torceduras del espíritu humano siempre encontrarán tela que cortar.
Sin embargo, el presente "A Noise Tribute to Reverend Jim Jones" apenas toma la figura del reverendo como un punto común, como un nodo que les ata temáticamente sin necesariamente dirigir la obra. Quien busque en este trabajo la estudiada celebración/homenaje que Psychic TV le podría ofrecer a una figura de su corte, saldrá obviamente decepcionado. Apenas el tema de apertura y el de cierre ofrecen grabaciones de Jones, excepcionalmente envueltas en extrañeza y enfermedad por derecho propio -el que estén arrancadas sin masterización de algún vinilo, sin duda agrega algo de encanto a esas fracturadas voces.
Y a pesar de que algunos tracks contengan samplers de la voz de Jones en algunos momentos ("Beyond the Grave" de Scum Earth), tras algunos cortes se vuelve prácticamente imposible encontrar un hilo temático más que el calificativo noise. Y es que de hecho ésta es por derecho propio una gran recopilación de ruido español que devela una gama de abuso sónico fascinante, englobada en el deambular a través de los rincones más sórdidos del inconsciente.
Audio Pollution, por ejemplo, regala en "Soul Meat Pattern" una combinatoria de atmósferas industriales/droners absortas en el revuelo de arenisca de la estática; cerrando los ojos se puede sentir los grises polvos del yermo lentamente cubrir lo humano como nuevo elemento del páramo. Hinyouki, dueto de Cristina Bosco y Crypt Vihâra, por su parte, brinda dos temas -de clara influencia nipona- de hostil, furtivo harsh noise borboteante y explosivo. Some Asian Females Body Builders -proyecto solista de Crypt Vihâra- también con dos temas, explora un aspecto harsh más cercano a los lentos cromatismos del power electronics. Taladrante y terso ruido digital.
Otro buen corte viene a cargo de Válvula Antiretorno quienes se muestran como uno de los muy pocos proyectos en el mundo en ofrecer vocales -sí, vocales articuladas, no sólo gruñidos- junto a un impasible deslave de recalcitrante ruido. Cuando Industria Masoquista toman la batuta, se trata de escuchar algo que literalmente rememora imágenes industriales llenas de movimientos inhumanos, chispas, óxido y enfermedad. Angustiante y ruidoso como prácticamente todo el trabajo, "Revolution" destruye voces y las convierte en ciclos mecánicos y hace de la composición un desolado cuadro.
En general, esta compilación temática tiene a bien ofrecer una buena instantánea de lo que ocurre en términos ruidísticos del otro lado del charco. Muy, muy disfrutable -y he de decir que por lo general me desagradan bastante las recopilaciones. Ah, por cierto, los discursos del Reverendo Jones por sí solos ya valen el costo. (S.S.)